Entrevista

[Entrevista] Bifannah: “Nos parece interesante ver cómo podemos llegar a algo actual por medio de lo antiguo”

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Nos encontramos en un McDonald’s a las afueras de Hospitalet; quedan como siete horas para el concierto de Bifannah y Pony Bravo en la ZOW1E. El ambiente está cargado: cierta humedad de tormenta aprieta en las sienes, pero la cerveza -cara y en vaso de plástico- casi todo lo cura. De fondo suena Billie Eilish, y el contraste resulta cuanto menos paradójico; si algo caracteriza a Bifannah es que parecen haber aterrizado de otro tiempo en nuestra época, trayendo consigo lo bueno de aquellos sonidos de antaño, el verdadero alma de la producción analógica y los contrastes de lo artesanal, con el fin de mezclarlo todo, siempre desde la naturalidad, con eso tan de hoy que se resiste a los movimientos actuales; esa otra electricidad sonora que, igualmente, aprieta en las sienes.

En la mesa de al lado, miembros de Los Nastys, junto con Lee, teclista de Bifannah, andan a lo suyo;  hablan, como dirían León Benavente, de “palabras que han cambiado de significado” tras rodar y rodar por el mundo adelante; insisten en que no hay cuerpo que aguante semejante tute, pero se les ve con ganas de fiesta. Pronto se nos une, empachado de carcajadas, el cuarto del conjunto, y previo inicio de la conversación nos pasamos largo rato descojonándonos: alguien ha dicho algo gracioso sobre apropiación cultural, esa estupidez de la que más tarde, y en profundidad, nos seguiremos riendo.

Capri‘ es el adelanto de vuestro nuevo álbum, «Danças Líquidas», cuyo lanzamiento está previsto para finales de septiembre. Hasta la fecha es vuestra propuesta más psicodélica, con ambientes desérticos, mucho calor y cierta esencia sesentera. ¿Esta línea se mantiene en el grueso del disco?

(Antía, voz y bajo) Yo creo que hemos cambiado, ya no somos tan psicodélicos, sino que hemos experimentado con nuevos registros, sobre todo en lo que se refiere a producción y composición.

(Tom, batería) Hemos jugado con las dinámicas, yo creo que nuestro nuevo trabajo es psicodélico, pero en otro sentido. Quizá sea más psicodélico porque nos hemos arriesgado con las influencias, estructuras, sonidos… Esto hace que, según qué canción, se vaya más hacia un lado u otro. No sé cómo expresarlo: creo que en nuestro anterior LP cada canción era una unidad, una única cosa; en este proyecto, dentro de una misma canción coexisten multitud de matices, nuevos detalles que quizá antes no existían. Es más rico en cuanto a influencias, están más meditadas y maduradas.

(Zapata, voz y guitarra) Hay más nexos en común. «Maresia» era más variado, buscábamos saber hacia dónde tirar, en este nuevo trabajo sigue habiendo lo mismo pero con cierto barniz común. Es un disco más coherente; más maduro.

60’s moody garage, garage soft, tropicalia lisérgica… siendo como somos conscientes de que quienes vienen detrás, los más jóvenes, no saben cómo funciona un cassette, o se quedan pasmados al ver un teléfono fijo o un vinilo, ¿cómo les explicaríais en palabras de “hoy” vuestro sonido, así como todos estos términos de lo que estamos hablando?

(Zapata) Como grupo, sin entrar en términos que quizá no sean más que etiquetas que nos han puesto, la intención siempre ha sido buscar influencias que nos gusten, de ahí todo el tema de cantar en portugués. Cada uno va aportando lo que va descubriendo, a medida que va creciendo como músico, siempre con un nexo común.  A nivel de sonido, sí que nos influyen muchas cosas de los 60s, en este disco más de los 70s, no porque vaya a ser nuestra progresión natural, de hecho espero no lleguemos jamás a los 80s (risas), pero siempre nos dejamos guiar por nuevas influencias sin perder de vista lo que se hace hoy. Nuestro objetivo es hacer música con la vista puesta ahí, pero que sea escuchable en la actualidad, algo que es complicado con según qué público. Lo de 60’s moody garage vino a raíz de nuestra primera maqueta, que era muy sesentera, creo recordar.

(Tom) Quizá debamos revisar ciertas terminologías… (risas)

La banda está desperdigada, corre a caballo entre Madrid y Londres, ¿cómo conseguís que esta situación no afecte a vuestro trabajo?

