Entrevista

[Entrevista] Le Parody: “Quería hacer un disco muy folklórico y a la vez muy electrónico»

le parody

‘Porvenir’, tercer disco de Le Parody, es un viaje oscuro por el bello caos del mundo en que vivimos, y encima ayuda a desconectar de él, algo que, dadas las circunstancias, se agradece. Imaginaos por un instante ese pequeño espacio de desconexión total en el que os gustaría encontraros el día que todo se vaya a la mierda, si es que finalmente sucede, y ponedle música: todas la emociones desbocadas, emergiendo al unísono de ese centro de todas las cosas del que parecen surgir las necesidades y deseos del ser, sin que la racionalidad pueda marcar las pautas a seguir, sin que nada podamos hacer más que presenciar cómo se forma esa eterna espiral de locura que es el mundo, donde nuestros privilegios son el sufrimiento de los habitantes del extrarradio del mismo, mientras que, confusos, buscamos desesperadamente algo que nos haga sentir, a duras penas, algo nuevo, y en este punto es donde Le Parody te rompe todos los putos esquemas y te deja en pelotas ante la cruda realidad, y no es su intención, pero ocurre que su precioso caos te remuerde las jodidas entrañas, y eso, además de no ser lo habitual, se agradece:

¿De qué parte de Andalucía eres?, supongo que la región ha supuesto una gran influencia para ti.

Nací en Málaga pero me crié en Granada. Y tengo una conexión importante con Jaén. Y sí, aunque vivo en Madrid desde hace mucho, sigo teniendo mucho contacto con Andalucía (oriental), me gusta y me influye mucho.

En anteriores trabajos de Le Parody, se percibían tintes más exóticos que en «Porvenir», donde impera la tradición andaluza sobre el resto de influencias, ¿es intencionada esta inclinación total hacia tus raíces?

En los dos discos anteriores me puse unas normas o limitaciones como punto de partida, un poco a modo de juego. «Cásala» me propuse hacerlo con instrumentos que cupieran en una maleta de mano, y así di con el sampler y el ukelele y empezó un poco todo el carácter viajero de este proyecto. Y Hondo me propuse componerlo entero usando solo samples de músicas que estuvieran en la ruta del éxodo romaní de India a España. Hay trozos de canciones de Marruecos, Irán, los Balcanes… Y probablemente por eso te suena “exótico”. En «Porvenir» he seguido tirando de la biblioteca de sonidos de Hondo, pero más como arreglos que como esqueleto de los temas. En «Porvenir» todo se sustenta sobre beats más sobrios. Al no tener que encajar las melodías en ningún corsé iban saliendo más libres, y he notado que cuando hago melodías por inercia, sin pensarlas mucho, me salen imitaciones de canciones populares o de cantes andaluces. No sé bien por qué es así, pero fui dejando que fluyera ese impulso, que además era un buen vehículo para probar las letrillas que estaba trabajando, que son también imitación o mezcla o collage de letras populares andaluzas y flamencas, y supongo que es por eso que el disco suena como suena. 

Carátula de «Porvenir» de Le Parody

La electrónica tiene un punto caótico que en ocasiones dificulta su fusión con según qué tipo de folklore; recientemente Baiuca me confesaba que la gaita, por ejemplo, jamás terminó de encajar en su proyecto. ¿Algún sonido en concreto o frecuencia que no haya encajado en este disco?

Yo utilizo samples sacados de canciones, creo que esta es la diferencia importante entre lo que hago y la música de “fusión”. Yo no fusiono nada: los samples que utilizo en loop son una parte más de la base electrónica e integrarlos en la mezcla no es más difícil que combinar un bajo con un bombo. Lo único que deseché en este disco quizás fueron las texturas más lo-fi que sí usé en los anteriores, porque no casaban bien con los sonidos más limpios que he sacado del sintetizador.

El pop y el trance no están para nada reñidos, muestra de ello tu nuevo trabajo. ¿Cómo es que, aún siendo tan experimental e íntimo, tu sonido resulta tan bello, manteniendo su delicadeza incluso en las partes más caóticas? ¿Existe cierto orden premeditado dentro de este maravilloso caos que has creado?

Wow, muchas gracias. Belleza, delicadeza y caos son grandes piropos. Hay pocas cosas premeditadas en este disco a nivel técnico, lo que sí que hay es mucho, mucho trabajo, mucha prueba y error en la composición y un diseño de sonido muy minucioso, buscando sonidos que combinaran sin pegarse, recorriendo la fina línea entre lo exuberante y lo excesivo. Pasa que tiendo a lo barroco, pero me gusta mucho lo minimal, así que la música y los textos que hago están siempre en tensión entre esos dos extremos. «Porvenir» sale de varios años de experimentos en directo y luego más de medio año de trabajo intensivo en el estudio. Todo eso envuelto en el curro imprescindible de David Carratalá en el Gabinete Hermético, que fue quien mezcló y terminó de producir los temas. 

La potencia del tipo de electrónica que haces no interfiere en ningún momento con la voz, resulta maravilloso porque muchas propuestas del estilo en ocasiones se ahogan debido a la sobrecarga de elementos. Cuéntanos un poco sobre los retos que ha supuesto para ti, como músico, concebir este disco. 

