Crónica

[Crónica] Teenage Fanclub en Madrid (febrero de 2017)

En el fútbol amateur, donde los más mundanos sacamos a pasear nuestra militancia y amor hacía el fútbol, siempre encontramos figuras reconocibles. Una de ellas es el del jugador rozando los cuarenta, ya pasado de peso y que resopla con ahínco después de cada carrera. Pero a pesar de eso conserva el buen toque que pudo destacar en sus años jóvenes. El pase al pie o el disparo que no logra alcanzar el portero. Vieja gloria venida a menos pero que sigue destellando en aquello que le hace bueno y que no olvidará jamás. Ayer, mientras veía a mis queridos Teenage Fanclub por tercera vez en mi vida, me vino a la cabeza esta analogía. Fútbol y música, claro. Y más cuando hablamos de un grupo escocés.

La noche la abrieron los mallorquines Beach Beach, banda que nunca ha escondido su fanatismo por la banda escocesa y que incluso tocaron con Gerard Love en una edición del festival Primera Persona. Los cuatro mochuelos de La Castanya demostraron que siguen madurando bien y que sus canciones tienen mucho de pop redondo y guitarras acolchadas.

En cuanto a Teenage Fanclub decir que están viejos. Pero no tiene porque ser nada malo. Raymond McGinley quizás es al que se le ve más atropellado, pero sus composiciones, las más sosegadas del grupo, le sientan bien a su cada día menos presente pelo blanco. Por su parte Norman Blake y Gerard Love siguen con cara de jovenzuelos, aunque los años no pasen en balde. Pero, como el cuarentón de toque sedoso en el campo de fútbol, saben dónde colocarse para evitarse sprints innecesarios. Saben estar donde les toca estar. Como parece que han hecho durante toda su carrera; enaltecidos por la música alternativa y casi olvidados por el gran público a pesar de ser la segunda mejor banda del mundo (Noel Gallagher dixit) o ser el grupo favorito de Kurt Cobain. Dicho esto, el saber estar implica conocer lo que puedes ofrecer. Y por ello ofrecieron un concierto para fans, sin dejarse prácticamente ninguno de los hits memorables de su larga carrera discográfica. La salida ya fue en tromba con Blake cantando ‘Start again’ y Gerard Love interpretando la eléctrica ‘Radio’. Para luego interpretar ‘Hold on’, solo uno de los cuatro cortes del nuevo disco que sonaron ayer en La Riviera.

Cierto es que al principio el sonido sonó muy flojo. Aunque TFC no sean Iron Maiden se echaba de menos algo más de gasolina al asunto. Y la calidad del sonido no fue para tirar cohetes durante toda la velada. Pero los escoceses siguieron a lo suyo y siguieron desgranando su imperial colección de himnos redondos de puro pop. ‘Verisimilitude’, ‘Don’t look back’, ‘About you’ o ‘Ain’t that enought’ fueron algunos de los clásicos que fueron combinando con algunas piezas más de ‘Here’, su último disco. Estas fueron las más reseñables del disco, como ‘The darkest part of the night’, ‘The first sight’ i el redentor ‘I’m in love’; uno de aquellos hits marca de la casa que saben hablar de amor sin parecer una adolescente hormonada leyendo la Super Pop. Y de esta guisa llegamos a los vises, donde sorprendieron con una versión de Grant McLennan, pero sin olvidar dos de sus tótems en forma de circunferencia: ‘Star sign’ y ‘Everything flows’. Gran broche para una noche muy especial y que nos deja con ganas de poder verlos en el próximo Primavera Sound. Aunque allí habrá más gente, más borracho y más gente poniéndose al día. Pero seguiremos viendo una vez más a nuestros amados Teenage Fanclub, que facturan hits con la cadencia de una fábrica fordiana pero con el detalle de un orfebre. Escocia es una monarquía porque ellos son los Reyes.

Texto | Oscar Villalibre
Fotografía | Joan Guàrdia

Oscar Villalibre
Redactor en Binaural desde hace más de 3 años. El pop y el soul son el motor. Las guitarras afiladas, las trompetas y los violines el mejor impulso. Twitter: @oscarvillalibre

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