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[Crónica] FIB 2014 (17-20 de julio)

El festival de moda de la última década está en horas bajas, y queriendo descubrir qué ha pasado viajamos a Benicassim, para vivir desde dentro lo que fue uno de los festivales pioneros a nivel europeo: el FIB. Para empezar, ¿alguien se imagina a 80 mil españoles instalándose en un pueblo de 18 mil habitantes en la costa de Inglaterra? No, pues eso es lo primero que nos encontramos nada más llegar a la estación de Benicassim. ¿Y dónde están los españoles?, ¿es que ya no nos gusta la música indie? Claro que no, si por indie interpretamos Tinie Tempah, cabeza de cartel de la noche del jueves. Todo tiene su lógica, el nuevo director del festival Malvin Benn, director también de Reading o Leeds festival, tiene el objetivo claro de sacar adelante el evento. Para ello, se necesitan carteles menos sofisticados y que a su vez atraigan mucho público extranjero, que por otro lado ayuda a internacionalizar a nuestras bandas nacionales.

El número de asistentes por lo que cuentan, ha sido el más bajo de la historia. Mirándolo así, hemos podido ver bandas como The Libertines o Kasabian en primera fila sin tener que pegarnos con la mitad del público. No había grandes colas para comprar comida o ir al baño, y si te perdías de tus colegas te reencontrabas al segundo. Para mí gusto un lujazo.

Aquí tenéis el resumen de lo mejor y lo peor de estos cuatro días:

Empezamos la tarde con El Pardo. Estos madrileños tenían el difícil cometido de recibir a los primeros asistentes, salvo unos pocos valientes que se atrevieron a acercarse al escenario bañado por el sol, la mayoría se situaron bajo la sombra de la torre de sonido. Su intento de punk desgarrador estaba acompasado por una batería más propia de una procesión malagueña que de un grupo que bebe de influencias hardcore. Aunque lo verdaderamente reseñable es el papel del polifacético Raúl Querido a las voces, las cuales tienen una contundente carga política.

La tarde continuó con los ochenteros James. Podemos decir que fueron los salvadores de la tarde dado el cartel que atentaba contra el primer día de festival. No sabemos si por patriotismo inglés o por el papelón de Tim Booth en el escenario, pero consiguieron alegrar a un público muy animadommincluyendo temas de antes y de ahora como «Sometimes» o «Sit Down». Vamos, sin comparación con Ellie Goulding y la masa de adolescentes que atrajo unas horas más tarde.

Otro de los grandes del jueves fueron los canarios GAF y la estrella de la muerte, cuyo directo gana mucho más que cualquier otro tipo de formato, sobretodo por ver en vivo lo que ellos definen como «mariachis borrachos» que no es más que psicodelia experimental isleña. Es un lujo ver a todos los miembros ejerciendo una especie de jam no improvisada con toques oscuros y exóticos y en especial la actuación del trompetista Alejandro Padrón.

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Y justo cuando me encontraba camino de pillar algo de picar aparece el gran descubrimiento de la noche. Tres chicos en un escenario, voz, teclado, sampler y controladores midi, algo tipo Frank Ocean. Rápidamente me pongo a googlear y me encuentro delante de John Gray, que sorprendentemente es de Madrid. Sumergido en festivales, y sin haber terminado la grabación de su primer ep, pudimos disfrutar en primicia de este proyecto y en especial de su single Mad on Her. Puntazo que al terminar su concierto nos deleitase con Everybody de los Backstreet Boys.

Después de está humilde y gran actuación, tocaba ir a ver al rapero Tinie Tempah pero quedaban tres días más de festival, así decidimos sustituirle por unas horas de sueño.

El segundo día del festival amanecía con Razorlight, una lástima que cambiasen el horario y adelantasen este concierto una hora, aunque los pocos incondicionales que había en primera fila se las sabían todas. El concierto estaba enfocado en el vocalista Johny Borrel y el batería Skully que tocaba como si fuesen las seis de la mañana en vez de las seis de la tarde lo cual se agradece a esas horas postsiesta. Por otra parte las guitarras estuvieron apagadas y bajas, faltando un poco de equilibrio en la banda como grupo. Justo al contrario sucedió con los australianos Tame Impala donde quién fallaba era el vocalista. No sabemos que le pasaba a Kevin Parker, pero entonaba un raro «It feels like we only go (gallo) backwards», quizá porque llevan todo el mes de Julio sin parar prácticamente ni un sólo día. Aunque aprobado gracias a un escenario a reventar, este no fue ni de lejos uno de los mejores conciertos de los australianos.

Y por fin llega el momento de la noche, posiblemente lo más grande hasta ahora pese a que sean veteranos en el FIB, Kasabian. Se hicieron esperar con un cronómetro proyectado sobre el escenario siguiendo la imagen de su último disco 48:13. Una vez terminada la cuenta atrás (que repitieron varias veces) saltan al escenario abriendo con Bumble Bee, de su último álbum. La distorsión psicodélica de la guitarra de Pizzorno suena más fuerte que la voz de Tom Meighan, pero Tom se gana el podio correteando de un lado a otro. Dejaron para el final LSF, que empezó tras la intro de Praise You de Fatboy Slim. El público pedía más, y hubo tres más. Cuando por fin dejábamos el escenario y mientras su equipo recogía los bártulos reaparece Tom entonando un All You Need Is Love a capela. Enorme.

