Entrevista

[Entrevista] El Columpio Asesino: “Hay que enfrentarse a la angustia y al vacío, no tienes que ir todo el día con una puta sonrisa en la cara”

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Hay discos que se crean respirando el Zeitgeist del momento y otros se anticipan al clima social que les tocó vivir. De alguna manera, consiguen encajar en un tiempo para el que originariamente no estaban programados. Le ha pasado a El Columpio Asesino (Álbaro y Raúl Arizaleta, Cristina Martínez, Iñigo Sola y Daniel Ulecia) con «Ataque Celeste» (Oso Polita, 2020). Una corona de espinas en forma de ocho canciones tras seis años de silencio discográfico que te clavan los pies ante el espejo de tus miserias emocionales y que, sin planearlo, se publicó cuando la bofetada de la coronacrisis estaba a medio palmo de nuestra cara. El sexto trabajo de los navarros se retuerce hacia a la electrónica pero ante todo es una invitación a aceptarse en las bajonas y a no caer en la felicidad impostada que la sociedad te hace tragar con embudo. Y oye, si se puede hacer una pila con toda esa basura y prenderle fuego, mejor. Ideal para esta pandemia que te encierra con la mugre que pulula por tu cabeza y que anestesiaban los likes. ¿Introspección en este mundo híper acelerado? Sí, gracias. 

Pillamos a Álbaro (voz y batería) escribiendo «un breve relato sobre el hecho de que teníamos que estar tocando ahora mismo en México”. Conexión telefónica Madrid-Navarra en medio de una crisis mundial que les tiene “acojonados”, financieramente hablando. El Columpio se ha detenido cuando estaba engrasando sus bisagras para volver a girar… 

“La pandemia nos pilló en Madrid haciendo promo y justo esa semana se canceló todo, nos ha partido literalmente en dos”, empieza Álbaro. «Estamos acojonados, no te puedes ni imaginar. Fueron tres años dedicados al disco, todo el trabajo hecho y ahora que toca salir no podemos… El verano se va a sacrificar y como se vuelva a las salas con un aforo reducido también será horrible, soy pesimista”. Escalofríos en la columna de un músico profesional. «Pertenecemos a esa clase media-baja de la música que vivimos de ello y pagamos nuestras facturas, pero no tenemos colchón. La distancia es muy grande entre los que se forran y los que vamos tirando. Habrá bandas que… prefiero no pensarlo”.

Jugando duro

Pero entremos en «Ataque Celeste», donde terminan de hacerse carne sobre hueso el espíritu electrónico que venía asomándose al sonido de los navarros. Un salto, ese, que ha enterrado a innumerables bandas. «Con cada disco damos un giro, nos define no ser lineales y el riesgo que asumimos”, se refuerza Álbaro. “Ahora la apuesta es mayor, pero tiene nuestra impronta. Hemos cambiado un poco el color de las paredes y los muebles, pero la casa sigue siendo Columpio”. Sea como fuere, entregarse a la autocomplacencia no entra en los planes del grupo. «Cuando juegas así de duro, asumes que alguien puede no gustarle…”.

Pero ahondemos en esa presencia electrónica. «Despistaron los dos primeros singles, ‘Huir’ y ‘Preparada’, porque se desmarcan del resto del disco, hay un desvío hacia la electrónica alemana pero las influencias siguen siendo el caldo de siempre, Bowie, la Velvet, Can, Kraftwerk…”. La conversación lleva a confesiones inesperadas para el oído profano. “La música tiene su propios caminos, ¿sabes? ’Huir’ está basada en el ‘Stagger Lee’ de Nick Cave, para que veas cómo se retuercen las cosas”. Álbaro detecta la sorpresa desde el otro lado del teléfono. “Hay más, ¡eh!, en ‘Preparada’ hay bastante de The Clash, su ‘Rock the Casbah’, se pueden ver cosas de Tame Impala, Lords of the New Church… Cuando deformas algo construyes música nueva, casi nadie parte de un punto cero y es completamente original, el arte eso, un diálogo que viene de atrás y al que vamos sumando palabras los que venimos después”.

