Entrevista

[Entrevista] Bronquio: “El único problema del trap es que dejó de ser interesante cuando los productores empezaron a repetir la misma fórmula para mantener a su público”

Bronquio, o una cena de familia colocado de LSD; lo opuesto a esa sensación que te remuerde las entrañas después de tres días de festival cuando, a golpe de lunes, vuelves a tu ridículo horario de oficina: ocho horas de penitencia frente al ordenador que, en comparación con lo anterior, te generan una gran ansiedad. Su propuesta destaca, entre otras cosas, por la belleza de su caos, el hecho mezclar lo más loco de la actualidad sonora con la sutileza y el saber hacer de los músicos más experimentados, siempre desde una postura disidente; en definitiva, Bronquio es punk -electrónico- hecho con cabeza, algo que no abunda demasiado, pero también es otras mil millones de cosas. Intentar clasificar a Bronquio no tiene demasiado sentido, de hecho carece de él. Su propuesta es tan loca y genuina, con tantos giros de volante inesperados, sonidos intrusos metidos a cuchillo y tal variedad de géneros que lo único digno que puedo hacer es dejar de despotricar y que sea él quien os lo cuente:

Vienes del punk, ¿de ahí esa locura que parece apretar desde dentro, incluso cuando el sonido todavía no ha reventado? Da la sensación de que, en las partes más tranquilas, Bronquio se está conteniendo…

A veces pienso que debería tener más mesura haciendo los temas, pero al final me dejo llevar por el impulso y es el estado que más confianza me da. Ese impulso viene, efectivamente, de cuando era más “punki” y de otras muchas cosas relacionadas con cómo soy. También procuro observar el resultado del impulso desde fuera. Muchas veces pierdes la perspectiva y te lo flipas con algo que es una mierda.

Lo cierto es que las letras de los últimos temas son bastante punkis, sobre todo ‘Galgo’, con Pablo Peña, de Pony Bravo, a la voz. ¿Era la intención hacer un poco de sangre con este tema?, es bastante crítico. ¿A qué hace alusión?

La letra es de Pablo. Yo le mandé el tema marcando la melodía con la voz y él sustituyó mi tarareo por palabras. Su mensaje potencia es la base y se retroalimenta. En esta letra se define en primera persona al hijo puta sevillano por antonomasia: el peor costumbrismo. La intención crítica es evidente, y Pablo hila muy fino. El tema no sería lo que es sin él.

¿Cómo es que finalmente has acabado en la electrónica? Y lo que es más importante, ¿crees que para saber hacer buena electrónica hay que conocer en profundidad otros géneros… digamos, más convencionales?

Acabé en la electrónica porque viviendo en Barcelona me quedé sin banda y no conocía a nadie allí para montar nada. Entre eso, la influencia de mis hermanos mayores y que sentía cosas cuando salía por clubes, me di cuenta de que era más libre con el Ableton que con una guitarra. Cuantos más géneros controles, más espacio tendrás para moverte. Te encaprichas con un ritmo o sonido y lo metes donde quieras; por otro lado, hay gente que solo sabe hacer tres cosas y te folla la cabeza con un tema. A veces es una cuestión de sensibilidad y suerte.

De todos los géneros musicales que has tocado, ¿cuál sería, por así decirlo, tu piedra angular? Más bien, ¿cuál consideras que es el que más ha influido en tu universo creativo?

Es que ni siquiera sé qué género hago yo. Se me han puesto los pelos de punta con Autechre y con Manuel Pareja Obregón el mismo día.

El trap no siempre puede fardar de originalidad, de hecho es un género en el que podemos encontrar propuestas muy simplonas, fáciles, casi ridículas, pero también muchísima riqueza. ¿Has venido a darle un bofetón al género, o tu intención es más bien la de abrazar fuertecito la electrónica y tontear con toda cuanta materia prima se ponga a tiro, incluido el trap?

Pues te respondo con la segunda parte de tu pregunta: el único problema del trap es que dejó de ser interesante cuando los productores empezaron a repetir la misma fórmula para mantener a su público. Pienso que tiene los suficientes matices como para reinventare constantemente y es algo que acabará ocurriendo en cuanto empiece a oler a rancio, como con todo.

Yo me enamoré de Bronquio con ‘Manifestación’, tema para el que has contado, como en tantos otros cortes, con la voz de 41V1L, quien parece encajar a la perfección en tu proyecto. ¿Se ha convertido ya en un pilar fijo de Bronquio?

