Entrevista

[Entrevista] Blanco White : «El deseo de crear un mundo sónico es lo que me inspira»

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Blanco White es el proyecto musical del británico Josh Edwards, un artista que desde hace un par de años arrastra multitud de seguidores, pero curiosamente sigue siendo desconocido para parte del circuito especializado y también para el gran público. En 2016 comenzó de manera oficial su andadura musical con la publicación de su primer siete pulgadas. Dos EP’s más y una extensa gira internacional en 2019 después, el galés estrena su primer larga duración, «On The Other Side», en el que hace acopio de todas sus influencias musicales y experimenta a su vez con nuevos sonidos. Edwards, que acaba de ser nominado por los Independent Music Awards Edwards en la categoría ‘One to watch’, me recibe vía telefónica desde las Black Mountain de Gales, donde se confinó en su día con su familia. Asegura sentirse “agradecido de haberla pasado rodeado de naturaleza”, aunque confiesa que es consciente de lo duro que debe haber sido pasarlo en la ciudad. Una vez aparcamos el monotema, Josh me permite sumergirme en su particular universo musical.

Tu interés por la cultura hispanoamericana se despertó tras un viaje a América Latina con tus padres, ¿pero el musical fue siempre innato?

Empecé a tocar la guitarra con 15-16 años, aunque siempre me ha gustado cantar. No se me daba bien pintar, no quería escribir poesía ni literatura, así que la música fue mi forma de expresar mi impulso creativo ya como adolescente. Mis padres me enseñaron música que sigue siendo muy importante para mí en la actualidad: Dylan, Cohen. Beatles…

Tras trabajar con Ian Grimble como productor de «Colder Heaven», ¿Por qué decides volver a autoproducir tu disco?

Cuando comencé a trabajar en «Colder Heaven», tomé la decisión de apoyarme en otra persona debido a la presión por sacar el disco.  En «On The Other Side» tomé la decisión de volver a autoproducirme porque tenía una visión muy clara de hacia dónde quería ir con él; veía claro cómo quería que fuese el sonido y sabía que el resultado no hubiese sido el que es si no lo hubiese autoproducido yo mismo. Y quizá también porque me gusta el control.

¿Cómo has llegado a reunir a la banda con la que finalmente has grabado el álbum?

Ya habíamos tocado antes en la última gira y quería reunirlos de nuevo en el estudio. Por ejemplo, con Cam (Cameron Potts, de Supergo), su manera de tocar la guitarra, con ese estilo tan dinámico… sabía que quería grabar algún tema con él. Con Rossetta Carr (bajista) ya había tocado en Londres anteriormente y la escuchaba a ella al bajo, con su forma de tocar con tanto swing, mientras componía los temas de «On The Other Side». Para el tema ‘Kuaia O’o’ trabajé con dos músicos que no conocí hasta el día antes de grabar. Son músicos de jazz y el proceso de grabación fue muy orgánico y emocionante.

En tus anteriores EP’s el folk sudamericano e incluso el flamenco tienen mucha presencia. En cambio, en «On The Other Side» te atreves con sonidos africanos, ¿en qué momento te das cuenta de que pueden encajar con el resto de temas, que son más marca de la casa?

Por un lado, un amigo me introdujo recientemente en bandas de Somalia. Por otro, artistas como Tinariwen, que es mi banda favorita del mundo (sic) desde hace 5-6 años, por lo que es probable que la influencia siempre haya estado ahí y ahora ha sido el momento de sacarla fuera. Lo que me fascina de todo esto es la conversación en la música, y el Atlántico, como espacio físico, es un diálogo constante de tradiciones. Las tradiciones africanas están presentes en Latinoamérica. La música cubana, por ejemplo, es una fusión de muchos estilos musicales. Y la guajira flamenca es un ejemplo de influencia cuba, es un estilo que retorna con mestizaje. O la rumba catalana, con influencias caribeñas. Las influencias están siempre viajando y eso me fascina.

Lo que me lleva a preguntarte por tu experiencia vital: vuelves de tus viajes enriquecido con los sonidos y las experiencias del lugar y me pregunto si te pasa lo mismo con África, si tienes la necesidad de viajar hasta allí para poder dibujar aún más profundamente tus composiciones que tienen que ver con un sonido más africano.

Me encantaría viajar a esa parte del mundo para descubrir los sonidos que están más escondidos y que solo se revelan cuando uno viaja al lugar. Me sucedió algo parecido con el flamenco: había escuchado discos y discos de estudio pero cuando tuve la oportunidad de vivirlo en directo, me impactó muchísimo más.

