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[Entrevista] Glen Hansard: «Si Eddie Vedder me dijese ‘vamos a hacer un disco juntos’, yo estaría totalmente abierto a la idea»

Tiempo atrás el polifacético Nico Muhly apodó a Glen Hansard como «Earnest Strum» («el rasgueo serio«) por aquel sonido sobrio, directo y sincero abordado por el irlandés a lo largo de sus 30 años de carrera. El cariñoso apelativo iba como anillo al dedo al ADN analógico del dublinés: canciones como como ‘Say It To Me Now’ o ‘Time Will Be The Healer’ estaban canalizadas de forma tan cruda y descarnada que uno, sin necesidad de sacar el fonendoscopio en momento alguno, era capaz de sentir el corazón de Hansard latir en todos y cada uno de los compases de las mismas.

En 2019 Hansard ha vuelto. Y su vuelta se ha concretado con un álbum – «This Wild Willing» – en el que el 50% de The Swell Season ha abrazado, quizás más que nunca, mecánicas entregadas en cuerpo y alma a la épica. Buenas piezas como ‘Fool’s Game’ o ‘Don’t Settle’ dan un ligero giro al sonido característico del artista, llegando a recuperar por el camino algunos mimbres que, por lo menos a nivel tanto táctil como visible, se parecen emparentar con la obra más primitiva de The Frames.

Fue con motivo de este lanzamiento que aprovechamos el teloneo de Hansard a Eddie Vedder en Barcelona para concretar un especial cara a cara con el cantautor en un céntrico hotel barcelonés. Lo que inicialmente iba a ser una conversación de 20 minutos sobre «This Wild Willing» y relativos acabó derivando en, sorprendentemente, un profundo, didáctico e intenso coloquio de 1 hora y 10 minutos de duración materializado alrededor de conceptos tan dispares como la gestación de amistades artísticas o los (pocos) pros y los (muchos) contras generados por el fanatismo en terreno musical. Además, como especial «bonus track», descubrimos a fondo los apasionantes lazos sentimentales estrechados a lo largo de esta última década entre Hansard y Vedder. Todo esto, y mucho más, en esta misma entrada.

Nota del autor: algo me dice que parte de las interacciones generadas tuvieron mucho que ver con el hecho que, desde el primer momento, Glen se percatase de que yo guardaba un vinilo de «Vitalogy» en la mochila. Saquen ustedes sus propias conclusiones del asunto.

Hola Glen. Un placer verte de nuevo por aquí. Hoy te tenemos en Barna teloneando a Eddie Vedder con motivo de la presentación de tu nuevo disco («This Wild Willing»). En este LP sorprende ese ligero cambio de estilo que gobierna al contenido. Canciones como ‘Fool’s Game’ tienen una cualidad más épica a lo presentado hasta la fecha. Y el sonido parece ser algo más distorsionado que el de antaño. ¿Es difícil para un músico tan experimentado como tú salir de la zona de confort?

Bueno, a ver…Se me conoce como el que hizo Once, así que se me identifica por ese tipo de canciones, pero mucho antes de hacer Once tocaba en un grupo de rock. Así que, para mí, cuando escucho ‘Fool’s Game’, que suena como una canción de The Frames, no me suena extraña o diferente, pero entiendo que la gente diga “tu sonido ha cambiado mucho”. Sí que he cambiado, en tanto que he trabajado con músicos de Irán para hacer un disco como algo más esotérico, pero en lo que a ‘Fool’s Game’ se refiere, está prácticamente sacada del cancionero de The Frames: fuerte, fuerte, suave, fuerte.

Carátula de «This Wild Willing»

Así que para ti es como un pequeño viaje al pasado.

Sí, es como retroceder hacia The Frames, aunque ya no estoy en el grupo. Sin embargo, la mayoría de los que tocan conmigo estaban también en The Frames, así que parece que nada ha cambiado…pero a la vez todo ha cambiado. La perspectiva es distinta. He estado escuchando a Pearl Jam porque estoy intentando aprender alguna canción de Eddie sin que él se entere.

¿Sin que se entere?

Sí, bueno, las acabo de aprender, por si acaso necesitara algo.

¿Por ejemplo?

Acabo de aprender ‘Daughter’ mientras paseaba. La he aprendido porque me he dado cuenta de que hay ciertas canciones que él no toca al no haberlas aprendido nunca. No era parte de su trabajo como guitarrista en el grupo. Así que cuando está de gira…hace algo diferente y toca las canciones que sabe. Es gracioso, las aprendo tanto para enseñarle como para tocarlas para él, si es que eso tiene sentido.

Totalmente.

Pero en fin, no sé si eso es para la entrevista, eso es lo que estoy haciendo.

Justo hoy te pillamos aquí por el teloneo que estás haciendo en la gira de Eddie Vedder que
pasa tanto por Madrid como por Barcelona. ¿Cómo y cuándo nace la historia entre tú y Eddie?

Antes de que responda eso, deja que llegue al fondo de lo que hablábamos antes, que es: todo ha cambiado y no tengo la necesidad de que todo sea democrático.

Eso era algo que te iba a preguntar más adelante, si eso es importante para ti.

Es crucial. Si eres alguien que crea, necesitas tener libertad y necesitas seguir la música, necesitas poder quitar todo de en medio. Así que el hecho de ser en un grupo, ya sabes, el “buen dictador” siendo vocalista principal, a veces te hace decir “¿sabéis qué?, chicos, seamos honestos, vamos a dejarnos de falsa democracia y seamos amigos”. La amistad nunca es la cuestión, pero si es tu canción, yo la voy a tocar como a ti te guste y si es mi canción, tú la tocas como a mí me guste. No discutamos más. Por supuesto, a veces sí que puede que alguien aporte una musicalidad increíble a tus canciones, pero a no ser que sea algo que realmente me impresione, hazlo como yo digo.

Totalmente. Has estado con The Frames, con The Swell Season y ahora has estado en solitario ya durante un tiempo. ¿Hay alguna colaboración a la que dejes la puerta abierta?

Sí, me encantaría volver con The Frames y hacer un disco.

¿Sí?

Sí, me encantaría, solo que no sé cuándo.

Es algo que está ahí.

Desde luego, The Frames nunca se separaron. Tan solo paramos.

