Entrevista

[Entrevista] Los Estanques: “Se debería apostar por las bandas locales, hay verdaderas joyas y mucha peña con talento a la que nadie hace ni puto caso”.

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En todas las entrevistas suelo preguntar por referencias nacionales, con el fin, entre otras cosas, de culturizarme más allá del mainstream. Cuando tuve la suerte de hablar con Gringo, de los Derby Motoreta’s, me comentó que estaban como locos con Los Estanques, que les acababan de ver en directo un par de veces y les parecían de otro planeta; viniendo de semejante tropa de marcianos, cuanto menos me llamó la atención, así que me puse al lío.

Más tarde, un buen amigo, algo melómano —y sumamente repelente, todo sea dicho—, me confesó que “son para flipar, otra movida” y que “apenas se destila de esto en España”. Me lo dijo cuando le confesé mis intenciones de ir a ver en directo a Los Estanques; luego, por otra línea, alguien fue mucho más directo y me adelantó que “¡te va a volar la cabeza!”. Recién había cuadrado con ellos en Monkey Week, Cádiz, uno de los bolos, según Iñigo Bregel, líder y voz de Los Estanques, que mejor sabor de boca les ha dejado hasta el momento, pero eso casi mejor que os lo cuente él:

Recientemente os mudasteis a Madrid, ¿cómo os trata la capital?

La verdad es que de puta madre, muy buena la acogida, ya centrados y tocando; tocando mucho. 

Me consta que lo rompéis en los directos, de hecho os conocí a raíz de la entrevista que les hice a los Derby Motoreta’s, reconocidos fans de Los Estanques. ¿Qué energías os transmite el público cuando os subís a las tablas?

Pues lo cierto es que hay de todo…, mucha gente, ya desde el principio, conecta con nosotros muy rápido. Otra gente al principio se muestra reacia y luego flipa, puede que en un primer momento se queden un poco extrañados con lo que escuchan, pero ya a medida que se desarrolla el concierto, quien se queda suele animarse. También hay gente, sobre todo cuando tocamos en sitios al aire libre, yo qué sé, en la calle, que pasa…, es muy difícil que se queden, y otros se acercan y se quedan con nosotros hasta el final… En resumidas cuentas, estamos flipando con la acogida que está teniendo la música que hacemos, porque siempre hemos hecho lo que nos ha dado la gana independientemente del éxito. Además, vemos a otras, como por ejemplo los Motoreta’s, que tiran para arriba con lo que hacen, y eso es la hostia. 

Tengo entendido que hacéis PPP: Pop Progresivo Psicodélico…, dejando a un lado la influencia de Crayo Láser, ¿os planteasteis hacerlo así desde el principio, o surgió por sí solo a medida que crecía el proyecto?

(Risas) No somos muy amigos de las etiquetas, un día estábamos con que si “hacemos pop, con que si psicodelia, que si progresivo….”, y de ahí salió todo esto. Si no recuerdo mal, se dijo en la radio, lo de las tres pes, y se nos quedó. Dijimos: “Pues ahí está, hacemos PPP: Pop Progresivo Psicodélico” (risas). 

Con las voces de este nuevo disco os habéis sacado la chorra, es una de vuestras señas de identidad y uno de los puntos más genuinos del disco. ¿Cuánto de dedicación tienen las voces en este nuevo lanzamiento?

Depende un poco de la canción, pero suelen llevar mucho trabajo en la grabación, sobre todo porque es el punto que más nos cuesta a todos, a toda la banda. Al final buscas que quede bien, te esfuerzas mucho…, hubo canciones que, yo qué sé, igual en una noche entera no terminaban de quedar redondas. Es una movida, en ocasiones no tienes el puto día, tío, y, sin saber por qué, no sale, y te vas a casa jodido, y al día siguiente llegas al estudio, fresco, escuchas lo de la noche anterior y, coño, ¡si no está tan mal!. Las voces son una parte muy importante del disco, pero en este nuevo trabajo hay menos que en el anterior, se trata de un trabajo más pensado para el directo. En los conciertos, con la carga instrumental que todos llevamos, está jodido lo de los coros… Con el tiempo vamos mejorando (risas). Además, no queríamos hacer nada en el estudio que luego no pudiera defenderse en los directos, porque claro, a la hora de grabar te pones a meter capas y capas y capas… en realidad puedes hacer lo que te dé la gana, y luego sobre el escenario te das cuenta de que eso con solo dos tíos no suena así, aunque sí que es cierto que los temas con más coros suelen ser los que no tocamos en directo.

La portada es hipnótica, me quedé flipando cuando leí que se trata de los pasillos del metro de Madrid. ¿Cómo es eso?

