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[Crónica] Placebo en Barcelona (27 de abril de 2017)

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Los años también pasan para Placebo. Ayer la sala Razzmatazz recibió por segunda noche consecutiva a uno de los iconos del rock que ha marcado a todo un colectivo generacional. Se vio en las caras adultas de un público que en su día también fue adolescente como ellos. La sala y sus balcones estaban llenos hasta la bandera (el sold out colgaba desde hacía meses) y el motivo era evidente: pocos querían perderse este viaje en el tiempo. Así fue y así lo demostraron hechos como los coros unánimes que arrancó ‘36 Degrees‘, una canción de su primer disco que reflejaría el vínculo personal que han generado en cada uno de nosotros. Por eso, literalmente, éste podría entenderse como un concierto histórico de Placebo.

Su vigésimo aniversario o, lo que es lo mismo, sus veinte años de trayectoria, se podrían resumir en dos minutos, que de hecho es lo que hicieron con el vídeo que dispararon antes de empezar el show. Pero todos sabemos que ni con un concierto de más de dos horas basta para reflejar tamaña leyenda. Lo que podía pasar ahí era justamente lo que ocurrió: gozar de un largo repertorio de temas de todos sus discos, evocados con el espíritu y entusiasmo que implica un aniversario de estas características. El público les invitó a soplar las velas y ellos respondieron con clásicos y no tan clásicos.

La fiesta no se demoró y ‘Every You Every Me’ introdujo la celebración sonando sin nadie sobre el escenario. Sirvió como alfombra roja para que Brian Molko y Stefan Olsdal, acompañados de su banda (con Matt Lunn en la batería, Nick Gavrilovic como segundo guitarrista y Fiona Brice en los teclados), entraran con todo el reclamo de la gente. ‘Pure Morning‘ abrió el telón y rápidamente delató que en directo Placebo envejecen bien: la voz de Molko era la que todos queríamos recordar y Stefan fue un p*** espectáculo en las cuerdas.


Sonaron bastante bien en una sala en la que a veces cuesta sonar bien. La entrega de Molko se lo comió todo y, más allá de que fuera un concierto celebratorio, hubo detalles que harán que recordemos este directo: el precioso homenaje que dedicaron a David Bowie con ‘Without You I’m Nothing‘ (imágenes del Duque Blanco y Molko de fondo incluidas) o escuchar poco después ‘Lady of the Flowers‘ fundirse en toda su melancolía, fueron algunos de ellos. Lo bueno es que no solo nos acordaremos por sus emotivas pinceladas, sino también por el repaso indiscutible que hicieron de sus épocas doradas. ‘I Know‘, la siempre oscura ‘Protect Me from What I Want‘ o la versión soft de ‘36 Degrees‘ (delicatessen en vivo) fueron ovacionadas con razón.

Realmente poco importó que un grueso del setlist tuviera ese cariz «creepy» y melancólico. La respuesta fue buena igual, pero hay que decir que cuando subieron de pulsaciones a partir de ‘Special K‘, que reventó la sala apelando a la época Black Market, la gente se vino arriba. ‘The Bitter End‘, otro hitazo incombustible que marcaría el clímax de la noche, o ‘Nancy Boy‘, uno de los caramelos que dejaron para el bis, lo testificaron. No pasó lo mismo cuando tocaron temas de sus últimos discos, como era de esperar; ni en directo suenan mínimamente genuinos. Pero obviamente, su presencia fue anecdótica, porque en el fondo, todos, incluso los mismos Placebo, sabíamos qué esperábamos de una cita así. Quedarnos en los noventa durante casi toda la noche fue el mejor regalo que nos podrían haber hecho.

Fotografías | Jessica Ferrerons
Texto | Màrius Riba

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

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