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[Entrevista] Indigo Sparke: «Siempre necesito trabajar con un productor que me ayude a echar abajo mis muros personales»

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Acostumbrados a descifrar la vida desde un corazón cosmopolita, cuesta encontrar proyectos como el de Indigo Sparke en el que todo se edifica a partir de las líneas de puntos que unen la humanidad con todo lo que la rodea. En «echo», su flamante álbum editado bajo Sacred Bones, todo nace a partir de alzar la cabecita y divisar las estrellas que imperan en el firmamento. No es tanto un «vs» sino una suma lo que gobierna el relato: en él se dibuja el ser humano, en su estatus más diminuto, anhelando interactuar con aquel habitat, el de la naturaleza, dominado por una abrumadora belleza tanto física como conceptual.

Resulta fascinante analizar la génesis del álbum. Grabado en 2019 en diferentes localizaciones del mapa terráqueo, «echo» muestra a la cantautora australiana deconstruyendo su ser para entender la polaridad que forja la Vía Lactea. Desde el amor hasta la muerte: todo está enlazado en una tela de sonidos de base entre ambient y folk que agradará con temas como ‘Colourblind’, ‘Everything Everything’ o la «mazzystarizada» ‘Golden Age’ tanto a fans de Emma Ruth Rundle como a aquellos aferrados a la obra y gracia de una artista, Adrianne Lenker, que, sorprenda o no, ha coproducido la obra prima de la de Sídney.

Una corta conversación mantenida con Indigo vía Zoom a hora record (9 de la mañana) nos sirvió la pasada semana para diseccionar una de aquellas gemas ocultas que bien merece ser desmantelada. Entre otros asuntos, Indigo Sparke nos confesó su intención de venir a Europa de gira a principios de 2022. Ganas no nos faltan de verla en vivo.

 “echo” explora una galaxia de interrelaciones trazadas entre naturaleza y humanidad. ¿De dónde crees que surge ese enfoque tan espiritual que adoptas en el LP?

Es mi forma de digerir o de ver el mundo. Adopto un modo de ver las cosas un tanto existencialista, la verdad (risas). Creo que esa es la forma natural en la que estaba viendo la vida y su evolución. No fue nada premeditado, nada pensado a propósito de algo en concreto.

Me da la sensación de que el núcleo conceptual de “echo” está más arraigado a la idea de transitar un camino que a la de alcanzar una meta concreta en forma de mensaje.  

Lo siento igual. En “echo” me sentía en una carretera o en una autopista, sin poder identificar visualmente un destino. En ese momento me encontraba en tránsito. De camino a algo. Lo experimentaba mientras lo vivía.

Dentro de este viaje, o este tránsito, profundizas discontinuamente en la idea del amor, esencialmente desde una vertiente arraigada a la polarización de dicho concepto.

Totalmente. Está muy presente. Al sentir amor sentimos que todo se hace grande, pero a su vez también sentimos el miedo o el temor a que todo desaparezca. Es algo agridulce que aglutina tanto la felicidad como la tristeza más infinitas. Siempre existe una polaridad. Si estás en un lado de la moneda siempre acabas pensando que todo puede dar un vuelco: si estás feliz, sabes que algo puede pasar. Cuando uno está triste es un poco diferente ya que no resulta fácil saber cuándo todo volverá a enderezarse de nuevo. Se siente todo como algo más permanente. Pero esta fase también tiene algo bello que parece nacer de la melancolía.

Pero sí… Existen muchas historias sobre amor. Se ha hablado demasiado sobre esto. Incluso en las historias de Hollywood, Disney y demás… Es algo doloroso el comprobar cómo muchas veces se ha proyectado cómo debe ser el amor desde una perspectiva muy fantasiosa y utópica. Nunca es así. La tristeza siempre está ahí bien presente, de una manera u otra.

