Crónica

[Crónica] Mastodon en Barcelona (Razzmatazz, febrero de 2019)

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Es una obviedad: Mastodon juegan en las grandes ligas. Mientras otros queman goma extraviados en un trompo eterno, los de Atlanta muestran convicción y talante intentando tocar los astros con la yema de sus dedos desde el lejano Cabo Cañaveral.

Este ambicioso cometido, perpetrada con el firmamento en el punto de mira, queda cada vez más patente en los directos del cuarteto. Afortunadamente poco queda ya de aquel encrespado, rugoso y un tanto desarbolado sonido que caracterizó sus primeras visitas a las salas de conciertos de nuestro país. Sanders, Hinds, Kelliher y Dailor, conscientes de las carencias que describían los shows hilvanados en sus últimos años, han tirado de escofina para limar el asunto con garantías. Y lo han conseguido, llegando a pulir con su espiga el mejor directo que se les recuerda en terreno español.

El primero de los aspectos que describieron su reciente y triunfal paso junto a los musculosos Mutoid Man y los efectistas Kvelertak por Barcelona fue el relativo al sonido. A diferencia de lo sucedido en diciembre de 2014 en ese mismo paraje, Sanders y cía consiguieron ajustar el asunto para que los graves jamás llegasen a hervir nuestros queridos tímpanos. Ejemplos más claros de lo expuesto: el traqueteo embriagador de ‘Iron Tusk’ jamás llegó a pisar las líneas rojas. El tono corrosivo de ‘Precious Stones’ y ‘Sleeping Giant’ no enrojeció en exceso nuestras mejillas. Y tricéfalos experimentos tan estructuralmente complejos como los presentados con ‘Ancient Kingdom’, con Sanders, Hinds y Dailor a la batuta, pudieron ser saboreados con el punto salino exacto de su seductora versión de estudio.

Siete pantallas verticales sirvieron al grupo para proyectar efectistas visuales 3D en el voluptuoso directo ofrecido por el entregado conjunto. Con un diseño 10 veces más digno que el expuesto por Incubus en esa misma sala en 2018, imponentes pilares aztecas, fluidos psicotrópicos (‘Crystal Skull’), varas lumínicas (‘Toe To Toes’) y motivos abrasivos alentados por el mismísimo dios Hefesto (‘Ember City’) ejecutaron un ejercicio de contextualización espacial muy agradecido en unos designios tan evocadores como los regentados por los metaleros.

El setlist del directo dejó de lado el deje punzante de «The Hunter» en favor de la clásica deriva ingrávida de los Mastodon más primerizos. Construido de forma sorprendentemente cohesiva, el show permitió a su entregado público ponerse la escafandra y gozar con un repertorio focalizado en gran medida en el material integrado en «Leviathan», «Blood Mountain» y los cortes más voluptuosos de «Emperor Of Sand». Piezas de otros LPs como la progresiva ‘Chimes At Midnight, de intro exquisitamente onírica, enlazaron de forma perfecta con cortes tan incendiarios como ‘Steambreather’.

Y el tramo final, orquestado entre ‘Aqua Dementia’, ‘Crack The Skye’ y ‘Blood And Thunder’, sirvió como progresivo colofón a una actuación hilada en un justo y necesario rumbo crucero. Sin pasarse de frenada ni perderse en su vertiente más azotadora, Mastodon concretaron el golpe perfecto desde el umbrío crepúsculo al que pertenecen.

8 de diciembre 2014. 15 de febrero de 2019. Dos citas. Dos directos. Misma banda, mismo paraje. Reengrasando parte de su maquinaria, Mastodon ya están preparados para pisar la grava venusiana. Vaya si lo están.

Fotografías: Rosario López
Texto: Pablo Porcar

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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