[Crónica] IDLES en Barcelona (Razzmatazz, 9 de marzo de 2022)

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Corto y al pie: el directo de IDLES en una bulliciosa sala Razzmatazz será recordado por muchos como el primer show “real” vivido en plena pandemia. Y no es porque no hayamos ido a bolos recientemente, no. Ir, lo que es ir, hemos ido a un pilón de directos, algunos de ellos de bastante moviditos, pero a muchos, como a mí o quizás también como a ti, nos faltaba volver a perdernos en un ambiente caldeado de escala XL. Uno de grandes ligas, en el que la flor y fauna de la ciudad llegase a agolparse en medio de los pogos con vistas de ser partícipes de algo de esencias ya recordadas de forma un tanto añeja.

Lo de los británicos fue una doble “V” con todas las de sí: sin necesitar más de una hora y media de directo, IDLES sacaron el rodillo y nos demostraron una vez más porqué el grupo está donde está. Algo curioso: esa espiral de descontrol en la que nos introdujo la formación al verla en La 2 de Apolo (2018) ha virado hacia otra parte. Ahora esos seísmos han cedido su testigo para dar más espacio a una interpretación redonda, de aquellas que solo saben orquestar los grandes grupos dados a jugar en pabellones. Como si de un muñeco ventrílocuo se tratase, Talbot y cía han agarrado a su directo por la nuca y lo han ajustado al máximo para así poder llegar a ser lo completo, lo complejo y a su vez también lo efectista que siempre han anhelado que sea.

Más allá de la actitud de la banda, admirable hasta decir basta, cabe decir que la clave del show 3.0 de IDLES pasa por contar con, ahora sí, un setlist a prueba de balas. Ya aterrizado un disco tan aclamado en los grandes medios como es “CRAWLER“, los de Bristol tienen la fortuna de contar con un repertorio imbatible y equilibrado a más no poder. Mientras que cortes como ‘MTT 420 RR’ o ‘A Hymn’ inyectan la vena rocosa al show, algún otro da más cancha a los designios más reposados del conjunto (véase ‘The Beachland Ballroom’). Eso sí: ambas facciones se sienten como meros oasis frente a un enjambre de furiosos hits encadenado de forma seriada. Es de santa locura el equilibrio que alcanzan los del Reino Unido con una avalancha de temazos que va desde ‘Mother’ hasta ‘Divide And Conquer’, ‘Television’ o ‘Mr. Motivator’. Mención de honor para ‘I’m Scum’, cuyo ritmo escalonado en pleno estribillo invita al stagediving (imposible de hecho en una sala como Razz). También para ‘Danny Nedelko’ o para una rupturista ‘War’ que entra de lujo ya sea como arranque de actuación como también hacia el final de la misma, tal y como sucedió esta semana en el directo concretado en la conocida sala del Poble Nou.

Más allá de eso poco más que decir: sonido notable (sí, en Razzmatazz), controladísimos momentos de comunicación con el público y una entrega que no decayó en ni un solo momento. Si en La 2 de Apolo aquello fue de siete y medio u ocho, lo de Razzmatazz será recordado como el directo que catapultó a la banda al club de los nueves. Quizás al nivel de Benzema, más aún en una noche como esa. Reyes.

P.D: Gozada también el poder disfrutar del buen directo de unos Bambara que, pese a llevar unos años en el sector, parecen ir a más pasitoo a pasito. Con ese aire a punk spaguetti western, hits como ‘Feelin Like A Funeral’ parten como “instant hits” en toda regla.

Texto: Pablo Porcar
Fotos: Xavi Pisano

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