DestacadosEntrevista

[Entrevista] Baiuca: “Creo que cuando existe una verdadera esencia, la propuesta resulta más creíble”

La palabra morriña hace referencia a cierto sentimiento de pena o pesar que se pone de manifiesto al estar lejos de la tierra natal y de los seres queridos; tiene un gran significado para los gallegos y, en ocasiones, el término es utilizado en otras partes de España —mal— para referirse a cosas como la pereza o el sueño —lo que hay que aguantar. 

Baiuca, proyecto en el que Alejandro Guillán mezcla música tradicional gallega con electrónica, no solo tiene ese efecto en todo gallego o gallega que llegue a su proyecto estando lejos de casa, sino que además sirve de antídoto para luchar contra esa sensación. De algún modo, conectar con Baiuca consiste en conectar con Galicia, y no necesariamente tienes que ser de allí para experimentar dicha conexión.

Tanto “Solpor” como “Misturas” son discos que me hubiera gustado tener a mano allá por 2009, momento en el cual, por vez primera —y no última—, tomaría distancia con Galicia. Y es que tendemos a buscar allá donde vamos eso que nos es tan familiar, tan nuestro; eso que, en esencia, nos define, algo imposible de hallar lejos de casa y que, a su vez, de algún modo, logra evocar Baiuca:

Antes de nada, por situarnos, ¿de qué zona de Galicia eres?

De Catoira, al lado de Vilagarcía de Arousa.

A la hora de fusionar música tradicional gallega con electrónica, ¿te has encontrado muchas dificultades?

La idea era conseguir un sonido compacto, al final lo verdaderamente complicado muchas veces es eso, que instrumentos de época totalmente distintos entre sí, con sonoridades y estilos muy dispares, lleguen a cuajar. Ese era el reto inicial. Tuve que ir probando; fue cosa de prueba/error, intentar entender qué clase de instrumentos podían encajar, con qué timbres electrónicos, qué ritmos, los tempos…, tuve que hallar los puntos comunes, en qué momentos podían sonar al unísono. A medida que avanzaba iba descartando ciertos instrumentos, como por ejemplo la gaita, que no terminaba de encajar bien; potenciar otros, como por ejemplo los pandeiros, las panderetas, entender de qué modo debía utilizarlas para que sonaran como yo quería. Así empezó todo.

Acababas de salir de un proyecto de electropop, llamado Alex Casanova…

Sí, recién había terminado la gira y tenía idea de producir un segundo disco…, necesitaba un periodo intermedio en ese proyecto para crear algo distinto, algo que tenía muchas ganas de hacer. Fue un poco una prueba. Buscaba adentrarme más en la electrónica, ver qué podía salir de ahí, y al final terminó por convertirse en mi proyecto principal. Me di cuenta de que me sentía mucho más cómodo haciendo esto, creo que me aporta más riqueza, incluso como persona, trabajar sobre esta base que lo que estaba haciendo hasta el momento.

La música gallega es dinámica, muy rítmica y un poco loca. Supongo que esto ofrece un plano muy propicio para la improvisación.

Es cierto que la música gallega es un poco loca (risas), ofrece unos ritmos bastante rápidos, con cierta agresividad, tanto a la hora de cantar como de tocar… En este punto me encontré con que la parte electrónica con la que yo pretendía casarme era más ambiental, por así decirlo, con ritmos más lentos. Ahí surgió el reto de conseguir encajar las partes y que esa agresividad se presentase cuando yo quisiera. Al final es como buscar colores; una visión de Galicia desde Madrid, que es donde suelo componer. No estás in situ, y eso es bueno para decir: “Vale, me voy a imaginar que estoy en mi tierra, voy a dibujar eso dentro de una canción”. Buscaba ciertas visiones a través de los elementos, conseguir que de repente saliera algo justo en el momento preciso.

Con respecto a las temáticas de los cortes, se percibe que tanto en “Misturas” como en “Solpor” la tradición gallega es la piedra angular del proyecto; me refiero a los temas más tradicionales, tales como la mar, a terra, el romance, los oficios, lo místico…

En referencia a lo que hablábamos hace un momento de las visiones, también buscaba extrapolarlo a ciertos conceptos, ciertos elementos que a mí me gustan mucho, y que veía que a través de la palabra también casaban con cierto tipo de canción. Quería unir todo eso, no me importaba ser redundante en ciertas cosas ya muy trabajadas en Galicia, creo que al final he tratado de enriquecerlas y llevarlas a un punto nuevo. Para mí, al final, todo es nuevo. Al principio trabajando con la Muiñeira de Chantada, una de las canciones más conocidas que hay en Galicia, dando mi visión del tema. Fue como decir: “Vale, entiendo que ya se ha trabajado antes, que hay versiones muy distintas, pero esto que yo hago es algo diferente: algo nuevo”. Por eso no me importa volver a trabajar sobre ciertos temas y llevarlos a otro punto, la idea de este proyecto es salir de Galicia, llevar toda esta tradición a otros lugares, que la gente de cualquier parte del mundo conozca Galicia, que sepa de dónde vienen estos sonidos y el tipo de cultura que tenemos. No podía partir con la premisa de que esto ya se había trabajado, la necesidad de innovar… llegará un punto en que quizá sí, puede que me apetezca indagar en ciertas cosas que nadie ha tocado, pero ya hay investigadores y gente muy buena trabajando en este campo, personas que lo pueden hacer mejor que yo. Me siento más cómodo, y creo que puedo aportar más, trabajando sobre esta base ya establecida.

La morriña es sin duda la reacción natural de todo gallego o gallega que escuche a Baiuca lejos de casa, ¿ha sido este sentimiento el caldo de cultivo del proyecto?

