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[Crónica] Halloween Post Rock Party (31 de octubre, Moog, Barcelona)

Escribir la crónica de una fiesta de la que eres parte responsable como co-organizador no es habitual. Pero nuestro querido Pablo Porcar, amo y señor de este santo blog llamado Binaural, aún consciente de mi parcialidad, me encargó estas líneas. Vaya por delante que no será una crónica al uso. Más bien, como ya le comenté, intentaré explicar cómo organizamos, vivimos y disfrutamos esta horror party.

Sí, montar bolos de rock es una locura. Mucha gente paga una morterada por “estar” en el festival de moda y desaparece del mapa cuando hay conciertos que cuestan cinco euros. ¿Alguien me lo explica? ¡Ah! Y si encima el bolo que quieres montar cae en puente, la locura se convierte e una temeridad de las gordas. Estaremos todos de acuerdo. Por suerte, la gente de la sala Moog era muy consciente y nos apoyó en todo momento.

Y os preguntaréis, ¿porqué montasteis un bolo? Pues porque unos polacos que molan mucho, Setting Woods In Fire (¡quedaos con su  nombre!), contactaron con nuestro amigo Luis Cifre comentándole que unos paisanos suyos, Keira Is You, pensaban dejarse caer por nuestra ciudad y necesitaban alguien que les echara un cable.

Aprovechando que caía en Halloween y que el colectivo Desert Pearl Union quería celebrar una primera fiesta, atamos ambas cosas y nos pusimos a la obra. Completamos el cartel con Her Only Presence de Cifre, por su afinidad con el rollito emo que practican los visitantes polacos, y Syberia, una banda con hambre de bolos y que ya apuntaba muy buenas maneras en sus videos caseros. Buenos músicos, mejores personas. Y para mí esto último es básico.

Apertura de puertas más o menos puntual, sobre las nueve y media de la noche, y el cuarteto formado por miembros y excomponentes de The Seventhate, Carontte y Hyphen nos hipnotizaban con su buena mierda. Syberia venían de tocar unos días antes su primer bolo, ni más ni menos que abriendo para Stearica en la Apolo 2, y en la fiesta de Halloween confirmaron las buenas críticas recibidas. Temas como ‘Drawing a Future’, ‘Collossus Collapse’ y ‘Renaissance’ nos dejaron boquiabiertos. Tanto que no fueron pocos los colegas que al acabar el bolo me preguntaron si Syberia tenían algo editado para comprarlo. Futuro más que prometedor. En mi humilde opinión, si alguien merece compartir escenario y público con nacionales como Toundra o internacionales como Mogwai y Explosions In the Sky, esos son Syberia.

La noche no podía comenzar mejor. Pero es entonces cuando me sacan a la calle, totalmente engañado, y cuando me dejan entrar escucho algo muy familiar: son mis idolatrados Tetsuo ejecutando ‘Tercera Guerra Mundial’, el mismo tema con el que abrieron mi primer festival de El Ecualizador en el lejano 2008. ¡Qué recuerdos! ¡Qué grandes! Se habían despedido de los escenarios hacía dos años, precisamente en otra fiesta de Halloween, y apenas habían ensayado. Pero esos tres temas sorpresa (‘Tercera Guerra Mundial’, ‘Despierta’ y ‘Lluvias’) me supieron a gloria y, por los aplausos de la gente, diría que el resto también disfrutó su enérgico regreso. Sin duda, una de las bandas nacionales que más me han marcado. Inolvidables.

Con los tetsuos Refe y Víctor ya en el escenario, se unió Luis Cifre a la guitarra y comenzó el concierto más loco que recuerdo de Her Only Presence. Disfrazados de “deportistas retirados”, dijeron, el trío no remató su mejor bolo. Comenzaron con algún tema nuevo, coqueteando con el math rock, o eso creo recordar, y fueron de menos a más, con algún despiste e incidencia (¡esas pedaleras!) que todos perdonamos por el ambiente festivo que se respiraba en la sala. Para el próximo bolo, más y mejor. No tengo la menor duda.

Después de lanzar una docena de camisetas y zapatillas gentileza de la marca Crème (¡Gracias!), dejamos el cachondeo y nos adentramos en la tensa calma de los Keira Is You de Jakub, una banda que si te despistas te puede noquear con anestesia melódica. Los colegas tocan, y mucho, nada que decir en ese sentido, pero quizás su propuesta melancólica en la onda Jeniferever y algún momento digno de los Placebo más ambientales cortó el rollo fiestero. Dicho esto, quede claro, después de escuchar sus trabajos de estudio puedo afirmar y afirmo que son de lo más recomendables.

Y Colorín, colorado, esta fiesta se había acabado. Cubrimos gastos de la sala, pagamos a los polacos para que pudieran llenar el depósito de su furgo, comer algo y dormir en un hostal cercano. Todos contentos. Muchas gracias a Berta y Wero de Moog; muchas gracias a las bandazas que tocaron y, sobre todo, muchas gracias a los asistentes. ¿Para cuándo la próxima fiesta?

Luis Benavides

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