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[Entrevista] Sharon Van Etten: «Tengo un montón de canciones guardadas que espero que jamás vean la luz»

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En 2014 conté con la fortuna de poder programar un cara a cara con Sharon Van Etten en el acogedor «hall» de un conocido hotel barcelonés. El encuentro, distendido a más no poder, me sirvió para indagar en la sensible, a la par que extremadamente empática, personalidad de una artista que empezaba a adquirir cierto estatus de culto gracias a la edición de su robusto cuarto disco de estudio («Are We There«).

Cinco años después, ya sumergidos en pleno ecuador de 2019, volvimos a concertar una entrevista con Sharon Van Etten con motivo de su actuación en el Vida Festival 2019 barcelonés. Curioso: solo había pasado un lustro desde nuestro último careo, pero desde el primer momento en nuestro reciente «meet up» se palpaba un cambio importante en el ADN personal de Sharon. Aquella inocente fragilidad tan característica de su yo de 2014 se había transformado, de forma bien orgánica, en una férrea seguridad remachada mediante una mirada extremadamente firme y sincera.

Las variables inherentes a su reciente maternidad, el metalenguaje presente en «Remind Me Tomorrow», su colaboración con David Lynch (¡y Jeff Goldblum!) y proyecciones varias de futuro son algunos de los ejes temáticos que cimentan la interesante conversación que mantuvimos con Sharon en el conocido festival de Vilanova I La Geltrú.

Hola Sharon. Recuerdo que cuando hiciste «Are We There» comentaste que fue un alivio para ti el poder desligarte de ciertas colaboraciones para poder crear un álbum íntimo y personal.

Sí, recuerdo que era lo que quería hacer. Era la primera vez que tomaba las riendas del disco y de la gente con la que colaboraba. Utilicé las herramientas que adquirí haciendo el disco anterior y quería demostrar que lo podía hacer por mi cuenta. Esta vez, por todo lo que ha cambiado, sabía que no iba a poder hacerlo así.

¿Cuáles fueron las razones que te llevaron a pensar: “Quizá sea este el momento de trabajar con John Congleton”?

Estaba lista para despreocuparme y dejar el proceso en manos de alguien de confianza. Creo que el hecho de abrirte y confiar así en alguien suele acabar en algo bueno. También el hecho de haber tenido un hijo, volver a estudiar y estar trabajando con más gente… no tenía la energía emocional necesaria para gestionar a los músicos y la logística. Sí que sabía qué paleta sonora quería que tuviese el disco, pero también sabía que todo el conocimiento que había adquirido hasta la fecha ya lo había utilizado en el disco anterior, que me encanta, y si utilizaba ese enfoque otra vez el resultado hubiese sido el mismo. Así que creía que trabajar con alguien en el que pudiese confiar me iba a beneficiar. Congleton ha trabajado con algunos de mis amigos y también con otros músicos de los que yo no sabía qué esperar, pero con los que él ya tenía una relación profesional. Es muy decidido y tiene esa mentalidad de negocios como para decir “esto funciona, esto no”. Esa es la energía emocional que a mí me faltaba, porque al trabajar con amigos me doy cuenta de que soy muy sensible respecto a sus sentimientos. Así que en muchos aspectos me ha ayudado a despreocuparme de eso y centrarme en ser cantante. Las canciones ya estaban escritas, pero él puso su conocimiento para hacerlas sonar mejor.

Reclutaste también a Zach Dawes de The Last Shadow Puppets, ¿no?

Sí, ¡es genial! Fue su cumpleaños el otro día.

Sí, también es uno de los miembros de Mini Mansions. ¿Sois amigos?

Sí, toca el bajo en el disco y me presentó a Charlie, que toca el teclado conmigo ahora. Zach no pudo venir de gira porque está en Los Ángeles con otros proyectos y prefiere centrarse en su grupo y tocar en estudio que ir de gira tanto como vamos nosotros.

En este disco has contado con un grupo de músicos increíble. Zach Dawes, Stella Mozgawa de Warpaint…. ¡Incluso también Joey Waronker!