¿Y qué se necesita para seguir? ¿La situación, el contexto…?

Requiere consenso. Requiere nuevas canciones y nuevas ideas, porque un grupo vive y muere en una canción. No tiene nada que ver con acuerdos o las obligaciones contractuales, todo eso no importa una mierda.

O sea que no quieres que sea algo puramente nostálgico.

No quiero que sea un ejercicio de nostalgia. Nos han ofrecido dinero por tocar conciertos y yo estoy más que contento por tocar en sitios pequeños para los amigos, pero si vamos a tocar de verdad, entonces quiero que haya nueva música. Me gusta tocar las canciones de siempre, pero quiero tocar nuevas canciones también. En fin, volvamos a lo de Eddie.

Risas. Volvamos a Eddie. ¿Cuándo empezasteis a mantener contacto?

Se puso en contacto conmigo en 2010. Yo estaba de gira con The Swell Season tocando en todo tipo de festivales de verano y estábamos dando un concierto especial. Recuerdo que Black Francis, de Pixies, fue nuestro telonero.

Frank Black.

Sí, Frank Black, uno de mis héroes. Estábamos tocando en una bodega en San Francisco, en la cima de una montaña con viñedos y tenían un edificio antiguo precioso, como el doble de alto de esta habitación. Era una especie de anfiteatro natural: aquí está el escenario (The Mountain Winery), aquí el público, unas 4000 personas. Luego el edificio que estaba aquí y nosotros estábamos tocando en la base.

The Mountain Winery en San Francisco

Un chico decidió suicidarse en mitad del concierto y hacerlo de una forma impactante. Así que se recorrió el tejado del edificio y saltó hacia el público desde una altura dos veces esta (señalando la estancia). Saltó de cabeza y cayó justo a mi lado en el escenario. Murió en el impacto. Fue algo increíblemente perturbador y difícil…mi reacción en el momento fue…bueno el público se rió porque creían que era parte de la canción.

Porque en ese momento…

La gente no se da cuenta, es muy confuso. Cayó y vi la sangre por toda mi guitarra, por toda la batería…Mira, para resumir, fue tan extraño… en décimas de segundo había una persona muerta en nuestro escenario (chasquea los dedos). Había niños, madres, familias…era una preciosa noche californiana y todos tuvieron que presenciar esto. Luego, por supuesto, llamaron a la ambulancia, los servicios de emergencia, cubrimos el cuerpo con una sábana; limpiamos un poco el escenario, pero nos dijeron que no lo hiciéramos, que tenían que investigar. También tuvimos que decir al público que no se marcharan, porque la ambulancia tenía que subir y solo había una pequeña carretera para llegar. En fin, terrible, triste…

Michael Pickles era el nombre del chico. Tenía algún que otro problema con la justicia y con su novia, era muy celoso y ella le había puesto una orden de alejamiento. Resulta que ella era fan del grupo y él quería hacer algo significativo. Fue una noche muy, muy extraña y al día siguiente no sabíamos si cancelar toda la gira o…fue surreal. La tarde siguiente me sonó el teléfono, lo cogí, era un número de Seattle: “Hola, soy Eddie Vedder, he oído lo que ha pasado, ¿estás bien? ¿puedes hablar? Yo dije: “Guau, tío, Jesús, gracias por llamarme, joder, muchas gracias”. Me preguntó dónde estaba y si nos podíamos tomar un café o dar un paseo y estuvimos hablando por teléfono por lo menos una hora sobre Pearl Jam y lo que pasó en el Roskilde.

Claro, ahí hay un paralelismo.

Básicamente me contó su proceso de duelo y lo roto que estaba, lo destrozado que estaba todo el grupo después del incidente. Me dijo: “No lo puedo imaginar, pero llevo a esa gente conmigo todos los días y es como una sombra, pero también algo que me empuja hacia delante” y siguió hablando de su duelo, lo que me ayudó mucho a procesar por lo que yo estaba pasando. Al acabar de hablar me preguntó: “Te importa si te llamo mañana?”, yo le dije que se lo agradecería y respondió: “Te llamo mañana a la misma hora”. Me llamó al día siguiente y hablamos largo y tendido. Pasaron cinco días y cada día me llamó a la misma hora: “Solo para ver qué tal estás, ¿cómo te sientes? Me alegra saber que decidisteis seguir con la gira”. Me dijo: “Mira, si alguna vez estás por Seattle, este es mi número, dame un toque, me encantaría tomarme un café contigo”. Tres meses después llegué a Seattle con The Frames y tocábamos en el Showbox y pensé “A la mierda, voy a llamarle”. Le llamé sin estar seguro de si debía hacerlo o si se acordaría de mí.

¿Por qué no?

Bueno, no lo puedes saber. Me dijo: “Hey, tío, estoy en el estudio, ¿puedes subir?” Yo le respondí que claro, que me encantaría conocerle. Le pregunté que dónde estaba y me dio la dirección del estudio. Nosotros íbamos a tocar, pero él no podía venir al concierto y me dijo que por favor subiera al estudio. Subí y nos tomamos un par de cervezas y me preguntó que cómo estaba mi voz. Yo le dije que un bastante fastidiada y él me dijo: “Ah, bueno, te iba a decir de cantar una canción conmigo” y yo le respondí: “Ah, joder, tío. Mi voz está bien. ¿Qué quieres hacer?”

En ese momento volvió…

Exacto, justo me volvió la voz. Entonces me dijo: “Mira, esta canción se llama ‘Sleepless Nights’ y quiero grabarla como un dueto y estaba pensando en ti para ello”. “Vamos a cantarla juntos. Yo toco los acordes, es fácil, todo lo que tienes que hacer es cantar, aquí tienes la letra. Cuando la cantemos, piensa en ese chico, piensa en él. Yo pensaré en aquellos que murieron en el Roskilde y volcaremos todo eso en esta canción. Vamos a ver si nos podemos ayudar el uno al otro con esto y liberar todos los sentimientos”. Fue muy intenso y al cantarla juntos quedó preciosa y él estaba muy contento y me dijo: “Estoy entusiasmado, voy a mezclar la canción, echarle otro ojo y quizá añadirle algo”. Nosotros tocamos nuestro concierto e invitó a todo el grupo a tomar una cerveza en el estudio. Todos eran grandes admiradores suyos y estaban emocionados por conocerle y Eddie no podía haber sido más encantador. Nos quedamos toda la noche bebiendo Coronas y cantando canciones…fue una experiencia sencillamente increíble. Eso fue todo, nos fuimos y de repente aparecí en su disco, el del ukelele. Unas semanas después me llamó y me dijo: “Estoy pensando en hacer una gira con este disco. No lo sé…No sé cómo hacerlo, lo he hecho un poco con Liam Finn”.