Con nadie he llegado al punto de conexión musical que tengo con Livia (41V1L). Apenas hacemos un planteamiento previo de lo que queremos hacer y sale de forma natural. El tema y el vídeo de ‘Manifestación’, por ejemplo, lo sacamos en una tarde. Para mi es un espacio de confort trabajar con ella así que seguiremos haciendo cosas juntos. Además, es de las personas más inteligentes que conozco.

Esta se la hago a todo el mundo: ¿qué bandas o músicos destacarías de la actualidad en España? Y sobre todo, ¿qué te gusta de la escena gallega?

El otro día coincidí en el festival Observatorio con Le Parody, una chica que lleva un mantón de Manila en la mesa, y me gustó su show. Erik Urano también me mola, tiene un flow distinto al resto de raperos y le da mucha identidad. Luego están Los Estanques, Rrucculla, Derby, por supuesto… De Galicia me gustan Trifulca, Cuchillo de Fuego, Ortiga, Pálida, Baiuca, Novedades, Puma Pumku… joder, ¡un huevo! Me parece de las zonas con mejores músicos por metro cuadrado ahora mismo, y la gente de La Melona tienen bastante que ver con todo esto. No me importaría tener un pisitio en Santiago. 

Has producido el último disco de Kiko Veneno, ‘Sombrero Roto’, ¿cómo ha sido trabajar con este peso pesado de la música?

Al segundo día se me olvidó que era un peso pesado y pasó a ser un compañero de trabajo. El proceso fue muy natural: me iba a su casa, componíamos algo, nos hacíamos de comer, una siesta, volvíamos al sótano a componer, un cigarrillo, un paseo por su pueblo… La admiración que tengo hacia su música no me distrajo en ningún momento. Él me enseñaba sus canciones con la guitarra española y luego nos poníamos con los instrumentos a darle forma. A pesar de la distancia generacional, nos dimos mucho espacio creativo. Ha sido una experiencia de la que he aprendido bastante en muchos sentidos.

Acaba de lanzarse ‘Contigo, contigo, contigo’, tema en el que has colaborado con Carlangas, de Novedades Carminha. Cuéntanos, ¿qué es eso del bolero-rave?

La etiqueta ha venido a posteriori. Es algo que ni Carlangas ni yo nos planteamos mientras que trabajábamos en el tema, pero está gracioso el término. Me gusta la imagen de parejas bailando boleros en un descampao con el maletero de un Honda Civic abierto, aunque es un escenario bastante improbable. 

Supongo que en Bronquio destaca, sobre todo, un gran amor por la música sin complejos, el mestizaje, la variedad… No puedo evitar mi interés por saber qué opinas de ese complejito llamado “apropiación cultural” que padecen algunas personas en España.

De este tema se han hecho ya un millón de análisis. El flamenco, porque del resto de músicas no se habla tanto, es algo muy poderoso y muchos de sus símbolos han calado en el imaginario colectivo. Quien hace música recoge sus recursos de todo aquello que le transmite y el freno de no poder manifestarte a través de algo que has sentido de alguna manera como tuyo me parece represivo. El problema que sí veo es que vivimos en un país enfocado al turismo y se le vende al turista la faceta más superficial de esta cultura, que la reduce a un entretenimiento poco representativo. Eso atrae al dinero y al final se termina invirtiendo, únicamente, en este “flamenco” postizo de galería.

Para finalizar, les he pedido a los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, dado que llegué a Bronquio gracias a ellos —me hablaron maravillas de ti en la entrevista que les hice hará un mes—, que se marcasen la última pregunta de esta entrevista: Dime, ¿qué tal por tus tours gallegos?, al parecer se comenta que por allí nunca te ha faltado de “nada”; igualmente, tu gran triunfo sudamericano, ¿qué me puedes decir de esto?

Cómo saben los Derby Motoreta’s lo bien despachao que está allí uno (risas), sobre todo Migue y Scot. Llevaba toda mi vida sin pisar Galicia y en dos años he tocado allí unas cinco o seis veces. Realmente te tratan muy bien, te partes con ellos y sabes que son gente guay con las que vas a tener amistad a largo plazo. Mi viaje a Sudamérica fue algo loco. No es que ocurriera nada fuera de lo normal, pero hacer una ruta por distintas ciudades de Mexico y Colombia, tú solo, sin conocer a casi nadie, es una experiencia hermosa y compleja que te traes de vuelta. Allí las sensibilidades son distintas; la música se siente de otra forma y fue como tocar por primera vez en mi vida.

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