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[Entrevista] Shame: «Tiene sentido que gran parte del disco naciese en un dormitorio»

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La almohada a modo de espejo, de retrovisor, e incluso también de telescopio. Amplio y variado es el juego de lentes que Shame aplican a sus vidas en «Drunk Tank Pink«, su esperadísimo segundo disco de estudio. Dejándose asesorar por un titán del sector como James Ford, los británicos amplían las fronteras que delimitaron el sonido de «Songs Of Praise», arrastrando su espectro sonoro hacia derroteros tan dispares como los definidos por Iggy Pop & The Stooges, David Bowie o, con anclaje en lo contemporáneo, a Black Country, New Road. Algo de accesibilidad se pierde por el camino en un vasto trabajo de grisácea tez repleto de volantazos rítmicos y momentos tan imprevisibles como los presentados en ‘Snow Day’, uno de nuestros temas favoritos de este primer tramo del año. «Well I just have to close my eyes / And I can almost taste it / The fresh of air of freedom», como oda precisamente a aquello que hace grande al LP: el libertinaje creativo, sin fisuras y sin complejos.

Tanto a nivel mental como físico, Shame se han marcado un auténtico «tour de force» compositivo que, tal y como hemos dejado caer en el arranque de este escrito, se originó en una oscura y despiadada alcoba. Melodías y letras van milimétricamente alineadas sobre un extraño somier nada «IKEA friendly» de proporciones un tanto inauditas. Para descubrirlo a fondo, y con la lupa que se merece, recientemente contamos con el placer de poder conversar con Charlie Steen, líder de la banda, a través de una sesión de Zoom. Pese a encontrarse firmando todo tipo de vinilos para sus fans, el frontman y cantante aceptó gustosamente nuestra invitación para así aislar cualquier tipo de incógnita relativa a uno de los trabajos más interesantes de los editados en el actual mes de enero. Avisamos: la charla incluye desde apreciaciones respecto al trabajo de Shame en los icónicos La Frette Studios (Arctic Monkeys, Nick Cave & The Bad Seeds) hasta algún que otro salseante detallito anidado a la vida personal del vocalista del conjunto.

¿Qué tal todo, Charlie? Te veo ocupado.

Ya ves. ¡Estoy aquí firmando 1001 cosas diferentes!

¿Es un poco aburrido, no?

Bueno… Estoy currando a fuego, o al menos lo estoy intentando.

(risas) Está bien eso de aprovechar los momentos de promo para ir firmando discos.

Sí, se hace lo que se puede (risas).

Estamos aquí charlando con motivo de la promoción de “Drunk Tank Pink”, vuestro nuevo álbum. Debo admitir que me ha sorprendido el gran giro que habéis adoptado respecto a “Songs Of Praise”.  ¿Qué tipo de idea o enfoque tuvisteis en mente de cara a plantear ese tipo de cambio?

La verdad es que no fue un cambio tan consciente. No pensamos demasiado aquello de “vale, vamos a hacer las cosas de forma diferente”. Sabíamos que no queríamos cortar y pegar lo hecho con “Songs Of Praise”. La diferencia creo que pasa por el hecho de que compusimos buena parte del trabajo en el dormitorio de Josh. Eso nos permitió grabar diferentes ideas y añadir percusión, sintetizadores, etc. También los miembros del grupo nos sentimos mucho más seguros. Ya son como dos años ensayando y girando. Escuchamos mucha música también…

También es interesante recordar el contexto de lo acontecido en este año. Cuando sacamos “Songs Of Praise” mucha gente decía: “uy, el directo es tan diferente del disco…” porque formalmente somos una banda hecha para el show en vivo. Siempre ha existido ese tipo de agravio comparativo. Es interesante comprobar cómo sonará el sonido de lo nuevo cuando podamos trasladarlo a un formato escénico.  

En materia de voz da la sensación que la tienes más controlada en “Drunk Tank Pink” que en “Songs Of Praise”. La modulas más, la manejas más a tu antojo, sin sentir el descontrol. ¿Sientes tú también eso al escuchar los temas?

Sí, y eso vino mucho del proceso de grabación. En “Songs Of Praise” me sentía como escondido bajo las sabanas en mi habitación. Ahora, con “Drunk Tank Pink”, me he sentido como si estuviese sentado en el grandioso salón de una enorme mansión, como aquel en el que grabamos en París. El entorno influenció una barbaridad en el resultado de la obra.