Liam Finn, sí, el hijo de Neil Finn de Crowded House.

Sí. “Lo he hecho un poco, pero no estoy seguro de cómo hacerlo, pero si quieres venir y cantar esta canción o ser telonero…No sé qué te parece”. Ya sabes, un tipo muy generoso. Por supuesto, fui con él de gira por Estados Unidos y fue increíble. Fue el inicio de…

Esa amistad.

Sí.

¿Cómo ha evolucionado esa relación de admiración y cariño a lo largo de los años?

Bueno, pasas mucho tiempo con alguien y luego…Creo que he conocido a muchos de mis héroes y de la gente que me ha conmovido musicalmente, pero nadie tanto como Ed, porque es un tipo de clase obrera, de San Diego, y yo soy un dublinés de clase obrera. Cuando hablamos hay algo en nuestros pasados que resuena, algo que tiene que ver con la forma en la que crecimos.

Cuando hablo con Eddie Vedder hay algo en nuestros pasados que resuena

Que os conecta.

Que rima. Te sientes afortunado sobre cómo ha ido tu vida, pero también sabes que has trabajado mucho para ello. A pesar de la incomodidad que sientas por tu éxito, también sabes que realmente te propusiste esto y que la razón de ello era alejarse de casa, de lidiar con la vida, no tanto convertirse en una estrella del rock, no sé si me explico.

Sí, totalmente.

Así que…de muchas formas fueron cosas normales las que nos unieron.

¿Por ejemplo?

Bueno, eso son cosas suyas, es su vida…Yo puedo hablar sobre mi vida, pero su vida es su vida. Tiene gente por todos lados que no respetan su privacidad y yo no quiero ser uno de ellos. Siento que realmente hemos conectado como personas, ese es el espíritu que mantiene la amistad.

El leit motiv.

Exacto.

¿Y cuáles serían los momentos más importantes que habéis compartido en estos últimos diez años?

Son esos momentos a las tantas, después de un concierto, cuando ambos deberíamos estar en la cama hace rato…Esos momentos son lo que adoro de este hombre y que no tienen nada que ver con Pearl Jam. Creo que él lo agradece, no tiene nada que ver con Pearl Jam, aunque no me malinterpretes, me encanta Pearl Jam.

La imagen del tipo de…

No es Eddie Vedder. Es gracioso, siempre bromeo con él de esto. Eddie y yo pasamos el rato juntos y somos buenos amigos, pero cada noche, cuando termino de tocar y voy a mi camerino, él viene un rato, charlamos antes de que él salga, hablamos de qué canción podemos tocar y bla bla bla y después se va. Yo me preparo un té o me tomo una cerveza y cinco o diez minutos después, sale un Eddie Vedder del camerino que no es el que yo conozco.

Dos personas en una (risas).

No es el que yo conozco, lleva puesta su capa. Se ha metido en la cabina…

Bruce Wayne y Batman.

Justo. Es gracioso. Siempre le digo: “no sé en qué momento pasa”.

Como si tuviera un interruptor.

Pero sale y es Eddie Vedder. Normalmente, le veo tocar desde el público, porque quiero hablar de su actuación después y darle feedback o lo que sea. No que lo necesite, no lo pide, pero me gusta estar metido en su concierto, porque me encanta y porque, ya sabes, el uno cuida del otro: él me ve tocar todas las noches y yo hago lo mismo. Cuando le veo salir me digo a mí mismo: no le conozco. Curioso, ¿verdad?

Me recuerda a la historia de cómo se convirtió en el Eddie Vedder que es en el escenario. Esa historia sobre cómo Chris Cornell, una noche, le echó una mano para tener esa especie de rabia en el escenario.

Sí, bueno, yo no puedo hablar de eso, no lo sé…

La cosa es que…alguien como yo, que no le conozco, pero tengo esta imagen del tipo que fue un animal salvaje, a veces, incluso, haciendo stagediving en tiempos algo pretéritos.

Bueno, claro, pero creo que…y no quiero meterme mucho más en esto…Creo que yo me referiría a eso como que “se pone su capa”. Pase lo que pase algo hace swoosh y ese tipo es capaz de saltar…(risas).

¿Te pasa a ti también sobre el escenario?

Claro que me pasa, todos tenemos ese momento. Es el momento en el que conviertes todas tus dudas en fortaleza. Ese momento en el que las voces en tu cabeza…Porque no hay alternativa. Si sales al escenario con todas esas voces, te vienes abajo.

Algo pasa que hace que toda esa mierda se convierta en oro y, de repente, es como: venga, qué es, dámelo, qué tengo que hacer, hola. Boom. De repente estás totalmente concentrado y en estado de alerta.

¿Hubo algún concierto de Eddie que te impresionara por la actitud? ¿Algún momento especial que compartieras con él en el escenario?

Sí, muchos, muchos. Ha habido…me siento incómodo porque no quiero hablar sobre…ya sabes.

Una cosa es en el escenario y otra fuera de él…

Sí, en el escenario hay momentos de una increíble profundidad entre los dos. Sé que cuando me siento a su lado me estoy sentando al lado de Eddie Vedder, el otro tipo, pero la delicadeza y la amistad están ahí, pero es el otro Eddie, ¿sabes? Es increíble. También hay miradas y gestos de los que no me gustaría ser el destinatario. Es casi como si todo el amor, toda la energía y toda la pasión, locura, furia estuviesen contenidos en un cuerpo y si estás a su lado tal vez puedas ver alguna chispa, lo que puede ser doloroso, pero sin que esa sea nunca su intención.

Lo sientes.

Sí, pero si te sonríe también sientes eso. Es como waaaah. Lo que quiero decir es que en ese momento alberga muchas emociones. Muchas. Puede hundirse en un instante y a continuación estar en la cresta de la ola. Todo es extremo. No está sentado pensando: “¿Qué canción toca ahora?” ¿Sabes? No es eso.

