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[Crónica] Primavera Weekender 2019

El pasado fin de semana el equipo de Binaural.es se dejó caer por Benidorm para asistir al Primavera Weekender 2019, primera edición del festival organizado por la directiva del Primavera Sound en el de Benidorm. Para que no perdáis detalle de lo sucedido, aquí os dejamos con un repaso fragmentado en crónicas de 10 conciertos que disfrutamos en un entorno tan particular como el del Robin Hood Camp.

Weyes Blood

Para algunos, a tenor de lo ofrecido en «Titanic Rising«, su última entrega –previsiblemente en el top 10 de discos del año en esta casa–, el concierto de Weyes Blood significaba uno de los principales alicientes para acudir al Primavera Weekender de Benidorm. Su puesta en escena, de apenas 50 minutos, mantuvo ese halo de grandeza íntima tan delicioso del disco, esa burbuja atemporal y onírica de dream-folk. Secundada por una banda que le permitió brillar por encima de la instrumentación, Natalie Mering se presentó de blanco impoluto, como una estrella de country de los 70, pero moviéndose y cantando en una especie de flotación pausada y delicada. Interpretó el álbum casi al completo, arrancando con la también inaugural ‘A Lot’s Gonna Change’ y cerrando con esa sedosa ascensión que es ‘Movies’. Entre medias, sonaron especialmente bien las grandes piezas del disco: la colorida y folky ‘Everyday’, la grandilocuente y expansiva ‘Something to Believe’ y, seguidas, ‘Wild Time’ y ‘Andromeda’. Ahora bien, aunque reinó la magia en todo momento, el concierto no estuvo a la estratosférica altura del disco. Al salto que supone Titanic Rising para Weyes Blood, le corresponderá otro similar en su puesta en escena si quiere trascender del todo. [Pablo Luna]

Pinpilinpussies

Al inicio de 2019, poca gente conocía el nombre de Pinpilinpussies. El año aún no ha terminado, y será difícil que alguien que asista habitualmente a conciertos no haya oído hablar del #tukatuka. No creáis que esto se consigue por voluntad divina, sino por esa maravillosa actividad humana que hace que las cosas funcionen: curro, curro y más curro. Gas y sí a todo, ubicuidad como teloneras (Mini Mansions, Stonefield, Cala Vento…) y en festivales, fichaje por Aloud Music (alabados sean) y, ante todo, una palpable diversión sobre el escenario. Alternando roles entre voz/guitarra y batería, Ane y Raquel desplegaron un arsenal de influencias noventeras que hizo las delicias de un reducido pero entregado público que no paró de moverse al son de sus muy bien ejecutados cambios de ritmo. Queda claro que con la llegada de su primer LP «Fuerza 3» en 2020 esto no hará más que acelerar, y ganas tenemos ya de verlo. [Pau Ortiz]

Whitney

Whitney es una de aquellas bandas a las que, si no se tiene una enorme afinidad por el indie-folk americano suavecito, hace falta ver en directo para poder apreciar con un mínimo de cariño. Aun conociendo sus múltiples capacidades, que pasan por el verso preciso, las melodías delicadas y una ejecución impecable, es posible que cueste ponérselos en casa, pero esa ligera pereza (disculpad la herejía) se podría curar una y mil veces viendo a la banda de Chicago sobre el escenario. En el frente, no muchas novedades, ni falta que hacen: un segundo álbum, «Forever Turned Around», que sigue la estela de su exitoso «Light Upon the Lake» con un buen armazón de guitarras, teclados y vientos (todos representados en cuantía sobre el escenario), y, como no, con un impecable Julien Ehrlich al frente que, a la voz y batería, actúa a la vez como elemento vertebrador y como simpática guinda del pastel. [Pau Ortiz]

Belle & Sebastian

Y aquí estaba la banda que, probablemente, inspiró el nombre del festival. Tras su “Boaty Weekender” de este verano, los escoceses abanderaban este evento en nombre del veinte aniversario del Primavera Sound celebrando que no está nada mal empezar a peinar canas. Ya hace un cuarto de siglo que Stuart Murdoch y compañía rondan por estos lares, y, aunque hablamos de un grupo que hace años que ni es sorpresa ni ofrece novedad, nunca resulta amarga su simpatía.

