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[Crónica] Stereophonics en Barcelona (Apolo, 2 de febrero de 2018)

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Carteles de entradas agotadas. Colas kilométricas. Público llenando la sala desde la apertura de puertas, midiendo cada milímetro de espacio libre para poder bailar en condiciones una vez empiece el concierto. Fans con camisetas de las giras anteriores del grupo. Resultan especialmente fascinantes aquellas de muchos años anteriores que destacan, a parte de su desgaste evidente y de estar en la frontera entre el armario y el cubo de trapos para limpiar, de evidenciar una comunidad creada alrededor ese grupo. Una comunidad como la de Stereophonics, banda nacida del pop rock más folk, que tras 20 años de trayectoria se ha construido un nombre con muchísimos seguidores. Ahí estaban, siendo producto del cliché más típico: en frente del escenario, con banderas y mensajes escritos para el frontman, Kelly Jones, y discutiendo acaloradamente con los fotógrafos, situados en primera fila.

Stereophonics ya pertenecen a la etiqueta de los clásicos. Su actuación este viernes en la Sala Apolo de Barcelona fue tal y como se esperaba de una banda de sus características: recordando a un pasado glorioso pero clásico, moderado, sin grandes espectáculos, solo por el placer de ver en escenario las grandes canciones de una época anterior. Los galeses, que desde 2008 que no pisaban un escenario en Barcelona, lo hicieron por partida doble el jueves 1 y el viernes 2 de febrero. Entrando con fuerza y sin preludios, empezaron con ‘Chances are’ y ‘Caught By The Wind’, canción inspirada en los atentados de la sala Bataclan de París. Así, Jones y compañía empezaron un viaje desde lo más nuevo de su repertorio con su último disco «Scream Above The Sounds» para llegar a un destino predecible: el de su debut «Language. Sex. Violence. Other?».

Esta gira conmemora sus veinte años de carrera y presenta su nuevo álbum, que nació en verano del año pasado. ‘All In One Night ‘es su carta de presentación de un disco con toques más electrónicos, más modernizados a la era de los samplers, pero con la base de un post-britpop de siempre. Los efectos visuales acompañaban tras la batería, que había sido ensalzada en un trono, quedando mucho más alta del resto del conjunto. ¿Una posición a favor de una de las claves de Stereophonics? Si bien el sonido característico de sus guitarras es la base de la banda, a caballo entre el pop rock y la estética folk, la percusión siempre ha representado la evolución de su sonido más noventero y de los 2000’s.

Tras el comienzo de ‘A Thousand Trees’ y ‘Step On My Old Size Nines’, en la que la batería se mantuvo al margen, la influencia del country se sumó a los ritmos y parecía haber trasladado al público en medio de un escenario texano, a pleno sol del mediodía. Un ritmo folk y pop de los inicios de Stereophonics que pronto trataron de convertir en un signo de identidad propio. Fue el caso de ‘I Wouldn’t Believe Your Radio’, que vino después de la presentación de la banda, y en la que el batería Jamie Morrison se posicionó en el centro del escenario con una pequeña reserva de percusión, tocando de pie. Un momento apoteósico del concierto en el que todo el público empezó a corear y a saltar junto con Jones el ‘You can have it all if you like, and you can pay it for the rest of your life’ y que se convirtió en uno de los himnos de la noche, a lo ‘We are the world, we are the children’. La comunidad Stereophonics ya estaba unida.

Stereophonics nunca ha tenido ninguna intención de hacer espectáculo. Solo quiere compartir con sus fans, con todos aquellos que han seguido su trayectoria estas dos décadas, la pasión por la música, y el público lo supo palpar desde el principio. Las luces se apagaron: lo acústico volvió a reinar en el escenario para interpretar ‘Maybe Tomorrow’, una de las canciones más esperadas de la noche. Fans y banda se iban condensando y transformando en un solo elemento con los coros del público. Paso a la superposición brillante de guitarras en ‘Mr. Writer’ con un cantante a veces demasiado hierático pero que junto al guitarrista Adam Zindani interpretaron unos solos de una estética brillante.

Las guitarras continuaban en el poder al inicio de ‘Mr and Mrs Smith’, pero pronto la batería tomó posesión del primer puesto. Morrison se convirtió en ritmo puro: interpretó un solo que provocó el delirio de del público. Y es que, con una trayectoria tan cuidada, no es producto de la casualidad. Combinando el rock con sonidos más blues sonaba ‘Been Caught Cheating’ con más solos de guitarra que parecían sacados de los mismísimos B. B. King y Eric Clapton en aquel majestuoso ‘Riding With The King’. Seguían ‘Geronimo’ y ‘What All The Fuss’ y demostraban, así, que sus nuevos discos son una evolución muy sólida de sus anteriores trabajos.

‘Just Looking’ apuntaba la cuenta atrás para el final, que se hizo esperar demasiado. Por fin llegaba ‘Dakota’, el hit por excelencia de la banda, que tuvo un sublime inicio acústico y que sirvió para cerrar el concierto. Uno de los máximos himnos para los seguidores de Stereophonics, una banda que después de 20 años ha generado una marca, un estilo propio y una comunidad que les ha posicionado como una de las bandas británicas por excelencia en el mundo del britpop más tardío, reviviendo lo que fueron, una vez, los 90’s y los 2000’s.

Fotografías, texto: Karen Montero

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