(Antía) Afecta menos que hace unos años, cuando estábamos desperdigados en tres puntos distintos: Madrid, Londres y Vigo. Hemos ido reduciéndolo a dos.

(Tom) A ver, no es por ir de guay, pero como empezamos así, nos hemos adaptado a esta forma de trabajar.

(Antía) Lo hemos naturalizado, ya forma parte de la banda. Supongo que si el grupo se hubiera iniciado estando todos juntos, y de repente alguien se hubiera ido, habríamos perdido la dinámica; la rutina de trabajo. No es para nada una barrera.

(Tom) Cuando nos juntamos intentamos hacerlo más intenso: quizá en vez de ensayar un par de horas, una vez reunidos nos tiramos ocho horas ensayando.

Normalmente ensayáis en Madrid, y este último disco, asimismo, lo habéis grabado en la capital…

(Zapata) Sí, el nuevo álbum lo grabamos en Madrid, en un estudio llamado Brazil. Es un estudio analógico, tienen muy buen material y buenas salas. Grabamos en cintas; es la primera vez que grabamos en directo y de manera analógica. Tirábamos varias tomas de cada canción, y posteriormente elegíamos una entre todos. Fue una experiencia totalmente nueva para nosotros, siempre habíamos grabado en directo instrumento a instrumento, jamás en cinta. ¡Fue una pasada!

(Antía) Esto ha supuesto que el sonido del disco sea más real, mucho más natural y orgánico. No contiene artificios de ningún tipo.

Actualmente en España se destila una propuesta garajera muy notable. En un sentido meramente estilístico, ¿os sentís parte de ella?

(Antía) Yo creo que no estamos dentro de ninguna escena, si que es cierto que en Madrid mantenemos contacto con muchísimas bandas amigas, como por ejemplo Los Nastys, o grupos de Pamplona, como Exnovios, Melenas… también grupos de Galicia, por supuesto, pero no nos veo dentro de una escena.

(Tom) Yo creo que tiene que ver más con el circuito, el tipo de festival, sala, evento en que coincidimos con otras bandas con las que tenemos buena relación, pero en cuanto a escena opino lo mismo que Antía.

(Zapata) Clasificarnos a nivel musical en España resulta extraño, dado que no sabemos si existe alguna propuesta como la nuestra, pero sí que es cierto que existe cierta tendencia en Europa a la hora de revivir sonidos antiguos…, quizá no tengamos nada que ver con otras bandas, pero tal vez, dado que compartimos productores y métodos de edición, podríamos incluirnos en esta corriente, por llamarla de algún modo.

Todavía no has participado en la entrevista, Lee, y los teclados son una parte fundamental de Bifannah. Así, sin pensar, de tener que destacar a tres bandas españolas, ¿por cuáles te decantarías?

(Zapata) Se lo preguntas al más hater (risas).

(Lee, teclista) Ufff… ¿real? (risas) Pfff… Aaron Rux and The Crying Cowboys…

(Tom) La verdad es que estoy muy contento de que contestes tú a esta pregunta (risas).

(Lee) Es complicado… ¡Decid vosotros alguna!

(Tom) ¿Los Nastys?

(Zapata) Exnovios, los escuchamos mucho, la verdad.

Juntáis un montón de géneros, sonidos y culturas en una única propuesta que, habiendo aunado tanto, se muestra sólida y compacta…

(Zapata) Vuelve a sacar el tema de la apropiación cultural, por favor, me apetece muchísimo (risas).

(Antía) No se trata de apropiación, es más bien una evolución, una reconversión cultural de nuestra forma de ver la música. No se trata de sonidos de Brasil, sino de todos los países, de su folklore, y también en el sentido temporal, extrayendo influencias tanto de los 60s como de los 70s.

(Zapata) Tal vez lo del portugués, que empezó nada más que como una anécdota, nos haya llevado a buscar nuevas influencias y a dejarnos llevar hacia otras culturas.

El portugués es vuestro idioma de pelea, algo que, a mi parecer, os hace genuinos; asimismo, tal vez gran parte del público no entienda las letras, ¿qué os parece si les contáis un poco de qué habla Bifannah?

(Antía) Se ha acabado el realismo mágico, el nuevo disco es más personal.

