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[Entrevista] Pixies: «Como grupo creemos que podemos tocar cualquier tipo de música»

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Hoy es un día especial para los integrantes de Pixies. Hoy, viernes 13 de septiembre, ha salido a la venta «Beneath The Eyrie», tercer nuevo compacto publicado por los de Boston en era «2K». Constatando que la savia creativa continúa fluyendo por sus venas, Frank Black y sus secuaces se encerraron en esta ocasión en los Dreamland Recording Studios de Hurley (Nueva York) para concebir su nueva obra. Fuese casual o no, la gótica arquitectura de la iglesia-estudio acabó sirviendo el telón sonoro de fondo para unos cortes dotados de un característico y un tanto funesto corte que, al menos en nuestras mentes, nos remite directamente a gárgolas, arcos apuntados, bóvedas de crucería y llamativos contrafuertes.

A colación de la inminente gira que darán en Barcelona (23 de octubre de 2019, Sant Jordi Club), Madrid (24 de octubre de 2019, La Riviera) y A Coruña (26 de octubre de 2019, Coliseum), conversamos con David Lovering, su batería. El de Burlington, afable donde los haya, contesta amablemente a todas y cada una de las cuestiones relativas a «Beneath The Eyrie», a Paz Lechantin, a los elementos retrospectivos inherentes actualmente a Pixies, a su espontánea labor como mago y, también, cómo no, al estado de forma del conjunto.

Hola Dave. Ya he podido escuchar vuestro nuevo álbum («Beneath The Eyrie») y su contenido ha generado numerosas preguntas en mi mente. En primer lugar, ¿cuándo compusisteis el nuevo material incluido en el LP?

Hola Pablo. Lo grabamos en diciembre, así que creo que un año antes. Seguramente desde noviembre del año anterior, en 2018, empezamos a quedar para ensayar y a escribir canciones. Hicimos eso como tres o cuatro veces a lo largo del año. Teníamos como doce canciones que sabíamos que llevaríamos al estudio. Una vez en el estudio, escribimos por lo menos otras seis mientras grabábamos. Fue muy cómodo el hecho de saber qué canciones íbamos a tocar.

Pregunto esto porque tengo curiosidad sobre una cosa… El último disco lo grabasteis en RAK Studios en Londres, ¿verdad?

Ajá.

Y esta vez decidisteis que lo mejor era grabar el disco en una antigua iglesia. El disco trata muchos temas relacionados con la mitología, la brujería, las fábulas… ¿Tomasteis esa decisión basándola de una u otra manera en el contenido del disco?

No, Pablo, no creo que esa fuera la idea. No puedo hablar por Charles y las letras, pero la razón por la que escogimos ese estudio es porque también era una residencia: podíamos vivir allí las tres semanas que nos llevó grabarlo. También estaba cerca de donde viven Charles y su familia. Hubo muchas razones por la que lo elegimos, pero no por lo que evoca. Tal vez la iglesia y el ambiente sí evocaran algo; era diciembre y el panorama era un poco lúgubre y tal vez influyó, pero no lo pensamos de antemano. Pasó así.

¿Y cómo fue grabar en un lugar como ese?

Genial. Era un estudio muy bonito. El único problema era que había ardillas que vivían en el desván. Solo se oían ardillas, ardillas y ardillas por encima de ti, en los tejados, pero en cuanto empezábamos a tocar, se callaban. (Risas) Así que no había problema mientras grabábamos, solo cuando parábamos y en mitad de la noche y por la mañana. Era un jaleo, pero fue una delicia grabar allí, en un ambiente profesional y agradable. Una maravilla.

En el último disco, Paz Lenchantin ayudó a escribir una canción, creo que era ‘All I Think About Now’. ¿Cómo ha evolucionado su trabajo en la creación de «Beneath the Eyrie«?

Ha sido una progresión. Paz es una bajista fantástica, ya consolidada. Toca tan bien que me ha hecho tocar mejor a mí, porque no quiero quedar mal con ella. Su talento musical ya se percibía en «Head Carrier«. Con «Beneath the Eyrie» estuvimos viviendo juntos y compartiendo esta música las veinticuatro horas del día. Así que todos contribuíamos un poco, y ella desde luego que contribuyó como música y ese aporte era bienvenido. Ha sido crucial a la hora de apoyarnos y ayudarnos a escribir las canciones. Tenerla cerca es una delicia.

Joey Santiago, Paz Lenchantin, David Lovering, Black Francis

¿En cuántas canciones ha colaborado como letrista?

