Entrevista

[Entrevista] Derby Motoreta’s Burrito Kachimba: “Venimos a sacarle la navajilla a la industria, no a la peña”

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¿¡Quién me iba a decir que terminarían por gustarme Medina Azahara!?”: fue la primera reacción del más pureta de los colegas con los que suelo asistir cada año a Primavera Sound -sin necesidad de excluirme de la ecuación como parte activa- tras el concierto que los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba se marcaron en el escenario Ray-Ban, ante un público que, ciertamente excitado, clamaba por un directo guitarrero, en contraste con el resto de la propuesta del festival catalán de esta última edición, enfocado en su cuasi totalidad a la música urbana.

Y allí estaba todo el mundo, meses después del despegue de la banda, sin saber muy bien a qué atenerse, pues al principio resultaba ciertamente confuso: “Derby Motoreta’s… Cachimba Burrito… ¿¡Cómo era!?”; señal clara de que los sevillanos se han ganado un hueco fijo en la vanguardia musical de nuestro país, es el hecho de que sus fans, entre los que me incluyo, hayamos sido capaces de memorizar su nombre:

Bueno, Scott (Gringo en DMBK), lo típico sería empezar la entrevista preguntándote por el nombre de la banda; no obstante, confieso que tengo un problema: es tan largo que el titular ha de ser corto para que encaje en la web. Vamos a hacerlo fácil, ¿cómo definirías en pocas palabras el fin de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba en esto de la música?

Sacarte la navajilla (risas).

Entiendo entonces que venís a cuchillo, quedó demostrado en el directo de Primavera Sound de este año…

Fue una locura, nosotros siempre hemos tocado con mil bandas y jamás habíamos tenido este feedback. Subirse a un escenario en Primavera Sound, lleno hasta arriba, la gente loca… y va in crescendo esa locura. Además tenemos la mecha muy corta; nos tocan las palmas y enseguida nos ponemos a bailar. El día anterior tocamos en Sound Isidro, en el Teatro Barceló; había más de setecientas personas allí dentro, nos comentaron desde la organización que había sido el bolo más exitoso de toda la edición en lo que se refiere a afluencia de gente… Flipando, estamos flipando; ponemos la intro, subimos al escenario y la gente ya está aplaudiendo, antes incluso de que nos colguemos los instrumentos. Es como El Club de la Comedia, que la gente aplaude antes del primer chiste (risas). Yo he tocado en la calle un montón de años, y allí estás con una mano delante y otra detrás, la peña pasa y es difícil conseguir que se paren… Joder, tener un público a favor era un sueño para nosotros, y ya cuando la gente canta las canciones…, ¡qué decir!

Hablemos un poco de influencias: Medina Azahara, Led Zeppelin, Triana, Jimi Hendrix, Thee Oh Sees, Camarón, King Gizzard & the Lizard Wizard, ¿acierto, o me estoy yendo por las nubes?

Menos Medina Azahara… (risas) Lo entiendo por la gente a la que le gusta el rock andaluz, además nuestro cantante tiene el pelo rizado y rubio, y creo que lo ponía al principio en una nota de prensa, pero ninguno tenemos influencias de Medina Azahara, les tenemos todo el cariño y respeto, cada uno tiene sus gustos, pero de Medina Azahara nada. Los otros que has dicho sí, de puta madre todos.

Me dicen por el pinganillo que tenéis la costumbre de tomar los escenarios de los cabezas de cartel en los festivales en que tocáis, tipo Tame Impala en Primavera Sound… ¿Qué le hubierais dicho de poder charlar con él un rato?

Nosotros lo único que queríamos era ver el concierto de cerca (risas), todo esto vino porque nuestro batería, Toni, una o dos horas antes, intentó entrar en el escenario, y como no tenía la pulsera, pues el tipo de seguridad le dijo que no, pero le dio tal brasa al notas (risas), que cuando volvimos el tío de la puerta se quedó pillado, le sonó su cara y fue como que se acordó de que le había comido la oreja y dijo “venga, sí, pasa pasa…”. Y ya cuando iba a entrar el último, otro de seguridad se dio cuenta y vino a ver qué pasaba. Nos miraron las pulseras y adiós muy buenas… Mola esto de los festivales, no todos, pero con la pulserita de artista puedes meterte al escenario y ver los conciertos desde arriba que es bastante guay. Lo de Tame Impala era un flipe, el tío se llevó sus propios seguratas y había una locura allí dentro que no veas, un montón de tíos de traje, mazados…

En BBK, ¿a quién os molaría ver de cerca?

