Crónica

[Crónica] METZ en Barcelona (noviembre de 2017)

metz barcelona 2018

Participar en una experiencia en vivo orquestada por METZ es como adentrarte a las entrañas metálicas de una lavadora. Allí, encerrados en pleno tambor, tanto nuestra sesera como nuestro estómago acaban más revueltos que el contenido de la coctelera de David Ríos. ¿Y lo que nos gusta que esto sea así? Cada dos o tres años fichamos en su habitual recital con la más amplia de las sonrisas, siempre con ganas de dejarnos magullar por aquellos latigazos noise, punk y kraut rockero que tan bien caracteriza el ADN de los canadienses.

El guión del directo ofrecido el pasado viernes por Alex Edkins, Hayden Menzies y Chris Slorach en La 2 de Apolo (Barcelona) siguió el canon de lo esperado. El setlist, lejos de sorprender con alguna apuesta un tanto disparatada, presentó de forma equilibrada algunas de las mejores joyas de «I», «II» y de una tercera referencia, «Strange Peace«, en un compendio efectista, conciso y loable. La electrizante ‘The Swimmer’ fue la encargada de abrir la velada, mientras que el arrollador tándem conformado por ‘Mess Of Wires’ y ‘Get Off’ sirvió para empezar a generar los primeros momentos de (agradable) fricción entre los asistentes que se agolpaban en las primeras filas.

La suciedad más rasgadamente grunge de ‘Spit You Out’ se fusionó con el hermetismo de ‘Mr. Plague’ en un punto del bolo en el que se demostraba que las nuevas formas de La 2 acompasaban las necesidades de un directo de METZ. La voz de Edkins no se perdía debajo de la voluptuosidad instrumental de sus compañeros, y la batería de Menzies, siempre implacable, sonaba de lo más dentellada. Y los pequeños «plot twists» de la narrativa escénica entraron sin calzador. La estridente redundancia de ‘Drained Lake’ sirvió como perfecto entremés del colosalismo de ‘Headache’, mientras que el embiste sónico de ‘Raw Materials’ se equilibró con precisión al sonar los primeros y puntiagudos acordes de la frenética ‘Cellophane’. Mención aparte siempre merece ‘Kicking A Can Of Worms’. Todo un «rara avis» de claros y oscuros cuyas formas en vivo, especialmente las de la intro, varían por completo al compararse su versión en estudio. Suenan más crudas, más experimentales (quizás por su énfasis cíclico), y más imprevisibles.

Este pequeño punto y aparte en el set sirvió al espectador para entrar de lleno en el tramo final del show. ‘Nervous System’ y la rareza ‘The Mule’ dieron pie a un pequeño clímax colectivo al sonar las virtudes de ‘Acetate’, probablemente el single más inmaculado de los publicados jamás por los de Ontario. Y entre cántico y cántico a pleno pulmón (‘Take, take away these thoughts, take, take away the fog, acetate!‘) uno ya se veía sumergido oníricamente en el pogo de su próximo pogo en España. En uno cuyo desarrollo se extendiese un poco más en el tiempo (una hora y cuarto de concierto supo a poco), pero descrito por la misma intensidad que lo de la 2 de Apolo.


Fotografías | Rosario López
Texto | Pablo Porcar

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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