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[Entrevista] Julien Baker: «Tiendo a componer temas que suenan como los que me gustaban cuando era una niña»

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Julien Baker ha crecido. Vaya si ha crecido. De aquella jovencita tímida y frágil que se adentró en 2015 en los Spacebomb Studios de Matthew E. White ya solo queda su nobleza, y su inmaculada sonrisa pícara. Seis largos años después, todas las paredes que la rodean parecen haber virado de color: ni la inocencia sentida es la misma, ni tampoco el entorno que la mece respira el mismo familiar ambiente. Eso sí, no crean que aquí el arco evolution se reduce a los factores anidados al típico bache vital «post 23-25»: en esta historia hay más enjundia conceptual. Un (definitivo) adiós al consumo de sustancias, y a su vez también a ciertas creencias religiosas, engrosan buena parte del guión en una transición personal reflejada abiertamente en «Little Oblivions», robusto nuevo álbum que la artífice de ‘Vessels’ y ‘Appointments’ sacará mañana mismo a la venta.

Hagamos «rewind» para entender el génesis de su tercer disco editado en solitario. Inicios de 2019. Baker se encontraba asumiendo el fin de la victoriosa gira de «boygenius» cuando una catarsis existencial tiñó de gris las nubes que se ceñían sobre su siempre inquieta cabecita. «Era como ir lentamente en bici«, declaraba recientemente a Rolling Stone sobre las sensaciones experimentadas en ese crítico período. «Cuando ya no sientes más cierto ímpetu, empiezas a flaquear«. Llegó el momento de echar el freno de mano: con casi 23 años recién cumplidos, la cantautora requería de hacer un alto en el camino para meditar sobre los datos del «terratrip» que, al menos hasta entonces, guiaban las millas transitadas en los raíles de su vida. Avanzar irremediablemente pasaba por dar un paso al lado. «Cancelé mi actuación en Austin City Limits y volví a la universidad«, comentaba sobre un punto cronológico, a mediados de 2019, en el que empezaron a aflorar diversos problemas de salud probablemente arraigados a partir de una recaída en el consumo de drogas sufrida en su última gira. La Middle Tennessee State University iba a servirle como refugio en un doble plano: por un lado, para finalizar un grado que tenía pendiente desde 2016. Por otro, para alejarse del foco musical y así digerir todo aquello que, con paz de por medio, no había podido interiorizar a lo largo de esos abrumadores años de máxima actividad creativa.

Como reflejo de ese período de reconexión surgió «Little Oblivions», una compleja, a la par que titánica, obra de aceptación, identificación y exhibición de valores en la que el amor conectaba todas las fichas dispuestas en su expandido tablero emocional. Eso en cuanto contenido; en cuanto a continente, «Little Oblivions» se nos muestra como un colosal palacete que, por dimensiones físicas, hace sombra a aquel hogareño mini chalet de parca decoración definido en «Sprained Ankle». Capas y capas de sintetizadores, sinergias generadas con su propia banda y magnos arreglos de cuerda dan alas en grandes composiciones como ‘Hardline’ a los designios rítmicos de una cantautora entregada totalmente a la experimentación. Sobre este afán por avanzar en términos creativos, y también por su renovado rol como productora, es de lo que hablamos distendidamente con Julien Baker en un «meeting» de Zoom concretado este pasado martes:

Me he fijado que en la portada del disco muestras los versos “there’s no glory in love / only the gore of our hearts” del tema “Bloodshot”. Deduzco que consideras estos como un buen reflejo del contenido de “Little Oblivions».

En su momento recopilé todas las libretas en las que escribí mientras componía el disco. Las empleamos para crear el arte gráfico que iba a representar al mismo. No sé… La verdad es que no siempre fueron esos los versos que aparecieron en la portada. Existieron otros bocetos con otras letras. Pero las otras sonaban demasiado cursis. Siempre me pasa que mis letras me parecen cursis cuando las veo sobre el papel de nuevo (risas). Siempre pienso: “oh, tío, esto sí que suena ridículo”. Pero sí, en el caso de los versos de “Bloodshot”: creo que reflejan bastante bien de qué va el trabajo.

Creo que “Little Oblivions” va sobre lo difícil y feo que puede llegar a ser el amor. También sobre lo mucho que nos exige pese a que tengamos una idea bien romantizada de lo que es. Pero también es muy bello pese a que muchas veces no se nos muestre cómo pensamos que se nos debería mostrar.

¿Crees que la idea del amor que dibujas en el álbum está más dada a abrazar o, en cambio, a huir de ciertas cosas presentes en nuestras vidas?