Sí, sí. Joey toca en dos canciones del disco. Brian Reitzell de Air ha contribuido en la batería y también Jamie Stewart, de Xiu Xiu, ha sido fundamental en el disco. McKenzie Smith, Stella Mozgawa de Warpaint, Luke Reynolds de Guster… Congleton trajo a músicos increíbles con los que trabajar. Además, fue bonito hacer un disco de Los Ángeles, porque ya había hecho un disco de Nueva York, de Nueva Jersey y de Filadelfia.

Ya vi en tu Instagram que decías que te ibas de Nueva York.

Sí, bueno, nos vamos a mudar a Los Ángeles en octubre. Tenemos todas nuestras cosas guardadas y ahora mismo estamos con la familia en Carolina del Norte hasta que termine la gira. Así nuestro hijo también puede pasar tiempo con los abuelos antes de que nos mudemos. Allí se está muy bien, hay playa, todo es menos frenético y así nos acostumbramos al estilo de vida californiano. Nueva York se ha vuelto muy caro y nuestro hijo ha estado durmiendo en el armario y creo que también necesitábamos un cambio de ritmo. Llevo quince años en Nueva York y creo que tanto mi pareja como yo queremos levantar el pie del acelerador y disfrutar de la vida que hemos creado para nosotros.

Entonces a lo mejor el próximo disco será al estilo de rock californiano de Tom Petty…

(Risas) Quiero hacer un disco country y psicodélico, pero nunca se sabe. Ya veremos llegado el momento.

Hablabas de tu hijo antes y cómo cambió todo desde que lo tuviste hace más o menos tres años. ¿Cuál ha sido el impacto de tener un hijo en tu vida y en tu música?

Bueno, por un lado, una de las cosas más importantes es cómo gestionas tu tiempo. Te das cuenta de cuáles son tus prioridades. Me tomé seis meses para estar con él en casa cuando nació y luego ya empecé a grabar poco después. Tenía suficientes demos del periodo entre después de la gira de 2015 hasta que nació mi hijo para trabajar en un nuevo disco. No sé, siempre trabajo, escribo para mí misma incluso cuando me pasa algo personal como esto. Aunque sí que me adapto a nuestras necesidades como familia. He trabajado intensamente pero de forma gradual y he aprendido a pedir más ayuda, lo que me ha permitido estar ahí para mi hijo. Es difícil separarse a la hora de trabajar, pero mamá también tiene que currar.

Absolutamente. Da la sensación que «Remind Me Tomorrow» está repleto de cartas. Cartas enviadas a ti misma, cartas enviadas a otras personas e incluso también cartas enviadas a tu hijo. Uno de los momentos más bellos para mí es la canción “Stay”, que parece un escrito mandado al futuro con tu retoño como destinatario.

Esa era originalmente una canción para mi pareja, pero después me quedé embarazada y empecé a sentir a mi hijo dentro y luego cuando ya le tuve recuerdo cómo dormía encima de mí… Así que esa canción está escrita gradualmente. También estaba tan agotada que miraba a las paredes y tenía como una especie de alucinación en la que se proyectaba en lo que se iba a convertir mi hijo. Me pasó eso con “Memorial Day” y con “Stay”. Ambas están inspiradas en visiones de lo que él será y de lo que yo quiero para él. Muy intenso, la verdad.

Pero mola, porque es como si tuvieras en tu mente una polaroid del futuro.

Sí, y probablemente se avergüence de ello cuando sea mayor, pero lo asumiré.

(Risas) ¿Y qué me puedes decir de “Seventeen”? Porque también parece una carta que te mandas a ti misma al pasado, cuando eras adolescente. ¿Cómo surge la idea?

