2017Destacados

Los 50 mejores discos de 2017

mejores discos 2017

10 – THE NATIONAL – SLEEP WELL BEAST

Con mucha discreción, sobriedad y poco -a priori- nuevo que ofrecer, The National se han ido haciendo un hueco en la escena del rock alternativo de nuestro siglo. El quinteto de Ohio que lanzase hace ya 10 años (que se dice pronto) el sobresaliente “Boxer”, ha estado esta década puliendo su sonido hasta consumar su estilo y cohesionarlo en este “Sleep Well Beast”, su séptimo álbum de estudio. Porque la última referencia discográfica de Matt Berninger y compañía es precisamente en la que mejor se amalgama el trabajo de cada uno de los miembros, en el que todo suena más que nunca en su justo lugar. Si en “High Violet” muchas veces la sección musical parecía totalmente separada de la vocal, en “Trouble Will Find Me” este problema comenzó a disiparse, hasta encontrar el equilibrio ideal entre las partes en este 2017” – Miguel Pardo. Crítica del disco.

9 – PERFUME GENIUS – NO SHAPE

“No Shape” es una coronación de pop épico con grandísimas influencias a los últimos nueve años de carrera de Hadreas. Perfume Genius, quien empezase grabando melodías suaves y tímidas en la habitación de su madre, se aúpa entre arreglos orquestales, fases progresivas y sonidos de una belleza tremenda, para narrar con inmensa sensibilidad -como siempre- sus inquietudes amorosas, existenciales, y sus ineludibles desencuentros con la vida” – Miguel Pardo. Crítica del disco.

8 – LCD SOUNDSYSTEM – AMERICAN DREAM

Después de darle unas cuantas vueltas al cuarto disco de la mejor banda de dance punk que nos ofreció la primera década de los 2000, parece clara la sensación de que era necesaria su reaparición (lo dice alguien en inicial desacuerdo con su reunión). James Murphy ha tenido a bien producir locuras carnavalescas para Arcade Fire, bacanales clasicistas para Hercules & Love Affair, tiradas de alaridos y frenesí para The Rapture, o sofisticación y accesibilidad para Hot Chip, y parece merecer ser el abanderado de la música de baile con guitarras de nuestro siglo. “American Dream” es una oferta más de todo esto, desde un tono más serio y desangelado, pero no por ello menos efectivo ni inteligente, y tiene todas las papeletas para ser uno de los discos más importantes del año” – Miguel Pardo. Crítica del disco. 

7 – IDLES – BRUTALISM

El fenómeno que fue Royal Blood en UK se podría repetir en una escala mucho más reducida y alternativa con Idles. Con sold out en casi cada presentación que han hecho en el Reino Unido, en formato sala, claro. Esta especie de hype que han generado los de Bristol a base de post punk y new wave les ha hecho pegar duro en la escena en la que cuentan ya con una gran base de fans, entre los que nos incluimos. Como lo fue Metz en su momento, Idles apunta a ser la nueva banda fetiche de esta casa. Piezas como ‘Divide & Conquer’, ‘Mother’, ‘Well Done’ o ‘Stendahl Syndrome’ nos muestran la arrogancia, el atrevimiento y el descaro del grupo. Son la banda más disruptiva que ha surgido del Reino Unido desde Sleaford Mods y eso nos pone como una moto. “Brutalism” es placer puro” – Sebastián Rosas. Escucha el disco.

6 – THUNDERCAT – DRUNK

Funk, soul, R&B, jazz, hip hop, electrónica… Son algunos de los estilos que pueden encontrarse en el último disco del bajista Thundercat. Este álbum de, ni más ni menos que 23 cortes, hace bailar hasta al más parado. La creatividad de Stephen Burner con las 6 cuerdas, de bajo, no de guitarra, es incuestionable y este disco es un gran ejemplo. De quien ha colaborado con Kendrick Lamar para el magnífico “To Pimp a Butterfly” entre otros o con el saxofonista Kamasi Washington en su debut “The Epic”, no se puede esperar otra cosa que esta obra maestra, mezcla perfecta de experimentación y bailoteo producida por el mismísimo Flying Lotus. Thundercat ofrece con “Drunk” un disco lleno de dinamismo gracias a la gran cantidad de interludios entre tema y tema y en el que es fácil perderse y a su vez viajar entre sus alocadas líneas de bajo y ritmos frenéticos” – Sergi Cuxart.