En las letras no. Las letras y canciones son de Charles. Desde 1985 o 1986 es Charles el que escribe las canciones. Nos las presenta con una guitarra acústica, y nosotros tocamos con él hasta que tenemos algo que podemos usar. Lo mismo al grabar: Charles toca algo y nosotros vamos trabajando sobre eso. Ese es el input. Por supuesto, Paz tiene sus arreglos y sugerencias aquí y allá y así se perfecciona, pero es Charles el que se encarga de escribir el grueso de la canción y nosotros vamos añadiendo pinceladas.

Lo preguntaba por la canción “Los Surfers Muertos”, que tiene una parte en español. Por eso pensaba que ella había tenido algo que ver en el corte.

Bueno… generalmente es Charles el que escribe. Puedo estar equivocado. Tal vez sí que contribuyese, pero no me acuerdo. Ella hace surf, así que tiene sentido. Lo averiguaré. Siento no poder responder correctamente.

¿En qué se diferencia vuestra relación profesional con Paz de la que habéis tenido anteriormente con otras bajistas?

Uhmm… es lo que te decía antes. Es una bajista increíble, consolidada y profesional. Lleva ya con nosotros unos siete u ocho años. Cuando tocábamos antes de hacer ningún disco nuevo, simplemente se trataba de copiar lo que ya estaba hecho, ahí no hay ninguna diferencia. Quiero decir, lo clavaba, pero no hay una gran diferencia, solo se trata de copiar esas partes. Sin embargo, ya con «Head Carrier» y «Beneath the Eyrie» toca lo que ella misma compone. Precisamente por eso a mí me ha hecho tocar mejor, porque, como digo, no quiero quedar mal. Necesito mantenerme a su nivel y eso es genial. Creo que es una gran diferencia. Ha aportado cosas que con las Kims no habríamos escuchado. Me mantiene alerta y hace que me lo curre.

¿Cuál es la canción del disco de la que más te enorgulleces como batería?

Uf. Es aquí y allá. Muchas veces, son solo momentos. Uhmm… quizá sea ‘In the Arms of Mrs. Mark of Cain’. porque es un no parar. Es como dum-ta-ta-ta. El bombo es una locura y toco un ritmo disco. Así, sin cesar durante toda la canción. Tuve que fortalecer nuevos músculos solo para tocar ese corte. Es un reto y me lo he tenido que currar mucho y estoy orgulloso de cómo ha quedado.

El disco tiene una especie de esencia gótica. ¿Tienes en mente algún sitio en el que sería increíble tocarlo?

Interesante. Me llegan estos comentarios sobre lo lúgubre y gótico del disco, pero para mí es difícil oír esos tintes a no ser que la gente me lo diga. Creo que cualquier iglesia sería un buen lugar para tocarlo, por la reverberación. Quizá también un cementerio. De ese pie cojean las canciones. (Risas)

(Risas) Si no me falla la memoria, 2014 fue el año en el que sacasteis vuestro primer disco después de vuestro regreso. Ahora que vais por el tercero en esta nueva era, ¿ha habido algún tipo de cambio notorio en vuestra metodología compositiva?

No, no lo creo, Pablo, considero que como grupo creemos que podemos tocar cualquier tipo de música, cualquier género. Pensamos que llevamos el tiempo suficiente como para tocar lo que sea. Eso solo está en nuestras cabezas. Todos los discos son diferentes. No hay ninguna intención o fórmula a la que recurrir para volver al sonido de los primeros discos. La única diferencia que puedo decir que hay es que con el primer disco de esa nueva era, «Indie Cindy«, que salió en 2014 , teníamos miedo. Temíamos a ese disco, porque sabíamos que la gente nos iba a juzgar al ser el primero después de los discos por los que la gente nos conocía. Por eso nos daba miedo hacerlo. No es que nos intentáramos adaptar o tuviésemos una fórmula para hacerlo mejor. Hicimos lo de siempre. Todo lo que hacemos como grupo es escribir canciones, no hay ninguna fórmula ni nada de eso. Lo mejor de todo, Pablo, fue que una vez ya nos quitamos eso de en medio, una vez acabamos «Indie Cindy», el resto fue un paseo. Fue muy fácil hacer «Head Carrier» y «Beneath the Eyrie«, porque ya no hay comparaciones. Lo pueden comparar con lo más reciente, pero eso lo tenemos superado, así que ya no tenemos ese miedo que tuvimos al hacer «Indie Cindy».

¿Entonces piensas que aparte de eso no tenéis nada a lo que temer a la hora de tocar y sacar un disco ahora mismo, en 2019?