Bueno, surge de muchos lados. En ese momento colaboraba con una cantautora joven que estaba buscando su voz y me pedía consejos y solíamos trabajar juntas en canciones. Una de las primeras veces que quedamos, cuando yo todavía no había terminado la canción e iba de camino a verla, vi que uno de mis sitios favoritos había cerrado. Entonces me di cuenta de que me puse como el típico viejo hippie irritado diciendo: “Tío, me encantaba ese sitio y ahora es otra cosa y estos críos están ahí en este barrio en el que ya no me puedo permitir vivir…”, cosas de vivir en la ciudad supongo. También me hizo reírme de mí misma, porque recuerdo cuando me mudé por primera vez a Nueva York que un amigo me estaba enseñando su barrio y vio que un edificio había cerrado y dijo lo que yo he acabado diciendo quince años después, dijo: “A lo largo de la historia las civilizaciones nacen y caen. Vivimos en una ciudad. Esto pasa”. Así que, en ese sentido, me sentí vieja, me hizo reírme de mí misma y cuando piensas en los lugares y cómo cambian empiezas a ver tu propio fantasma y cómo ahora los jóvenes tienen la edad que yo tenía cuando me mudé a Nueva York. Te hace pensar en quién eras y quién eres ahora, en tu camino y cómo todos somos iguales y sentimos cosas similares. Por eso tenemos que ser cuidadosos los unos con los otros y con nosotros mismos, porque todos estamos intentando hacerlo lo mejor posible. Esto también me hizo llamar a mi madre y pedirle perdón por todo lo que había hecho y me hizo desear que hubiese sido mejor hija, confiar más, ¿sabes? Tener un hijo también te hace pensar más en tus padres y tu propia mortalidad.

Ahora que hablas de los lugares, al revisitar tu discografía, es curioso que, en los tres últimos discos, cada uno tiene una canción que es una ciudad o un lugar diferente: “Tarifa”, “Warsaw” (Varsovia) y “Malibu”.

¡Es verdad! (Risas) A veces cuando trabajo en una canción le pongo el nombre de donde estoy en ese momento. Cuando me quedé en casa de mi amiga Catherine acabé con cuatro demos que se llamaban “Catherine”: “Catherine 1”, “Catherine 2”, “Catherine 3” y “Catherine 4”, con la fecha para acordarme, porque solía estar de aquí para allá. Por ejemplo, “Warsaw” la escribí cuando estaba de gira con The National y tocamos en Polonia. “Malibu” la escribí cuando mi pareja me llevaba a Malibú en California por primera vez y… Tarifa cuando estaba de viaje por España. Tenía tres canciones que se llamaban “Tarifa”, pero solo una vio la luz del día. (Risas)

¿Conservas todas las canciones que no han llegado a salir?

Tengo un montón de canciones guardadas que espero que jamás vean la luz. Las comparto cuando creo que son ideas universales.

Antes hemos hablado de las cartas. Si tuvieses que ponerte en contacto con tu yo de 2013… ¿Qué le dirías?

A ver… Supongo que la primera canción del disco es la historia de cómo me voy librando de ciertas cargas y cómo le cuento una historia muy personal sobre mí a mi pareja y cómo eso hace que me vea bajo una luz distinta. Esa vulnerabilidad absoluta que te hace abrirte a un amigo y entonces ya no te ven de la misma forma. Todos tenemos esa historia que contamos a alguien cercano y sentimos que nuestra amistad con esa persona alcanza otro nivel. Esto sucedió incluso antes de que fuésemos pareja y esta historia en particular cambió nuestras vidas.

En los últimos cinco años hemos perdido a David Bowie… Cuando sacaste «Are We There» falleció Lou Reed. Recuerdo tu versión de “Perfect Day”, que me encantó, cuando tocaste en Barcelona.

Oh… Gracias.

Interpretación de A Perfect Day en Madrid 2014

Y también perdimos a Leonard Cohen, claro. ¿Te ha afectado todo esto de alguna forma a la hora de crear el disco?

Seguramente en más de lo que alcanzo a comprender. Recuerdo que estaba escribiendo mucho cuando Prince murió y mi amiga Caroline había venido de visita desde Los Ángeles. Tocamos juntas, porque esa es la forma que tenemos de ponernos al día, y como mi espacio de ensayo estaba en el sótano pues tocamos y tocamos y tocamos… hasta que hicimos un descanso para que nos diera un poco el sol. Fue entonces cuando nos enteramos de que Prince había muerto. Caroline dijo: “Voy a teñir mi corazón de morado por Prince” y yo respondí: “Eso suena genial, sigamos tocando”. Así que de alguna forma te motiva a seguir creando cuanto puedas, porque nunca sabes cuánto tiempo te queda. Hay muchas pérdidas y hemos perdido a músicos increíbles. Como seres humanos y personas que aman la música todo lo que escuchamos, sentimos y vemos nos influye. La vida es muy valiosa y por eso hay que ser amables los unos con los otros, pacientes, cuidadosos… Eso es en lo que más me ha influido.