Surge ‘Huir’ en la conversación, un retrato demasiado doloroso, por lo cercano, a las penalidades que inflige na relación sentimental tóxica. «Mucha gente me ha escrito porque se ve en esa letra”, revela Álbaro. “Es un buen reflejo de las relaciones amorosas contemporáneas, cuando a veces no te acabas de gustar el día después, al mirarte en el espejo”. Ese es un sostén argumental fundamental del disco. Es lo que viene después de esa madrugada de depravación que tan bien han sabido relatar siempre estos pamploneses. «No aborda la noche de la calle, te enfrenta a la noche en la soledad de tu casa”. Quizá ahí radica cómo Arizaleta y por extensión El Columpio Asesino se rebelan contra una sociedad condenada a ser asquerosamente feliz o, al menos, obligada a aparentarlo. «En este confinamiento la gente sufre de culpabilidad por no estar haciendo nada, son una vidas tan programadas que cuando por alguna razón se ‘desprograman’, entran en colapso. De eso habla el disco. Es necesario enfrentarse al silencio, al vacío y a la angustia, y aceptarlo. Es la vida. Se pretende vivir en un cielo azul perpetuo y rechazamos las nubes… Con los sentimientos es igual, no tienes que estar todo el rato con tu puta sonrisa pintada en la cara”. Álbaro está lanzado. “Esta crisis era interesante para hacer un ejercicio de introspección y se ha hecho justo lo contrario. Estar confinados ha supuesto abrir nuestras puertas y que el circo entre en casa. Las redes ardiendo, cuando igual era momento para enfrentarte a tus momentos de soledad”.

Cúteres y la voz de Cristina

Fascismo emocional, encantadores y encantadoras de serpientes que siguen aplicándote sus viejos trucos y la vergüenza del día después, cuando la luz del sol arroja una resaca en el pecho más dura que en el estómago. Esa sensación de que “es mediodía y ya sobra la otra mitad”. Una línea, en ‘Sirenas de mediodía’, que adquiere un doble sentido en las condiciones actuales. “Más de uno me ha escrito para decírmelo”, confiesa de nuevo Álbaro. El drama no patrimonio millenial y además suena más que creíble en un grupo tan veterano. «Los maduros de ahora somos aún unos putos chavales, igual ése es nuestro problema (ríe)… En las relaciones, hostias, tampoco se aprende todo con la experiencia”.

El caso es que este sexto ataque de Columpio es celeste aunque bien pudiera parecer violeta. De los ocho cortes, siete son cantados y cinco de ellos cuentan con la voz de Cristina Martínez. Esto es novedad. ¿Un disco en clave femenina? “Para nada, las canciones las probamos enseguida las dos voces y con la que quede mejor, allá vamos. Las que canta Cristina es que yo no puedo cantarlas, ni por el forro. Ella es más protagonista, no ha sido premeditado… y yo encantado, no disfruto mucho cantando, prefiero la segunda línea”. Lo que no es novedad es la obsesión columpiana por las herramientas para cortarse. Alfileres, cuchillas, arpones, anzuelos y, ahora, cúteres. “El filo oscuro de la banda que se ve reflejado con este tipo de objetos…”, deja colgando enigmáticamente Álbaro. Mejor no indagar más.

Perros viejos sin bozal y un parón inquietante

Al que ‘Ataque Celeste’ le haya dejado con el culo torcido es porque no ha estado atento a las jugadas previas de El Columpio Asesino. En 2011 arrasaron con ‘Diamantes’, un disco que fue una bendición para ellos pero a la vez acarreaba la peligrosa tentación de apalancarse. “Eso no iba a pasar, somos fieles a nuestra naturaleza. Tras ‘Diamantes’ entregamos ‘Ballenas muertas en San Sebastián’ a la discográfica y se quedaron a cuadros, no se esperaban un disco así, pero no entendemos esto de otra manera”. Veteranos con las cosas claras y sin bozal. “Con el escenario que había en en España y Europa nos apetecía hacer ése disco y no otro. Ahora, en ‘Ataque Celeste’, ponemos el foco en lo personal. De una crisis social a una crisis personal”.