A Thom Yorke, si eso… es que Liam Gallagher ya es más el morbo de verlo borracho que otra cosa (risas). El año pasado toqué en BBK con otra banda y coincidí con Childish Gambino, el rapero, de hecho le di la puta mano… Estaba yo esperando para mear, en un pasillo entre dos camerinos, y de repente apareció con una cruz de seguratas negros, todos bajitos, claro, como de dos metros, y viene el notas, recién terminado el concierto, sudando, y me da la mano, le pedí una foto y ya me dijo que no le diera la vara; la mano te la doy, pero la foto paso (risas). Este año intentaremos ver a Thom Yorke, que es lo más guay que se nos ofrece, además nosotros es el único día que vamos a estar en Bilbao, tenemos más bolos luego.

Esta es una pregunta que intento hacer a todas las bandas: a nivel nacional, ¿qué grupos o músicos destacarías de la actualidad?

De grupos, y creo que hablo por toda la banda, Los Estanques. Además de ser colegas, los cabrones tienen un último disco brutal y el directo es una locura, un despiporre de fantasía popera, progresiva… de hecho llevan la etiqueta de PPP: Pop Psicodélico Progresivo (risas). Son de Santander, recién se han mudado a Madrid, para echar toda la carne en el asador. Cuando estuvimos la semana de promo en Madrid, tocaron en la sala El Sol, con Alice Wonder, cerrando el circuito estatal de música Girando Por Salas, y nos quedamos boquiabiertos, y el otro día, en el Monkey, que tocaron también, nos fuimos a verlos y luego nos tiramos como tres o cuatro horas después del bolo comiéndonos las pollas (risas), que si “joder, qué buenos sois”, y ellos “¡vosotros sí que sois buenos!” (risas). Luego de artistas así un poco más en solitario, y creo que también hablo por toda la banda, Bronquio. Como artista solista y productor, Santi ha hecho parte del último disco de Kiko Veneno, y es el responsable del hit ‘La Higuera’, la producción del tema es suya. Él no canta, es como una especie de productor… el primer tema que sacó lo cantaba Pablo, de Pony Bravo, y ahora ha sacado un par de temas nuevos con 41V1L. Es un tío con la cabeza muy abierta musicalmente, que viene de tocar con un montón de bandas y ahora se ha pasado a la electrónica, y a mí, particularmente, me encanta, como persona y como músico, y creo que tiene un montón de cosas que decir, y Los Estanques igual.

Este año en Primavera Sound no había mucho guitarreo, hace un par de años recuerdo a The Black Angels en Ray-Ban seguidos, inmediatamente después, por King Gizzard & Wizard Lizard en el escenario Primavera, justo enfrente. ¿Os sentís cómodos en una propuesta festivalera enfocada a la música urbana?

Nosotros nos sentimos muy guay allí dentro, Primavera Sound lo que está haciendo es una actualización de público, si no este va cumpliendo una edad y hay que ir conectando con lo que está sucediendo. Si este año hubo menos guitarras, pues casi mejor para nosotros. En realidad, como traemos una cosa muy marciana, una invitación a otro planeta, da igual donde nos metan. Llegaron a hacernos la pregunta de si nos preocupaba que nos colasen en una posición más mainstream… En fin, nosotros hemos tocado en todos lados, ahora mismo nuestro público es, cada vez que nos subimos a un escenario, la gente que tenemos delante, aunque no nos conozcan. Tenemos la suerte de que con nuestro directo conectamos muy rápido con el público, se produce una comunión muy guapa, porque de repente ven salir a seis tíos flipando, haciendo una marcianada y, claro, ¿qué van a hacer?, ¡pues sumarse a nosotros! Nos sentimos de puta madre e Primavera Sound. Nos han preguntado lo típico al respecto, y nos han dicho eso de que “las guitarras han muerto”, pero ¿cuántas veces han muerto ya las guitarras?. Lo de las guitarras es un concepto más, una paleta de color que utilizamos, pero llegará un momento que, depende de cómo la utilicemos, quizá pueda llegar a cansar. Puede que cuando llevemos cinco discos de guitarras nos dé por cambiar de registro, pero de momento la navaja está afilada; seguiremos despeinando a la gente.

La primera vez que os vi, me llamó mucho la atención la estética lisérgica que os marcáis, todo muy colorido, lleno de movidas; leones, tigres, pirámides, Atenas, jirafas, fuegos artificiales…, más que el nombre de la banda, me llamó la atención todo esto. ¿Qué tal si nos cuentas un poco de qué va la movida?