Ese era precisamente uno de los mayores retos. A lo largo de todo el tiempo que llevo haciendo música me ha atraído la unión de esas dos partes, que pueden resultar opuestas pero que yo me he empeñado en combinar: beat y melodía, máquina y voz. Quería hacer un disco muy folklórico, con mucha letra y mucho canto, y a la vez muy electrónico, con beat duro y bailable. Sí que me he dado cuenta de que son partes que no quedan del todo mezcladas, más bien se suceden unas a otras. Ese fue quizás el límite del reto, pero también dio lugar a un tipo de composición que me ha sorprendido y me ha gustado encontrarme, temas largos y abiertos (frente a las canciones más pop que hacía antes, más definidas), un collage de partes que van formando un hilo casi narrativo.

Hay dos temas en el disco, ‘Alepo’ y ‘Europa’, que llaman mucho mi atención por su marcado carácter reivindicativo. ¿Es el innegable fracaso de Occidente, a efectos de la crisis migratoria, uno de los temas centrales de este proyecto? ¿Crees que, de algún modo, hemos tocado fondo como sociedad?

Yo no tengo capacidad ni conocimientos para analizar la historia así en general, así que no sé si hemos tocado fondo ahora o si la sociedad está siempre tocando fondo. Pero esta es la época y la sociedad que a mí me ha tocado vivir y hay cosas que duelen mucho, cosas que no se pueden entender, esta falta de empatía tan brutal, este expolio constante de los que controlan el dinero… Creo que en el fondo de los conflictos más complejos hay cuestiones muy simples, que en un artículo de análisis o en un discurso no queda bien exponer simplezas, pero una canción se las puede permitir. En Alepo hablo de que la gente que huía de la guerra en Siria es la misma que bailaba en el Bataclán; Europa imita las letras de canciones de guerra en las que los combatientes hablan de sus ciudades y países como si fueran seres queridos, solo que yo le cambio el signo: Europa es ese abuelo moribundo del que te ha tocado ser familia, pero hacia el que sientes más aversión que apego y solo esperas que se extinga pronto. 

Vivimos tiempos oscuros, en los que se utiliza la tragedia de aquí para justificar las atrocidades cometidas allá…, no sé si me explico. ¿Crees que este es un escenario propicio para la creación de nuevas propuestas, así como la aparición de artistas comprometidos con la actualidad que, lejos de dar un mensaje pacifista, como en su día hicieron cantautores y algunas estrellas del pop, puedan crear conciencia por medio de proyectos crudos, realistas e íntimos como el tuyo?

Sí, reconozco absolutamente esa oscuridad de la que hablas. Creo que es un tema que está ahí, que es muy evidente, y es normal que la gente que andamos creando cosas, música, literatura, cine… hablemos de ello. Es verdad que no había caído en que el tono de ahora es menos buenista, menos pacifista que frente a otras crisis de otras épocas. 

Esta pregunta me gusta hacérsela a todo el mundo: de la actualidad musical nacional, ¿qué propuestas son las que más te flipan?

Ay… Me cuestan mucho esas dos etiquetas, actualidad y nacional, porque la actualidad de lo que escucho se compone de cosas antiguas y cosas de ahora y “nacional”, que es es un concepto ya de por sí raro, lo es más todavía hoy día con todo tan globalizado. Pero bueno, aceptando el reto, y dejándome seguramente a muchísima gente fuera: escucho mucho a Ruiseñora y Cruhda, de Madrid, que además son amigas y que siento que forman parte de una escena común. En directo este verano me fliparon Bronquio, y también Akkan, un no parar de bailar. Lo de María Arnal también me encanta, es muy precioso y perfecto y muy conectado y el trabajo que hace con el folclore es una pasada. 

Al introducir tu nombre en Google, me topé con unas cuantas comparaciones, siempre con otras artistas femeninas, que llamaron mucho mi atención, no de un modo positivo, a decir verdad, dado que me parecen totalmente absurdas las comparaciones; me parece más esclarecedor, si acaso, hablar de influencias. ¿Qué opinas tú de todo esto?

Me parece que la crítica musical es un poco pobre a veces (con perdón), y más en España. Se atiende mucho al sexo y al texto, y obviamente son cosas que dan claves sobre la música, pero siempre me da la sensación de que hay poca escucha real, poca gente haciendo conexiones entre cosas por sus sonidos y sus estructuras, o por sus contextos. Yo creo que si se abrieran por ahí las comparaciones el mapa de influencias y parecidos entre artistas sería mucho más extenso y sorprendente.

Ya en esta línea, ¿qué nos puedes decir de tus influencias como artista?

A mí últimamente me influyen más escenas generales que artistas individuales. El año pasado estuve en algunos festivales de electrónica y me sorprendió mucho cómo casi todas las sesiones tenían un componente ecléctico, muy de collage, a veces sin cortes entre distintos temas, otras cambiando de beat muy radicalmente, poniendo cosas juntas que podría parecer que no casan… No te podría decir concretamente qué artista hizo esto, en quién me fijé, pero me he ido quedando con esa intuición y ese eco y creo que eso ha influido en la forma que tiene Porvenir. 

