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[Crónica] Hard Rock Rising en Barcelona (24 de julio)

Dentro del panorama de festivales existente en este verano han habido bien pocos que hayan contado con una configuración de bandas tan insólita como la propuesta por el Hard Rock Rising. Organizado por Livenation y Hard Rock Café, este festival estableció su base de operaciones en el Fórum de Barcelona durante el 24 y el 25 de julio. El primero de los días, quizás el más cercano al estilo que tratamos en nuestro blog, fue el que más nos convenció de cara a cubrirlo para la web. Existían tres grandes razones que nos motivaron a ello: Vetusta Morla, Lenny Kravitz y Kings Of Leon, formación que llevaba ya unos años sin actuar por la ciudad condal y que sirvió probablemente como el mayor reclamo de la primera jornada del festival.

Vetusta Morla fueron los primeros en subir al escenario del HRR. Arrancaron su actuación a las 20:00 frente a un público totalmente volcado pese al terrible bochorno que aún se vivía a esas horas de la tarde / noche. Ni las altas temperaturas ni los pequeños fallos técnicos que surgieron en los primeros temas (‘Los Días Raros’, ‘Fuego’) consiguieron empañar otro notable concierto  en el que los madrileños pusieron la directa tirando de tesón, garra y del marco estructural mostrado en la reciente gira «La Deriva» que tan buenos resultados les ha ofrecido en el presente año. De hecho incluso emplearon las mismas luces individuales que emplearon meses atrás en el Sant Jordi Club. Se nota que estos chicos han crecido a lo largo de estos últimos, especialmente Pucho.

El cantante está más desenvuelto que nunca, tanto en la forma de comunicarse con la audiencia (siempre se atreve con el catalán cuando viene a la ciudad condal) como por la fuerza que imprime en todos y cada uno de los cortes interpretados. Sudando y dejándose la garganta, Juan Pedro Martín se metió al público en el bolsillo con la clásica ‘Copenhague’, ‘Mapas’, ‘La Deriva’ y una ‘Valiente’ que parece ganar con el paso de los años. Otra batalla siempre ganada es ‘Sálvese Quién Pueda’ de «Un Día En el Mundo» que pese a la sencillez de sus formas siempre acaba provocando que la audiencia secunde vocalmente al grupo de su devoción con aquellos buenos versos «Puede ser que mañana esconda mi voz,
Por hacerlo a mi manera…». Estos chicos están tocados por una varita. Lo saben, son conscientes de ello y saben manejar ese don de forma envidiable.

Posteriormente se cedió el protagonismo a aquel neoyorquino que a tantas féminas (y no tan féminas) ha conquistado a lo largo de estas dos / tres últimas dos décadas. Él es el hombre de las atemporales Aviator, el de la eterna sonrisa jugona, el que consigue que las chaquetas tejanas siempre estén de moda. En efecto: estamos hablando de Lenny Kravitz, rockero que pese a no contar con el efecto mediático conseguido en 1998 regresó a nuestro país con la intención de convencernos que la erótica de su rock aún no se ha desvanecido por completo.

Con una sobria puesta en escena, Kravitz decidió tirar de colaboradores para salir airoso de la velada. Coro gospel, saxo y la carismática batería Cindy Blackman estaban ahí presentes para intentar sacar adelante un concierto que no acabó de convencernos tanto como se presuponía en un inicio. Hay que admitirlo: las sensaciones descritas en los primeras minutos nos hacían intuir algo interesante, especialmente con aquella fulminante forma de enganchar ‘Frankenstein’ con la siempre seductora ‘American Woman’.

lenny

Sin embargo a medida que iban pasando los minutos fuimos viendo como los temas se alargaban innecesariamente , consiguiendo generar cierto efecto soporífero en algunos de los puntos que se presuponían más impactantes de la velada (especialmente ‘Let Love Rule’). Kravitz falló en eso, y también en el hecho que en la segunda mitad del concierto parecía más pendiente en hacer cantar a la audiencia que en hacerlo él mismo. Una lástima, más aún sabiendo que quedaron muchísimos grandes singles en el tintero, como ‘Believe In Me’, ‘I’ll Be Waiting’ y muchos otros más. Solo sonaron 9 canciones (cierto) pero por lo menos el estadounidense no nos dejó sin ‘Are You Gonna Go My Away’ y ‘Fly Away’, probablemente sus dos singles más explosivos de todo su repertorio. Saltamos hacia el cielo durante los últimos compases del directo pero aún y así eso no nos sirvió para llevarnos un grato recuerdo del mismo. Una pena.

Finalmente hacia las 23:15 de la noche llegó el plato fuerte de esta primera jornada del HRR: Kings Of Leon. Una actuación que muchos no esperábamos para este 2015, más aún sabiendo que el grupo de Talihina estaba y está con la cabeza puesta en su próximo álbum y no precisamente en continuar promocionando «Mechanical Bull». Quizás por ello, y por no haberlos visto en directo jamás, esperé su concierto sin demasiadas expectativas, algo que en su justa medida me ayudó a disfrutar aún más del buen directo que acabaron realizando.

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Porque es cierto que en algunos puntos de la actuación se les podía haber reprochado más pegada, más pasión y entrega (en ‘Radioactive’ o en ‘On Call’, por poner un par de ejemplos) pero aún y así KOL volaron medianamente alto en esta ocasión. Con un set completo a más no poder, los Followill funcionaron correctamente al poner el piloto automático y ofrecernos unas finas interpretaciones de rockeros temas recientes como ‘Supersoaker’ o ‘Mary’, sin olvidar antiguos y delicados cortes como la bella ‘Closer’, que gracias a la buena acústica del directo pudimos gozar en todo su esplendor.

Caleb no se desgañitaba demasiado, ni falta le hacía ya que el buen tesón instrumental de sus compañeros conseguía mantener el timón enderezado durante toda la actuación. Imposible no hacer una mención especial a los visuales. Hipnóticos a más no poder, los vídeos proyectados se adecuaban a cada uno de los temas presentándonos una aproximación del artwork mostrada en cada álbum. La calidez del «Come Around Sundown», el juego caleidoscópico de «Because Of The Times»… todos ellos cohesionaban perfectamente con lo ofrecido, ganando protagonismo en los momentos más minimalistas y rebajados del concierto.

‘Fans’ y ‘The Immortals’ sonaron francamente bien pero personalmente considero que el gran momento de la noche fue el ofrecido con ‘Cold Desert’. Curioso: la lluvia, que tanto intentó empañar el set a partir de ‘Temple’ y ‘Radioactive’, acabó sirviendo en bandeja una experiencia digna de ser vivida, especialmente al arrancar aquella intro instrumental que tanto enloqueció a algunos de los presentes. Finalmente KOL optaron por cerrar la actuación con sus dos mayores hits: ‘Use Somebody’ y aquella ‘Sex On Fire’ que la audiencia no dudó en corear pese a que más del 80% de los asistentes estaban mojados hasta los huesos. No importaba que nuestras camisetas estuviesen empapadas: KOL habían dejado buenas sensaciones en la ciudad condal, y eso era lo que contaba.

Fotos: Hard Rock International/ Manu Fernandez AP Images for Invision

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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