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Lo que venía después es una de las mejores bandas revelación de 2014. Después de verles tocar durante el pasado año en todas las salas de Londres sin parar, es gracioso ver como Fat White Family ha despegado a lo grande, empezando por su actuación en Glastonbury. Seguramente parte de su éxito es el directo, y es que a estos chicos les sobra vergüenza por todas partes. Posiblemente verles sin camiseta y con los pantalones bajados es lo más light que pueden hacer, tocar canciones totalmente tumbados, entre el público o besar a sus fans es parte del espectáculo y obviamente parte del descaro de su estilo rock garagero.

El sábado entraba complicado en el escenario principal, el pop blando de Katy B y Lily Allen se pueden unir en una misma crítica a la sosez y el aburrimiento. Lily Allen especialmente apareció completamente cambiada, queda en el olvido la joven chica reivindicadora de vaqueros y camiseta, que ahora parece un intento fallido de Rihanna. Mucho decorado en el escenario, biberones gigantes para ser exactos, y poco movimiento y voz.

Como fan de The Sunday Drivers fui a descubrir el trabajo del cantante y guitarrista que ha iniciado su carrera en solitario bajo su propio nombre, Jero Romero. Aunque soy enemiga de la voz de Iván Ferreiro y más aún de sus clones, la de Jero Romero se acercaba bastante en español. Prejuicios y gustos personales aparte, la actuación fue toda una sorpresa. Fue una agradable sensación ver en ciertos momentos a los músicos tocando casi en corro, mirándose los unos a los otros, como si nosotros no estuviésemos allí. El sonido, una mezcla de Mumford and Sons en versión española era impecable fruto del buen rollismo que se hacía presente en el escenario. Como detalle final, precioso descubrir el parche de la batería de Nacho García realizado por la ilustradora Paula Bonet.

Paralelamente sonaba Cat Power en el escenario FIB Club. A pesar de la buena voz de Chan Marshall y el profesionalismo de su banda, durante los primeros minutos de actuación la cantante nos estuvo distrayendo continuamente con sus gestos bastante malhumorados al de sonido, que parecía no acertar con el volumen del micro. Debido a este descarado disimulo, vimos una vocalista muy descentrada e incómoda al escenario en un concierto que duró escasos 30 minutos.

Terminamos la jornada con The Libertines a repartir buena música por todos sus compañeros. Se hacía raro verles después de una década pero fue como ese amigo que no ves en años y cuando os reencontráis parece que no ha pasado el tiempo. La complicidad entre el grupo se hace notar, aunque no se si por su altura, por el desgarro de su voz o por el curriculum de escándalos que hay tras él, pero Doherty destaca mucho más en el escenario que Carl Barât, aun jugando el mismo papel en la banda. A pesar de ser uno de los conciertos más largos del festival, no sabemos donde quedó What Became Of The Likely Lads.

DOMINGO 20 DE JULIO

El domingo nos encontramos un horario un tanto anómalo, con la actuación de M.I.A. en el escenario principal previa a la de Paolo Nutini que tocó a la una de la mañana, dejando a Slow Magic en uno de los escenarios secundarios. Acudimos con ganas a ver la locura de los franceses La Femme, cuyos teclados ocupan prácticamente todo el escenario al que se suman además dos baterías. Con un sonido bastante equilibrado pese a la disparidad de instrumentos aunado a su estilo chic y un humor muy francés, hicieron un final de película con Antitaxi, haciendo reflejo de su odio a los taxistas con un repertorio de insultos en español a los pobres conductores.

Poco después acudimos a ver al escenario maravillas a M.I.A. Ver a esta «chica» de 39 años, fue lo que dio vida a todo el festival. Desde su entrada, se lanzó al público, cruzó la vaya de seguridad, caminó entre los fans, mientras la banda de fotógrafos y seguridad se volvían locos intentando prever sus pasos en su momento Whitney Houston en El Guardaespaldas. No faltó ninguno de sus hits pero fue una pena que no incluyese Warriors en el setlist, canción que casualmente tiene el mismo sampler de «Así me gusta a mí» de nuestro gran Chimo Bayo. Hubiese sido muy grande ver a los dos interpretando este tema, ¿sabrá Chimo quién es M.I.A?

cronica fib 2014

Después de está gran actuación se empieza a notar el incremento de público femenino en las primeras filas del escenario, la mayoría a hombros de sus novios. Sin duda era el turno de Paolo Nutini, que ofreció un concierto bastante más interesante que antaño, fruto de un sonido mucho más evolucionado de estilo soul-funk que provocó un aumento de intensidad en el último de los grandes conciertos del festival. A nuestro alrededor solo se oían frases obscenas sobre él. A pesar de ello, disfrutamos de un Paolo Nutini mucho más maduro, dejando en el armario los zapatos de New Shoes.

Para terminar nos quedamos con los sonidos del extelonero de Alt-J, Slow Magic. Ha trabajado mezclando para Delorean, Gold Panda o Bon Iver y su identidad era un misterio ya que nunca ha mostrado su cara públicamente. No creo que a nadie le importe mientras siga produciendo y sonando como lo hizo el Domingo. La música proviene de la electrónica de sonidos de MPD mezclada con tambores en vivo. Un muy buen sabor de boca para terminar el festival.

Fotos | FIB 2014
Texto | Esther Comino

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