5 – EXQUIRLA – PARA QUIENES AÚN VIVEN

El resultado en su conjunto es sobrecogedor: la flamante propuesta creativa de las mentes tras El niño de Elche y Toundra se erige como mucho más que la suma de sus partes, y convierte un año de hype en un monumento que es a la vez reinterpretación de una obra literaria genuina, reivindicativa y lúcida, y referencia clave en la música de nuestro país desde ya. Los temas del álbum se toman su tiempo en desarrollar su argumento de forma poética y dar espacio a la música para que alcance todo su esplendor, generando así un conjunto de escucha exigente pero tremendamente satisfactoria. La experiencia inicial requiere de un tiempo de procesado, pero con cada nueva reproducción “Para Quienes Aún Viven” gana en matices, enriquece nuestra percepción de su contundente mensaje y resta lugar a dudas de que se trata de uno de los discos del año” – Pau Ortiz. Crítica del disco. 

4 – BROKEN SOCIAL SCENE – HUG OF THUNDER

Por si no había quedado claro, Broken Social Scene tiene una identidad colosal. No es por la cantidad de instrumentos que emplean en cada disco, ni por el brillo que les saben sacar en cada uno, sino más bien por esa facilidad innata que tienen de definir, redifinir y “reredefinir” su sonido sin parar. En “Hug of Thunder” lo han hecho con un pulso de cirujano, sin traicionar esa manera que tienen de entender el pop tan cíclica, orquestada y multitudinaria. Hacía 7 años que no se manifestaba, pero el gigante ha despertado de su letargo para construir un disco que suda litros de épica. Empezando por ‘Sol Luna’, una intro instrumental que es puro caviar (para que os hagáis una idea, encajaría como BSO de Crash), pasando por la reivindicativa ‘Halfway Home’ y tocando techo en ‘Skyline’, un tema que trasciende todas las fronteras. Es precisamente en canciones como ésta donde te recuerdan que no hay otra banda como ellos. Son grandes” – Màrius Riba.

3 – KING KRULE – THE OOZ

Los cuatro años que han pasado desde “6 Feet Beneath the Moon” nos dicen que no ha sido un proceso fácil. Su segundo disco nace tras un periodo de inercia personal, de meses de depresión y muchas noches de insomnio en las que Archy deambulaba como un meteorito en órbita. En realidad ya había algunos indicios de que así era: sus producciones de rap bajo el alias de Edgar the Beatmaker o “A New Place 2 Drawn” (su álbum personal de hip hop) se alejaban bastante del universo musical de King Krule. Pero la vida es fluir, como diría el gran Javier Ibarra, y basta con que se cruce una persona especial en tu camino para que todas tus ideas cobren un sentido. En este caso, la razón de “The Ooz” viene precedida por una joven que conoció en Barcelona y de la que se enamoró.

“The Ooz” es todo eso. Un álbum lúgubre, plural, nocturno, claustrofóbico y romántico. Nada obvio, partidario de los tiempos lentos y de los ambientes depresivos que mejor definirían a Nick Cave. Él lleva el rap en las venas y eso es algo que ahora todavía queda más claro. La base de ‘Biscuit Town’ parece compuesta en el barrio más hermético del Sur de Londres, aunque Marshall lo dota de una elegancia tan única que la identificas como un género aparte. Y así con los 19 temas” – Màrius Riba. Crítica del disco.

