Crónica

[Crónica] Ocean Colour Scene en Barcelona (1 de diciembre de 2016)

ocean colour scene barcelona

Qué gusto da pisar la sala principal de Apolo. Ya sea en sesiones de DJ o en conciertos, el sonido que ofrece es impecable, y su elegancia clásica con un ligerísimo punto de bienvenida decadencia confiere a los eventos que tienen lugar en ella un aura especial, así que es de agradecer que Ocean Colour Scene hayan vuelto al escenario que ya les acogió en su última visita a Barcelona en 2013. Con Tony Coote en sustitución del batería Oscar Harrison, baja de última hora, los de Birmingham celebraban el 20 aniversario de su mítico “Moseley Shoals”, que tocaron de arriba abajo (a excepción de ’40 past midnight’), y aprovechaban para repasar algunos de sus mejores temas del “Marchin’ Already” y el “One from the Modern”, dejando de lado sus composiciones más recientes.

El concierto arrancaba con su cover de ‘Twist and Shout’ (y curiosamente terminaría con un guiñito a ‘Live Forever’ de Oasis, enmarcando así su música entre dos de los grandes pilares de la historia musical Británica moderna), muy similar a la original pero con la guitarra de Steve Cradock jugueteando a colocar sutiles adornos marca de la casa aquí y allá. Tras este pequeño aperitivo, Simon Fowler daba voz a los temas de este “Moseley Shoals”, pieza esencial del Britpop, con paraditas ya fuera para cachondearse de los espectadores venidos de sus tierras, que interactuaron con él mediando la bien conocida intensidad británica tras cuatro birras; para comentar la injusticia que representa para el resto del mundo que el Barça acapare a Suárez, Messi y Neymar o para recibir una muleta de la pista y, tras tontear con ella, lanzarla al público con algo de temeridad.

ocs2
‘The Riverboat Song’ y ‘The Day We Caught The Train’ sonaron gigantescas, y coreadas por el público entregadísimo que abarrotaba la sala tenían la entidad de verdaderos clásicos. Había emoción en el ambiente, OCS lo sabían y aprovecharon ese impulso para dominar el escenario con la presencia que otorga la veteranía. Después de ‘The Circle’ Steve Cradock se ponía al teclado-no sería la última vez- para dar paso a la etapa más baladesca del concierto con ‘Lining your Pockets’, ‘Fleeting Mind’ y ‘One For The Road’ en la que él mismo y el bajista Raymond Meade se unían a las voces cuando convenía para crear un precioso efecto de completud (si bien al principio costó un poco que todo sonara bien equilibrado).

‘It’s My Shadow’ y ‘Policemen & Pirates’ volvieron a poner brazos enérgicos en alto mientras Cradock demostraba que maneja con igual destreza el sonido limpio sobre base de guitarra acústica que los solos y añadiduras de aires psicodélicos tocados casi más por la palanca de sus Gibson que por su púa. A estas alturas Fowler ya había sacado la pandereta, y, pese a volver a ponerse tranquilitos por un momento con ‘The Downstream’, el público ya estaba inevitablemente arriba, y ‘You’ve Got It Bad’ acabó de recargar pilas para un ‘Get Away’ que solamente se puede definir como épico y que bien se podría haber considerado cierre de concierto con todas de la ley.

Pero no. Aún les quedaba fuelle, y, tras un precioso intermezzo en el que Simon Fowler se quedó solo con su guitarra para interpretar ‘Foxy’s Folk Faced’ (“Escribí esta canción cuando tenía 16 años, que fue… hará unos 5 años“, decía, entre las risas de los asistentes) haciendo gala de una potencia vocal impecable, reaparecía la banda y repartía temazos como ‘Better Day’, ‘Profit in Peace’, ‘So Low’, ‘Get Blown Away’ y ‘Travellers Tune’ que la platea recibía como si de himnos se trataran (esos “Heeeeey, we don’t wanna fight no more” podrían haber seguido sonando toda la noche). La huida pre-bis se alargó quizá un poco más de lo debido, pero los “we want more” del público eran incansables, y volvió Fowler para regalar un segundo momento acústico con ‘Robin Hood’. Parecía que la cosa acabaría en esa nota tranquila, pero Ocean Colour Scene volvió al completo para interpretar ‘Hundred Mile High City’ con toda la energía del mundo. “Espero que lleguéis a casa sanos y salvos“, dijo Steve Cradock. A continuación, procedió a descojonarse de la risa. Se encendieron las luces, sonó ‘You Really Got Me’ y solo un pensamiento cruzaba las mentes de todos los presentes: “Aquí no se va a casa ni Dios“.

ocs3

Texto | Pau Ortiz
Fotos | Karen Montero

1 comentario

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.