(piensa) Quizás presente un poco esos dos registros. Cuando pienso en el amor siempre acabo señalando el concepto de la compasión. El tener compasión por otros seres allegados requiere tener en mente los dos conceptos que comentas. Es difícil abrazar a alguien que nos abraza, y es difícil dejar atrás alguien que se preocupa por nosotros.  He experimentado los dos lados de esta misma idea. Por lo que sí, no sabría decirte si está más decantado por uno u otro lado todo en el trabajo.

 He leído varias entrevistas que has concedido y en muchas de ellas hablas largo y tendido sobre el año que pasaste en la universidad tras girar en 2018 con boygenius. Mirando desde el retrovisor: ¿cómo crees que ese alto en el camino te sirvió para modelar las entrañas de “Little Oblivions”?

Creo que ese paso mío por universidad era algo necesario. No podía ser una buena compositora, o no podía sacar otro buen disco si no hacía un parón. Ese paso surgió un poco como una reacción a la complacencia de comprobar cómo la gente identificaba cómo era mi personalidad a través de mi música. Pensaba: “voy a cambiar todas estas cosas en mi vida”. Se volvió todo un poco caótico. Alejarme un poco de la música como oficio me ayudó a disfrutar de la música y retomar mi conexión con ella pero desde una perspectiva más terrestre y humilde. Con menos expectativas.

¿Planeas volver a la universidad en el futuro?

Al principio pensaba que no volvería pero cada vez tengo más claro que volveré para sacarme el Master. U otro grado. Pero puedo decir que ya tengo el grado. Eso es bueno.

Todo buen fan tuyo sabrá que la literatura posee un peso importante en tu vida. Como mero inciso: ¿Qué libro u obra literaria ha incidido más en la confección de “Little Oblivions”?

Leo muchos libros por lo que me es difícil escoger uno… Especialmente era muy loco todo cuando estaba estudiando ya que estaba haciendo como cuatro clases paralelas de literatura y no paraba de leer (risas). Recibía dos clases de literatura inglesa al mismo tiempo, y me daban duro con las obras de Charles Dickens. Pero ahora… Sí, he leído varios libros que significaron mucho de cara a concebir “Little Oblivions”. “La Parábola del Sembrador” de Octavia Butler (Amazon) es uno de ellos. Es increíble. Lo leí cuando me encontraba grabando el disco en Memphis. Leí también “El Simpatizante” de Viet Thanh Nguyen (Amazon). Creo que ese es uno de mis libros favoritos actuales. Es muy, muy bueno.

¡Apuntamos! Una cosa, Julien: desde Binaural te llevamos siguiendo desde el principio. Recuerdo que con “Sprained Ankle” grabaste el disco en Spacebomb en apenas unas solas tomas…

Bueno, no solo eran unas solas tomas. La grabación es cierto que duró solo tres días. Grabé todo lo que tenía en vivo. Cantaba y tocaba a la vez. ¡Era muy loco! Ahora todo es diferente. Me he tomado mucho más tiempo con “Little Oblivions” para digerir el material y para desarrollarlo.

Lo que ha cambiado tu forma de encarar el material de los álbumes con el paso del tiempo… De hecho ahora te atreves incluso con el Empress Effects ZOIA, un sintetizador que explorar recovecos sonoros diametralmente opuestos a los alcanzados con una guitarra.

¡Sí! De hecho tengo el ZOIA en esta misma mesa. En este disco se me dio la oportunidad de alejarme un poco de ese concepto de “música en vivo”. Eso me brindó la posibilidad de probar y experimentar con muchos más sonidos, con muchas más cosas. En “Little Oblivions” tiré mucho más de sintetizadores. Obviamente también hay percusión… Meterme con el ZOIA y el OP1 me ha hecho crecer como compositora. También ha expandido mis conocimientos musicales.

A lo que venía: sorprende la evolución en tu carrera. Empezaste tocando un sonido más descarnado, para después pasar a algo que bien podría ser presentado como envoltorio sonoro en un anuncio de “Strymon” [marca de equipo musical]. Ahora apuestas por unas texturas aún más épicas de las propuestas anteriormente. Todo ha ido escalando en tu trayectoria. Todo ha ido a más.

¡Sí! Totalmente. Creo que mejorar musicalmente hablando pasa por ser más competente con mi instrumento. Jugar con estas cosas, como el ZOIA, o coquetear con la idea de producir y mezclar mejor, es lo que me ha hecho crecer. Por supuesto que soy una guitarrista pero con estos nuevos temas he intentado expandir un poco mis focos.

Estás llegando de forma muy evidente al punto en el que ya te puedes definir como productora. Podrías ir totalmente en esta dirección.