Portada de «echo»

La polaridad surgida de una relación es muy obvia en temas como ‘Baby’ o ‘Carnival’. Pero… ¿qué otros conceptos en el disco también ahondan en situaciones de esa misma índole?

Es interesante: creo que los aspectos polares relativos al amor y también al miedo afloran en otros conceptos de forma similar. Tenemos muerte y amor, y tenemos amor y miedo, y… y… Me resulta difícil resaltar algunos en concreto.

Algo que resulta palpable en “echo” es que has creado una experiencia que se siente muy visual, muy física. Es de aquellos álbumes que requieren ser disfrutados en una circunstancia muy concreta. ¿Cuál consideras que sería el lugar ideal para reproducir en los cascos estos nueve temas?

En muchos aspectos siento que es un trabajo muy íntimo. No veo que encajase bien como banda sonora de una fiesta en una casa o algo así (risas). Pienso que escucharlo en un desierto o en un espacio extenso sería ideal para gozar de lo que trato de explicar en él. En uno tan grande que, al adentrarte en él, te acabes sintiendo pequeño, donde la naturaleza te engulla. Compuse parte del trabajo en un entorno así. Estaba en un desierto.

Es necesario conectar con la naturaleza. Nos adentramos tanto en nuestros trabajos y en una vida urbana que, poco a poco, se pierde esa conexión entre todos nosotros. Estar en espacios tan impresionantes como un desierto te ayuda a entender que eres algo diminuto dentro del mundo. También te permite reconectar con lo que te rodea. De hecho adentrarte en este tipo de lugares o parajes me ha ayudado a no sentirme sola. Comparto una percepción respecto a ese tipo de enfoque vital con mucha gente que aprecia lo mismo, por ello siento más que antes los vínculos que me unen a segundas y terceras personas. Incluso he llegado a disfrutar del luto en la más absoluto intimidad.

Hablando sobre conexiones y vínculos: ‘Everything Everything’ parte como uno de los temas que mejor refleja la interrelación vida-muerte. Pero es en ‘Dog Bark Echo’ donde siento que brilla más tu conexión con lo que te rodea, ya sea el luto, el dolor, la alegría… Es como un manifiesto de tu yo en clave “aquí y ahora” que se erige como el punto más clave en la concepción del disco. Tu relación con Shazhad Ismaily es muy especial, ¿verdad?

¡Sí! Está muy guay que lo veas así. Lo que es algo muy especial de esa canción es que Shazhad llegó a verme de verdad. Me vio por dentro. No hablo en términos físicos, hablo respecto a mi corazón. Lo vio y lo sintió. ¿Sabes cuándo conoces a alguien y consigue verte?

Sí. Eso pasa muy pocas veces a lo largo de los años.

Cuesta que pase. No sé si tiene algo que ver con la sincronización en la que funciona el universo, o a lo mejor guarda más relación en cómo conectamos y en cómo nos sentimos responsables de nuestra conexión a nivel humano. Existen días que uno está más abierto y tierno. En otros, en cambio, aparecen más muros. Es en esos momentos en los que nos perdemos cosas que suceden a nuestro alrededor.

Él me vio. Me sentí muy segura con él. Sin tener que demostrar nada. Cuando grabamos ese tema me pidió que recitase mis poemas. Se sintió como algo mágico. Algo atemporal, sin limitaciones de ningún tipo. Con él conseguí ponerme en contacto con la parte más inocente y naíf de mi ser.

Esta conexión surgió en Italia. ¿Cuándo fue que consideraste la posibilidad de que esa conexión acabase materializándose de alguna manera en un álbum? ¿Puede ser que grabases el tema en Nueva York?

Lo grabé en Los Ángeles pero una parte de lo que hicimos acabó registrándose junto a Shazhad en Nueva York. Él me invitó allí. Me quedé en un cuarto que tenía en su hogar. Grabamos juntos por las noches. Eso derivó también en la concreción de otros temas del álbum, como por ejemplo ‘Everything Everything’ cuya letra acabé escribiendo en su habitación de invitados. Shazhad tocó el piano en esa canción.

