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[Entrevista] Kase.O: “Intentan acojonarnos a los artistas llevando a juicio a gente que ni siquiera es conocida”

Conversamos cara a cara con Javier Ibarra a tenor de su último disco, "El Círculo".

Este es un artículo personal, por eso va a empezar por el pueblo zaragozano de Montón. Cualquier juego de palabras con él estará manido, creedme, allí lo único que se apiñan son casas y horas vacías, no rasquéis donde no hay. Es un lugar bordeado por la carretera de la muerte, esa por la que transitan trailers 24 horas non stop, y a su alrededor lo más fructífero que puedes encontrar con 14 añitos son campos de nogales y una piscina municipal en la que zambullirte vía saltos descerebrados. Una y mil veces, sin importar lo que pueda pasarle a tu nuca. En 2004, y en ojos de un adolescente, todo eso alcanzaba a llenar un 10% de tu tiempo, el resto lo ocupaban las ceremonias profesadas por Javier Ibarra, es decir, Kase.O. Entonces, las horas lentas no se hacían eternas, la soledad de cuatro amigos de pueblo se esfumaba como el gato de la vecina y en las peñas… en las peñas solo se predicaban vicios y virtudes.

Entre latas de cerveza, en vuestros cassettes de viaje o en mis horas muertas del verano. El rap visceral de Kase.O, uno de los cuatro pilares del mítico grupo de rap español Violadores del Verso, viene afectando y conmoviendo desde hace ya muchos años. Sin importar el escenario ni el contexto de cada uno, ya saben, Javat afecta con palabras duras y verdades como puños a lo Muhammad Ali, da igual dónde estés; a la que te despistas, te pilla de revés. El caso es que el tiempo pasa igual para todos, y de la misma manera que ahora me resulta inevitable ver Montón como un pueblo hasta romántico, a Kase.O también lo veo cambiado y madurado, en el mejor de los sentidos posible. “El Círculo“, el último disco que ha lanzado en solitario, y que presentará el próximo 29 de diciembre en el Palau Sant Jordi de Barcelona en su fin de gira, es la máxima expresión de lo que digo. En realidad no es tan sencillo como parece. Detrás de este álbum redondo, literalmente, hay un ejercicio personal tan inmenso que para comprenderlo tengo que ir más allá de sus 18 cortes. Por eso, despierto de mi flashback y de pronto me encuentro sentado frente al gran Javier Ibarra, un tío cálido, que sin haber terminado aún con la última entrevista, ya me ha dedicado una sonrisa fraternal desde el sofá.

Esa honestidad pura es la que ya sugiere la ilustración del disco. Un Adán en el jardín del Edén, el encuentro con su yo más puro, el mismo que le mostrará el camino al paraíso. Literal. “Después de mucha lucha, ese camino se ha cumplido. Tenía claro que la portada iba a ser un círculo.  Luego hubo ciertos elementos que quise darles significado. Les pregunté a mis seres queridos que querían ser. Mi padre quiso ser el faro, mi madre la estrella de al lado. El templo con las cuatro columnas con el fuego de la eternidad son los cuatro pilares de violadores. Luego hay una pantera que es mi chica, siempre en la sombra, cubriéndome las espaldas, y el león y la palmera son mis dos hermanos. Y luego está el jabalí, que es mi espíritu vital, lo que hace moverme, ser salvaje y libre. También hay un par de pájaros que me acompañaron en la finca de Medellín.