No, no, porque como digo, en nuestras cabezas nos encanta lo que hacemos y pensamos que nos podemos salir con la nuestra tocando todos estos géneros y canciones. Mientras que seamos felices con eso, es todo lo que nos importa y ojalá que a la gente también le guste. No hay mucho más a lo que temer aparte de a hacer un trabajo de calidad como músicos.

Joey Santiago, David Lovering, Black Francis, Paz Lenchantin

Este año marca el 30 aniversario  de «Doolittle». En 2020, llegará también el 30 aniversario de «Bossanova» y «Trompe le Monde». ¿Tenéis alguna celebración en mente?

Es interesante, porque sé que hicimos algo para «Surfer Rosa» y «Doolittle». No sé, no sé, porque esos fueron momentos muy importantes en nuestra carrera. No sé, no creo que hagamos nada a no ser que nuestros managers nos convenzan. De hecho, hay algunas canciones en «Trompe le Monde» que cuando las escucho no tengo ni idea de cómo se me ocurrió la batería para ellas. Especialmente ‘Space (I Believe In)’, ahora me parece que era otra persona la que lo tocaba. Es broma, pero no sé si podría hacer eso de nuevo. (Risas)

(Risas) Como decíamos, este año marca el 30 aniversario de «Doolittle«. ¿Cómo ha sido para vosotros ver que ese disco ha sido considerado como uno de lo más fundamentales de finales de los ochenta?

Es difícil, Pablo. Es decir, desde mi mentalidad como integrante del grupo lo agradezco, es maravilloso, pero no va más allá de eso, porque es difícil verlo así desde mi posición. Como músico, es genial hacer algo que le guste a la gente, pero ya está, porque como grupo es complicado verlo con perspectiva. Lo entiendo cuando hago esa pregunta a otro grupo, pero es muy difícil de responder. Agradezco que a la gente le guste, pero eso es todo.

Ah…. y por curiosidad debo preguntarte algo…¿Sigues trabajando en el proyecto de Scientific Phenomentalist?

Sí. Ya no tanto, porque he estado ocupado con los Pixies. Está en segundo plano, pero hago magia en el backstage o con la familia en restaurantes, cosas así, si procede.

David Lovering en acción encarnando al mago The Scientific Phenomentalist

¿Cómo encuentras el momento adecuado para hacer algo así teniendo todos estos conciertos y giras con los Pixies?

Bueno, ahora mismo es difícil hacer un espectáculo como tal, pero elegir el momento adecuado para hacer magia es un arte en sí mismo. No puedo coger a alguien y decir: “Oye, ¿quieres ver un truco?”. Eso no se puede hacer. No se puede. Así que la magia que hago, especialmente en el backstage o un restaurante es cuando, pongamos, hay como diez personas. Solo cuando hay un bajoncillo o cuando la conversación se enfría es un buen momento para hacer un truco. Si no, es raro. Tengo trucos en los que pueden participar varias personas y eso es genial porque es divertido y le da una nueva vida a la fiesta. Es tanto una forma de entretenimiento como de tomarse un respiro de la propia fiesta.

Increíble. Para finalizar… Os veremos en octubre aquí en Barcelona, Madrid y A Coruña. ¿Qué podemos esperar en el setlist? ¿Tocaréis entero el nuevo disco o solo unas cuantas canciones?

Si algo sé de Charles es que va a querer tocar el disco entero. (Risas) Le gustaría tocar tanto como fuera posible. La cosa es, Pablo, que para entonces ya habremos completado unos tres cuartos de la gira y estaremos cerca del final y las cosas habrán cambiado. Creo que al principio de la gira querrá tocar el disco entero, pero ya hacia el final será una selección. Puedo predecir, y esto es un truco de magia, Pablo, que vamos a tocar un setlist de 90 minutos del que solo sabremos cuál es la primera canción y después vendrán un porrón de canciones nuevas y por supuesto los clásicos, eso se da por sentado. No nos dirigimos al público, no hablamos entre las canciones, tocamos lo más rápido que podemos y no tenemos setlist como tal. Es una ensoñación sobre el escenario, es la forma de ser que hemos desarrollado con el paso de los años. Si hay una cosa que puedo decir a aquellos que nunca han visto a los Pixies en directo es que no somos antisociales, no estamos enfadados con ellos, solamente no hablamos al público. Tan solo hacemos lo que mejor se nos da: tocar. 

Muchas gracias por todo, Dave. Nos vemos en Barcelona.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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