DestacadosEntrevista

[Entrevista] Mala Rodríguez: “Siempre me he sentido libre de hacer la música que he querido, aunque no se lo hayan creído”

mala rodriguez

Han pasado siete años desde que la Mala Rodríguez sacara “Bruja”. Siete largos años en los que ha pasado de todo y en los que María, en relativo silencio, sin parar de aprender (viajando, viviendo en otras ciudades como Cuba o Los Angeles, criando a dos criaturitas que ya no lo son tanto), ha cocinado a fuego lento un retorno por todo lo alto que, ahora sí, espera otorgarle el lugar que se merece y que ella sabe que todavía no ha alcanzado. En mucho porque la industria de su época dorada, los primeros 2000, no estaba preparada para poner en su lugar a una mujer rapera y andaluza y pese a que su carrera ya haya conquistado cimas como el Grammy Latino, triunfar en Puerto Rico o una mención en Pitchfork, así como decenas de colaboraciones estelares entre las que se encuentran Residente, Kase.O, Julieta Venegas, El Guincho, Dellafuente, Raimundo Amador, Tego Calderón o Estrella Morente. Mala Rodríguez regresa con «MALA» (streaming del álbum) más fuerte, pletórica y más convencida que nunca de la potencia de su propia voz. Charlamos al teléfono con la artista detrás de este nuevo trabajo que sabe totalmente a nuevo comienzo.

¿Qué tal con la salida del disco?

Ay, pues súper feliz. Muy contenta. Pasé muchos nervios en los últimos días pero ya es como… ya está.

Ya has parido al bebé, ¿no?

Sí, ya lo puede escuchar todo el mundo y nada, ahora a disfrutar. Quiero saber qué opina todo el mundo, hablar de las canciones… Es que es muy bonito este disco, es súper guay.

Después de tanto tiempo, además…

Sí, claro. Era mucho tiempo sin sacar un disco y un disco siempre es algo muy especial. Es un trabajo que define un momento de tu vida. Yo qué sé. Estoy muy feliz y muy agradecida de poder hacer un disco como este y así.

Con libertad, entiendo. Como tú has querido hacerlo.

Sí, sí, total. Yo siempre me he sentido libre para hacer la música que he querido, aunque no se lo hayan creído. Pero cuando me preguntan siempre digo: “mira, una discográfica, un manager o quien sea te dice dónde ir cuando tú no sabes dónde ir. Pero si tú sabes dónde ir y lo que te apetece y todo, ¿quién te va a decir? Nadie te va a decir nada. Vamos, no creo yo que yo haya tenido nunca esa sensación. Quizá solo una vez, hace años, antes de “Brujas”, que estaba haciendo una canción oscurísima y que sí que me dijeron “igual hay que darle una vuelta”. Pero es que en ese momento me lo tomé hasta como algo personal, ¿me entiendes?

“MALA” sabe a comeback por todo lo alto, el título está escrito en mayúsculas… No sé. Llegaste a lo más alto del hip-hop nacional siendo una mujer, entonces empezaste a triunfar en Latinoamérica, y ya de “Malamarismo” podíamos decir que dabas el salto hacia la internacionalización. Después tuviste un hijo, luego otro y al final han pasado 7 años desde “Brujas” a esta especie de, ya te digo, retorno que es “MALA”, en el que parece que das de nuevo un salto hacia delante en tus aspiraciones internacionales… ¿Por qué decidiste dar un paso atrás tras el éxito de “Brujas”?

A ver, para empezar yo siempre he creído que no estaba teniendo ese éxito que tú dices porque no terminaba de encontrar un espacio donde yo sintiera que habláramos todos el mismo lenguaje. Entonces, con “Brujas” pasó algo interesante. Creo que a partir de 2013 empezó a haber un cambio generacional y a partir de entonces es cuando yo empiezo a sentirme más cómoda que nunca. Y 2015 para mí ya fue el año clave. Cuando hice “Brujas” no dejaba de ser lo de siempre: hago esta música, no sé quién la va a escuchar pero vamos a ver qué onda, vamos a ver qué hago. Y la verdad es que luego pues estuve buscando y buscándome bastante. Me puse a trabajar con Steve Lean, hice un poco de trap, me quise ir a vivir a otro sitio… no sé, no puedo estarme quieta. No me paro y como no me paro pues me pasan cosas, me pasan cosas, pues escribo, escribo y así voy. Para mí la música es vivir.

