Entrevista

[Entrevista] Klaxons: «La gente paga un buen dinero para verte actuar, no para verte jodido sobre un escenario»

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Klaxons le han cogido gustillo a España. En lo que llevamos de 2014 van a tocar siete veces en nuestro país sin ser una gira. Empezaron por Barcelona el pasado mes de febrero, en julio pasaron en el FIB y este septiembre se están pateando bien el terreno: actuaron en Bilbao con motivo del Mundial de baloncesto, luego se dejaron ver por Palma (Solar Fest) y el pasado martes acudieron a Madrid para grabar ‘Un lugar llamado mundo’ para Canal+. Ayer volvieron a la ciudad condal para el BAM y el miércoles que viene regresan a Madrid para una colaboración con Converse. Están presentando ‘Love Frequency’ (Akashic Records), su tercer disco tras aquel potentísimo debut de 2007 (‘Myths of the Near Future’) que puso de moda aquella electrónica guitarrera que ellos mismos denominaron Nu­Rave y su continuación de 2010, ‘Surfing de Void’, un álbum infravalorado que dejó descolocado a crítica y fans. Ahora, cerca de alcanzar la década como grupo, se han lanzado hacia el pop con sintetizadores más disfrutable.

Binaural quedó con el teclista y cantante James Righton para desayunar en un bar a tiro de piedra de la Joy Eslava. El marido de Keira Knightley demostró que domina la comida española. Pidió una de bravas, otra de queso manchego y degustando pimientos del padrón mojados en un Ribera del Duero, lo remató con una confesión reveladora: «Me encanta el cochinillo de Segovia, cuando les vi cortarlo con los platos flipé…«. Entre tapa y tapa, dio tiempo para hablar del nuevo álbum, de si persiste aún su vena de fiesteros destroyer, la muerte de Amy Winehouse… y de su admiración por Simeone.

Klaxons no paran de venir a España este año. Algo tendremos que tener que os guste tanto…

¡Yo mismo quisiera saberlo! (risas). Lo cierto es que nunca fue algo que dependiera realmente de nosotros. Llevamos juntos nueve años y no sé el por qué nunca hemos podido hacer una gira propiamente dicha por España, porque hemos venido sólo a festivales y cosas así. Y este mes no hacemos más que ir y venir de un lado a otro de España. Sólo puedo decir una cosa, gracias, fans españoles (risas).

Y tú te conoces bien el paño porque viviste un tiempo en Madrid…

Sí, por eso cada vez que sale la oportunidad de venir a esta ciudad digo «¡Sí!». Lo más curioso es que me acuerdo de mi tiempo en Madrid, hace diez años, y de cómo pensaba que no era como Londres… No sabía por qué pero Madrid no estaba en la escena de giras de grupos como debería. Me molestaba bastante porque es una gran ciudad, con un gran público y no entendía por qué no venían tantas bandas como tendrían que hacerlo. Por lo que sé, eso va cambiando y ahora es muy diferente. Y me alegro, porque es una gran ciudad, con gente fantástica. España está llena de amantes de la música y me encanta.

De hecho, y aunque el FIB no es extrictamente un público cien por cien español por razones obvias, hace muy poco os leí diciendo que vuestro show allí este verano fue el mejor concierto de vuestra vida…

Suele decirse eso pero, en este caso, es la verdad. Teníamos muchas esperanzas este año porque la primera vez que fuimos, en 2007, fue una locura, actuamos en la carpa y eso era un infierno. Un caos, la gente nos mandó hasta emails quejándose: «No pudimos ni meter un dedo del pie en vuestro concierto». Otros aún nos recuerdan que es su concierto favorito de todos los tiempos. ¡Pura locura! (risas). El segundo, en 2010, también estuvo muy bien, y ese ya fue en el escenario principal. Este año nos tocó actuar el jueves, el primer día, y a las once de la noche. Buffff. Yo pensaba «¡No va a haber nadie!». Estaba preocupado. Y cuando salimos al escenario, había miles y miles de personas. Y se lo pasaron en grande del inicio al final. Aunque muchos digan que no, los artistas notamos cuando estamos perdiendo a tu audiencia. Cuando bostezan (hace el gesto ostensiblemente) y dicen «Vamos a pillar una cerveza…». Todo un clásico (risas). Pero no fue para nada así. Entre nosotros y ellos, no sé cómo, logramos crear un momento mágico…

Hablemos un poco de este ‘Love Frequency’ que lleva desde junio en circulación. Ya que estamos comentando vuestro directo, es un disco en el que los sintetizadores dejan de lado las guitarras. ¿Qué tal funciona sobre el escenario?

Muy bien. También porque empezamos probando las nuevas canciones en directo. Hicimos una serie de conciertos en sitios pequeños para mostrar a la gente cinco o seis canciones. Desde el inicio fue obvio, para nosotros, que funcionaban bien con el resto del set. En el feedback la gente nos decía que encajaban bien con las canciones del ‘Myths of the Near Future’ y el ‘Surfing the Void’ pero que eran una nueva dirección, como dices. La gente no sabía cómo sonaba lo nuevo que iban a escuchar y tras escucharlo se subieron rápidamente a bordo. No es que no vayamos a dejar de tocar ‘Golden Skans’ o ‘It’s not over yet’, pero saber que podemos meter ‘New Reality’ o ‘Invisible Forces’ es gratificante. ¡Seguiremos tocando singles, hits y otras no tan fáciles! (se ríe).