Todo son altibajos.

Sí. Sí. Eddie hace surf y creo que, bueno, no sé si surfear ha influido en su presencia en el escenario o al revés, pero cuando coges una ola o bien te machaca o bien es glorioso. Le he visto machacado y le he visto volar, le he visto coger una ola de las grandes y surfearla hasta el final. Cuando tocamos la otra noche en Portugal fue…subió al escenario y cada canción yo estaba (gesto). Fue jodidamente increíble. Fue como una fiera (chuuumm). Salió directamente a por el público, lo que me noqueó…Después hablamos y le dije: “Tío, no sé de dónde ha salido eso, pero ese ha sido el mejor concierto que he tocado contigo”.

Hay un músico español bastante famoso que dijo una vez que Eddie Vedder tiene el “eye of the tiger”.

Es algo extraordinario. Y en cuanto acaba (suspiro). Es mucho de lo que desprenderse. Es mucho lo que hay que guardar, mucho de lo que despojarse. La capa se guarda en el cajón y tomamos unas cervezas, hablamos de todo un poco y tenemos una buena noche.

Cuando pasó lo de San Francisco, él sintió como que te tenía que ayudar…

Se ofreció, sí.

Si esto le pasara a otra persona, ¿alguna vez has sentido la responsabilidad de actuar de la misma forma?

Por supuesto.

Hablando de Eddie…¿habéis pensado en colaborar en un nuevo disco o algún otro proyecto?

Hemos coqueteado con algunas ideas, pero…ha surgido y a la vez no ha surgido. Una cosa que he aprendido de la amistad ya sea con un amigo cualquiera o con Leonard Cohen o la misma Joni Mitchell, lo que sea, pero especialmente con alguien de cierta notoriedad, es: nunca les pidas nada. Esa es la clave, porque esa amistad se tiene que dar y no esperar. No se debe forzar salvo en ciertos momentos. Sería muy fácil para mí ir a alguno de mis amigos músicos y decir “oye, necesito que hagas algo por mí, aunque si dices que no, no pasa nada”.

Sin expectativas.

Sin expectativas. Una de las reglas de oro es que yo no voy a decir a Eddie: “Vamos a hacer un disco juntos”. No, ni en un millón de años.

¿Ni siquiera si él te pregunta?

Si él me dijese: “Vamos a hacer un disco juntos” yo estaría totalmente abierto a la idea, y lo estoy, pero para mí lo más importante en mi vida no es hacer un disco con Eddie Vedder. No lo es. Tampoco lo es para él hacer un disco conmigo. A no ser que sea algo como: “¿Sabes lo que deberíamos hacer…? Sería divertido”. Entonces sí me gustaría la idea, porque lo pasaríamos bien haciendo el disco y tocando canciones juntos, ¿sabes?

La semana que viene toco con Bob Dylan y cuando tocas con alguien como él, a pesar de ser increíble, también sucede algo terrible y es que albergas la ferviente esperanza de que quizá y solo quizá Bob diga: “¿Quieres que toquemos “I Shall Be Released” juntos?”. Esperas que haya una pequeña posibilidad de…

Ese es el fan dentro de ti.

Exacto. Y ese es el que acaba herido.

Claro.

Porque lo que en realidad va a pasar es que Bob va a llegar…

No hiere al músico que hay en ti, sino al fan.

No, claro, a la persona que idolatra al músico. Una vez puedo quitar de en medio esa expectativa haré un gran concierto, si no, será horrible.

¿Y cómo lo consigues?

Hablando de tú a tú contigo mismo y diciéndote “Bob va a llegar, se va a bajar de su furgoneta, va a salir al escenario, va a tocar sus canciones, va a volver a la furgoneta y se va a ir a casa”. No hay más. Además, he estado junto a Dylan lo suficiente como para saber que eso es lo que siempre pasa. Mis expectativas nunca fallan.

¿Cuántas veces has estado con él?

Hemos estado de gira tres veces.

¿Y siempre ha sido igual?

Bueno, ha sido muy amable conmigo.

Me refiero a lo que decías antes de las expectativas.

Tan solo…hay que quitar de en medio las expectativas infantiles. La cosa es que la vida nunca sucede de la forma en la que esperas.

La vida nunca sucede de la forma en la que esperas.

Son solo proyecciones.

Sí, sales ahí, haces lo tuyo y no te preocupas de nada más y aunque Bob Dylan o Neil Young, que les adoro, estén ahí, será un concierto increíble. Yo sé que voy a llegar, no me voy a preocupar de intentar conocerlos ni de que me firmen nada. ¿Por qué haría algo así? La forma en la que lo tengo que ver esto es “Yo soy uno de sus compañeros”. Toco mis canciones en el mismo escenario, no puedo dejar al fan salir ahora mismo. El fan se tiene que quedar atrás, porque si no, acabará decepcionado. Da igual lo que consiga, siempre va a querer más. Aquí lo que importa es la música: ¿cuál es mi canción? ¿qué canción va bien en este momento? Esa es la clave, ¿sabes? Y a la vez espero lo mismo de alguien que toque conmigo. Creo que esta es otra de las razones por las que Ed y yo llevamos tanto tiempo siendo amigos. No llevo a todos mis amigos a su camerino. Si me preguntan: “¿Podemos conocer a Eddie Vedder?” yo les digo: “Pues…no, joder, no podéis”. No me pidáis que haga nada por vosotros.

¿Pero no te alegra, incluso a esta edad, seguir sintiendo esa pasión que siente un fan?

Claro, claro. Aunque describirlo como la pasión de un fan no es del todo correcto. Tiene un componente de adoración al ídolo, pero si no eliminas eso estás jodido y nunca avanzarás. Uno tiene dos vidas. La segunda vida empieza cuando te das cuenta de que solo hay una vida. Lo mismo con lo de la música y el fan. Mientras sigas siendo, como dices, un fanboy, nunca te convertirás en un gran músico, porque siempre admirarás a otros. Tienes que desprenderte de esas ideas. Bob Dylan escribe canciones, Glen Hansard escribe canciones, Eddie Vedder escribe canciones. Es lo que debes hacer, ¿sabes? Ellos han escrito canciones tremendas. Yo también.

