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[Entrevista] Fontaines D.C.: «El arte para ser nuevo tiene que poder reconciliarse con su pasado»

Detrás de un azul marino puede haber un mar de euforia o de pesimismo, depende. Detrás de un amarillo, diversión o cobardía. Las percepciones no están escritas y, en este sentido, es puro y genuino sentir las cosas tal cual entran, sin que nada ni nadie te imbuya a una asociación más aderezada. Sin embargo, los porqués siempre hay que tenerlos presentes. Si yo no hubiera hablado con Carlos O’Connell, guitarrista de Fontaines D.C., pues seguramente tendría una imagen muy distinta de «A Hero’s Death«, segundo álbum de la banda que supera con nota el peliagudo tramo del segundo disco. Peliagudo porque «Dogrel» fue un debut de altos vuelos, una carta de presentación que parecía difícil de igualar.

Obcecado en encontrar esas raíces gordas, en este trabajo hay poco rastro de ellas y por una razón tan evidente que ni se me había pasado por la cabeza. Desde el otro lado de la pantalla, Carlos, en tono serio y profundo, lo admite sin ningún tipo de problema: «no era natural escribir de esa manera otra vez porque no habíamos pasado tiempo en Irlanda, habíamos estado de gira desde que escribimos el primer disco, así que no tenía sentido mantener esa narrativa«. Carlos me desancla rápido: «nunca empezamos el grupo para ser una banda que solo cantara de Dublín o de Irlanda«. No obstante, las referencias a su tierra se hacen patentes, de forma directa, pero sutil, ya desde la portada, que en términos de inputs al final es lo primero que uno percibe: «para nosotros sigue siendo importante mantener lazos con la tradición. Lo llamamos «A hero’s death» por la idea de la percepción que podemos tener de esa persona que hay detrás del héroe. El héroe es la percepción«.

Para dar con esos links identitarios no hay que escudriñar demasiado. Básicamente, en la cover están todos. «Empezamos a pensar en mitología irlandesa, hay muchas historias fantásticas que en realidad los personajes son gente normal, gente del día a día. Entonces, se crea una mitología a su alrededor por la percepción que crean sus acciones«. En ese contexto se erige la escultura del héroe irlandés Cúchulainn que figura en su portada. «Está capturada su muerte, es una estatua que está en un sitio histórico de Dublín donde hubo muchos tiroteos durante la revolución. La idea de la escultura también hace referencia a la idea del disco de los Beach Boys «Surf’s up». Tiene en la portada un indio americano que ha llegado al oeste de California empujado por los europeos y allí es donde finalmente muere«. Dicho esto, parece que no, pero Carlos nos acaba de revelar uno de los grandes conceptos que giran alrededor de este disco. Descifrándolo vendría a ser el de «perseguir lo que hay detrás de una percepción». Ser racional e ir a la esencia de las cosas.

Así que quitemos a Irlanda un momento de la ecuación, porque ésta se queda en la superficie, y nunca mejor dicho. Entrando en materia, uno escucha este disco y no le queda claro si ve un azul que tira para negro o para cian. Y eso probablemente ocurra por un buen motivo: es un trabajo expiatorio, reflexivo y curativo. No va a la herida, sino al alcohol. «Lo que hicimos cuando escribimos este disco fue que intentamos aceptar esas partes de nosotros que eran oscuras, pero no para hundirnos en ellas sino para entenderlas. Es oscuro, pero no pesimista«. Esta última frase podría ser la zanahoria. Como consecuencia del éxito repentino, uno de los daños colaterales pre y post giras es la falta de tiempo y espacio personal, caldo de cultivo de futuras idas y venidas emocionales. «Estábamos todos pasando por una etapa bastante dura. Todos estábamos muy distanciados uno del otro. No éramos capaces de lidiar con ninguno de nuestros problemas«.

Así, lejos de dar con hits luminosos como aquella ‘Liberty Belle’, la banda explora aquí nuevas ideas que surgen de forma completamente orgánica. La buena noticia es que no se salen de la tangente, por muy rompedoras que sean. Suena muy Fontaines. Y aquí surge la necesidad de hablar la figura que queda en la tramoya, la producción; con nombre y apellidos, Dan Carey. «El disco lo grabamos dos veces. La primera fue en LA, no nos fue nada bien y volvimos a Londres para grabarlo con Dan Carey que ya había producido nuestro primer disco. Somos el mismo grupo, las mismas personas, pero Dan Carey tiene bastante peso en poder crear un espacio para nosotros donde sentirnos cómodos con lo que hemos creado, con el grupo que somos y queremos ser. Tiene un empatía increíble, intenta entender a todos los miembros personalmente para poder crear un espacio en el estudio para que se pueda grabar de la forma más directa posible. Que venga de la persona que toca al disco, y que no haya nada entre medio. Más que con un estudio enorme o haber producido un montón de discos en el pasado, creo que esa conexión se crea de una manera psicológica en el estudio. Es un productor increíble que piensa de una manera muy distinta a la del resto de productores«.