Aparte de Ismaily, otra persona importante en la concepción del álbum es Adrianne Lenker, quien acabó ejerciendo como coproductora del disco. Siento que Big Thief, y especialmente ella, son de aquellos pocos artistas que sienten tanto su conexión con la naturaleza que acaban haciendo que ella se note omnipresente en su cancionero. ¿Cómo te ayudó tu relación con ella a la hora de concebir esa galaxia experiencial descrita en “echo”?

Es algo parecido a lo de Shazhad. Igual que con él, con Adrianne siento que tengo una conexión que persistirá por siempre. Es de esas personas que siento que la conozco desde hace siglos o milenios. Existe una conexión inherente allí, entre nosotras. Me siento muy segura y muy protegida al estar cerca de Adrianne. Es algo raro pero es guay. Sí, Big Thief tienen ese componente del que hablas, incluso a nivel personal entre los miembros de la formación. Eso crea un espacio mágico para dar rienda suelta a su creatividad. Esas cosas tienen que surgir solas, no se pueden forzar.

Deduzco entonces a partir de esto que, más allá de algo estrictamente profesional, para ti es extremadamente necesario el sentir una conexión importante a nivel personal con quien produzca tu material.

Totalmente. Es muy importante… De hecho creo que es lo más importante de todo. Porque siento las cosas tan intensamente, y soy tan sensible, que me es imposible encontrar un espacio de confort o seguro si no estoy colaborando con alguien que esté alineado conmigo en ese sentido. Siempre necesito trabajar con un productor que me ayude a echar abajo mis muros personales. Si no consigues eso nada funciona, nada fluye. No suelo ser muy buena hablando de cosas insustanciales con la gente, como hablar del tiempo y esas cosas… Pocas veces me meto a ello. Necesito demasiado sentirme conectada con la gente.

Sobre expresarte: en ‘Dog Bark Echo’, al sentir ese confort, liberas sin restricciones tu poesía. ¿Tienes en mente profundizar más en esos derroteros de cara al futuro?

Sí, de cara al futuro sacaré mucho más a flote mi poesía y mis letras. He escrito tantos poemas en el pasado que me he dado cuenta que cuesta encontrar cierto encaje a la hora de ser abordado desde un espectro musical. Quiero dar más espacio a esa extraña gravedad que surge al componer poesía.

Sobre futuros pasos: ¿Ya has pensado en algún que otro productor con el que te gustaría colaborar a la hora de crear tu próximo trabajo?

Casualmente esta misma mañana estaba hablando con mi manager sobre este asunto. Le he pasado la lista de algunos productores a los que me gustaría conocer para mi próximo disco. El paso será muy especial ya que todo se reducirá dentro de mí a los sentimientos que experimente al conocer a una u otra persona. La conexión manda.

Como es evidente, “echo” marca un punto y aparte en tu trayectoria profesional. ¿Consideras que su naturaleza temática ha quedado muy atrás en tu vida?¿O aún está presente?

Aún siento que buena parte de la temática de “echo” está muy presente dentro mío. Aunque en el momento en que produje el disco creo que sentía esos asuntos desde una parte muy específica de mí misma. Desde una más tierna, más cercana a alguien. Ahora estoy en otro punto. Me siento con ganas de más ruptura, con ganas de ser más incisiva. No es que me sienta enfadada o cabreada pero hay algo de eso que digo.

He estado componiendo a lo largo de este último año. Hay algunas canciones que he acabado que adoro. A otras, en cambio, aún les queda medio camino para que consiga terminarlas. He estado tan ocupada a lo largo de estos últimos meses que no he podido sentarme y desarrollar más temas. Pero tengo diferentes conceptos en mente que acabaré poniendo sobre la mesa cuando la ocasión lo requiera.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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