Mientras sigas siendo, como dices, un fanboy, nunca te convertirás en un gran músico, porque siempre admirarás a otros. Tienes que desprenderte de esas ideas

No tienes que pensar que estás a un nivel distinto.

En parte mi amistad con Ed se debe a que no hago eso ni lo voy a hacer. Adoro a estos tipos. Adoro a Ed y me impresiona y es capaz de deslumbrarme, pero no voy a estar ahí como guaaaaaaaaaaaaau, eres increíble ¿sabes lo que quiero decir? Ni a él le vale de nada ni a mí me vale de nada.

No es bueno para nadie.

No, y desafortunadamente pasa mucho. Nunca he visto fans como los de Pearl Jam. Aunque, bueno, los de Bob Dylan…

Lo que pasa con esto de ser fan…si eres músico supongo que tienes que apartarlo.

No es que lo tengas que apartar, es que lo tienes que eliminar del todo.

En este sentido, ¿cuál fue la primera vez que tuviste que eliminar ese lado “fan”?

¿La primera vez? Con Dylan. Bueno, quizá más bien Mike Scott, porque recuerdo que de joven tocaba canciones de The Waterboys en la calle. ¿Conoces a The Waterboys?

Sí, clásicos.

Un grupo increíble. Yo estaba tocando sus canciones en la calle y el cantante, Mike, vino y se unió. Entonces me di cuenta de algo importante: tan solo es una persona. Es la persona que escribió estas canciones que me encantan, sí, pero seguimos confundiendo el arte con el artista. Nos seguimos enamorando. Mi primer gran amor fue Angus Young. Era mi héroe, mi nombre de confirmación es Angus.

¿Sí?

Sí, AC/DC eran mis dioses, pero Angus en particular. Le idolatraba. Luego me enganché a Dylan y eso ya era adoración total. De alguna forma, cuando tenía 23 años conocí a Dylan.

¿Con 23 años? Muy joven.

Sí, le conocí y hablamos y fue muy generoso y también abstracto. Me invitó a ir de gira con él. Entonces me di cuenta…si no elimino esa adoración, tengo un problema. Necesito dejar atrás al niño que idolatra a Dylan, es la única forma en la que puedo avanzar. Si no, siempre voy a estar por debajo, siempre por detrás, siempre voy a ser el tonto. Llega un momento en el que te tienes que convertir…no en el maestro, porque eso no tiene nada que ver, nunca podremos decir que somos maestros o que dominamos todo. Se trata de convertirse en iguales y apartar al niño que idolatra, ¿sabes? Eso es a lo que responde la gente. Si conoces a Dylan siendo un fan, no vas a sacar nada. Si le conoces como un igual, como un compañero que hace música, te va a hablar. Esa es la clave al conocer a quien sea. Si vas y le dices a alguien: “¿Me firmas…?” “No, no lo voy a firmar. Déjame” o si sí que firman será algo como “Sí, toma, hasta otra”, porque ese “te adoro” del fan no da pie a conversación. Nick Cave, por ejemplo, hace algo genial ahora.

Sí, conversaciones con el público.

Sí, reta al público para que profundicen un poco más porque quiere que pase algo. Quiere que la gente entienda que ellos son mecenas de su arte. No tiene nada que ver con que Nick Cave sea siniestro, un vampiro o algo así. Tiene que ver con él como ser humano que lidia con su vida escribiendo canciones.

¿Alguna vez has sido objeto de esa especie de adoración de la que hablabas antes, por ejemplo, en Irlanda?

Y fuera de Irlanda.

¿Cómo fue para ti esa experiencia?

Aburrida.

¿Sí?

Sí, tremendamente aburrida. No tiene nada de glamour. No suscita mi ego. No, porque además es peligroso.

Es peligroso porque estás en una posición que supongo…

Puedes abusar de ese poder. Puedes meterte en una situación complicada con alguien que te ve de esa forma. Yo siempre lo ignoro cada vez que sucede. Creo que eso es crucial. Si tengo suerte puede que entre en sintonía con algo, pero no tiene nada que ver con Glen Hansard el ser humano. De la misma forma que no tiene nada que ver con Eddie Vedder el ser humano o Bob Dylan, Joni Mitchell, Björk, Thom Yorke o quien sea. No tiene nada que ver con ellos como personas. Fíate del arte, no del artista. Si te llega algo del arte, entonces genial, pero la gente detrás del arte no es todo eso.

Bueno, cosas como estas pasan a menudo. La gente confunde las partes individuales del artista con el arte en sí mismo. Ha pasado con Ryan Adams, por ejemplo, no sé si has oído algo.

Sí, se metió en problemas con chicas.

Sí, y la gente no sabe cómo reaccionar a eso porque les encanta la parte artística.

Ese es el poder y el abuso de poder. Si tienes ese poder y alguien conecta contigo y decides “ah, vale, me puedo salir con la mía con esta persona”, te mereces lo que te pueda pasar. Te estás poniendo por encima de los demás.

Hablando de los fans, desde su perspectiva de cómo ven el arte y al artista…

Mira, si te gusta mucho una chica, si te vuelve loco, cuanto más desesperado estás por estar cerca de ella, más apesta esa desesperación. Imagina que eres Bob Dylan o Leonard Cohen y al volver de un concierto en el que te has dejado la piel y el corazón hay como diez o doce personas de diferentes niveles de atractivo en la puerta de tu hotel. Cuando suspiran por ti y dicen “Dios mío” viene el mismo hedor. Resulta muy poco atractivo. No tiene nada que ver con una conexión real. Algunas personas, cuando están cansadas, si están bajas de ánimo puede que sí les alimente el ego que alguien piense que son atractivas o lo que sea. Es una zona peligrosa, te puedes meter en problemas si abusas de eso. Cuando estás de gira sientes esta especie de soledad existencial…viajas, tocas para todo el mundo, pero realmente no conoces a nadie. Hablas con tus teloneros o tu mánager, pero nunca hay una conexión real. No puedes tener una conversación normal con gente normal. Así que en ocasiones puede que te hagas la idea de que alguien que conozcas en la entrada del hotel tenga algo interesante que decir y antes de que te des cuenta lo están contando en el periódico.

Entiendo.

Y apesta. De verdad lo digo. Puede que parezca romántico o algo inocente, pero apesta.