Todo el tema de los vídeos lo llevo yo, de hecho ahora estoy trabajando en uno. El primer vídeo, el de las cabezas, hubo un momento que se me iluminó la bombilla y lo hice. Y todo esto de los dragones… un día me encontré con que todos estos elementos estaban libres de derechos, y se me ocurrió montar esa escena, me sentía como si estuviera montando una imagen de Los Vengadores (risas), porque ahí no hay nada, todos es mentira, son capas de croma superpuestas, empecé a poner los fuegos artificiales, el tigre, el león rosa… Desde el inicio la intención era llevarlo todo un poco al extremo, queríamos, por así decirlo, volcar la pileta, un dicho que se dice mucho aquí por Andalucía: vamos a volvernos locos con la música, a hacer algo que sea flipante, que no sea puta paja, y estéticamente tenía que ir por ahí. Tengo mucho background a nivel estético, y me dije que lo interesante era empepinar eso también, sino íbamos a ser un grupo más, con un nombre guay, pero a mucha gente la conectamos con esto, con nuestra estética. La historia era crear un universo, un espacio en el que la peña se pudiera meter a jugar con nosotros, y la estética era parte indispensable, y los videoclips clave desde el inicio. De hecho cuando lanzamos el primer videoclip, no teníamos ni cuatro canciones terminadas. Como también tenemos mil proyectos cada uno, y el tiempo apremia, al principio era muy difícil encontrar el momento para quedar los seis, entonces soltamos el primer single y decidimos ir poquito a poquito, y al final nos salió bien la jugada, porque el sello se interesó, fueron ellos quienes nos propusieron lanzar el disco, y nos metimos de lleno. La estética…, pues eso, indispensable, también a la hora de tocar en directo. Venimos de muchos años en los quinqui (risas), nos flipa la psicodelia y el surrealismo, descargar un montón de cosas que tenemos en la cabeza.

Lo quinqui… tenéis más en común con el trap de lo que parece, ¿no es cierto?

El otro día lo comentábamos en otra entrevista: no venimos de la calle, ni de robar motos o el bolso a las viejas, ni tampoco de vender droga, en realidad somos músicos, yo llevo quince años tocando. Esto de lo quinqui…, todo empezó en el local, cuando empezamos a hacer música juntos: “¡Tío, esto es muy cafre, es súper quinqui!” (risas). Fue una cosa así de tonta, estábamos a nuestra movida, queríamos hacer psicodelia, y como nos salía algo muy quinqui pues de ahí lo de quinquidelia (risas). Esto también nos sirvió para extraer el concepto de los videoclips, ya lo tenía en la cabeza, pero necesitaba una serie de escenas, así que me tragué todo el cine quinqui que pude…

La película de la que se extraen las escenas del videoclip ‘El Salto del Gitano’ es ‘Navajeros’, del cineasta Eloy de la Iglesia…

Sí, fue una coincidencia porque estaba libre de derechos, también tenía en mente ‘Colegas’, ‘Pico’, un montón de otros films que también podrían haber servido, pero esta estaba libre. Lo quinqui lo utilizamos como excusa inicial para vestir el proyecto, porque como la música era así, muy de calle, pues montamos toda la parafernalia a través de ahí. Todo esto para nosotros es más un tema de asaltar, de quitarle el bolso a la industria, no a una abuela, decirle “ahora vamos a vender nuestros discos, dejaos de mierdas” (risas). Venimos a sacarle la navajilla a la industria, no a la peña.

Teniendo como tenéis tantos frentes abiertos, dado que cada integrante de DMBK tiene otras tantas bandas, ¿cómo lo hacéis para cuadraros, no descuidar nada y llevarlo a buen puerto?

Pues con mucho Google Calendar (risas), también muchos quebraderos de cabeza, en ocasiones tirar de algún sustituto… En el Vida, por ejemplo, tocamos sin nuestro bajista, con una sustituta. Tiene otro bolo ya cerrado desde hace meses, no queda otra. Ahora mismo lo podemos llevar, no sé si todo esto tira hacia más arriba…, yo estoy en tres bandas, el bajista en diecinueve, o una cosa así (risas). Todos estamos en un montón de proyectos, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba ha cogido una dimensión muy superior este último año.

Para finalizar, ¿qué sensación os transmite que uno de los vinilos más vendido en FNAC, la semana de su lanzamiento, haya sido el de los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba?

Entramos en el puesto treinta y cuatro, por encima de Melendi (risas) y de Rosalía aquella semana. Creo que fue la primera semana, ocupamos el puesto número treinta y cuatro, nos enviaron un mensaje del sello, flipando. La verdad es que se está vendiendo un montón, la primera tirada voló, un montón de mensajes del palo “no está a la venta el vinilo”… de hecho hay un pavo, no sé dónde, que el tío está vendiendo los CDs a veintitantos pavos porque creen que no hay más, y el tío lo sigue subiendo de precio (risas). Lo que hacemos en los directos es acabar el bolo y vender después nuestro material. Ayer, en la fábrica de San Miguel, no nos dejaban hacerlo, así que acabada la última canción, alguien colocó la maleta en el escenario, sacamos las camisetas y los vinilos y nos pusimos a ello nada más terminar el concierto (risas). No llevo ni la cuenta de las veces que hemos pedido vinilos, se están vendiendo mucho, y es flipante teniendo en cuenta lo difícil que es hoy en día vender este tipo de material.

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