Sí… ¡Espero que así sea! Me haría muy feliz el estar cerca de una banda y hacer que sus movidas suenen lo mejor posible. Pero me costaría ser productora, ¿eh? Me costaría mucho decirle a la gente lo que debería hacer con sus propias canciones. El mayor tiempo que paso trabajando en mi música, el mayor tiempo que dedico a experimentar y a desarrollar más mis habilidades. Pero vamos, que me encantaría echar un cable a alguna banda (risas).

Quizás vaya a decir una majadería pero siempre he pensado que en el álbum de boygenius tu mano, y tu saber hacer en materia melódica, estaba presente en todos los ejes que dominaban melódicamente el disco.

(risas) ¡Es verdad! Bueno, es divertido porque Phoebe y Lucy también son muy meticulosas como compositoras. De hecho ellas incluso conocen más el entorno de la producción que yo misma. Al principio destinaba toda mi creatividad en la composición, no tanto en lo otro. El ser creativa con los acordes, con las letras, etc… Entonces tú te encargas de grabar y mezclar esos niveles. Ese era mi nivel de conocimiento al respecto. ¡Aprendí un montón con ellas! Tienen mucho talento y creo que eso me liberó mucho de cara a probar cosas.

En ese sentido… ¿Cuál ha sido el tema de “Little Oblivions” que te ha supuesto más un reto?¿’Hardline’?

(piensas) Uf, no. A ver: ‘Hardline’ fue difícil. Tiendo a componer temas que son como los que me gustaban cuando era una niña. Siempre acaban sonando muy post rock (risas). ¡Quería que no sonasen todos iguales! Con un rollo muy refrescante, como muy pasado por agua… En ‘Hardline’ me permití hacer un poco lo que yo quería en ese sentido. ‘Heatwave’, en cambio, fue otra cosa. Al principio no me gustaba. No la quería en el disco. Pero le encantaba al tío que me ayudó a producir “Little Oblivions”, Calvin Lauber, por lo que me instó a darle una segunda oportunidad. Ahora doy gracias a que eso haya pasado.

Eso respecto a la esfera de la producción…¿y la compositiva en términos líricos?¿Cuál es el tema del álbum que consideras que te remueve más las entrañas por su contenido?

Va cambiando la elección… Creo que sería ‘Favor’. En ocasiones se me hace difícil incluso tocarlo. Existen muchos temas de desamores y de movidas sentimentales en el disco pero este corte va sobre amigos, específicamente sobre cómo los decepcioné. Se hace difícil tocarla.

Mirando para atrás… ¿Existe alguna canción de “Sprained Ankle” o “Turn Out The Lights” en la que ya no te sientas identificada? En la que veas que tu “yo” descrito no es para nada lo que te representa actualmente.

Quizás no sea que me sienta como alineada respecto a ello pero… Probablemente aún tocaría ‘Rejoice’ pero tengo una concepción de lo que es Dios totalmente diferente a la que tenía en ese momento. Esa es difícil… Probablemente… No sé, hay varias (risas). Lo cachondo de esto es que ahora toco con una banda por lo que estamos reinterpretando algunos de esos cortes. Eso es divertido.

Hablando de bandas… Caso “boygenius”: ¿tienes algunas ideas de cara a la próximo que haréis en vuestro siguiente trabajo?

Tengo muchísimas ideas. Solo tengo ideas, ideas e ideas (risas). La única razón por la que no hemos tratado de hacer música es por 1) la pandemia. Y 2) porque las tres tenemos discos saliendo a la luz. Es bastante seguro que volveremos a componer juntas. Y, tío, no puedo esperar a soltar una avalancha de ideas que acabe frustrando a todo el mundo. Eso es lo que suelo hacer allí.

Por cierto: debe haber sido bastante impactante para ti el comprobar cómo ha cambiado todo en la vida de Phoebe Bridgers en el transcurso de este último año, ¿no?

Ya ves. Pero ella se merece el reconocimiento al 100%. Soy su mejor fan (risas). Bueno, no diría eso porque… parece ser que en Internet hay demasiada gente diciendo ser su fan número uno en Internet. Pero la quiero muchísimo en un sentido muy familiar. Se lo merece. Sé que se le va a etiquetar pero espero que lo disfrute. Se lo merece porque está empleando su posición para hacer arte que signifique algo, y que aporte algo positivo a la cultura y a la sociedad.

¡Esperamos verte a ti también rompiendo la guitarra pronto!

(risas) ¡Todos me preguntan lo mismo! Sé que hablo mucho de escuchar metal pero lo cierto es que Phoebe es más hardcore en ese sentido que yo. No sé yo si tengo la fuerza para reventar la guitarra. Sería guay si lo hiciese, eso sí… Pero me gustan demasiado mis guitarras. Mejor las dejaré a buen recaudo durante un tiempo.

Fotografía: Alysse Gafkjen

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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