(Tom) ¡Costumbrismo! (risas)

(Zapata) Lo nuevo de Bifannah trata de pensamientos más diarios, menos rebuscados, mucho más directos. Trata temas que nos inquietan en el día a día; hay mucho de escritura automática, pensamientos que van surgiendo sobre la marcha sin necesidad de salir a buscarlos. También hay que tener en cuenta que las letras son el último punto al que atendemos, una vez tenemos las canciones ya grabadas. Se ciñen a lo que pide la melodía.

«Maresia», vuestro primer LP, os abrió las puertas de grandes festivales tanto en España como al otro lado del charco, ¿habéis sentido recíproco ese calor que desprendéis con vuestras canciones allá donde vais?

(Tom) En Mad Cool, cuando tocamos, había más gente fuera del festival que dentro…

(Zapata) Temas de logística (risas).

(Antía) Luego el concierto fue muy bien, pero al principio nos asustamos un poco.

(Tom) La verdad es que en EEUU fue genial, y en España en general también.

(Antía) En Mexico una pasada, dimos nuestros primeros bolos con el material nuevo. Todavía rodamos ‘Maresia’, claro, pero tocando cuatro temas del nuevo álbum. Estamos muy contentos con el resultado.

Sois una banda anacrónica: de haber nacido en otra época, tal vez en otro lugar, habríais encajado igualmente en la escena del momento, véanse los años 60’s, 70’s e incluso los 80’s, con algo menos de purpurina. ¿Es puro romanticismo, o es que otros géneros más actuales, quizá algo menos analógicos, no os llenan los suficiente?

(Lee) Yo, por ejemplo, si tengo que pinchar solo pincho electrónica, dado que lo más nuevo que escucho suele pertenecer a este género, pero los 60s, a mi parecer, lo son todo en la música.

(Antía) En este punto estamos todos de acuerdo, nos flipa esa época, pero Bifannah es una reconversión, una actualización llevada a cabo en base a lo que nosotros sentimos, no intentamos copiar o reproducir aquello, es una interpretación de cómo nosotros sentimos la música.

(Zapata) Nos parece interesante ver cómo podemos llegar a algo actual por medio de lo antiguo; cuando nos sentamos a grabar, no nos decimos “vamos a buscar algo que pueda encajar hoy, algo que se vaya a reproducir en Spotify”. Damos por hecho que si buscamos cierto sonido las referencias son las que son; muchas, incluso actuales, nos marcan las pautas a seguir, sin caer en el puretismo. Sí que es cierto que tiene un punto de romanticismo, pero sin rechazar que pueda salir mejor haciéndolo de una forma más actual, adaptada a los tiempos que corren.

Existe una verdadera guerra ahora mismo en torno a la apropiación cultural, ¿qué opináis vosotros de todo esto?

(Tom) Creo que estamos todos de acuerdo en que es pura mierda (risas).

(Zapata) Siempre ha sido así: el rock & roll es música de negros de la cual se apropiaron los blancos, partiendo de esa base el resto me da igual; dicen que Rosalía se está apropiando de la cultura gitana, del flamenco, y realmente la vanguardia siempre ha funcionado así, recogiendo y uniendo fragmentos de infinidad de culturas distintas para crear algo nuevo. Hemos nacido en el siglo XX, sabemos lo que es el rock & roll, el pop, el rap…, con ejemplos innumerables de innumerables colores.

(Antía) Es algo que ha hecho Madonna a lo largo de toda su vida artística. La moda, por ejemplo, siempre ha tratado de eso. Pero no se trata de apropiación cultural, sino de coger referencias y crear algo nuevo. Respeto todas las posturas, pero el arte se basa en unir estas referencias, y ello puede aplicarse a la pintura, el diseño, la música.

(Tom) Hablar de apropiación cultural en un país en el que hasta hace unos años era impensable lograr cierta proyección internacional, sobre todo en Europa, si no cantabas en inglés, me parece ridículo. ¿Por qué es tan ilícito coger la cultura anglosajona y transformarla al antojo de las raíces propias de cada cual, y en cambio no está bien visto coger el flamenco, mezclarlo con otros movimientos y crear algo nuevo? De hecho, en Portugal, la primera vez que fuimos a tocar, la acogida fue muy buena, una recepción maravillosa, y uno de los comentarios era que les parecía genial que un grupo español utilizase el portugués para componer. Ya ves.

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