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[Entrevista] Big Thief: «Estar inspirados es nuestro trabajo»

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Cada vez más siento que los miembros de Big Thief nacieron con cierto ADN expresionista recorriendo sus venas. Algo de la Alemania de 1905, con Kirchner, Bleyl y Heckel del Die Brücke a la batuta, está ahí presente en un cuarteto cuyas vísceras demandan una continua reinterpretación de la naturaleza que los envuelve.

Llevando su juego a un nuevo nivel, Adrianne Lenker y su séquito han mostrado cierto grado de poderío en 2019 al canalizar magistralmente sus sentimientos por partida doble. «U.F.O.F», de planteamiento un tanto espiritual, llegó en mayo. Por otro lado «Two Hands», de perfil más terrenal, fue puesto en las estanterías en octubre. Concebidos bajo unas miras orfebres insólitas en los tiempos que corren, ambos compactos reflejan las dos brillantes caras de aquella moneda llamada «talento» que tan bien suele definir la labor creativa de los estadounidenses.

Para entender mejor cómo se materializaron ambos LPs, desde Binaural tuvimos recientemente el placer de entrevistar al guitarrista del grupo. Buck Meek, siempre humilde él, compartió con nosotros todo lujo de detalles sobre cómo entorno, naturaleza y entramado sentimental ayudaron a modelar dos de las mejores obras «folk» del 2019. Además, el polifacético músico y compositor también se encargó de anticiparnos algo de lo que nos espera en la primera gira de Big Thief por salas españolas.

Recuerdo que el primer disco que editasteis este año – “U.F.O.F” – lo grabasteis en Bear Creek Studio. «Two Hands«, en cambio, lo habéis concretado en Sonic Ranch. ¿Qué razones fueron las que os llevaron a materializar los dos discos en dos localizaciones completamente diferentes?

Bueno, el año pasado, en febrero de 2018, nos alojamos en una cabaña de Topanga Canyon (California) para grabar demos de unas cincuenta canciones. Estos dos álbumes surgieron de aquello. Un álbum afloró de forma muy celeste, con un tono algo fantasmagórico, mientras que el otro nació dotado de una esencia más terrestre. Cada uno de ellos tenía un sonido muy distintivo por lo que queríamos rendir tributo a esos sentimientos. Por ello, escogimos grabar el material en unas localizaciones cuya naturaleza encajase con el sonido que habíamos planteado para cada LP.

Ya desde el principio quisimos grabar el disco “celeste” en un estudio, Bear Creek Studio, ubicado en un paraje boscoso de lo más húmedo y frondoso. Ese sería un lugar en el que bien podrían habitar las hadas. El estudio estaba ubicado en una casa en lo alto de un árbol… Es un lugar mágico. “Two Hands” contaba con un tono más mundano, más inmediato… Así que decidimos dirigirnos al Sonic Ranch de Texas ya que estaba ubicado en un paisaje desértico, rodeado de cactus, escorpiones, etc…  Algo que se sentía más intenso, por llamarlo de alguna manera.

Portada de «Two Hands»

Es interesante entender cómo os movéis a ciertos lugares dependiendo de las necesidades de vuestras canciones.

Sí. Nos afecta mucho el entorno, especialmente cuando tiene un carácter muy distintivo. Como en Texas, o lo vivido en el Bear Creek Studio de Washington. Escogemos cuidadosamente allá donde vamos. Ya que el tiempo, los animales, los colores y la gente acaba adentrándose en la música.

¿Este sensación tan ultrasensorial la empezasteis a experimentar al grabar vuestro álbum debut (“Masterpiece”)?¿O surgió después?

La verdad es que con “Masterpiece” y con “Capacity” elegimos esos estudios porque eran accesibles. Por entonces no teníamos recursos: no contábamos con un sello.