Pero sí es verdad que cuando acabé “Brujas” yo dije un poco basta, ya vale con esta historia. Y yo qué sé, me acuerdo que estuve vendiendo coches una temporada; fue un tiempo loco, hice mil cosas. Y me disfruté un montón la música, un montón. Y de repente hice “Gitanas” y a partir de ahí es cuando todo fue encajando poco a poco. Yo misma. Porque la voz de la mujer se alzó como definitivamente en 2018, antes no había pasado algo tan bestia como esto y yo sentía eso, que estaba pasando algo muy fuerte. Desde 2015 hasta 2018 ha ido habiendo un progreso, un cambio en la mentalidad de la gente, un montón de artistas que han hecho cosas distintas y libres… puede ser uno de los movimientos más interesantes que hemos vivido en muchísimo tiempo, y a mí me ha motivado un montón. Ha habido encuentro, ha habido conversación. Con “Gitanas” yo sentí que ponía mi piedra para abrir definitivamente las puertas. Y me he empezado a sentir mejor y mejor. En lo personal, igual. Todos estos años me he ido sintiendo cada vez mejor conmigo misma, y quizá “MALA” es compartir ese proceso, esa alegría, esa felicidad, todas esas preguntas con respuesta, todas esas sensaciones que están ahí en las canciones. Y realmente siento que hoy hay un público, que la gente está más conectada que nunca… me encanta la variedad que hay en el panorama, por ejemplo, creo que aporta riqueza y que es bueno para la cultura y para todos… ya te digo, estoy muy contenta, muy agradecida.

Has hablado de “Gitanas”, justo tras tu reactivación, que parecía ser el primer adelanto del disco, pero al final no ha terminado entrando. ¿Por qué?

Porque esa canción es especial para mí y no creo que pertenezca a nada, es un trabajo en sí mismo, podría ser una película, ¿entiendes? Es muchas cosas… hay tanto dentro. Por eso no la he metido, porque no considero que sea parte del álbum. Para mí fue más como el pisotón que yo quería dar para empezar de cero. Y así fue. Es una canción además política, en la que vuelvo a mis raíces, llena de verdad… el sonido que tiene me encanta también, así que no sé, para mí es un antes y un después. Y luego pues nada, vámonos a tomarnos algo. Pero “Gitanas” es un mundo.

Bueno, la sonoridad de hecho parece que la mantienes de alguna manera en ‘Nuevas Drogas’, que es así más grave, más trap oscuro, más turbulenta…

Sí. Yo conocí a Paul Boutique en Soundcloud, y cuando escuché sus ritmos pues me gustaron y le dije que si se hacía algo. Había escuchado “Gitanas” pero no me conocía de nada, no sabía que tenía más discos ni nada. Y le dije “pásame tu música, que me gusta lo que estoy escuchando”. Y ya ahí escuché el beat de “Nuevas Drogas” y me puse a escribir. Vamos, dije “esta es la primera canción de mi álbum”.

Así, clarísimo desde el principio.

Sí, sí. Es que así empieza. Es como la piedra que tú ves debajo de la piedra, así es como veo yo los discos. 

La estrategia de ir lanzando sencillos sin álbum a la vista, que es muy de los tiempos que corren y en general de toda la generación “trap” y derivados, ¿la tenías clara desde el principio? Quiero decir, ¿había un disco planteado y se iban a soltar singles estirando lo más posible o ha sido algo que ha ido sucediendo y que en determinado momento llegó a convertirse en un disco?

Justo así, algo totalmente espontáneo. Que es lo peor, porque todo el día con un ataque de putos nervios. Todo el día, “pero ¿haremos un disco? ¿no haremos un disco?”. Y bueno, pues se iba decidiendo siempre seguir tirando, porque nadie confiaba en que fuera algo positivo sacar un álbum. Y ahí hemos estado también, en la pelea para intentar algo distinto al formato tradicional de álbum, intentando ponernos de acuerdo. Mientras tanto se iban sacando sencillos y yo he seguido trabajando, y al final sí que hemos visto el disco con mayor claridad. Ha sido todo el rato como un puto partido de fútbol. Meto a este, saco a este… moviendo las piezas y haciéndolas encajar pero sin perder la coherencia. Esas cosas que quiero que tenga el disco en equilibrio, unos pesos, un balance, un sentido. Al final es un no parar de trabajar. Ha sido una pasada.