Entiendo. La forma en la que interactúas con la gente cambia y no te hace sentir cómodo. No encuentras que…

Si alguien quiere darme la mano y decirme “tu trabajo significa mucho para mí”, yo no tengo problema con eso. Es maravilloso.

Pero necesitas sentirlo.

Y otra cosa: inmediatamente desarrollas un olfato para eso. En el momento en el que la gente empieza a venirte con la necesidad en la mirada empiezas a entender quiénes son los falsos, los tarados y quiénes tienen un sentimiento real. Si no desarrollas ese olfato es que no tienes ninguna sensibilidad.

Debo decir que resulta interesante ver y comprender la perspectiva de la gente que te sigue, por ejemplo, resulta enriquecedor ver el otro lado del espectro.

 Lo que tenemos que hacer es vivir nuestra vida de la mejor forma posible. Hay trampas y hay…no, trampas no es la palabra adecuada. Hay obstáculos con los que todos podemos topar, pero tienes que entender que esa persona que te espera afuera del hotel no es tu amiga. Esa persona no sabe nada de ti. Por mucho que cosquillee tu ego no es verdad, nada de eso es verdad. Por ejemplo, me encanta hablar con gente después de un concierto y me gusta cuando alguien viene y me saluda, pero también he conocido a algunos locos que no me dejan en paz y que me llevan persiguiendo durante diez años.

Tienes que entender que esa persona que te espera afuera del hotel no es tu amiga

Los fans de Pearl Jam son complicados. La gente se vuelve loca por el grupo.

Piénsalo. Desde 1992…piensa cuántos años son.

¿27 años?

Mucho tiempo. Es mucho tiempo en el punto de mira. Todos los días salgo a dar una vuelta y a tomar un café. Eddie me pregunta: “Qué has hecho hoy?” Y yo digo: “Pues me fui a comprar unos calcetines y a Muji y fui a ver…”  ya sabes, lo que sea. Él no puede hacer eso. No puede.

¿No?

Simplemente no puede.

Porque quieres alejarte un poco.

Es complicado. Cuando piensas en ello es complicado. Por ejemplo, yo vivo eso a menor escala en Dublín. Saco a pasear al perro y alguien me reconoce y pienso: “Dios…”. Alguien no me reconoce y pienso: “Dios…”. Piensa lo complicado que es.

Sí.

Prefiero ir a lo mío y no preocuparme de esta mierda, pero es complicado. Ser alguien de cierta notoriedad pública es complicado y tienes dos opciones: seguir con tu vida y ¡que le den! y hacerte fotos con la gente y firmar autógrafos o esconderte y no tener ningún contacto.

¿Y tú…?

Nunca he hecho ambas por completo. Decido que eso es un impuesto sobre mi día y que tengo que pagar. No me importa, porque mi éxito es mucho menor comparado con el de alguien en la posición de Ed.

Hablabas de los obstáculos de ser…

Ayer cuando llegamos al aeropuerto había unas cuantas personas esperando. Ed firmó unas cosas: “ese lo va a vender…” “ese…”. Lo sabe. Había una chica a la que empujaron de lo agresiva que se pone la gente. Al llegar al hotel estaban los mismos con otra cosa que querían que les firmara. Creen que no les va a reconocer, ¿sabes? Y es así en todos lados. No es de lo que hablábamos antes, es agresividad, es por el dinero. Ni siquiera tiene que ver con Eddie Vedder. Es horrible. Yo no quiero eso. Así que mi respuesta es…firmarlo todo: “Sí, sin problema, y esto, esto otro, y esto también, sí, sin problema”. Lo firmo todo, porque no me importa una mierda, sé lo que estás haciendo y cuanto más firme, menos valor tiene, así que, que le den. Mi día a día, el hecho de darme una vuelta es valioso para mí. No me veo como un ser a un nivel superior, no soy diferente a nadie: ni mejor ni peor. No tengo nada que demostrar, ¿sabes? Tan solo desearía que ciertas personas que forman parte de mi vida tuvieran más libertad.

Porque imagino que esto impide hacer muchas cosas.

Es increíble cuando estás en el escenario, pero una vez fuera es un poco…

Ahí las cosas cambian.

Te limita mucho.

¿Crees que esta es la peor parte del…?

¿Del éxito?

Bueno, supongo que el éxito también tiene un lado bueno.

Sí, sí. Vivir la buena vida, ganar dinero, pero también necesitas poder gastártelo.

Es un poco contradictorio, ¿no?

Claro, necesitas poder salir y disfrutar de tu tiempo.

Pero supongo, Glen, que hay algunos lugares en el mundo en los que sí puedes tener esas conversaciones espontáneas sin problema.

Muchos, para mí muchos. Lo hago en mi propia ciudad, incluso. Mira, quiero que quede algo claro en esta entrevista. Si piensas que hay alguna parte de mí que se está quejando del éxito, estás equivocado. Pero me sale la vena protectora cuando veo que mis amigos no tienen total libertad. Eso es lo que me molesta.

Tu capacidad de proteger a tus amigos, ¿verdad?

Exacto, exacto. Sobre lo de la gente dándome cosas para que él se las firme…por ejemplo, un niño me da una carta para Eddie. Un niño de diez años, ¿qué hago? ¿le digo que no puedo? Claro que la cogí. Me siento fatal, porque no se la voy a dar a Ed. No es del niño, sino de los padres. Incluso pusieron su correo electrónico, venga ya.

Como si usaran al niño para llegar a Eddie.

Venga ya, joder. Madura un poco. Déjate de esas mierdas. Pasa en todos lados.

Cómo crece el público…Por ejemplo, el público de Bruce Springsteen se parece mucho al de Pearl Jam.

Ya. Lo de endiosar a alguien no es nada nuevo, pero tiene un lado oscuro que no beneficia a nadie.

Y supongo que siempre se quiere más cuando la persona tiene esa sensibilidad de la que hablábamos. No conozco a Eddie, pero supongo que eso es…

Una bellísima persona. Es todo lo que puedo decir. Un buen hombre. Me gustaría pensar que la música es suficiente para la gente, ¿sabes?

Hablando de éxito y fama me pregunto cómo era Glen Hansard a los dieciséis años y cómo te vería él ahora.

Como un hombre viejo y no creo que estuviera muy interesado.

¿No?