Es un cuadro de un colega, Javier Trugeda, se lo pedimos para la portada. Al final, como todo nos lo hacemos nosotros, estábamos buscando movidas para la portada y pensamos en él. En su día ya nos hizo algún trabajo para la anterior banda, Crayo Láser, y al final dices, pues coño, que todo quede en casa (risas). Estamos rodeados de gente muy capaz, yo creo que tenemos que darnos vida los unos a los otros, además es muy amigo el tío. Un día le pregunté que si se apuntaba a esto, y de inmediato dijo que claro, que encantado, y lo cierto es que lo ha conseguido plasmar de puta madre. El disco ha absorbido una gran influencia de Madrid, ya que nos vinimos a la ciudad sin nada, y todas las cosas que nos han ido pasando a medida que íbamos grabando el disco están ahí. Esa portada representa a la perfección lo que pretendíamos transmitir: algo sencillo pero a la vez complicado, lleno de sorpresas, toda la movida de Madrid, ese componente que figura en todo el disco, blanco y negro… Si lo piensas, la portada lo tiene todo, va en completa sintonía con el proyecto.

Portada de “Los Estanques”

Ahora, ¡Joder!, Clamando al error, Suerte, Amor-odio, Descenso inmortal, La loa que añoré, Desde ahora hasta el final, Ahora el tiempo te sobra, No te subestimes, Vicenzo II camminante, Carne de cañón, Mientras tanto… ¡Casi habéis compuesto un jodido poema de amor con los títulos de las canciones! Si se leen del tirón, parecen un poema vanguardista, o algo así. ¿Qué nos puedes decir de esto?

Tío, eres la primera persona que me lo dice, te lo juro que un día me quedé pillado con los títulos de las canciones, parece un puto poema… La movida fue que intenté hacerlo adrede, pero había algo por ahí que no me terminaba de encajar, un par de temas que no cuadraban, así que deseché la idea. Leí un par de títulos y dije: “Coño, ¿y esto? ¡Ya verás qué putas risas como cuadren bien!”. Al final, como que pasamos de la idea (risas).

Esta pregunta se la hago a todo el mundo: ¿Qué bandas o músicos te gustaría mencionar de la actualidad? No valen los Derby, que se que el sentimiento es mutuo…

Joder, tío, el otro día vi en directo a una chavala que lo flipé, Marina Herlop, una pasada, todo el rollazo. Qué más, qué más… Vaya, lo cierto es que me has pillado en bragas (risas). También están los Dirty Projectors, ese pavo me parece un genio. Se me vienen muchas bandas a la cabeza, luego seguro que caigo en la cuenta de la que debería haber dicho (risas). ¡Malcolm Scarpa!, ese tío es Dios, el puto genio de España. Escucha cualquier disco, yo directamente empecé por el primero y flipé, son como maquetillas, el segundo es más psicodélico… Es muy loco, tío. 

Fotógrafo: Sergio Albert Avilés

Con respecto a los bolos, ¿cuál es la siguiente parada?

Pues ahora tenemos el Riverland, en Asturias; luego tocamos en Galicia, en la sala O Náutico de San Vicente do Mar, en Pontevedra; Festival Noroeste, también en Galicia… Ha coincidido todo por el norte.

Y de los últimos conciertos que habéis dado, ¿cuál es el top?

Pues hubo dos que, a decir verdad, fueron completamente distintos entre sí a pesar de haber tocado el mismo repertorio, y ambos fueron increíbles. Uno fue en Miranda del Ebro, con lo de Girando por Salas: así como sonó el primer charles, la peña en completo silencio hasta el final, algo que en la vida había visto; el otro bolo fue en el Monkey Week, en Cádiz. Este bolo fue todo lo contrario, la gente súper animada. La verdad es que han sido los conciertos que mejor sabor de boca me han dejado.

Parecía como que el trap y la electrónica iban a coparlo todo, pero de repente están saliendo bandas de rock muy guapas en todas partes de España, con una propuesta fresca, original, y lo más importante de todo: sólida y hermanada. ¿Estamos ante el inicio de una nueva escena guitarrera?, ahora que decían que la guitarra, una vez más, había muerto.

No sé, tío, un resurgir de la guitarra, así, visto a corto plazo…, podría ser, pero si te paras a pensarlo, tal y como va el puto mundo, quizá dentro de, qué sé yo, treinta años, igual no hay ni árboles para hacer instrumentos. Yo creo que todo esto llegará a morir… Un piano de cola, por ejemplo, creo que llegará el momento en que dejen de fabricarse. Incluso con respecto a los estudios de grabación, ahora con una simple tarjeta te lo haces todo. Es cierto que hay mucha diferencia, no podemos ser tan cafres de decir que es lo mismo, porque para nada lo es, pero para lo que se consume hoy en día, sobre todo en relación a cómo se consume hoy en día la música, esta movida da más que de sobra. Igual a corto plazo sí que ocurre eso que tú dices, y de aquí a unos años vuelven otra vez las guitarras y las grandes bandas, al fin y al cabo, los traperos, mírales: salvo dos o tres que lo petan, el resto millones de reproducciones en YouTube y venden veinte entradas, es una cosa un poco extraña, no sé muy bien cómo funciona esto porque estoy bastante alejado de todo este asunto, pero por lo que tengo entendido, por ahí van los tiros. Salvo los dos o tres que son famosos, el resto lo petan en internet y ya. Quizá ocurra como con los discos; ahora, de repente, ha vuelto el vinilo, pero tal vez haya sido un volver para morir… ¡que ojalá no! Ojalá tomemos conciencia y se puedan seguir fabricando pianos, y guitarras…, pero es que al final ni siquiera renta económicamente. Lo que cuesta una puta guitarra… si es que no lo valen. Hay guitarras de seis mil pavos que, en fin, pues tiene que valer esa pasta porque es un guitarrón, pero en realidad ni por asomo cuesta eso fabricarla, y la gente no puede permitírselo. Por muchísima menos pasta, al final, lo tienes todo en digital.