No paras de trabajar pero sí han pasado muchos años desde “Bruja”…

No publico todo, claro. Pero necesito moverme y escribir para mantenerme en guardia siempre. Ya te digo, yo no puedo dejar de escribir nunca. Cuando tú digas “hostia, que la Mala hace dos años que no saca una canción”, pues yo sigo haciendo música sin parar; seguramente este haciendo música en ese momento, lo que pasa es que no publico. Pero no puedo parar de hacer música, de cantar, de escribir, de producir. Y aprender… poder trabajar con gente top, que te entiende, que comparte tu visión… Haciendo este disco he podido conocer gente muy linda y súper profesional y ha salido todo muy bien. A parte del agobio yo creo que ha salido todo muy bien.

Bueno, precisamente te iba a comentar que las colaboraciones de este disco son las que más miran al mercado internacional de toda tu carrera, seguramente… Está Big Freedia, por ejemplo, que es un mito del bounce…

Total, total. No ha sido nada premeditado, es siempre porque lo pide la canción. Yo escucho el ritmo, me pongo a improvisar, grabo… creo que este tema lo hice en Canarias, el tiempo que estuve allí en una casa. Vamos, lo hice en la bañera [risas]. Entonces fue como “pues molaría que aquí alguien se montara”, y alguien dice “ah, pues yo conozco a no sé quién”… Y así. Salió el nombre de Big Freedia y fue como “hostia, ¿y si llamamos a Big Freedia?”. Joder, es que era la hostia. Todo el mundo está loco con el twerk pero muy pocos saben lo que es el bounce y que todo viene bien. Y que se montara también Guaynaa fue muy loco, es una mezcla muy chula.

Sí, como un “dembounce”.

[Ríe] Pues así todo. Con Cecilio, por ejemplo, llevamos desde que nos conocemos queriendo hacer una canción. Y nada, nada. Yo qué sé, dando tumbos los dos. Y fue creo que el año pasado que nos encontramos, estuvo en casa y escribimos la canción ahí, al día siguiente la grabamos y ya está. Todo ha ido fluyendo siempre. 

Es una de las canciones que más me ha sorprendido, la de Cecilio.

Es una canción muy bonita. Es súper real. Para mí es una canción que habla de no coger atajos, de ser consecuente. Pero también hay mucha inocencia, es una canción muy desnuda. De verdad que me parece my bonita, muy sincera. Me encanta. 

Con ellos has colaborado por primera vez, pero repites con Lola Indigo. Conectáis, ¿no?

Me encanta ella, me parece una estrella. Es una niña que además es auténtica, que vive y cuenta, que ama lo que hace y que no se achica ante nada. Yo tenía mil capas cuando tenía su edad, ¿sabes? Una armadura increíble. Y la veo a ella tan todoterreno, tan alegre, tan abierta… me encanta lo que transmite y todo lo que veo en ella. Me cae muy bien y pensé que ella haría algo chulo en la canción. Para ese tema quería alguien que viniera con algo así más nuevo, más fresco… y estuve barajando varias personas pero al final dije “voy a llamar a mi Miriam, que seguro que va a hacer algo chulo aquí, lo va a poner patas arriba”. Y me encantó lo que hizo.

Supongo que lo que comentas de la armadura es en parte consecuencia de lo otro que también comentabas hace un rato, ¿no? Que antes quizá era más complicado y a partir de 2015-2018 pues las voces femeninas han dado un paso al frente.

Sí, tío. Joder, yo decía “¿y por qué esto es así?”. Pues porque es así, y ya está. Es que perdóname, me ha tocado tragar un montón, por toda la cara. Y yo no me estaba dando ni cuenta, que es lo peor de todo. Te haces dura, porque lo que toca en ese momento es ser duro, comportarse como un tipo duro. Pero es que ser duro no es bueno. Ser fuerte sí, pero ser duro no. Entonces a mí me ha tocado hacer un trabajo de relajarme, de entender las cosas, cambiar mi filosofía… Aceptar, perdonar. Ha sido una gran cura de humildad todo este proceso. Aprender a quererme más, aceptarme y entender las cosas que pasan a mi alrededor. Entender la vida, al final. Cuántas veces me habré preguntado lo de que “¿por qué lo que yo hago no vale y lo que hace otro sí vale?”. Y al final es como “¡qué importa!”. Estoy aquí, estoy haciendo música, la que quiero. Mis motivos son otros.

Si te consuela, así en broma, que no creo que lo necesites, siempre podrás decir que fuiste un poco adelantada a tu tiempo, y es lo que tiene, que a veces el reconocimiento se lo llevan otros… pero sin ti no hubiera sido posible.

