Crónica

[Crónica] Spiritualized en Madrid (La Riviera, 3 de noviembre de 2018)

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Jason Pierce parece anclado, en lo estético, a mediados de los noventa. Pelo Ashcroft, gafas de sol curvas, jeans caídos y zapatillas de un plateado espacial. Pero ahí termina todo el cliché. No hay nada de frívolo o superficial en su música, en 2018. De Spacemen 3 y los primeros pasos con Spiritualized, entre la expansión cósmica y la pretenciosidad, a seis años pertrechando como pudo este último ‘Y Nothing Hurts’, ensamblado en solitario como un reloj suizo en su sótano, con el presupuesto evaporado y un ordenador portátil como estudio de grabación. Pero a Pierce no le hace falta nada más.

Quizá por eso es más edificante, si cabe, su directo. Multiplica lo mínimo sin que el tuétano de su música se altere lo más mínimo. En La Riviera de Madrid, como un día antes en Barcelona, se sumergió, agarrotado en una silla ante un podio con las letras de su repertorio, en un espacio incómodo, de dolor y liberación, de disfrute con gesto fruncido, aunque el título de su último trabajo, no sin una ironía aplastante, diga que “nada dolió“.

Esa multiplicación de recursos, sin llegar a la orquesta con la que deleitó en el Primavera Sound, consiste en un tríptico de guitarras, un bajo, percusión y un coro de tres ángeles negros. Con eso se lanzó a un show de un perfil muy estudiado. Calentamiento con clásicos de culto (‘Come Together’, ‘Shine a Light’…) y un núcleo de terciopelo. Apóstol de causas perdidas, como el de reivindicar el concepto de álbum como un opus completo e íntegro, precisamente por eso tocó ‘Y Nothing Hurts’ al completo sin dejarse detalle. La Riviera jaleó lo viejo y se bautizó con lo nuevo. Entró a sus aguas con ‘A Perfect Miracle’ y chapoteó en ‘Here It Comes (The Road) Let’s Go’. Toques soul, muescas de jazz cósmico y la impronta psicodélica esperada, para la tercera escena, en el bis, se dejó esa personal interpretación del más que clásico góspel ‘Oh Happy Day’ revestido con ‘Hold On’, un himno propio saecula saeculorum, más cuando el de Rugby amenaza con batirse en retirada de la música.

Pese a todo, dice Pierce que su obra va, con 52 años, de la auto aceptación. Y es una valiosa enseñanza. Para él y para nosotros.

Fotografías: Sergio Morales
Texto: Carlos Forjanes

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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