Crónica

[Crónica] Temples en Madrid (La Riviera, 14 de marzo de 2019)

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En los carteles actuales conviven en singular armonía el trap y la psicodelia setentera. Así son estos tiempos y así se los estamos contando. Este Segundo Advenimiento de la psicodelia (etiquetado como ‘neo-psych’) al menos no se queda en la languidez y poca sangre que transmite en directo Kevin Parker con Tame Impala. Será cosa de las Antípodas. Porque a Rufus T. Firefly (en clave hispana) les funciona mejor y lo mismo puede apreciarse en Temples, quizá el mejor exponente británico actual y que se dejaron caer por el Tomavistas Ciudad. 

Temples viven en el Londres de 1970 y se recrean en ello. Botas Chelsea, jerseys de terciopelo de cuello alto y zapatos dorados. Verlos a través del Smartphone de 700 euros de la chica de delante mía es la perfecta paradoja de la convivencia de lo retro con estar en este 2019 que se imaginaron a lo Blade Runner y lo vivimos mirando, a menudo, al pasado.

Estructuras e imágenes en ‘Sun Structures’ que cumplieron desde el arranque con la ortodoxia del género. James Bagshaw sacando punteos a su Gretsch estilo vintage y llamando a ceremonias chamánicas y comuniones con la naturaleza y la cosmogonía. Todo muy lisérgico y divertido sin necesidad de ir hasta el morral de LSD. De los álbumes con aire analógico a la inmediatez del directo, y eso que sólo tienen dos álbumes en liza, va un trecho. ‘Certainty’ sonó más enérgica y esa fue la constante.

Sin desatarse pero con pulcritud. ‘Roman God-Like Man’, ‘The Golden Throne…’ la alternancia entre ambos trabajos desembocó en el bis donde estuvieron ‘A Question Isn’t Answered’ endurecida hasta asomarse a Black Sabbath (no es broma) y ‘Shelter Song’, que escribieron en 2014 en media hora. Un perfecto recordatorio de que esta nueva psicodelia no ha venido a reinventar nada. Sólo a sonar bien y dejarse llevar en lenta ascensión, que no es poco. 

Fotografías: Rosario López
Texto: Carlos Forjanes

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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