La Frette Studios de París son palabras mayores. Arctic Monkeys grabaron allí, Nick Cave también…

Sí. El productor [Mark Ford] había trabajado anteriormente con Arctic Monkeys por lo que nos sirvió de conexión para poder grabar en ese estudio. Es increíble. Tenía un espacio enorme con el que poder proyectar mi voz. Era muy fácil lanzar, proyectar…

¿Coincidiste con algún artista allí? Creo recordar algo con The Murder Capital…

¡Sí! Allí tuvimos un día libre y dio la casualidad que The Murder Capital estaban por allí. El grupo vino a vernos, bueno concretamente fueron dos de sus miembros los que estaban en ese momento en París. Vinieron con sus novias… Estuvo genial. Aparte de esto… Joder, fue increíble. Fue uno de los mejores momentos de mi vida. Una noche fuimos a visitar la ciudad junto a Baxter Dury.

Ahondando en las melodías del LP: en “Drunk Tank Pink” existen unas oscilaciones rítmicas que, pese a ser monumentales, suenan orgánicas. Toda transición parece encajar bien en su contexto. En una entrevista comentaste que buena parte de estos virajes procedían del subconsciente.

Buena parte del disco se origina en mi antigua habitación. Me mudé hace cosa de un mes. En términos de letras, se centra mucho en encontrarte a ti mismo. A aprender a sentirte seguro, a aprender a gozar de tu propia compañía. Queríamos que fuese un disco muy introspectivo. Creo que la naturaleza de las letras generó esos giros que tú dices. Pensamos mucho en “vale, tenemos esto. ¿Cómo lo podemos llevar un paso más allá?”. Así fue creciendo el esqueleto de los temas.

 ¿Cuál fue el tema del álbum que marcó un punto de partida en ese sentido?

Es interesante. La primera canción que compusimos tras “Songs Of Praise” fue ‘Human, For A Minute’, y creo que esa letra sirvió un poco como un esbozo de lo que estaba por venir. Formulaba varias preguntas respecto a identidad, y sobre mi identidad. También sobre el desamor… De hecho ahonda mucho en una relación que estaba condenada a acabarse. Ya sabes: una de esas en las que vuelves con alguien, y al poco tiempo vuelves a romper… Ya sabes… (risas) Va sobre ese momento en el que vuelves con esa persona y, pese a saber que todo va acabar petando, tú vives el momento. Eso, quieras o no, da muchas respuestas respecto a tu propia identidad.

Entonces… Cuando empezamos a componer a principios de 2019, hacia marzo o así, no sabíamos qué hacer. Fuimos a Escocia, concretamente a una granja. Allí compusimos cortes como ‘Snow Day’, ‘Great Dog’ y ‘Alphabet’, y nos quedamos con un entendimiento más claro de hacia dónde queríamos dirigirnos.

Sobre tu forma de componer letras: ¿te centras solo en ti o también proyectas experiencias externas?

Buena parte del disco surge de lo que viví al acabar nuestra gira. Hasta entonces todo en el día a día de mi vida era Shame, era girar, era estar engullido por ese tipo de particular ecosistema. Cuando vuelves a estar sumergido en una rutina fuera de eso, te ves forzado a reencontrarte contigo mismo. Por eso hablo de rupturas, de gente falleciendo, de gente casándose… Y lo hago en ese punto porque antes me sentía completamente alienado de ese tipo de realidad, básicamente porque no estaba allí, en cuerpo presente.

Tiene sentido que gran parte del disco naciese en un dormitorio. Es el lugar más íntimo, más sagrado. Creo que puedes saber todo sobre alguien a partir de su habitación. Esa hora que tienes antes de irte a dormir es la hora más honesta que vives en todo tu día. Es cuando analizas cosas. Cuando te arrepientes, cuando sientes el luto… Es un momento muy raro, estás en compañía de tu yo.

Esto casi me obliga a preguntarte lo siguiente: ¿crees que existe algún punto de “Drunk Tank Pink” en el que sientes que te expones demasiado de cara al público?

