Crónica

[Crónica] Vida Festival 2018

cronica vida festival 2018

VIERNES

Rey Lobo

El viernes a las 19:00 de la tarde teníamos cita con Rey Lobo, los reyes del bosque. Calificativo que por cierto les hizo más justicia que nunca en el pintoresco escenario del Vaixell, situado bajo las copas de los árboles, lleno hasta la bandera de familias. Supongo que desde el bote tuvo que ser impresionante ver tal oleaje de gente, sobre todo para un grupo joven que acaba de embarcarse en su primer EP, «Nonduermas«. De inicio salieron un pelín titubeantes, aunque tardaron cero coma en agarrar bien el timón de su barco y avanzar a toda vela. La voz de Víctor (que en los interludios se dirigió al público en catalán, gestó que gustó) fue su mejor brújula: trajo la épica con su fiel acústica y, con ella, en seguida pusieron rumbo hacia su mejor versión de folk campestre. ‘Petrolos‘, esa estación fantasma de Murcia por la que dijeron que ningún bus paraba, fue, paradójicamente, uno de los temas en los que más nos detuvimos. Aunque fue ‘Torre Alta‘, tan nostálgica también en directo como un fragmento de «Carrie & Lowel», la que se nos metió definitivamente en el bolsillo. De ahí en adelante, todo viento en popa. (Màrius Riba)

Núria Graham

Igual de abarrotado (o más) estaba el escenario La Cova Movistar para Núria Graham, solo que este espacio contaba con un handicap: en cuanto más te alejabas, menos visible quedaban los artistas. Pero encontramos el hueco para ver cómo una de las artistas más interesantes que tenemos en este país se desenvolvía con más solidez que nunca. Graham se puso el mono de trabajar (negro) desde el minuto 0 y empezó a picar temas con su estilo tan propio, cada vez más definitorio. Quedaba en evidencia en aquellas canciones que integran su nuevo disco: ‘Bird hits its head against the wall‘ (con la que empezó), ‘Cloud Fifteen‘ (con la que siguió) o ‘Sinner‘ (el tres de tres). Incluso aquellas canciones más pretéritas, véase ‘Christopher‘  o ‘Dark Past‘, sonaron con un plus de encanto. (Màrius Riba)

St Vincent

Probablemente, el de Annie Clark fuera el concierto más memorable de la edición. Ese que, en cuanto pasen unos años y te hablen del VIDA 2018, pensarás por dentro: «Ah, sí, el año de St Vincent«. Desde lejos, desde cerca o desde primera fila, su directo impactó a todo el ratio abarcable desde el escenario Damm. De primeras ya vimos a una Clark diferente, especialmente frontal y visceral; una Clark rockera, morena (qué bien le sienta), pero tan icónica y robótica como siempre, encorsetada en un vestido naranja chillón a juego con su guitarra futurística. «In Los Ageless, the winter never comes» serían las segundas palabras en sonar de una ‘Los Ageless‘ que ganó aún más presencia con los visuales y con la que sedujo masivamente. Así, «Masseduction» cumplió con el papel de seducir a la masa, y siguió haciéndolo con un buen ramillete de temas del álbum que la gente (y la banda, que acompañó con especial ahínco) siguió con entusiasmo, sobre todo en ‘New York’, en la que hasta se lanzó a improvisar. Aunque para catalogar este show de memorable, faltaría aún un punto de colofón, que en este caso llegaría con toda la calma del mundo de ‘Happy birthday, Johnny‘ y con Annie Clark arrullándonos en solitario. Fue íntimo e imponente. Toda una reconfirmación de poderío. (Màrius Riba)

Franz Ferdinand

Y evidentemente, para Franz Ferdinand había que hacer espacio en el estómago, porque a pesar de no ser ya un gran reclamo, nunca serán el postre. De hecho, eran el plato fuerte de esta edición y los de Glasgow cumplieron, sin empacharnos de clásicos, con un directo con tomas y dacas de coreos protagonizados por un Alex Kapranos tan joven (y jovial) como siempre. Entendiendo «clásicos» como casi todo aquello que salió de su disco homónimo (en 2004), podríamos decir que, los que tocaron, los distribuyeron con inteligencia; al principio y al final. A la segunda ya dispararon el chupinazo con ‘Do You Want To‘ (siempre tan efectista), luego introdujeron a la ‘Always Ascending‘ de rigor (single del nuevo) y seguidamente cogieron carrerilla con ‘Michael‘ y ‘Dark Of Matineé‘. Para el final reservaron el napalm, esas ‘Take Me Out‘ y ‘This Fire‘ (que alargaron hasta la saciedad) que pusieron a bailar incluso al que ya se había retirado con sus noodles. Buen colofón para rematar un concierto donde repartieron temas de todos los álbumes sin palparse euforia. No fue ni una presentación de «Always Ascending», ni tampoco un directo para fans de la vieja escuela. Fue un repaso certero y entusiasta (por su parte) de su notable discografía. (Màrius Riba)

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Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

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