Con “Masterpiece” nos vimos obligados a pedir dinero a nuestros padres. Finalmente pudimos concebirlo en la casa de un amigo que estaba ubicada fuera de cascos urbanos. Siempre hemos querido grabar en plena naturaleza, para así no tener distracciones. Así que grabamos en una casa ubicada en Lake Champain, un lugar maravilloso. Definitivamente todo el entorno tuvo un impacto en la música, porque pudimos nadar, etc.

“Capacity”, en cambio, lo grabamos en un estudio llamado Outlier Inn en la parte norte de Nueva York. Nos lo cedió durante un mes nuestro amigo Josh. Era invierno por lo que nevaba un montón. Queríamos que ese “feeling” hibernal afectase de lleno al disco. Deseábamos sentir el cambio de temperatura, y sentir aquel sentimiento de intimidad que se genera al ver cómo cae la nieve desde dentro de un chalet.

Creo que la cultura afecta la música. Eso lo puedes comprobar al escuchar música de todo el mundo… Se nota y se percibe. A menor escala siento que el lugar en el que grabas tu música acaba afectando al resultado final.

Echando la vista atrás recuerdo que ‘Masterpiece’ fue el primer single que publicasteis como grupo. Vuestro sonido ha cambiado bastante desde aquello… ¿Cuál es el tema de “Two Hands” que consideras que define mejor vuestro ADN actual?

Supongo que todos reflejan lo que somos ahora. Somos una banda muy dinámica y comprendemos un amplio abanico de sentimientos. No podría quedarme con un tema.

‘Shoulders’ es, a nuestra forma de ver, uno de los grandes temas del LP. Y no ha sido presentado ni como single ni como adelanto… ¿Cómo surgió dicho corte? 

Adrianne definió ese tema como “ser político sin emplear lenguaje político”. Personalmente creo que la canción ahonda en el concepto de “miedo” existente entre nosotros. El “miedo” que causa la división entre la gente. El que crea guerras. Creo que esa canción aborda eso. Potencialmente parece estar inspirado en lo acontecido en lo del famoso “muro”, con todo lo acontecido en Texas… Y, claro, piensa que grabamos la canción a solo una milla de uno de los focos de calor de todo este asunto.

Vuestras canciones nacen temática y conceptualmente de la mente de Adrianne. Eso me lleva a pensar… ¿Cuáles consideras que son las piezas de “Two Hands” en las que tanto tú como Max y James habéis conseguido envolver melódicamente de mejor forma los sentimientos y pensamientos de vuestra cantante?

Diría que ‘Two Hands’. Cuando Adrianne nos la trajo era una canción muy “en carne viva”. Un tema muy folk, muy simplón. Probablemente ese fuese el tema que más cambiamos a la hora de encarar los arreglos, aunque cabe decir que generalmente piezas como ‘Not’, con ese tono tan rockero, son los que más suelen variar al ser modelados por la banda.

Recuerdo el caso de ‘Jenni’ de “U.F.O.F” que contaba con un sonido tremendamente abrasivo. ¿Su embrión también fue acústico?

Tendrías que preguntar a Adrianne… Pero creo que sí fue en acústico… A veces compone en eléctrico, pero la gran mayoría de veces lo hace en acústico.

Tanto tú como Adrianne lleváis ya un tiempo trabajando de lleno en vuestros proyectos en solitario. ¿Cómo estáis llevando en términos creativos 100% personales el crecimiento mediático experimentado por Big Thief?

Siento que todo es ir encontrando un equilibrio. Adrianne y yo empezamos como dúo, tocando las canciones conjuntamente. Cada uno de nosotros aportaba temas personales y simplemente los interpretábamos casi por separado pese a actuar juntos. Esto varió con el tiempo… Durante años sentí que debía poner mi labor en solitario en un segundo plano por el bien de Big Thief. Puse todo mi empeño en la banda. Adrianne también hizo lo mismo durante 2 o 3 años. Dejamos nuestros trabajos, nuestras casas… Tiempo después nos sentimos más acomodados por lo que ahora, entre giras y grabaciones varias, tengo bastante tiempo para trabajar en mi propio proyecto. De hecho acabo de hacer un disco con mi banda. Girará un poco este año… Eso: siento que la inversión ya la hice en su momento y ahora puedo encontrar cierto equilibrio.