Crisis. Mucho se especuló sobre el posible fin del Columpio tras aquella interminable gira de 2014 y 2015. Pararon el motor y arrojaron las llaves por la ventana. Ese tipo de hiatos que a veces son letales. ¿Es que se perdió la ilusión? Álbaro para un segundo y resopla antes de permitirse acometer la respuesta. «Con un grupo hay que veces que pierdes la ilusión como te pasa en tu vida personal, pero luego se recupera. Por el camino pierdes un punto ingenuo y nunca se está arriba eternamente, lo importante es tomar decisiones adecuadas. Tras ‘Ballenas’ estábamos muy cansados y no decidimos dejarlo, pero sí darnos un tiempo largo, para que todo se relajara. Hay momentos en los que te vienes abajo, pero es normal”.

Un impulso que se volvió a poner a prueba en este ‘Ataque Celeste’ con horas y más horas en el estudio. “Fue sufrido, nuestra autoexigencia nos impide cerrar cualquier canción si no nos satisface. En algunas no te reconocías, en otras pensabas que te estabas autoplagiando… Somos un grupo que se come mucho la cabeza”, concede. “Teníamos más canciones pero no nos entraban, cuando hay algo en una canción que no te funciona, dentro de ti hay una reacción… no lo acepta, no quiere firmarlo. Trabajamos canción a canción pero no habíamos escuchado el disco de principio a fin. Había incertidumbre. Cuando lo escuchamos me gire al resto y les dije «aquí hay un disco». Me parece que es un discazo y es coherente, si a partir de ahí no gusta, qué le vas a hacer”.

El ‘Toro’ de Berri Txarrak

Avanzan los minutos en la grabadora y quizá Álbaro se estaba preguntando cuando iba a tener que afrontar la consabida pregunta sobre ‘Toro’, el hit entre los hits. La canción entra en escena, pero no como la espera. ¿Qué le pareció al grupo la versión que hizo Berri Txarrak? “Es una historia curiosa…”, responde sorprendido. “La toqué junto a Gorka (Urbizu, cantante de Berri Txarrak) en La2 y nos comentó que ellos en la gira de despedida tocaban pequeñas versiones de canciones que les gustan y que ‘Toro’ les funcionaba muy bien en directo”. Pasada la sorpresa vino la satisfacción. “No me lo esperaba y ¡joder! claro me gustó, que Berri Txarrak te versione es para enorgullecerse”.

La brecha social 

Regresa la conversación al clima social, de cómo el Covid-19 ha arrancado la venda de los ojos a más de uno. “Cuando trabajaba en la obra y en fábricas ganaba un sueldo que ya lo querrían muchos ahora, se ha ido hacia atrás”, dice Álbaro. Lo que viene después es la reflexión de un músico que prefiere no hacer la esfinge. “Esta crisis ha dejado en evidencia que media España es precaria. Que la gente vive como puede y miedo me da la brecha social que se quede tras esta crisis. Hay una élite del 20 por ciento que lo tiene todo y un 80 por ciento que vive al día, o sabemos reaccionar como no supimos en la crisis del 2008 o esto pinta mal”. Europa no se libra del tiroteo. «La Unión Europea que nos venden es monetaria, no hay consenso político, es la Europa del norte contra la del sur y se le están viendo las vergüenzas”.

Agitación, convulsión y un mundo para el que nadie nos había preparado. Habrá a quien estos tiempos extraños les estará espoleando la creatividad musical. No es el caso de El Columpio Asesino. “Del disco salimos bastante quemados, ahora no me apetece enfrentarme a nuevo material”, es el resumen. “Estamos en barbecho”. Al menos, hasta que la nueva normalidad les abra la puerta de chiqueros y puedan embestir en los escenarios con ‘Ataque Celeste’…

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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