Los viajes y la literatura juegan un papel muy importante en la composición de tus temas, ¿en qué otras fuentes de inspiración te basas?

Normalmente busco algo más allá de los sentimientos cotidianos. A menudo, cuando estoy en el sur de España, escribo sobre cosas de Inglaterra, u otro sitio, pero cuando estoy en Gales, a menudo pienso en España. La memoria me parece algo muy interesante que sale a flote cuando estás en un lugar concreto. La arquitectura también es una fuente de inspiración muy importante para mí, sobre todo el misterio de determinada arquitectura, como podría ser la de Gaudí. El deseo de crear un mundo sónico es lo que me inspira.

Olalla’ tiene casi 50 millones de reproducciones en Spotify, ¿consideras que esta plataforma te ha ayudado a despegar como artista?

Lo que pasó con Spotify (el éxito de ‘Olalla’) cambió mi vida, me siento muy afortunado y estoy muy agradecido. Hoy en día podemos escuchar música que no hubiésemos podido descubrir cuando éramos adolescentes y eso me parece emocionante. Yo también escucho música a través de plataformas de streaming como usuario, y me permiten descubrir nuevos artistas y nuevos estilos. Entiendo las críticas, pero para mí el cambio ha sido positivo, sin duda.

Por otro lado, tus letras suelen ser muy crípticas y sigues esta misma línea en el nuevo álbum, ¿es una decisión consciente o simplemente te encuentras más cómodo no queriendo ser más conciso?

A veces lo hago de forma consciente y otras veces no. Por ejemplo, ‘Olalla’ se refiere a un lugar en vez de a una mujer como todo el mundo piensa. En mi mente, le estaba hablando a un lugar. De esa ambigüedad no fui tan consciente. Pero hay otros momentos en los que sí busco ser críptico. Busco ambientes misteriosos y quiero que la letra también lo sea. Las letras para mí es parte muy importante del proceso y suelo escribir muy lento (risas). Cuando toco los instrumentos busco una reacción emocional en los sonidos y esa reacción es lo que guía después la letra.

En 2018 grabas una versión de Nick Cave en los Spotify Studios, We know who u r, un tema no demasiado conocido del australiano, ¿a qué se debe la elección?

Es que cuando la escuché por primera vez me afectó. La letra es muy poderosa y el sonido y la producción es fenomenal. Cuando Charlie, violinista y teclista de la banda, que es super fan de Nick Cave, propuso tocarla durante una actuación en directo en Londres, conmigo tocando el ronroco, inmediatamente algo mágico sucedió entre nosotros. Y por eso decidimos grabarla.

Además de las influencias clásicas que ya has comentado, ¿qué otros artistas actuales son base de tu inspiración?

Malena Zavala, por ejemplo, artista argentina que vive en Londres, es una gran fuente de inspiración para mí. Rosalía es otra artista muy inspiradora. Escuché muchísimo “Los Ángeles” cuando pasé un verano en Jerez de la Frontera, justo el año en el que se lanzó el álbum, se convirtió en una obsesión.

Ya que mencionas a Rosalía, como fan que eres de su etapa flamenca, ¿qué opinión te merece su apertura a nuevos sonidos?

Soy de la opinión de que un artista tiene que explorar lo que le apetezca explorar. Esa vena artística es lo más importante. Descubrir nuevas formas de expresar tus intereses. Entiendo que el giro musical de Rosalía esimportante (sic) pero eso mismo lo hace emocionante: nunca sabes cómo va a sonar su próxima canción.

La figura de José María Blanco White es poco conocida en España, por lo que estoy sorprendida que hayas escogido su nombre para tu proyecto artístico, ¿cómo llegaste a él?

Si hubiese sido una figura conocida, no lo hubiese escogido porque hubiese sido difícil tomarlo como propio. Descubrí sus ensayos en Cádiz y cuando regresé a Inglaterra, los leía mucho para mis estudios en Inglaterra. Es una figura que me fascinó en su momento: su exilio en Inglaterra, su identidad dualista… exploró ese juego con su identidad al exiliarse y eso me encantó. Fue un personaje muy emotivo y trágico. La tragedia siempre me inspira.  Cuando comencé mi proyecto musical, la idea fue jugar con las influencias del mundo hispano e hispanoamericano y con las de mi infancia en Inglaterra. Y por eso nombré así mi proyecto, con el objetivo de jugar con esa dualidad.

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