Anteriormente pudimos comprobar como, en ocasiones, Adrianne toma alguna de sus canciones en solitario para remodelarlas por completo con Big Thief. ¿En qué sentido direccional suele fluir su labor creativa con el grupo?

Esto que diré ahora es algo que le he escuchado a Adrianne decir a otra gente: Adrianne centra todas sus miras creativas en Big Thief. Nosotros sabemos que suele poner gran parte de su habilidad a la composición en Big Thief, porque ella es la compositora del grupo. De vez en cuando surgen temas que, por lo que sea, no encajan en el repertorio de la banda. Por lo que sé, los cortes “desechados” acaban siendo recopilados en algún trabajo suyo. Sus álbumes en solitario son solo formas de documentar estos pasos y este material.

Mis trabajos en solitario vienen planteados bajo un paradigma completamente diferente. Estos son mi voz, son un mundo completamente diferente de lo engendrado con Big Thief.

Hay algo que me llama mucho la atención de vosotros. Por lo que tengo entendido tú vives en Topanga, Max en Israel… Vamos, que cada uno de vosotros vive en localizaciones totalmente diferentes. ¿Qué rutinas tenéis para que fluya la comunicación como grupo?

Cada lunes hablamos por teléfono durante una o dos horas. Justo antes de girar nos reunimos y pasamos una o varias semanas ensayando. Justo antes de lanzar el último disco coincidimos en Los Ángeles y nos pasamos casi un mes realizando un intensivo de ensayos.  Esta vez ha sido en Nueva York. Siempre hacemos un esfuerzo… Giramos mucho. De hecho giramos tanto que jamás parece que estemos desconectados.

También quiero añadir algo. Y es que experimentamos mucho sobre el escenario. Jamás tocamos el mismo setlist. Tocamos muchas canciones nuevas cuando giramos. Y Adrianne suele traer nuevos cortes en acústico y los probamos sobre el escenario, frente a una audiencia. Es algo que siempre nos ha gustado hacer… Así nos dejamos llevar. “Jameamos” mucho de gira por lo que el girar no se siente como un ejercicio. Es un proceso creativo para nosotros.

Foto: Indigo Sparke

¿Sientes que al poco tiempo de tocar un tema ya te has cansado de él?

Sí, totalmente. Creo que es algo inevitable. Por eso me siento bendecido de notar que en Big Thief nos va mucho el reto de variar los temas al interpretarlos en vivo. Improvisamos solos, cambiamos secciones de las canciones… No experimentando al 100%, pero sí concretando algunos cambios importantes. Si algo no se siente fresco en nuestro setlist, no lo tocamos. Así de sencillo lo vemos. Aunque sean singles, da igual. Solo tocamos canciones que nos inspiran en el momento. Estar inspirados es nuestro trabajo. Siempre hay alguna manera de sentirse inspirado.

Me pareció fabuloso aquello que hicisteis en Londres de tocar un disco nuevo unos dos o tres meses antes de que saliese al mercado…

Es algo que me encanta. Y está genial comprobar como nuestra audiencia se ha adaptado a aquello de no tener expectativas al afrontar nuestros shows. Desde el principio cambiamos los setlists, interpretamos temas nuevos… Vienen a experimentar algo nuevo.

Ya me imagino la respuesta… ¿Qué podemos esperar entonces de cara a lo que nos espera en Barcelona y Madrid en unos meses?

Nada. No esperar nada. Ir con la mente bien abierta. Quién sabe… Quizás salgamos y estemos ahí sentados sin tocar nada durante una hora… (risas)

En la entrevista Buck también nos desveló los planes de presente y futuro de su grupo. Más información al respecto, aquí.

Big Thief estarán en directo en Madrid (miércoles 19 de febrero, Joy Eslava) y Barcelona (jueves 20 de febrero, La 2 de Apolo) a principios de 2020. Entradas aún a la venta.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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