No lo sé…

¿Con todo lo que has conseguido a través de tu carrera?

Sí, bueno…todo se reduce a las canciones. Podemos hablar de conocer a esta persona o a esta otra en esta gira o aquella, pero lo que realmente importa es la canción. ¿Has dejado buenas canciones? ¿Has vivido una buena vida? ¿Fuiste feliz? ¿Conseguiste alcanzar algo de felicidad? Componer un puñado de canciones buenas, eso es lo que importa, nada más. El resto es ruido de fondo y puras consecuencias. Mi yo de dieciséis años tenía sueños tan grandes que estaría impresionado en ciertos aspectos, pero creo que también me diría “joder, tienes que currártelo más”, ¿sabes?

Componer un puñado de canciones buenas, eso es lo que importa, nada más.

¿Qué aspiraciones tenías a los dieciséis años?

Ser Bob Dylan.

¿Sí?

Por supuesto. Quizá no ser Bob Dylan, pero ser tan bueno como él. Ser tan prolífico como Neil Young, tener la profundidad de Leonard Cohen y letras tan buenas como las de Joni Mitchell. Estos eran los únicos héroes que tenía, a los que escuchaba.

Bob Dylan, Leonard Cohen, Joni Mitchell…

Sí, Van Morrison…fueron como mis profesores, ¿sabes? Tres de ellos son canadienses.

Eran mis héroes y he conocido a todos y cada uno de ellos y me dado cuenta de que son totalmente humanos y normales. He tocado con todos ellos. Ed y yo hablamos mucho de esto, sobre lo increíbles que han sido nuestras vidas. Él también ha conocido a muchos de sus héroes y ha tocado con ellos. Es algo de lo que nos maravillamos y nos preguntamos “¿Cómo?”. Nos preguntamos qué ha sido lo que nos ha llevado en nuestras vidas a poder decir que hemos conocido a la gente que admirábamos. Hemos conocido a la gente ya no solo de la que éramos fanboys, sino cuyas letras admirábamos y con cuyo trabajo realmente sentíamos una conexión. Es increíble.

Desde luego que lo es. Supongo que tu yo de dieciséis años estaría realmente orgulloso de todo lo que ha conseguido.

Por supuesto, por supuesto.

¿Cuáles son los próximos pasos que vas a dar? ¿Tienes algún objetivo para el futuro?

Claro. Hacer buenos discos. Me gustaría hacer otro disco en breve y seguir distanciándome de la forma en la que escribía canciones hasta ahora. Me gustaría acercarme más a lo abstracto. No sé muy bien lo que eso significa, tan solo sé que la música que encuentro emocionante no es la de los cantautores, a los que no escucho.

¿No?

Más allá de los grandes de mi infancia, no. No escucho a cantautores contemporáneos. Por ejemplo, Damien Rice, aunque es uno de mis mejores amigos, no conozco su música.

Hicisteis juntos eso de tocar en la calle que siempre hacéis en diciembre.

Sí, pero no conozco su música. No la escucho. No es que no le quiera. Le he visto tocar y pienso: “Joder tío, eres increíble”, pero nunca me pongo sus discos. No porque no me gusten, tan solo no me interesan. No es mi mundo. Lo que me interesa en términos musicales es otra cosa. No es la forma típica de escribir canciones “estrofas, estribillos, guitarra acústica, hablar de tus sentimientos, a lo “Earnest Strum”. No me interesa eso.

¿Y qué escuchas ahora?

Muchas cosas…Este es el momento de la entrevista en el que tengo que citar tres buenos discos, pero no me va eso. Siempre estoy escuchando música diferente. No voy a intentar hacerme el interesante o el ecléctico. Escucho música muy variada, como siempre he hecho.

¿Algún ejemplo de los discos que más escuchas?

Es gracioso, he tenido una semana rara musicalmente, porque he estado escuchando muchos discos de los ochenta con los que sentía alguna conexión de joven. Por ejemplo, he estado escuchando ese disco de Peter Gabriel en el que está “Games Without Frontiers”. Me puse a escucharlo porque me encanta esa canción y pensé que entonces en el disco tenía que haber algo más que me llegase. Fue una escucha muy interesante. Profundizo en la música de años atrás y el otro día un amigo me preguntaba si había escuchado a este grupo o aquel y le dije que no y que me diera algo para escuchar.

Como deberes, ¿no?

Disfruté escuchando también Frozen Warnings de Nico y la versión de John Cale de “Frozen Warnings”, que es tremenda. También he estado escuchando discos de grupos que no escuchaba desde que tenía siete años.

Eso es muy bonito, ¿verdad?

Sí, cuando te reencuentras con esa música, pero también me ha pasado lo contrario. Por ejemplo, antes de ayer escuché «Tubular Bells» de Mike Oldfield y pensé: “Es malísimo”. Me encantaba de niño, pero ahora creo que es malísimo, ¿sabes?

Totalmente. Hay algo muy curioso que pasa con la música que es cómo se van encontrando relaciones entre lo que te gustaba de pequeño y lo que te gusta ahora. Por ejemplo, hay gente que a la que le gusta The Gaslight Anthem y que han descubierto a Springsteen a través de la conexión entre ambos. No sé si te ha pasado algo así a ti.

Con AC/DC y Thin Lizzy, pero nunca me gustaron otros grupos de rock.

¿No? ¿Nunca?

Todos los demás me parecían un poco pretenciosos. Thin Lizzy y AC/DC me encantan, pero nunca logré que Iron Maiden me gustara, ni tampoco los Ramones o Motörhead. Motörhead tienen un par de canciones de punk rock interesantes, pero nunca fui fan. Me encantan Pixies, pero nunca fui fan de Hüsker Dü, ¿sabes? Todos los grupos de los que Black Francis habla nunca me llegaron, pero eso no quita que Pixies sean de mis favoritos. De hecho, nunca me gustó Nirvana porque yo era fan de Pixies, a los que copiaban.

Nunca me gustó Nirvana porque yo era fan de Pixies, a los que copiaban.

¿De verdad lo crees?

Entonces sí lo creía, por supuesto. Nirvana ha pasado a la historia como el grupo de rock más importante del mundo, pero…

No, totalmente. Está claro que hay una influencia directa.