Has evolucionado hacia el sonido de club de un modo progresivo estos últimos años, ¿qué nos puedes decir de él? ¿Qué te ha dado y cuánto tiempo te ha llevado llegar a encajarlo con las voces y el resto de tu imaginario?

Esto enlaza con lo que te contaba antes, me influyen las escenas y la escena club que he estado visitando en los últimos años me ha atravesado mucho. Muchas veces me he encontrado bailando en fiestas mirando al DJ y pensando, jo, yo quiero hacer eso, yo quiero provocar un baile así, tan colectivo y a la vez tan íntimo, porque es un baile en el que estamos todos solos y juntos a la vez. Haciendo este disco quería ir hacia allí, pero siempre me encuentro cosas por el camino. En este caso el folclore, la canción. Ahí es donde perdía referencias y donde he tenido que inventarme la forma de cuadrarlo todo. Ha sido mucho tiempo hasta dar con ello y aún con el disco publicado sigo explorando en los directos a ver si puede conseguirse una mayor armonía entre folklore y beat, si realmente sería posible generar una sesión como la de los DJs de las raves, desapegada y casi anónima, pero con el elemento tan presente de mi voz… Me parece que «Porvenir» no es un proyecto terminado, sino más bien un hito en un camino que sigue.  

Muchos medios hablan del folklore español como algo que se pretende contextualizar de algún modo dentro de la música comercial, como si fuera necesario justificar el interés de la gente en géneros como la muñeira o el flamenco, cuando lo cierto es que en otros países el folklore se ha mezclado con la música de masas de un modo mucho más natural que aquí, en España, donde, hasta hace poco, se valoraba mucho más aquello que venía de fuera que lo propio de aquí. ¿Crees que, de algún modo, estamos espabilando y empezamos a dar el valor que merece a lo propio de nuestra cultura?

Aquí te voy a lanzar una hipótesis, aunque me da siempre un poco de apuro meterme en fregaos teóricos, pero es que es algo en lo que he pensado mucho. En el franquismo hubo una manipulación salvaje del folclore, se “blanqueó”, se neutralizó y se usó a favor del aparato propagandístico, cosa que a mí me parece que es mucho peor que la censura o la prohibición. Luego hemos vivido este periodo de transición amnésica, nuestros padres han hecho como que no había pasado nada, y creo que eso no ha hecho más que agrandar el cráter cultural en el que se vivía. Y no lo sé, quizás ahora que hay generaciones jóvenes a las que la dictadura les suena muy de lejos, si es que les suena, se vuelvan a escuchar las músicas tradicionales sin tanto prejuicio… También es verdad que es una escucha un poco descafeinada, un poco desconectada de la raíz. Pero para eso está la música, que cuando viene de lejos viene siempre cargada de sentimientos y vivencias, las entiendas o no. 

Cuando un disco es político, ¿crees necesario definir una línea divisoria entre el mensaje reivindicativo y la parte meramente artística del proyecto? 

La verdad que no sé cómo se hace eso. Tampoco me queda claro cómo se decide qué discos son políticos y cuáles no… 

Existen propuestas que es difícil no creerse, tal vez por el momento en que surgen. Nos encontramos en un escenario sumamente convulso, ciertas causas se han convertido en la avanzadilla del cambio, y aun así se percibe que Le Parody no pretende instrumentalizar ninguna de ellas en favor de la visibilidad de su trabajo. A título personal, ¿cuál es tu forma de reivindicación?

Esta pregunta siempre me sorprende mucho porque yo de verdad que no pretendo reivindicar nada. O sea, no es que abra el periódico y diga, “qué mal está esto de los refugiados, voy a hacer una canción para reivindicar que abran las fronteras”. No me funciona eso, no soy capaz de escribir canciones a partir de un tema ajeno. Lo he probado alguna vez y es que no me lo creo, me aburro. Y cuando trabajas sola en cosas que tú sola te inventas el aburrimiento es mortal. Yo escribo sobre las cosas que me afectan porque me son cercanas y como no tengo que pensarlas mucho puedo dedicarme más a jugar con el texto y los ritmos. Y coincide que en esta etapa de mi vida me afecta ver lo que está pasando en ciertas partes del mundo. Por eso me salen esas letras. Pero no las siento como “causas” sino como vivencias. 

Para finalizar, ahora mismo te encuentras de paseo por Reino Unido, dando bolos. Cuéntanos, ¿cómo recibe la gente de fuera de España tu propuesta?

He tocado bastante en Londres, siempre en sitios bastante underground, y la verdad es que siempre ha sido una pasada. Gente bailando mucho sin cuestionar qué es eso que está sonando. Da la sensación de que hay menos prejuicios por allí. En el último concierto que di allí este verano un chico me dijo que mi música estaba en el espectro que va de Aisha Devi a Fever Ray, y me encantó. Para mí ese tipo de proyectos son el folclore de ahora, o uno de los folclores de ahora, porque hay muchos, supongo, y me gusta sentir que pertenezco a eso. 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.