Claro, claro, pero eso no se ve hasta que pasa el tiempo. No sola la gente; en el momento ni tú misma piensas que estas haciendo algo relativamente “nuevo”, porque para mí no era una fusión que no saliera de mi propia naturaleza, ¿sabes? Y he pasado muchos momentos de mierda en mi vida, y tienes que comprender, aceptar y agradecer, sobreponerte al agobio que muchas veces nos genera no entender algo. Por eso me encanta la generación de ahora, porque no tiene tantos prejuicios. Prueban con todo, están muy abiertos, son más flexibles. Y creo que todo el mundo debería ser así. Te estás perdiendo mucho si no te abres. A ver, tampoco digo que todo el mundo joven sea así, que también hay mucha gente joven que da asco y no es para nada flexible, pero sí que en general lo veo más como su manera de entender la vida. Ahora hay más información y está a mano para cualquiera en internet… o sea que el que no se informa es porque no le da la gana.

Volviendo un poco al disco y a los colaboradores, esta vez has introducido en el proceso de producción a la mitad de Major Lazer, Walshy Fire. 

Sí, ha habido muchos productores muy interesantes. Si es que tú no sabes los Beats que he escuchado para hacer este trabajo, un montón. Mucha, muchísima música. Y he hecho descubrimientos de gente muy linda. Hay un canario, que se llama Samuel Díaz, que es el que ha hecho la música de “Superbalada”. La canción para él era instrumental, y yo llevaba bastante tiempo buscando la música para la letra de “Superbalada”, y al final nos encontramos. Para que veas lo importante que es dar con la tecla. Los sintes, las dinámicas, todo crece. Yo qué sé, la gente ha sido súper importante para este disco. La mezcla igual, por ejemplo: han sido súper importantes Juan García, David Campoy… Y a parte, en España hay un nivelazo ahora maravilloso. Yo me acuerdo los tiempos en los que (pone vocecita repipi) había que martirizar en Londres. Y es que ahora hay gente de aquí que desde sus casas hace unos mastering que se te caen las orejas. La tecnología, que ayuda muchísimo, y la gente de esta generación, que está más preparada. 

Has hablado de ‘Superbalada’ diciendo que es un tema en el que todo crece. Incluida tú, supongo, que por primera vez te atreves a cantar, cantar en tu discografía. Es un tema arriesgado, que además, no sé si será casualidad, me parece un guiño/homenaje al ‘Hyperballad’ de Björk.

Es una canción preciosa. El título de ‘Superbalada’ se lo dejé, así se llamaba el beat, así que tendrás que preguntarle a él si es por Björk [se ríe]. Me imaginaba como dos vampiritos que están así guardados, que no quieren salir pa’fuera porque tienen miedo de la luz. Es tan bonita la historia… la llevo cantando mucho tiempo para mí. Años, muchos años. Y no me atrevía, no me atrevía.

También imagino que eso es una de las cosas importantes que hacen al disco lo que es: que tiene muchas canciones que llevan mucho tiempo contigo, que han reposado bastante. 

Seguro, claro. El poder mirar las cosas que me han pasado con distancia y con perspectiva ha sido muy importante para este disco, para este momento de mi vida. 

En la portada apareces desafiante, de espaldas, desnuda y enseñándole tu cuerpo de una forma bastante explícita a una supuesta aula vacía. ¿Qué queríais transmitir con esta portada tan contundente, tan provocativa?

Pues una explosión en tu cerebro. Hay un montón de factores: le estoy dando la espalda al público, que es el verdadero protagonista de la imagen; está de frente, pero también está ausente. Yo me estoy exponiendo, en un aula, donde se supone que la gente va a aprender. Pero el que venga también puede interpretarme como quiera… hay un montón de juegos en la imagen, muchas interpretaciones. El dar la espalda… Era una imagen que yo tenía clara desde el principio, y tenía claro que la quería como portada: yo en un aula de arte y gente pintándome, interpretándome a su manera. Es súper retadora: cuando la vi ya terminada pensé que podía ser la portada del disco de una rapera del este [risas]. ¡Está guapísima!

¿Un sueño que te quede por cumplir, Mala?

Pero no me digas eso, cabrón, no seas encogío [se ríe]. Déjame soñar, si además es una cosa que a mí me encanta. Es lo que más me gusta del mundo, con la música. Puedo dormir dieciséis horas seguidas, tío. Esto es real, ¿eh? Los días libres de gira, por ejemplo, soy lo peor. Me los paso durmiendo. En plan “adiós”, y me levanto solo para ir a mear. Así que déjame soñar. 

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.