Crónica

[Crónica] VIDA Festival 2016 (viernes 1 de julio)

cronica vida 2016

En poco tiempo el Vida Festival de Vilanova i la Geltrú se ha convertido en un referente en el tupido mapa festivalero de nuestro país. Recogiendo el mejor testigo posible dejado por el Faraday, y con una idea muy clara y un relato que contar, sus organizadores han conseguido estabilizar un festival cercano, cómodo, con calidad artística reseñable y con un buen fondo para que la gente publique sus fotos en Instagram. Bien de filtros, lucecitas y hashtags para que te suba el azúcar. Una buena combinación para hacer perdurable el éxito. Y de momento con esta tercera edición parece que la cosa va bien encaminada. Mucho más después de los nombres ya anunciado para el año que viene: el regreso de La Casa Azul, mito del pop autóctono donde los haya; y Real Estate, una de esas bandas no muy pródigas y que siempre apetecen ver.

La velada del viernes 1 de julio empezó pronto con la actuación de Villagers. La banda irlandesa era uno de los grandes nombres de esta edición y se presentaron puntuales en el escenario de La Masia. Su último disco ‘Where Have You Been All My Life?’ ha sido todo un éxito y venían dispuestos a defenderlo. Aunque honestamente a veces nos cuesta encajar este tipo de propuestas en los festivales de gran consumo. El público patrio, generalmente poco educado en la cultura de concierto, pero con cum laude en la de festival, suele chillar, reír e ejercer la búsqueda de apareamiento en estos sitios. Si la banda que está tocando tienen una propuesta muy intimista, o te sientas en el regazo del teclista o no oyes nada. Entonces antes de esperar que el público se eduque súbitamente sería de agradecer evitar la programación de grupos de folk pausado en grandes escenarios. Aunque Villagers fueron brillantes en la ejecución pero su directo requería otro espacio. Con todo acabaron imponiendo su sonido con canciones que el público coreó, como “Little Bigott” o “Occupy Your Mind”.

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Después de ellos, el escenario principal acogió a Manel. La banda catalana por excelencia en estos momentos en términos de transversalidad. Una versión catalana de Los Chichos en el sentido más estricto del término “popular”. Su inicio fue pausado, desgranando principalmente las canciones de su último disco ‘Jo, competeixo’. Pero el público demanda clásicos para berrear y arrambar la cintura de la vecina. No olviden que es verano… y claro. ‘Benvolgut’, ‘Boomerang’ o ‘Teresa Rampell’ se encargaron de solucionarlo. Seguidamente, volviendo a La Masia, Unknown Mortal Orchestra destaparon sus melodías ricas en golpes de bajo y aroma negro. Los anglosajones supieron encontrar su sitio entre dos grandes bolos y ofrecieron una actuación correcta, demostrando su capacidad camaleónica para combinar diferentes estilos. Canciones como ‘Necessary Evil’ o ‘So Good at Being Trouble’ sonaron aceptablemente bien e hicieron bailar al público.

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Todo ello antes del gran plato de la noche. Que no era otro que Wilco, una de las mejores bandas del planeta. Que nadie ponga la ceja fuera de lugar porque esto es algo bastante contrastable. Aunque esta vez el sonido no fue su mejor aliado. Se oía bajito y una vez más oías los rebuznos de la hipster de turno que tiene que chillar para hacerse un selfie (¿?) o el inglés macarrónico y voz destartalada por el alcohol de los incondicionales. Pero en peores plazas hemos toreado. Los de Jeff Tweedy salieron a defender su ‘Star Wars’ bajo el brazo. El inicio fue un poco sosegado y faltó algo de conexión con el ambiente. ‘More…’, ‘Random Name Generator’ o ‘The Joke Explained’, canciones que abren dicho disco, también lo hicieron en este directo. Pero pronto cayeron clásicos y se desgranaron varios cortes del ‘Yankee Hotel Foxtrot’.

Intentaron tocar alguna tecla de cada uno de sus discos más recientes, ya fuera con ‘Art of Almost’ o ‘Hummingbird’. Pero el paso medio del concierto fue pasando hasta el clímax final donde Wilco sacaron todo el arsenal. Como cuando Messi le da por querer ganar un partido. Sacaron el polvo a la clásica ‘Spiders’ con sus 10 minutos de fogonazos de guitarra; lustraron su clásico más romántico con ‘Jesus, etc’; marcaron paquete con ‘I’m the man who loves you’ y tocaron el cielo con ‘Impossible Germany’ haciendo que los más veteranos nos palpáramos las partes, no bajáramos los brazos en ningún momento y nos hiciéramos un esguince en la lengua intentando reproducir los punteos a la guitarra de Nels Cline. Una gozada en toda regla y una más en la lista de directos de Wilco que NUNCA decepcionan. Así que ¡larga vida al VIDA! (imaginamos que alguien ya ha hecho la broma, pero no damos para más…).

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Texto | Oscar Villalibre
Fotos | Alba Nàjera 

Oscar Villalibre
Redactor en Binaural desde hace más de 3 años. El pop y el soul son el motor. Las guitarras afiladas, las trompetas y los violines el mejor impulso. Twitter: @oscarvillalibre

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