Aunque de Colombia hay poco en el disco, no deja de ser un escenario importante. Allí ordenaría todas sus inquietudes e ideas, y se empezaría a gestar el “El Círculo”, su disco más personal hasta la fecha. “Estoy muy contento por ello porque es un disco que puedo defenderlo en cualquier escenario y delante de cualquier persona. Este disco es Javier Ibarra, no es Kase.O, realmente es Javier Ibarra. Tuve que ir al que está detrás, el que vive las cosas, el que se relaciona con las personas, con su entorno y el que vive los traumas. El Kase.O no tiene mucho que decir“. Quizá por eso “El Círculo” no es un disco de rap al uso, o tal vez no es el disco que a priori algunos podían esperar de él. La diversidad de temáticas, el sudar en cierto modo de la competición, el buscar y encontrar nuevos ritmos y ambientes, o el hecho de contar con numerosas colaboraciones (Xhelazz, Najwa, Sho-Hai,…) explican el tipo de trabajo que teníamos enfrente: algo mucho más complejo, plural y enriquecedor. “Ese era mi gran reto. Quería que cada canción fuera distinta de la otra. Bien por la música, por el tempo… Ese era el reto, y no solo musical. Por eso creo que el disco se hace adictivo y para todos los gustos. Me gustan muchos palos del hip-hop y de la música en general, así que no todo iba a ser hardcore ni todo moderno. Yo hago una canción de sexo o crítica social, y ya está, no puedo hacer dos. Me dejo la piel y pongo toda mi energía en esa temática“.

Basta con coger por banda a ‘Esto No Para’ para ver que así es. Un dardo envenenado al diablo que gobierna el mundo. Me pregunto si su intención inicial a la hora de escribir letras de denuncia como esta es la de concienciar a la gente. “Hay ciertos pensamientos que quiero liberar, que no quiero tenerlos solo yo en mi cabeza. No lo haces pensando que va a ser un himno. Es una manera de expresarte. Dentro del disco hago una canción combativa, que inspire e ilumine igual que conmigo lo hacen unos libros o unos documentales. Pues yo lo traduzco al rap y os doy esa información. A la hora de crear creo que no es bueno pensar en el público”. Hablando de males, había una canción de Nach Scratch que se llamaba ‘Cambiando el Mundo’, muy poética y utópica, pero a la vez muy inspiradora. ¿Hasta qué punto el rap de Kase.O puede cambiar el mundo? “Todo suma. El mal no para de trabajar. Esos no paran de joder y de pensar cómo joder a la peña. Si tú haces una canción con buena energía, pues por supuesto que alivia un poco a la persona que la oye. Tú lo que puedes hacer es inspirar. En ‘Esto No para’ intento inspirar un parón mundial, que todo el mundo se parara. ‘Hoy no vamos a currar’. Es un idealismo. Pero al final eres tú quien cambias el mundo un poquito”.

Aunque tristemente hay cosas que son invariables. Y en materia de política, si cabe, las cosas van a peor.  “Si no vas a visitar a tu abuela una vez al mes, no puedes pedir que el mundo cambie. La gente pide mucho pero da muy poco. Yo confío más en las personas que en la política o en los políticos. Confío más en la política que puedas hacer tu con tus familiares o amigos. Eso sí que cambia el mundo, no las promesas de los políticos. La revolución es espiritual y en los círculos cercanos. Hay muchas cosas que puedes hacer en tu mano para mejorar la vida de la gente”. En realidad, me bastaba con fijarme en el mensaje de la camiseta que lleva puesta en estos momentos: “SI QUIERES CAMBIAR ALGO, CAMBIA TÚ”. Más claro, agua.  En resumidas cuentas, podría ser una respuesta al panorama político-circense que hemos vivido todos estos años (y seguimos viviendo). Aunque también valdría esa frase de “río por no llorar”. Aunque Kase.O parece soltar la carcajada sin ironías. Al interludio de ‘Risoterapia’, un compendio de falsas promesas y mentiras declaradas por ex-presidentes políticos españoles (de Aznar a Rajoy), me remito. “La idea era scratchear risas famosas del rap y luego reírme en mi disco. El ‘que sepas que yo y mi DJ te hemos pillado y me río de ti delante de toda España y con mis fans de cómplices’“.