En esta ocasión os habéis lanzado a producir varias de vuestras canciones (Show me a Miracle, Out of the Dark, Liquid Light y Atom to Atom). ¿Prueba o camino para el futuro?

No lo sé. Nos gusta crear el disco juntos también a ese nivel pero es bueno tener una opinión externa. Las colaboraciones son muy importantes para un músico. No creo en la gente que se acomoda. Creo en seguir aprendiendo, y la única vía es hacerlo de otros.

¡Pero es que habéis contado con cuatro productores diferentes (Gorgon City, Erol Akan, Tom Rowlands de The Chemical Brothers y James Murphy)…!

Sí, pero no lo veo como algo malo. Trabajar con Gorgon City es muy diferente a hacerlo con Tom Rowlands. La idea de ser únicamente nosotros tres, solamente tocando nuestros instrumentos… es muy aburrida. Todo el día aporreando la guitarra o dándole al teclado. Es un horror. Me gusta aprender y hemos conseguido aprender de ellos muchísimas cosas diferentes sobre ordenadores, software musical, sintetizadores… Lo que importa es mantenerse en alerta, seguir pasándotelo bien. No digo que no pudiéramos producir un álbum entero, o que no vayamos a hacerlo en el futuro, pero creo que es mejor que vengan otras personas que saben mucho y te digan qué piensan.

Sí que se percibe en este ‘Love Frequency’ que os habéis calmado. Simon Tyler­ Davies ahora corre maratones y tú mismo te has casado. ¿Dónde quedan aquellos Klaxons con fama de arrasar la noche londinense y salir de fiesta como si no hubiera mañana?

Nos siguen invitando pero ya no es tan excitante como era (risas). Pese a eso, cuando nos juntamos los tres por ahí ninguno tiene la necesidad de irse a casa pronto. Más bien lo contrario. Pese a que Simon sea runner y yo haya pasado por el altar, no somos ese tipo de personas tímidas que se recogen temprano (se ríe maliciosamente)… Ahora lo que hacemos es escoger qué noches salimos. Como grupo, cuando empezamos estábamos completamente locos y fuera de control. Nos costaba funcionar como una banda en directo por culpa de tanta fiesta… Con el tiempo hemos aprendido que puedes salir después de un concierto pero, ¡hey! esto es un trabajo. Es tú trabajo. La gente paga un buen dinero por verte actuar, no por verte jodido en un escenario. Ir a conciertos es caro y queremos que la gente sienta que han invertido bien la pasta. Seguimos saliendo, pero nos aseguramos que eso no nos impida tocar bien.

Precisamente, España es uno de los sitios donde más ha tocado la crisis el bolsillo de los jóvenes…

Lo sé, ¿tenéis como el cincuenta por ciento de paro juvenil o así, no?

Estás bien informado por lo que veo.

Sí. Por eso queremos que la gente salga de un concierto nuestro habiendo disfrutado, que haya creado recuerdos imborrables, que se haya evadido. Que en esta situación de mierda, haya escapado por momentos de la triste realidad…

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Hablando de tristeza, es curioso, ganásteis en 2007 el Mercury Prize que os acabó de poner en la cima y, repasando la lista de nominados, estaba también Amy Winehouse por el magnífico ‘Back to Black’. Deja una sensación extraña, ¿no?

Fue una tragedia. Deja una sensación muy, muy, muy triste ver que se queda por el camino gente tan brillante. Fue una luz que se fundió demasiado pronto. No es que tuviéramos una relación estrecha con ella, pero sí que la conocíamos. Por ejemplo coincidimos en conciertos en Philadelphia y San Francisco, en los Brits Awards… Era increíble su manera de cantar y actuar… Era una entre un millón. Pero fue otra clásica historia, otra víctima que se cobra el rock and roll. Trágico.

Para acabar, me voy a saltar al guión. Sé que eres un fanático del fútbol y del Tottenham Hotspurs. El Real Madrid os quitó a dos ídolos, Modric y Bale y aún así se te ve contento por Madrid…

Nos hemos convertido en el club que alimenta al Madrid. ¡Parecemos su cantera! Es una pena porque recuerdo ver en White Hart Lane a Modric y Bale y ¡guau! era un fútbol eléctrico, increíble, con ellos y Redknapp como técnico. Ahora son galácticos (risas). De hecho, hace tres años volvíamos en un avión de un concierto en Sydney, como veinticinco horas de avión, y al llegar a Londres me topé con el Tottenham en el aeropuerto. Y me dije «¡Me cago en D…! ¡todo el equipo!». Me puse a revolotear por allí, como un escolar… Me recuerdo gritando «¡Oh, Bale, oh Bale!»…

¿Te reconoció?

¡Qué va! Me da que los futbolistas no conocen mucho las bandas indies… (risas).

Por cierto, tenéis un futbolista español, Roberto Soldado…

No juega mucho, y es una vergüenza. Le sigo en Instagram, me encanta ponerles ‘likes’ a sus fotos, sale mucho por ahí con Sandro y Lamela (risas).

Sabía que eras futbolero pero no tanto…

En mi vida tengo dos aficiones, la música y el fútbol. Y cuando no estoy dando conciertos o grabando, veo mucho fútbol en casa por televisión, anoche vi al Madrid (se refiere al Real Madrid­ – Basilea de Champions) y cuando vivía en Madrid iba al Bernabéu a ver a Beckham. Pero el que me gusta ahora es Simeone, es un maestro.

Habrá que ficharlo para el Tottenham…

¡Qué más quisiera, pero no somos un club tan grande! (risas).

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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