Directa. Es innegable que Nirvana es un gran grupo, pero me acuerdo cuando se convirtieron en el grupo más importante del mundo de la noche a la mañana que pensé “pero ¿y…

Y…¿Pixies?

Luego R.E.M, de los que también era fan. Me encantaba Document y luego volví a Reckoning y Murmur y cuando sacaron Green estaba muy ilusionado porque era un disco increíble. Luego se convirtieron en el grupo que…se hicieron tan grandes que fue cuando me desenganché. Eso siempre pasa, ¿sabes? En el momento en el que un grupo salta a la fama dejan de gustarte.

Algo común entre los fans.

Lo que me encanta de Dylan es que siempre ha sido raro. Siempre ha hecho aquello que no te esperas.

En ese sentido me recuerda a Chuck Berry, que antes de morir tocaba canciones antiguas y siempre estaba cambiando, como Dylan.

Bob Dylan es como Miles Davis: tiene una forma de pensar a la de los demás.

¿Qué crees que pasa por su cabeza cuando hace todos esos cambios que hace cuando toca?

Creo que hace lo que todos deberíamos hacer: sigue su corazón. Es todo lo que le importa. No le importa que sea perfecto, siempre encuentra nuevas formas de penetrar en la melodía, en la letra. Es casi como si su cerebro fuera tan complicado que hace que la música suene abstracta y no es porque le importe una mierda, es porque le importa muchísimo. Es el gran ejemplo de “sé el artista que quieres ser, no el que la gente quiere que seas”. Va a seguir siendo abstracto, como lo ha sido toda su vida. Realmente nunca ha cambiado. Escucha sus discos: son extraños.

Muy raros. Como cuando cambió su sonido folk.

Sí, y si escuchas canciones que tocaba en los sesenta, cada vez que las tocaba era algo diferente. En este sentido él no ha cambiado nada, sigue haciendo lo mismo.

En el panorama actual, ¿hay algo con lo que sientas conexión?

Billie Eilish subió una foto de una de mis canciones diciendo que le gustaba. Me llamó la atención, porque a mi sobrina le hizo mucha ilusión y me puse su disco. Me gustó mucho.

Tiene una especie de fuego…

Es muy buena y, ¿sabes? en ese mundo que no es el mío hay un tipo joven de Dublín con el que he tocado en la calle alguna vez, Dermot Kennedy. Escuché su nuevo single ayer y, joder, está muy bien, muy buena canción, honesta, con buena letra…

No tiene nada que ver con, por ejemplo, Ed Sheeran que es el mínimo común denominador centrado en el dinero. No le quiero ofender, pero…

Lo gracioso de Ed Sheeran es que empezó tocando en las calles de Londres, ¿sabes? Con Passenger, por ejemplo, también hubo un cambio.

Algo les pasa a los grupos cuando ven que tienen potencial para convertirse en lo más importante del mundo e intentan conseguirlo. Coldplay eran buenísimos, su primer disco es espectacular.

Totalmente.

Su segundo disco también, pero eso, en algún momento decidieron convertirse en el grupo más importante del mundo y todo se vino abajo.

No hay nada malo en ser el grupo más importante del mundo, pero no dejes de lado las letras y la música. No dejes de currártelo. Ahí es cuando las cosas empiezan a ir mal. No quiero decir que Coldplay no se trabaje sus canciones, seguro que sí…bueno, nah. No, porque mezclar las ventas y el arte es como mezclar agua y aceite. La historia está llena de buenos artistas sin un duro y artistas pésimos que se han forrado. El arte debe ser independiente de lo que pueda valer. Cuando empiezas a pensar en estas cosas estás jodido.

Claro.

Creo que la razón por la que algunas personas triunfan y les va bien y tienen trayectorias largas es porque son buenas personas, con un buen espíritu y que tienen un vínculo especial con lo que hacen. Los que no tienen ese vínculo construyen un estilo de vida y su trabajo es solo para mantenerlo. Es como vender tu alma al diablo.

La razón por la que algunas personas triunfan y les va bien y tienen trayectorias largas es porque son buenas personas

Como artista, ¿puedes observar eso en el trabajo de los demás? ¿Puedes saber si están en un lado u otro?

Lo puedes ver en el caso de algunos músicos como los que acabamos de mencionar. Se puede ver una decisión clara, como en el caso de U2.

¿Cuándo crees que U2 hizo eso?

Creo que U2 tenían profundidad hasta «Zooropa» y aún la tienen, no me malinterpretes, pero creo que llega un momento en tu trayectoria en la que si no das un giro de ciento ochenta grados (y también lo digo por Eddie) todo va perdiendo color.

Sí, pero por ejemplo Pearl Jam hizo algo así con «Vitalogy«, que es mi disco favorito.

Gran disco, sí.

Su evolución fue poco a poco, quiero decir, no dijeron de repente “queremos ser así”.

No, no, por supuesto. Siguen teniendo mucha profundidad.

¿Recuerdas cuando Coldplay sacó Viva la Vida?

Ajá.

Estaba claro que querían ser el grupo más importante del mundo.

Sí, sí, por eso digo que con ellos está muy claro.

Así que supongo que hay diferentes etapas.

Coldplay tienen una trayectoria por la que muchos otros grupos matarían. Es como Neil Young, ¿sabes? Siguieron haciendo lo que estaban haciendo.

¿Cómo te sientes cuando no tocas con Pearl Jam?¿Sientes cierto alivio?

No, no. Me encanta ese público y me dan una oportunidad. Tengo que decir que agradezco a los fans de Pearl Jam que vengan a mis conciertos, pero en esta gira me he dado cuenta de que cuando Eddie me llamó no era para tocar para los fans de Pearl Jam, sino para estar con él. Me gusta tocar para ellos, pero entiendo que ellos han ido a ver a Eddie Vedder. A mí me encanta ser su telonero y me encanta que algunas canciones lleguen al público, pero no voy a hacer un esfuerzo extra intentando que su público se convierta en el mío. Si la gente quiere seguir mi música, bienvenidos, me viene bien la ayuda, pero estoy ahí porque adoro a Eddie.

Glen Hansard estará en concierto en Madrid, Barcelona, Barakaldo y Pontevedra entre octubre y noviembre de este mismo año.

Traducción: Jorge López Asensio y Beatriz Ezquerro
Texto: Pablo Porcar

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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