2 – THE WAR ON DRUGS – A DEEPER UNDERSTANDING

“A Deeper Understanding” choca dentro de la discografía de The War On Drugs inicialmente porque es el primer álbum en el que se observa poco riesgo o pretensión de avanzar. Esto no hace sin embargo que ninguna de sus armas aparezca mermada, simplemente reiterativas y en ocasiones en forma de fórmula. La otra dual ‘tara’ es el exceso de minutaje. Son 65 minutos para diez cortes, todos muy similares entre ellos y con las últimas en forma más baladesca y lenta, que pueden acabar resultando especialmente tediosas de superar.

[…] El cuarto disco de The War On Drugs será el que los catapulte a un público especialmente amplio, por su perfección técnica y por su gancho, por su capacidad de hacer hits. Lo que “A Deeper Understanding” no supone es un esfuerzo tan grande desde el punto de vista conceptual, o de búsqueda honrosa de la depuración de la obra propia, y en este aspecto es el álbum menos franco y redondo de la banda de Philadelphia (lo que no quita que uno se pueda quedar una y otra vez con muchas ganas de escucharlo)” – Miguel Pardo. Crítica del disco.

1 – SLOWDIVE – SLOWDIVE

¿Qué es “Slowdive”? Su sonido, producido por Chris Coady (Beach House, y otras tantas bandas influenciadas por ellos) se encuentra entre sus dos primeros discos, aunque es especialmente refinado y limpio. Los ramalazos ambientales y experimentales que Halstead se echó en “Pygmalion” parecen aquí bochornosas fotos de una post-adolescencia anárquica y no se presentan, a pesar de la longitud de algunos de los cortes. “Slowdive” es así un disco de dream pop y shoegazing con una producción exquisita y algún que otro altibajo, pero que funciona inesperadamente bien. Sin duda la apertura con “Slomo” es uno de los mejores temas. Las reverberaciones astrales de las guitarras y la introducción lenta y segura generan una enorme melancolía que se va consumando con los gorgoritos de Rachel Goswell hasta la entrada del propio Halstead. La voz de Rachel parece seguramente el elemento que más se ha perdido en el tiempo. Aun siguiendo bella y evocadora, sus tonos no siempre parecen tan dulces y lúcidos como lo hicieran hace 20 años.

Aunque en los dos casos se acaba recurriendo a sonoridades más ruidosas y movidas, esta especie de serenidad resulta cuanto menos interesante. La otra gran canción es ‘Go Get It’, de tempo más lento, pero con unos clímax instrumentales a la altura de los grandes momentos de “Souvlaki”. Sin embargo, el cierre, la extraña balada de ocho minutos ‘Falling Ashes’, le puede dejar a uno más frío que otra cosa. Ni se acerca a los aires experimentales ni al riesgo climático, más bien se despide con un toque de desapego e incertidumbre.

‘Star Roving’, el primer single, cuadra también a la perfección como continuación. Su ritmo enérgico y eufórico entra con facilidad tras la sensibilización inicial, y deja un sabor exquisito del primer cuarto del álbum. La madurez con la que Slowdive abordan su cuarto disco de estudio se ve reflejada sobretodo a través de la sobriedad y la pulcritud de algunos de los cortes. Los ejemplos más claros son ‘Sugar For The Pill’ y ‘No Longer Making Time’. Ambas están basadas prácticamente en las mismas notas y en ellas Halstead habla con más desasosiego que melancolía.

No queda en absoluto claro qué puede surgir después de este disco. Slowdive han firmado un regreso hermoso y muy agradable para quien quiera escucharlo fuera de prejuicios, sin tener nada que ver con las infladas e innecesarias giras de otros coetáneos. De todas las formas y de todos los grupos que podrían haber regresado, la de los de Reading es sin duda una de las vueltas menos incómodas, y eso es una gran noticia. Además, nos dejan otros cuatro o cinco temas ideales para dejar de rememorar y volver a experimentar las sensaciones que nos colmaron cuando les escuchamos por primera vez” – Miguel Pardo. Crítica del disco.

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