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The Cure: por dónde empezar en su discografía

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El largo confinamiento por culpa del coronavirus genera dudas, ansiedades, miedos o simplemente hastío, pero la interrupción forzosa del frenético ritmo de vida moderno también abre ventanas de tiempo antes inexistentes que pueden ser positivas. Por ejemplo, para saldar viejas cuentas musicales con artistas cuya obra puede apabullar al recién llegado. Binaural inaugura este serial destinado a ser una guía escrita y sonora (adjuntamos playlist cortito y al pie) para zambullirse por primera vez en la vasta y a veces compleja discografía de grupos o solistas icónicos. Una brújula más que un ensayo. No es el quiénes son, es el cómo y por dónde empezar a poner el oido. De fans para (esperamos) futuros fans. 

EL ÁLBUM CON EL QUE EMPEZAR

«Disintegration» (1989)

Si vas a entrar en la madriguera del conejo que es la cabeza de Robert Smith, aquí está todo lo que necesitas conocer. Una obra maestra abordable y firme candidata a mejor disco pop de los ochenta. La sublimación del sonido de The Cure y su formación clásica (Robert Smith, Simon Gallup, Pearl Thompson, Roger O’Donnell, con mención especial para el añorado baterista Boris Williams y la desintegración de un miembro fundador, Lol Tholhurst). El punto de inflexión. Preñado de singles ahora clásicos que no serían singles en otros grupos (‘Lullaby’, ‘Pictures of You’ y sus siete minutazos), pop sentido (‘Lovesong’) y largos desarrollos que ponen los pelos como clavos (‘Disintegration’), es introspección para todos los públicos. Robert Smith volcó todas sus inseguridades (hacerse viejo, las relaciones de pareja…) para escribir, cantar y producir este disco obsesionado con la idea de que fuera su legado, su opus magnum. Tenía que conseguirlo antes de cumplir los 30 años, como sus ídolos musicales, y vaya si cumplió con la misión. 

LOS TRES ÁLBUMES CON LOS QUE DEBERÍAS CONTINUAR LA ESCUCHA

Three Imaginary Boys (1979)

Antes de llevar el pop a nuevas cotas, en Crawley se hizo post-punk de tronío. Ojo, adornado por la literatura de Albert Camus. Canciones esqueléticas, era la época del menos es más, pero fibrosas. Demasiado para los skin-heads que invadieron sus conciertos pensando que ‘Killing an Arab’ era una canción neonazi. Pobrecitos. Tampoco debieron entender nada con ‘Fire in Cairo’. Hay grupos que dan lástima cuando acuden a sus canciones de hace cuarenta años y luego está escuchar a The Cure hoy en día tocar ‘Grinding Halt’. El inicio de todo. 

The Head on the Door (1985)

La era dorada del pop de guitarras cristalinas, los cardados imposibles y las camisas de lunares enormes encontró a The Cure entre sus aliados. Con su pertinente lado oscuro y morboso, claro, no hablamos de los Smiths. Tiene el que quizá sin discusión sea el mejor videoclip (junto a ‘Lullaby) de la historia del grupo: ‘Close to me’. Todos juntos tocando en un armario y despeñados por un acantilado, para satisfacción de seguidores… y haters, como Peter Hook. Y además se metieron por el camino en todas las radios independientes con ‘In Between Days’. Allí, en las ondas, les descubrió Trent Reznor, fan irredento desde este disco. Normal.

Wish (1992)

El año en que The Cure fue U2 y se hincharon a llenar estadios en Estados Unidos gracias a este álbum. No le sobra tanto minutaje como al desproporcionado ‘Kiss Me Kiss Me Kiss Me’ (1987) ni supuso la culminación del peor defecto de Robert Smith, relegar a caras b las mejores canciones del álbum, como le pasó con el controvertido ‘Wild Mood Swings’ (1996). Muy variadito estilísticamente, ’Wish’ es pura devoción al wah-wah en manos de Pearl Thompson, que se pone bien épico con ‘From the Edge of the Deep Green sea’. Aquí se eleva además una de las cumbres de la melancolía cureniana: ’To Wish Impossible Things’. Y bueno, sí, también está ‘Friday I’m in Love’. 

Para que se te vaya la olla

Pornography (1982)

Uno de los álbumes más violentos y psicóticos que echarse al cuerpo y desde luego sólo escuchable bajo prescripción médica. Robert Smith lo escribió en solitario bajo un estado de auto aislamiento en casa de sus padres y regado por un torrente de drogas, de paso supuso la piedra fundacional de la denominada Trilogía Oscura (junto a Disintegration y Bloodflowers). [inciso: la tocaron entera en directo en Berlín en el increíble ‘Trilogy’ -2001-]. Más agresivo que el maravilloso y metafísico ‘Faith’, con más sustancia que ‘Seventeen Seconds’, fue el descenso a la locura que casi terminó con The Cure. Un concierto en Bélgica desembocó en Robert Smith y Simon Gallup a puñetazos y con el bajista diciendo ‘Fuck off’ y abandonando el por entonces trío. Un tour de force demencial.

El primer playlist

Hay muchos universos en The Cure y un Robert Smith para dominarlos a todos. El post-punk, el goth, el popero ochentero, el popero infantiloide, el rock de estadios… planetas alegres, tristes, románticos, naïf y fúnebres. Una miríada estilística bajo una dictadura creativa genial. Reducirlo todo a diez canciones de introducción para novatos cuesta sangre, sudor y lágrimas. Pero allá va.

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

7 comentarios

  • Disintegration es demasiado denso, es un album dificil, yo no se lo pondria a un novicio!. Canciones de 6, 7 minutos, intros de dos minutos, todas las canciones del mismo tono, y muy tristes ademas!. Tampoco le pondria Dog Man Star a alguien si quisiera hacerlo fan de Suede.
    Para enganchar a alguien hay que empezar por lo pegadizo, por lo inmediato, el «para todos los publicos», o con uno que muestre las diferentes caras de la banda para hacerse una idea.
    Con The Cure yo eligiria The head on the door o una recopliacion de exitos, Galore mismo.

  • Bloodflowers (2000) creo que fue el último gran álbum de The Cure, un disco infravalorado, no lo considero el mejor, que para mí es también Disintegration, pero es bastante bueno.

  • Creo que te has quedado un poco corto con the cure, lo mejot es la trilogía fqith pornography y seventee second, 3 álbumes magistrales y oscuros, con desintegración nada que objetar, ouede ser el mejor álbum de the cure y blood flowers no le daría tanta importancia como le das, pero bueno en tres párrafos de información sobre el grupo imagino que no da para más, the cure es un grupa zo que después de wish ya no hizo nada mejor de todo lo que había hecho que no es poco

  • Creo que para alguien que nunca a escuchado a The Cure hay que hacerles una explicación previa y que los vean en directo. Comprenderán que no les hace falta saltar, bailar ni una puesta en escena expectacular de luces etc. Que son un grupo de grandes músicos que se dedican a tocar grandes temas sin excentricidades y que en directo mejoran el sonido de los temas de estudio. The Cure in Orange sería para mi un buen punto de partida y si se «enganchan» ya estarían preparados para las más de tres horas de obra de arte que es Trilogy, donde el clima que crean con su sonido es cautivador.

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