Yo nunca había sentido morriña, por así decirlo: siempre había vivido en Galicia… Pero antes incluso de irme, ya tomada la decisión de mudarme a Madrid, empecé a sentirla. Todavía no me había ido y ya estaba notándola (risas). A término general, en mi vida, cuando me falta algo o estoy lejos de lo que quiero, ha sido algo muy positivo a la hora de crear y componer, y la morriña fue decisiva para este proyecto. La idea me rondaba la cabeza desde hacía mucho tiempo, desde que estudiaba en la facultad, hace ya diez años. Ahí empezó a fraguare la idea de mezclar música tradicional gallega con electrónica, pero jamás había eclosionado hasta que me mudé a Madrid y empecé a sentir morriña. 

Las visuales son una parte fundamental del espectáculo de Baiuca en directo, y ofrecen, asimismo, una mezcla de lo tradicional y lo vanguardista, de lo antiguo y lo nuevo. ¿Puedes hablarnos un poco más de estas visuales?

Adrián Canoura entiende la imagen como yo entiendo la música. Desde el principio sentí que había una conexión importante, y a la hora de llevar Baiuca al directo me parece interesante dar valor a la imagen, porque al final realza el proyecto y ofrece otra visión de lo que está sonando.

¿De dónde sacas, por así decirlo, la materia prima?

Empecé por escuchar todos los discos de música tradicional que tenía en casa, a ver qué podía sacar de ahí; tener el sampler como uno de los recursos fundamentales del primer disco, “Solpor”, fue como el principal motivo, pero también quería mezclar eso con composiciones mías, trabajar desde un punto de vista más global… En el primer disco, el sampler estuvo ahí como un elemento principal; luego, con Misturas, el proceso creativo surgió en base al disco de Xosé Luis Romero & Aliboria. Acababa de conocerle y me ofreció la posibilidad de disponer de todas las pistas del disco para poder trabajar sobre ellas. Estoy empezando a barajar la idea de un nuevo disco, y va ser algo completamente distinto. Quiero apartarme de lo anterior, del sampler como elemento creativo, y trabajar más directamente con los instrumentos. Al final lo que me apetece es trabajar a partir de instrumentos y canciones tradicionales, de diferentes formas, ya sea mediante el sampler o nuevas grabaciones… lo que me apetezca en cada momento (risas).

Con el recién publicado sencillo Aire, en colaboración con Blanco Palmera, te sales un poco de la propuesta a la que nos tienes acostumbradas, ¿es una declaración de intenciones o un experimento puntual?

Mi intención con cada remix es poder trabajar con cosas que no son propiamente gallegas, ocurrió con lo que hice con Chancha Via Circuito, ‘Ilaló’, y con otro remix que hice con Balkan Taksim, ya disponible en Spotify. Manu, el cantante de Blanco Palmera, me pasó algunas grabaciones del disco, y les ayudé a hacer algo que también me apetecía… A veces necesito respirar de la música gallega y poder dar una visión de lo que puede ser Baiuca llevado a otros terrenos. Yo entiendo el remix como algo que se extrae de fuera de mis discos, es una buena forma de experimentar con otras músicas, poder hacer cosas que no haría dentro de mi proyecto personal.

La gente empieza a entender Baiuca como un proyecto de música tradicional gallega llevada a la electrónica, ¿te ves dando el salto a músicas de otras partes del mundo, otras culturas, con este mismo concepto de mezclar lo antiguo con lo nuevo, o Galicia siempre será tu principal referente?

Me gusta mantener mi esencia…, mis raíces. Creo que esto da autenticidad a un artista  y ayuda al resto a creer en lo que esa persona está haciendo. Esa imagen del productor viajero que busca otras músicas…, muchas veces resulta forzado. Creo que cuando existe una verdadera esencia, la propuesta resulta más creíble. En mi música introduzco elementos latinos, árabes…, pero siempre mezclados con otros elementos que parten de Galicia. Es muy importante para mí no perder eso.

Esta se la hago a todo el mundo: ¿qué otros artistas o bandas destacarías de la actualidad nacional, y más concretamente de la actualidad musical en Galicia?

Siempre hablo de Aliboria, a mí me flipa, además supone el inicio de mi relación con Xosé Lois y con todo su equipo, que tuvo lugar en base conocer su música y enamorarme. También me gustan mucho Caldo, una chica que toca el violín y un chico que toca la guitarra española. Me gusta la idea que tienen de interpretar canciones tradicionales en este formato, a violín y guitarra, además los arreglos son súper bonitos e interesantes, es un poco lo que más escucho ahora mismo de Galicia.

Recientemente has pasado por unos cuantos festivales, además con un directo con banda, cargado de ritmo y tradición. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Dispongo de varios formatos, siempre que se puede voy con visuales, en principio lo esencial es que defendamos el directo Adrián Canoura y yo. Por otro lado, dispongo de un formato con banda. Me apetecía probar a llevar un par de pandereteiras, percusiones…, de ahí que se nos unieran Xosé Lois Romero, Andrea y Alejandra, dos músicos que vienen igualmente de Aliboria. Este formato está funcionando muy bien, porque dispone de ese aporte tribal que le brinda al proyecto verlas a ellas tocar, y entonces, como que le añade algo que no está presente en el formato sin instrumentos. Esto a la gente le gusta mucho. Mi música está bastante definida en cuanto a estilo, y no estoy dentro de una escena concreta, por lo que cada concierto es en un sitio diferente, ante un público distinto: he estado en Ibiza, Londres, festivales de música tradicional, fiestas de pueblo, museos… Podemos estar casi en cualquier evento musical. Me encanta ver cómo reacciona la gente, con públicos totalmente distintos entre sí; estoy en ese punto de disfrutar y ver cómo funciona Baiuca en multitud de escenarios completamente distintos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.