Crónica

[Crónica] Thurston Moore Group en Barcelona (noviembre de 2017)

Hubo tiempos mejores, esos en los que coexistíamos con un grupo llamado Sonic Youth,y los que somos de la generación X pudimos disfrutar del cuarteto de Nueva York como uno de los influenciadores de la escena alternativa de los noventa, que luego Kurt Cobain y sus Nirvana capitalizaran toda la atención con el mentado «Nevermind», algo ya más conocido para la generación Z, gracias a Pull & Bear y demás comerciantes de camisetas ramoneras.

Lamentablemente, por temas de pareja, Thurston Moore se separó de la todopoderosa Kim Gordon y el resto ya es historia. Por suerte, los cuatro genios siguen haciendo cosas post-juventud sónica y el flaco es el que mejor sigue la estela de su grupo. Así que el panorama tras la ruptura de la banda se dibuja con Lee Ranaldo siguiendo un camino más tranquilo, alejado de las experimentaciones; Kim es la reina de los proyectos alternativos y más extravagantes, y el bueno de Steve Shelley ha quedado como lo que siempre ha sido: «el batería perfecto» como lo definieron sus tres ex-compañeros, lejos del estrellato y el protagonismo, cual actor secundario posible merecedor de un premio Oscar.

Así que lo dicho, lo más parecido a esos noventas hoy en día es el GRUPO de Moore, y digo grupo en mayúsculas porque lo que emite la banda fielmente conducida por la guitarra del ex de Kim es tan robusto como cemento armado. Y pudimos comprobarlo en el concierto que dieron esta semana en Barcelona. Desde la primera canción sonaron impecables y el laboratorio de sonidos que se escuchó en la nueva sala La [2] del Apolo fue digna de guante blanco. La excusa era la gira que presenta su último disco (segundo con esta formación) «Rock n Roll Consciousness«, en el que la positividad se hace patente con cada letra que salen de sus composiciones. Si celebraba la vida en «The Best Day«, con la foto de su madre como portada, en este trabajo él ocupa todo el LP, con colores que hacen presagiar todo lo bonito que le está pasando en esta madurez que lo encuentra ya bordeando los sesenta.

Cease Fire’ fue la encargada de abrir el setlist; el no-single de su último trabajo que extrañamente no está incluido en el tracklist habla claramente de su postura anti-bélica y en la que se encarga de dejar patente queimportan más los besos y los abrazos que las pistolas. El mantra en que nos envolvió siguió la dinámica con ‘Speak to the Wild’, sublime homenaje a su padre en la que las guitarras avanzaban sin mirar atrás para dar paso a ‘Turn On’, guiño a los Sonic Youth del 2000. Las seis cuerdas ofreciendo ese sube y baja de vértigo orquestado brillantemente por la sección de cuerdas del grupo con pinceladas de krautrock conseguían hacer llegar al climax al público para extender ese orgasmo en un jam mastodóntico que terminaba desembocando en ‘Cusp’, una especie de oda a la alegría, infantería militar de la buena, canción primaveral en este extraño otoño que hacía de telón. Un tema más orgánico, de las entrañas del de Florida, un sonido aterrador pero a la vez mágico que te acaricia: distorsiones, punteos, rasgados, en un mar de sonidos y acoples que te hacen flotar sin un fin, solo dejándote llevar.

También de gala sonaron otros dos temas del LP, ‘Exalted’ y ‘Aphrodite’ que tiene ingredientes del «Demolished Thoughts» pero mucho más ensamblados. Aquí se nota que Moore es fan de la improvisación con esa base noise porque sus canciones son prácticamente construcciones sonoras que va pegando poco a poco con distintos elementos pero con una calma asesina digna de Charles Manson, homenajeado antes del bis junto a otros muertos como su héroe Lou Reed y, como buen melómano, sus admirados del jazz Billie Holiday y John Coltrane. Buen guiño a un público maduro de mediana edad con dejes de juventud perdida pero aún vivos y con ganas de que nos tocase la fibra. «Rock n Roll Consciousness» y el Thurston Moore Group se afianzan como prometían, la primera referencia sonaba algo improvisada, sin dejar de lado la calidad. Pero este es el fruto de conocerse mejor, de saber dónde y cuándo entrar para poder ofrecer a sus fans aquello que buscamos en él. Thurston nos ha regalado uno de los mejores conciertos del año, una delicia en estos tiempos turbulentos. Si bien es cierto que siempre añoraremos a Sonic Youth esta mutación funciona al unísono y nos deja tanto por seguir descubriendo que lo hace altamente atractivo. Hay que resintonizar y adaptarse a los nuevos aires. Este sonido es el de la búsqueda de lo espiritual y nos empuja a una nueva galaxia donde podemos tocar lo inimaginable.

Fotografías | Ivor Lugo
Texto | Sebas Rosas

Sebas Rosas
el autorSebas Rosas
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