Eso explica que la banda haya podido dar volteretas cayendo de pie. Lo comentábamos antes, ejemplos claros hay a patadas, como ‘Living in America’, donde Grian se retuerce en graves como nunca antes. «Es una atmósfera incómoda y tiene bastante poca forma. Precisamente, intentamos darle poca forma para luego encontrarla. Esta canción habla de estar rodeado de algo que es fácil ser pesimista. No es una crítica a América, sencillamente nos referimos a ella porque es un sitio donde debería haber esa clase de optimismo que luego no hay. Es un sitio bastante oscuro, nos chocó bastante cuando giramos por ahí la primera vez«.

‘A Hero’s Death’ (la canción), seguramente una de las más reseñables del álbum, también nos propone un azul distinto, pero al fin y al cabo, azul. Los recursos corales, o la narrativa machacona (tan Ought), le dan una pigmentación especial: «Con los ‘pa pa pa pa pa’ queríamos crear el efecto de una música inocente. La yuxtaposición entre algo oscuro y ligero, y de alguna manera exagerar los dos extremos. La canción en sí es más bien que quiere ser súper positiva, pero luego al repetirla tantas veces, poner unos coros felices con una música caótica, al repetirlo tanto, empieza a perder el sentido y es más difícil creértelo. Quiere explorar esa idea de que la felicidad puede ser algo que superficialmente es fácil de conseguir, pero que realmente no es tan factible«. En otra gama se movería ‘You Said’, cuyo tono y sonoridad son vistosos. «El registro vocal suena a veces incluso un poco incómodo. Es quizá de las que tiene un cambio más radical. Es muy distinta en la forma en al que esta estructuras«.

Por romper, rompen hasta el final. ‘No’, un tema que precisamente se vislumbra claro, descargado y con tono de haber pasado página, condensa esa energía tan primaria. «Trata sobre la pregunta que llevábamos haciéndonos emocionalmente todo el año, que era el estar en contacto con las emociones de uno mismo y no hundirse en ellas, y poder no encerrarte en ti mismo. Creo que los hombres tendemos a encerrarnos en nuestro propio dolor, y en vez de aceptarlo y salir adelante, es como más fácil justificar toda la tristeza que tenemos en la vida porque tenemos esa clase de dolor. No está escrito desde ningún punto de vista feminista, pero creo que es algo que les pasa más a los hombres cuando crecen y se hacen mayores, nos perdemos mucho con los golpes que nos da la vida y de nuestra capacidad emocional. Esa canción Grian la empezó a escribir analizando a su abuelo. Vive solo y durante su vida no ha querido salir de lo que se ha creado a su alrededor. Podría tener mucho más, pero justifica lo que hace por el dolor que ha tenido en la vida» .

«Fue una canción que no decidimos grabar hasta el último día del estudio. No nos metíamos a hacerlo, pero hubo algo cuando terminamos el disco que de repente el significado de esa canción resonaba muchísimo más y la importancia de ese mensaje parecía mucho más de lo que habíamos creído. Al final, decidimos tocarla de manera muy diferente. Se cambiaron bastantes instrumentos. No hay bajo, Tom toca con una guitarra clásica española, Curley se sentó al piano, y la grabamos de forma mucho más espontánea. Fue en la segunda toma. Había como una inseguridad en la manera en la que está tocada, porque tampoco estábamos tan seguros de lo que estábamos haciendo. Yo creo que eso añade sónicamente al mensaje, porque es bastante emocional. El hecho de que Grian tampoco hubiera la cantado con esos arreglos antes, le llevó algo de inseguridad, pero luego se reafirma«.

Para concluir esta suculenta charla, rescato un concepto que ha salido al principio de la entrevista, pero que no ha sido hasta el final que ha cobrado pleno valor, y es el de la reconciliación con el pasado. «El arte, para poder ser nuevo creo que tiene que poder reconciliarse con su pasado. Y no rechazarlo. Se puede hacer de una manera más explícita o menos, pero creo que hay que tener en cuenta el pasado para construir algo a partir de ahí aunque lo lleves a un sitio completamente distinto«. Es cierto, y como lectura vital, también me la quedo. Para seguir adelante hay que aceptar el pasado. Siendo así, nuestras mejores versiones estarán por llegar.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
No necesito que me busques trabajo. Estoy bien así. Soy poeta | Twitter: @MariusRiba

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