Ese concepto de la desnudez es uno de los retos que sentí desde el principio [de la elaboración del disco]. Porque era difícil ser yo, y sacar estas cosas y sentirme tan desnudo. Especialmente lo digo en el sentido que, antes de que ningún fan escuchase el material, fueron mis compañeros de banda los que lo escucharon. Y ellos conocen el contexto de cada una de las historias. Todos sabéis lo difícil que resulta a veces hablar sobre tus sentimientos o sobre la ansiedad generada por un desamor. Es como si clavases un poco el aguijón a tu intimidad (risas). Era de lo que tenía que hablar. Sentí que, fuese lo que fuese, era honesto. Y fue tremendamente terapéutico todo el proceso. Me siento afortunado de haber explotado mi creatividad en ese sentido.

¿Y cómo ha variado la relación que mantienes con tu dormitorio a lo largo de todos estos meses de encierro?

Bueno, me mudé hace ya unas semanas. Ahora es interesante porque volvemos a empezar a girar (risas). Es curioso… Ahora valoro un montón el tiempo que he podido pasar conmigo mismo. Y el tiempo que me ha servido para sanarme. Antes me hubiese dedicado a beber para tratar de lidiar con mis problemas. Ahora tengo tantas cosas en mi cabeza que solo quiero hacerlo todo bien. Me siento super afortunado de poder estar ahora firmando estos discos, de poder estar manteniendo esta conversación contigo…


Era verano de 2019 cuando charlé distendidamente con dos de tus compañeros de banda en el backstage de un festival portugués (Super Bock Super Rock). Recuerdo que me comentaron que estaban sorprendidos por poder estar viviendo de la música, algo que no se imaginaban anteriormente. ¿Ha cambiado mucho el panorama para vosotros con toda esta movida del COVID19?

Es cierto que lo de este último año ha hecho daño. También lo es que nunca hemos ganado tanto dinero para nuestro día a día. Ya sabes: para pagar el alquiler, para ir a pubs… Eddie y Charlie empezaron a pillar pequeños curros para ir haciendo… Yo aún me estoy manteniendo y Josh también. No gastamos mucho. Por la situación, nos hemos centrado una barbaridad en componer y tirar para adelante. Nos sentimos afortunados, estamos en una posición mucho mejor que mucha otra gente.  

En materia compositiva… ¿Qué habéis hecho recientemente?

En noviembre nos fuimos a Noruega. Compusimos algunas cosas allí, para el próximo disco o para lo que sea. Desde inicios de diciembre nos hemos centrado en hacer promo. Somos una banda que nos vamos adaptando específicamente con lo que nos va llegando.

Se os viene encima ahora una gira de distanciamiento social. ¿Qué esperas de este 2021?

Pues bueno… Espero que haya una vacuna que arregle todo esto. Pero a saber… A lo mejor todo se va a la mierda. Siempre me ha hecho gracia esa broma rusa de “¿cómo se puede hacer reír a Dios?”. Pues eso (risas). Sobre el tema de las giras de distanciamiento: hicimos un bolo de estos hace poco. Fue raro, fue diferente. Te tienes que adaptar. Si te lo tomas como un reto es divertido. A ver cómo va todo. Quizás ofrezcamos algunos de los bolos más bestias que hemos hecho.

Y ya para acabar… Momento confesionario: si tuvieses que pensar en la trayectoria musical de algunos de tus artistas más admirados… ¿cuál sería aquella que te gustaría que fuese tuya en un futuro?

Es una muy buena pregunta. No sé… Diría que la de Bowie o Iggy Pop. No han existido limitaciones de edad. Todo ha sido o fue muy ecléctico con ellos. Siempre han estado abiertos a todo. También me mola mucho lo que ha hecho Donald Glover, que ha jugado con muchas movidas diferentes.

¿Te ves produciendo a algún otro artista?

Uf, no lo veo. Josh podría hacerlo, eso sí. A mí me gusta más pintar, hacer algo de acting, componer…

Eres muy bueno componiendo. ¿Has pensado en compartir tus letras con alguien?

¡Muchas gracias por el piropo! Estoy en este momento escribiendo un pequeño libro. Espero que salga en 2021. Lo he reescrito recientemente para cambiar el enfoque. Tengo dos ideas al respecto totalmente diferenciadas entre sí. La otra es demasiado controvertida… (risas) Ya veremos qué sale de todo esto.

Shame estarán este verano en el Primavera Sound 2021.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

1 comentario

  • Que pena esa gira de distanciamento social, no van a vivir una gira como deberia ser, no van a sentir la misma adrenalina.
    Gustavo Woltmann

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