Risas a parte, la política actual es preocupante hasta el punto de que hoy en día hay raperos encarcelados y exiliados por insultar y despreciar a la corona. Es innegable que la sensibilidad está a flor de piel y de que, de una manera u otra, eso condiciona a los artistas a la hora de manifestarse sobre el papel. “Intentan acojonarnos a los artistas llevando a juicio a gente que ni siquiera es conocida. Yo me busco la vida para hacer crítica mordaz sin desearle la muerte a nadie y sin hacer apología de nada. Tienes que ser inteligente en este sentido, hacer tu crítica, expresarte con la máxima fuerza y la máxima rabia, ya sea con la música potente o tus palabras, esquivando la ley como quien dice. Aún así, entiendo y justifico cualquier tipo de violencia verbal canalizada a través del arte. Prefiero eso a la violencia real. Ni Valtonyc ni Pablo han hecho daño a nadie. Además, los objetivos de su furia no los escuchan, con lo cual, el daño es mínimo. O Dani Mateo. No creo que sea un infarto lo que hizo. Esto es humor; la delgada línea del humor”.

Su pluma sigue afilada, aunque este disco no ha trascendido únicamente por sus versos mordaces y honestos, sino también por su variedad de estilos e influencias musicales. Como si de una bomba nuclear se tratara, “El Círculo” ha impactado a su público rapero más fiel desde su núcleo y ha traspasado todas las fronteras de género que se encontraban más allá del alcance de su ratio. “La sociedad está más abierta al hip-hop. Ya no hay tantos estigmas y prejuicios como en los años noventa. El disco es muy humano, muy sincero, no es super hardcore y el boca a boca ha hecho el resto“. De la misma manera, pienso en esos nuevos fenómenos musicales como el trap, el reggaetón, o, en general, la música urbana, que crecen como monstruos insaciables y que se inmiscuyen en todo tipo de escenas. Rosalía en Times Square. J Balvin, reciente portada en Rockdelux… “J Balvin ya lleva muchos años y para mí es de los más respetables del género urbano. Se deja oír, es romántico. Se merece lo mejor ese gacho. Del reggaetón hay algunas letras que no me molan tanto. Puedes hacerlas bailar sin tratar a las chicas de objeto, por faltar a las chicas no eres más guay. Es un mundo muy machista y a mí eso me jode. Aunque eso no quiere decir que sea malo.  Entiendo que es una música de baile. Yo no soy un hater. Fluyo, entiendo que es la música del siglo XXI. Prefiero que suene el trap y el reggaetón al pop ñoño de toda la vida. Por lo menos eso tiene más ritmo“.

Ya estamos acabando y todo lo que he percibido de Javier hasta ahora es que es un tío cero hermético. No tiene pelos en la lengua. Y casi sin darme cuenta, con su manera de ser al natural, he establecido una relación instintiva, y es que todo lo que vociferaba años atrás sigue despertando en mí el mismo efecto que ahora. “Dios es el camino, la luz es el camino, la energía positiva es el camino. En eso le invierto mucho tiempo de mi vida. El estar conectado con la creación, la vibración positiva. Son mi máxima inspiración y de lo que más orgulloso estoy de canalizar . Dios es amor, el amor es mi referente”. Cierto es que Doble V ya queda un poco lejos. Después de esta kilométrica gira, toca un merecido descanso. “Mi intención ahora es descansar, estar con mi hija, que tiene 15 meses. Estar con mi piba, que se desarrolle profesionalmente y yo estar más con la niña. Desaparecer del escenario y vivir la vida real, apoyar a la gente de mi alrededor. Haré mis colabos, si surgen conciertos en América, también me gustaría hacerlos. Lo que vaya surgiendo, pero ya mucho más desconectado de la carretera y de los escenarios“.

Paradójicamente, quienes nunca van a desconectar de la carretera serán los fans. Jóvenes, viejóvenes y cuarentones que a día de hoy ya solo escuchan “El Círculo” en su carro y que han visto cómo a la Biblia de Kase.O se añadían varias páginas. Ahora ya no tengo que tirar de flashbacks para justificar el presente. Sencillamente, este álbum lo hace solo. Porque con él, Montón nunca se había erigido tan auténtico y pintoresco. Es como un pueblo de leyenda.

Màrius Riba
el autorMàrius Riba
Comunicación y marketing digital. Sin música no seguiría aquí. Así pues, sobreviviendo| Twitter: @MariusRiba

1 comentario

  • Es un tío genial…ver lo es todo un espectáculo igual que oír sus declaraciones con mucha coherencia y sentido común…. Siempre KASE O

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