Fotógrafo: Sergio Albert Avilés

Por seguir un poco por esta línea, el otro día los DobleCapa me decían que habían grabado el disco entero en directo y analógico porque buscaban un sonido más humano, con sus errores, sus salidas de tempo, puesto que en la producción digital, si así lo deseas, todo puede quedar al milímetro, lo que resulta, cuanto menos, sumamente artificial, sobre todo en el rock.

Estoy al cien por cien con esta peña, pero lo que pasa es que ya he hecho esta movida y te puedo asegurar que es un coñazo que se te va la olla. Al final, mezclando en analógico, con cintas, en media pulgada, una pulgada, con mesas de mezcla de no sé qué… Para que te hagas una idea, sobre todo con la otra banda, una canción de siete minutos va y se queda algún sonido bajo en el minuto seis; solamente pararlo y rebobinarlo, te tienes que sentar ahí a esperar a que la cinta termine. En el ordenador, le das a un botón y te va al principio. Es una tontería eso de rebobinar que he dicho antes, pero, quiero decir, vas sumando y sumando… vas sumando minutos, y al final es una monstruosidad de tiempo. Yo estoy con esta peña, pienso como ellos, pero lo que hago es buscar un término medio: trato de quedarme con lo que me mola de los dos métodos. El digital tiene muchas ventajas, ya para empezar no tienes que andar limpiando el puto cabezal de las cintas (risas). Son tonterías, pero las empiezas a sumar y al final acaban consumiendo una pila de tiempo que flipas. Entiendo que haya gente que quiera revivirlo, me parece totalmente respetable y, es más, lo apoyo… yo no lo haría, pero les apoyo (risas). Digan lo que digan, ese sonido analógico es la hostia, no el puto digital y el plástico. Donde esté una puta cinta, y una buena mesa, y unos buenos compresores… Yo lo que hago es masterizar en analógico, eso sí. Creo que le da un barniz bonito. 

Iñigo, tío, recientemente Nacho Serrano se dirigía a ti en MondoSonoro como “una suerte de Zappa millenial a la española”… ¿qué opinas de esto?

Joder, ¡yo qué sé! (risas), Zappa son palabras mayores. Son cosas que se dicen, pero para nada creo que sea así… ¡Esa gente estaba a otro nivel!

Para finalizar, ¿qué opinión te merece que los grandes festivales españoles programen, en su cuasi totalidad, a las bandas y músicos nacionales a la hora de comer, casi como hilo musical? ¿Crees que existe cierta cobardía a la hora de apostar por lo de aquí?

Cuando te metes en este mundillo ves cómo está el asunto y dices: “Joder, cómo hemos llegado a esto”. Es delicado, porque sí que hay que apostar, está claro, pero cuando tienes una banda ves cómo funciona esto y muchas veces es el propio público el que no apuesta. A la peña le recomiendan bandas y, o bien dicen conocerlas, o no las escuchan; luego te viene más gente y ya, cuando has escuchado el nombre unas cuantas veces, entonces, si acaso, se interesen. Al final esto lo que ocasiona es que se meta la pasta en los cuatro cabezas de cartel que son, a su vez, lo que va a ir a ver la peña. Luego están los que indagan un poco más, y van a ver a las bandas y músicos de la letra pequeña del cartel, y al final quienes vemos a las bandas locales somos los frikis que hemos estado indagando. Los que dan la pasta son los de la letra grande, en un mundo ideal se debería apostar por las bandas locales, está clarísimo, pero claro, al final resulta imposible que se haga esto, por la manera en la que están planteadas las cosas. No puedes meter a una banda local a las tres de la mañana en un festival, porque luego te vienen los grandes nombres con un espectáculo que, en fin, es otro tipo de directo, eso no te lo puede ofrecer una banda local en una sala. La respuesta, en definitiva, es que sí, se debería apostar por las bandas locales, hay verdaderas joyas y mucha peña con talento a la que nadie hace ni puto caso. Da mucha pena.

Foto destacada: Sergio Albert Avilés

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