Crónica

[Crónica] Liam Gallagher en Barcelona (Razzmatazz, 24 de febrero de 2018)

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Aquello de que nadie es profeta en su tierra quedó en entredicho en el concierto de Liam Gallagher ayer en Barcelona. Hooligans acérrimos del pequeño de los Gallagher y nostálgicos de Oasis llenaban la sala hasta los topes tras conseguir el sold-out de las entradas. Pusieras la vista donde la pusieras no hacías otra cosa que ver parcas, cortes de pelo de dudoso gusto y escuchar cantos de borrachera en inglés. Parecía que Liam “our kid” Gallagher se había traído su propio público en el bus de gira desde Inglaterra y el ambiente era más el propio de la sala Albert Hall de Manchester que el de Razzmatazz.

Pero bueno, vayamos por partes. Los encargados de animar a la muchedumbre británica y a los pocos autóctonos allí presentes fueron los teloneros que están acompañando a Gallagher durante esta gira primaveral por Europa. The Sherlocks, una especie de Arctic Monkeys más juveniles, más poperos, menos oscuros y con menos reverb en general. El esfuerzo del cantante para sonar como Alex Turner era encomiable, aunque todo pueda deberse a una particularidad sonora de la escena local, dado que ambas bandas son de Sheffield. Estuvieron tocando media hora escasa, desde las 20:00 hasta las 20:30, el tiempo justo para que la sala acabase de llenarse del todo.

Ahora sí, después del calentamiento ofrecido por el cuarteto inglés llegaba la hora de la verdad. Con puntualidad británica y a ritmo de “Fuckin’ In The Bushes”, el tema guitarrero que abre el cuarto álbum de Oasis, salieron a las 9 en punto sobre el escenario Liam Gallagher y la banda que le acompañaba. Pese a que el motivo del concierto era la presentación de su primer disco en solitario, “As You Were”, ese inicio ya presagiaba lo que viviríamos el resto de la noche.

El de Manchester sabe muy bien de lo que vive y lo que le gusta a su público, y éste, sin duda, lo agradeció. Los dos primeros temas del concierto, a modo de introducción, fueron “Rock’n Roll Star” y “Morning Glory” de Oasis. Empezar con dos canciones de la banda que lo catapultó a la fama era una apuesta segura por su parte y como muestra de ello el público enloqueció.

Les siguieron cinco cortes del disco que venía a presentar: “Greedy Soul”, “Wall of Glass”, “Paper Crown”, “Bold” y “For What It’s Worth”. Por la reacción de los presentes con sus canciones en solitario se notaba que la mayoría del público eran seguidores incondicionales de todo el trabajo de Gallagher. El ánimo era el mismo que con los éxitos de Oasis, la gente seguía igual de enloquecida, cantando a la perfección las nuevas letras y coreando eufóricamente el nombre del cantante entre canción y canción sin parar.

La mitad del concierto ya había pasado y llegaba el momento de volver con otros dos éxitos de Oasis. Liam, como buen hincha del Manchester City que es, decidió dedicar “Some Might Say” a los seguidores del City. Ese acto hizo que se ganase algún que otro abucheo de fans contrarios y que a su vez volasen cervezas por los aires y se viera algún que otro torso desnudo de ingleses extasiados, pero bueno, nada impidió que siguiera con una emocionante “Slide Away”.

El inglés acabó con su repertorio propio con tres canciones más que siguieron al momento más hooliganesco de la noche. Las elegidas fueron “Come Back to Me”, “You Better Run” y “Universal Gleam”, tres temas que acabaron de allanar la pista para el momento estrella de la noche. Con su repertorio en solitario terminado ya no quedaban más que hits en el setlist. Los dos últimos temas a falta de un bis fueron “Be Here Now” y el himno inmortal de “Wonderwall”. Con esta última el público acabó de enloquecer del todo pese a unos pequeños problemas de sonido en los que bajó el volumen de golpe un par de veces. La canción fue coreada a pleno pulmón al unísono y cantada incluso más que el propio Gallagher.

En ese momento el británico abandonó el escenario para volver al cabo de breve con una gran sorpresa para los allí presentes. Tras su vuelta apareció acompañado de Paul Arthurs “Bonehead”, el primer guitarrista y miembro fundador de Oasis. Con “Bonehead” a la guitarra entonaron la mítica “Cigarettes & Alcohol” y tras su marcha, cerraron la noche con “Live Forever”.

La noche de ayer en Razzmatazz demostró que ya poco queda de lo que fue el enfant terrible del britpop tras algo más de hora y diez de concierto. Lo de Gallagher fue un “Veni Vidi Vici” en toda regla. Salió puntual al escenario, entregó un setlist nada arriesgado ejecutado a la perfección con el que obtuvo el éxito que esperaba y se fue victorioso. Eso sí, con 45 años a sus espaldas mantiene aún intacta la chulería sobre el escenario que le caracterizaba y ha mejorado notablemente su voz en vivo respecto los últimos años con Oasis.

Fotografías: Jessica Ferrerons
Texto: Sergi Cuxart

 

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