«Buenas tardes nos dé Dios» (que se note que estamos en Benidorm, debió pensar Murdoch). Con esto y ‘Sister Buddha’, única referencia a su recién estrenada banda sonora de la película ‘Days of the Bagnold Summer’, empezaron Belle & Sebastian su último concierto del año. De ahí se siguió un repaso democrático (y asumiblemente corto) a su extensa discografía, que brilló con clásicos como ‘The Stars of Track and Field’, ‘Another Sunny Day’ o ‘The Boy With the Arab Strap’. La única nota negativa la puso el ya habitual grupo que salió a bailar al escenario durante ‘The Party Line’, y eso se debe principalmente a que no éramos nosotros. [Pau Ortiz]

Squid

En el mezclum post-punkero aliñado y removido en 2019 hay escasas propuestas que hayan salido a flote que suenen tan bailables y tropicales como la ofrecida por Squid. A colación de la publicación de un EP que roza el sobresaliente («Town Centre»), la banda de Brighton se plantó en el escenario Camelot del Robin Hood Camp para demostrar que, sin armazón alguno, ellos pueden dar la talla en cualquier justa que se precie. Con un vocalista que ejerce a su vez de batería, el quinteto británico consiguió ir de menos a más perfilando un directo en el que se pasó de conjugar jazz sobrio y totalmente desestructurado (arranque) con aquel frenesí deudor de LCD Soundsystem y Parquet Courts que tan bien supo pellizcar la suela de nuestras zapatillas (‘The Cleaner’). ‘Houseplants’ como colofón festivo demostró que, si damos un par de años a estos chicos, Squid pueden haber llegado para quemar el escenario Ray-Ban bajo la luz de una pletórica engorilada luna. [Pablo Porcar]

Cigarettes After Sex

Eran solo las 19:00 de la tarde del sábado 9 de noviembre cuando en Benidorm las nubes empezaron a virar cromáticamente hacia cierto tono cenizoso. Estaba claro: un bolo de Cigarettes After Sex estaba al caer. Transformando nuestra percepción ocular a una no muy amplia escala de grises, Greg González y su séquito nos sumergieron con su humeante dream pop en otra entrega «noir» de su ultrasensorial propuesta. En esta ocasión, los tejanos optaron por hilar un setlist integrado tanto por piezas de su LP debut como de un «Cry» recién situado en las estanterías.

Como era de esperar, no hubo apenas cambio respecto a directos pretéritos: ‘Don’t Let Me Go’, ‘Heavenly’, ‘Apocalypse’ y ‘Opera House’ nos inyectaron la misma cantidad de anestesia, sin distinción, en un show que, pese a su correcta acústica (sonó mejor que aquel «fail» perpetrado en el Primavera Sound 2018) resultó siendo extremadamente monótono por las acotadas miras de su setlist. Pese a ello, ‘Keep On Loving You’ volvió a conquistarnos, y eso que es una cover. Curioso. [Pablo Porcar]

Black Country, New Road

Mirándolo con cierto grado de retrospectiva, lo de Black Country, New Road en Benidorm acabó siendo, a todas luces, el obsequio más “top” que nos pudo brindar la organización del festival en 2019. De una manera un tanto inaudita, la propuesta casi virginal del septeto londinense (aún huelen a leche: solo han editado dos meros singles) se apiadó de nuestra alma gracias al carácter imprevisible y ampliamente embelesador de su propuesta.

El free jazz de Black Country, New Road navegó mediante intensidades en su primer desembarco a tierras españolas. Algunas de ellas vinieron gobernadas por el spoken word de su imberbe vocalista-guitarrista, mientras que otras, encumbradas en sus clímax melódicos, llegaron a buen puerto gracias al savoir-faire de su teclista y/o saxofonista. Memorables fueron los puntos en los que, dejando atrás el “Caveismo” o el “Tempestismo”, los británicos abrazaron un ruidoso post rock gracias a la máxima alineación de todos y cada uno de sus activos escénicos. Atronando, y golpeando colateralmente nuestros cuerpos cuales meros títeres, la catarsis alcanzada con ‘Sunglasses’ sonó como aquella inexplorada tormenta perfecta con la que llevábamos tanto y tanto tiempo soñando. Habiendo ya lidiado agradablemente con ella, ¿para cuándo vuestro LP debut, País Negro? [Pablo Porcar]

