2018Destacados

Los mejores discos de 2018

Los 50 álbumes del año para Binaural.es

mejores discos 2018

10 – ICEAGE – BEYONDLESS

Parece que Iceage tienen muy claro, a pesar del tiempo que han pasado distanciados, las cosas que quieren contar y cómo desean hacerlo. Es realmente extraño encontrar a un grupo de guitarras en la actualidad que sea capaz de llevar a cabo con tanta exactitud y precisión las ideas que le corren por la mente. La capacidad expresiva de los daneses, su ambigüedad sonora, que corre constantemente entre la desolación y la euforia desatada, hacen recordar a bandas muy relevantes de otras épocas. Pero no de un modo imitativo, sino más bien comparativo, porque Iceage están ahora mismo a un nivel difícil de catalogar, y “Beyondless” es la prueba más fehaciente de ello. [Miguel Pardo]

Crítica completa de «Beyondless» de Iceage. 

9 – HOT SNAKES – JERICHO SIRENS

¿Deberíamos de haber dudado de la capacidad de las serpientes de estar a la altura de su pasado? Si en algún momento lo hicimos, pedimos perdón de rodillas, porque “Jericho Sirens” es rock n’ roll en estado puro, energía como una ola australiana. Si bien parece un disco bastante básico, va tornándose más enigmático y poderoso cuanto más profundo buceas en él. Los arreglos son precisos, ejecutados a la perfección por músicos de pies a cabeza y liderados por un inteligente Froberg. Cuán reconfortante es que, por mucho que pase el tiempo, estos viejos punkarras siguen estando tan dementes como siempre. [Sebas Rosas]

Crítica completa de «Jericho Sirens» de Hot Snakes. 

8 – BLOOD ORANGE – NEGRO SWAN

Dev Hynes, el británico detrás del proyecto Blood Orange, vuelve a sorprender con un maravilloso trabajo, explorando rincones desconocidos con una fusión de pop, rock y R&B progresivo. Negro Swan reivindica el poder la belleza diferente, reflejando las consecuencias de sentirse marginado en una sociedad que vive un momento retrógado cultural y políticamente. Su cuarto álbum nos cautiva con unos acordes delicados al piano y la suave voz de Dev, ricos sonidos que se intercalan con interludios de conversaciones. Dev sabe llevarte desde la melancolía a la liberación, una oda a la autenticidad en un mix de sensaciones. El glamour de ‘Orlando’ combina con la frescura de ‘Charcoal Baby’ y de ‘Chewing gum’ donde colabora el rapero A$ap Rocky. La voz cobra protagonismo en canciones como la exquisita ‘Hope’, ‘Holy Will’ y ‘Nappy Wonder’. «Negro swan» fluctúa con nostalgia y fragilidad, incluso la música ambiente se deja ver en ‘Vulture Baby’ y una melodía ochentera nos conquista en ‘Out of your league’. Los contrastes en cada tema reflejan una vez más la creatividad de este excelente músico, que experimenta la sinestesia, un fenómeno sensorial donde la persona ve colores cuando escucha música. Un trabajo íntimo de 16 cortes que lanzan mensajes de autoayuda y positivismo rompiendo barreras espontáneamente. [Fátima Conde]

7 – NILS FRAHM – ALL MELODY

Punto primero: nuestro más sentido pésame a todos los que no estuvisteis hace justo un mes en L’Auditori de Barcelona viendo a Nils Frahm. A los que estabais en La Riviera os perdonaríamos la vida, pero ahí no han tocado Pinchas Zukerman o Joshua Bell, ni ha dirigido Gustavo Dudamel. El caso (punto segundo). Hacía muchos años que merecíamos un concierto “de verdad” de Nils Frahm, y ha sido todo un honor recibirlo con la maravilla de trabajo que es ‘All Melody’. Desde ese coro que insufla vida por cada poro del oyente en ‘The Whole Universe Wants to Be Touched’ hasta ese beat solemne que se la saca por las patas -consensuadamente, júbilo y apoteosis- en ‘All Melody’ y ‘#2’, cada mínimo detalle que aparece en este lúcido LP se nos muestra seleccionado con un cariño excepcional y un saber hacer mayúsculo. Hablamos de un álbum que merece el mejor sistema de sonido que os podáis permitir. Cada alemana onda sonora emitida por vuestro reproductor es MIEL, y merece ser tratada como tal. Ah, y a los que vais al BBK: al alma mediocre que abra la boca ni que sea para pedir fuego le dais una colleja de nuestra parte. [Pau Ortiz]

6 – CLOUD NOTHINGS – LAST BUILDING BURNING

“Last Building Burning” es Cloud Nothings en versión enciclopédica. No hay mejor forma de definir el grupo en sus mejores cualidades creativas que con lo que plasman en este tremendo álbum. Para hacerlo, han pisado el acelerador, petado los amplificadores y liberado toda compuerta. Un puño a las entrañas y una melodía en la cabeza. Herir y enganchar con sentido, sensibilidad y arrolladora visceralidad. Un disco sencillamente fantástico. [Nil Rubió]

Crítica completa de «Last Building Burning» de Cloud Nothings.

5 – KHRUANGBIN – CON TODO EL MUNDO

Con su álbum debut, “The Universe Smiles Upon You”, el trío tejano hilvanó un disco de “cannábico” y psicodélico funk tailandés, cuyas ondas psicotrópicas se acercaban más al de las descritas por formaciones o artistas tailandeses como The Impossibles o Yodrak Salakchai que a cualquier otra referencia occidental. Ahora, en 2018, Khruangbin se han marcado un «tour de force» creativo de lo más triunfal con “Con Todo El Mundo”, variada y espectacular segunda obra de larga duración con tentáculos sonoros que amarran jovial R&B (‘Evan Finds The Third Room’), refinadísimo jazz nocturno (‘Cómo Te Quiero’) y el luminoso sonido de perfil caleidoscópico que los hizo triunfar en sus inicios (‘Cómo Me Quieres’). Mucho mérito el suyo, más aún al comprobar que su apuesta trata de lubricar las cañerías de una psicodelia algo carcomida en sus cimientos.  Y lo consigue. Vaya si lo consigue. Bandas como Altin Gün o YIN YIN dan buena fe de ello. [Pablo Porcar]

Entrevista con Khruangbin. 

4 – PARQUET COURTS – WIDE AWAKE!

A nadie voy a engañar si digo que Parquet Courts son una de mis debilidades. Los neoyorquinos que ya llevan seis discos en su haber han sacado lo que es su mejor trabajo desde «Light Up Gold», y qué bien que sienta ese refresh que se han dado como banda, que ya asomaba los bigotes con LPs como su última referencia «Human Performance». «Wide Awake!» tiene el single bailable del año – con permiso de J Balvin – como la canción que da el nombre al disco; se nota la mano de Brian Burton (aka Dangermouse) como productor del mismo, fan acérrimo de la banda -incluso antes de trabajar con ellos- con esa mano de santo para convertir ciertos sonido crudos en elementos de transición o hacernos mover los hombros de manera adictiva. Si bien hay temas como «Total Football» o «In and Out of Patience» que podrían ser vieja cosecha del grupo, la mayoría de temas abrazan el minimalismo art-punk con aún más vigor que en otras ocasiones. Referencias tan dispersas como Wire, Flaming Lips, Talking Heads o Gang of Four nos llevan en un proyectil hacia el mundo que Andrew Savage y cia. construyen de una manera mucho más lúcida y madura que en registros anteriores. [Sebas Rosas]

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