Carolina Durante

Lo de Carolina Durante ya da para montar franquicia. Es su año. Los reyes midas de la escena nacional están quemando la mecha a toda velocidad a base de conciertos tremendamente bien armados. Aquel grupo que hace tan solo año y medio tocaba para 100 (enloquecidas, visionarias) personas jóvenes canciones de punk-pop yeyé universitario, compite ahora en los escenarios más exigentes del país rindiendo por encima de lo que algunos incrédulos aún se esperan. Porque los madrileños, además de haberse convertido en un fenómeno de fans, son una muy buena banda en directo. Más allá de los varios himnos que abanderan –‘Las Canciones de Juanita’, ‘Joder, No Sé’ o, por supuesto, ‘Cayetano’– y de la formidable actitud escénica de Diego Ibáñez, instrumentalmente suenan con mucha solidez, en especial por el buen hacer de Mario del Valle a la guitarra. Repito: en escenarios exigentes (vistos también en el Vida y BIME). Está por ver hacia dónde evoluciona su propuesta musical, pero en la sencillez actual se han hecho muy fuertes y están ganando confianza a toda pastilla. Lo del Primavera Weekender ha sido otro golazo por toda la escuadra. [Pablo Luna]

Primal Scream

Se palpaban ganas en el ambiente de que entrara esta segunda noche. Tras una primera jornada que se presentó especialmente calma en cuanto a programación de bandas principales, la dupla de cabecera Primal Scream – IDLES se antojaba ideal para los que teníamos ganas de movimiento. Igual que este pasado junio en el Primavera Sound, los de Glasgow sacaban a pasear su recopilatorio «Maximum Rock’n’Roll: The Singles», así que os podéis imaginar lo que sucedió en esa horita: temazos a cascoporro.

Con esa base electrónica marca de la casa que tanto nos gusta (qué gustazo ‘Swastika Eyes’) bien puesta a punto por Martin Duffy, apuntalada por el bíceps de Simone Butler al bajo y aupada a los cielos por la completísima guitarra de Andrew Innes, que igual aportaba funk que solazos de hard rock, Primal Scream sacaron mucho jugo a su set y consiguieron que un público de primeras un poco parado coreara sus “Can’t go back”, sus “I’m yours, you’re mine” y sus rollingstoneanos “Uuuh, uuuh” a pleno pulmón. Así terminamos jadeando entre hits de la talla de ‘Loaded’, ‘Country Girl’, ‘Movin’ On Up’ y ‘Rocks’, y contemplándolo todo desde arriba estaba un muy satisfecho Bobby Gillespie que consiguió que, al acabar el concierto, todos nos sintiéramos como si lleváramos puesto su exquisito traje fúcsia. [Pau Ortiz]

IDLES

El concepto “fin de gira” afloró, y a su vez nos aplastó de todas las maneras posibles en el visceral show ofrecido por IDLES en el escenario Seat del Primavera Weekender. Jack Looker, batería de DITZ, sustituyó casi a última hora a Jon Beavis en una distendida actuación cuyo arranque, con ‘Heel/Heal’ calentando al respetable, sirvió como perfecta muestra de lo que estaba al caer. Ni tres fueron los minutos que Lee Kiernan tardó en “crowdsurfear” sobre la audiencia, abriendo la veda a un directo crudo y caótico en el que, sorprendentemente, se le dio más coba al “Brutalism” (7 temas) que a su triunfal “Joy As An Act Of Resistance” (6).

Como si estuviesen manejando una pesada compactadora, Joe Talbot y su séquito nos golpearon reiteradamente la sesera con una zapata soldada a base de la garra de su cantante, la virtuosa voracidad de la dupla Bowen – Kiernan y el tesón rítmico de Looker (pese a entrar algo tarde en algún punto, el rubiales de DITZ cumplió con creces su labor). Generando pogos “a tutti”, ‘Danny Nedelko’, ‘Love Of Song’ y la siempre pegadiza ‘Samaritans’ brillaron con fuerza en una velada carente de ‘Televisions’, ‘Colossus’ y ‘Greats’ en la que, irremediablemente, acabamos sudando la gota gorda. Ni por sonido (un tanto embarrado) ni por ese extraño «retroset» ciertamente lo de IDLES en Benidorm no será recordado como su mejor bolo, pero esa condición de curioso “rara avis” forjado por el cuarteto “formato”, “formación”, “interacción” y «sincerado» (Talbot confesó llevar 1 mes sin tomar un trago de alcohol) será recuperado mentalmente por sus fans con cierto grado de cariño. [Pablo Porcar]

Textos: Pau Ortiz, Pablo Luna, Pablo Porcar
Fotografías: Pablo Luna (Binaural.es)

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