También has conocido a algunos de tus ídolos que siguen vivos, como Jeff Goldblum.

(Risas)

En los noventa era el mejor.

Dios mío, es la bomba. Es muy gracioso, es un amor, excéntrico, pero un amor.

¿Cómo surgió la amistad existente entre vosotros dos?

Charlie, que toca conmigo, es amigo suyo. Un buen amigo y mánager de Jeff juega al tenis y Charlie también, pero ya ni me acuerdo de cómo surgió la conversación.

Increíble que el tenis fuera la conexión.

Ya ves. Pues ellos ya eran amigos y una vez en el backstage Charlie estaba tocando algo que ellos habían compuesto, todavía sin vocalista, pero yo reconocí la melodía y empecé a tararearla. Tararea. Charlie me preguntó si conocía la canción y yo le dije que sí. Se rio y al día siguiente me dijo que si quería cantarla con Jeff Goldblum en su disco. Mi reacción fue: “¡¿Qué?!” Todo porque yo le escuché tocar una demo y conocía la canción y Charlie mencionó mi nombre al mánager de Jeff. Luego coincidimos en Glastonbury.

Eso fue increíble, he visto el vídeo.

¡Fue divertidísimo! Es muy divertido cantar de esa forma porque, aunque sí que me sale de dentro por haber cantado en musicales y eso de pequeña, nunca he cantado jazz delante del público.

Fue tremendo. ¿Es Jeff Goldblum tan excéntrico como en las entrevistas?

Sí, siempre es así. Pero es muy amable y es súper agradable. Se preocupa por su gente.

Hablando de los noventa… tu cameo en Twin Peaks tuvo que ser increíble.

Sí, una locura. Me alegro de que no tuviera que actuar demasiado. Al menos pude ser yo misma.

Supongo que David Lynch estaba en el set de rodaje.

Sí, sí. Estaba ahí.

¿Cómo fue eso? ¿Cómo fue tocar con Lynch mirando?

Sí, estaba como en la parte de detrás del público, en su silla de director con su megáfono. Quería que nos sintiéramos a gusto en el escenario y tocamos de una forma natural, como lo haríamos normalmente. Tan solo llevaba más maquillaje que de costumbre.

(Risas)

Pero él fue genial. Rodamos la escena dos o tres veces para que tomasen diferentes ángulos y movió unas cuantas cosas del escenario y del público por temas de cámaras y luces, pero después de esas dos o tres tomas dijo: “¿Estáis contentos?” y yo le dije: “Dímelo tú, yo no tengo nada que decir” (Risas) Entonces dijo: “Pues todo bien”.

Con lo de The OA supongo que te vas sintiendo más a gusto en la televisión.

Todo es muy raro. Todavía no tengo ni idea de lo que estoy haciendo.

¡Venga ya! Es la segunda temporada de The OA…

Es una locura. Todavía estoy en proceso de aprendizaje. Fue un reto, porque actuar no es algo natural para mí. Con la música tiro de experiencias personales y puedo ser yo misma. Actuando también tiro de esas experiencias, pero tengo que ser alguien distinto.

Tiene que ser raro no ser tú misma.

Sí, especialmente cuando no tengo que hablar y tengo que poner caras. No sé cómo hacerlo. Siempre pongo la misma cara.

(Risas) ¿Entonces actuar frente a las cámaras no es igual a encarar una actuación sobre el escenario?

No, es muy diferente, porque tienes que interactuar con muchas otras personas. Al tocar puedo estar en el momento presente y conectar con el grupo, me apoyo en ellos. Actuando también te puedes apoyar en tus compañeros, pero tienes que estar siempre atenta. Todavía estoy aprendiendo.

¿Cuáles son tus próximos planes en medios como el cine o la televisión?

Voy a trabajar en una banda sonora y acabo de actuar en una película que se llama «Never, Rarely, Sometimes, Always». La dirige Eliza Hittman y ahora la están llevando a festivales, veremos qué pasa. Nos vamos a mudar a Los Ángeles en octubre cuando acabe la gira, así que nos vamos a centrar en asentarnos, preparar el estudio, trabajar en la banda sonora y eso es más o menos todo para lo que queda de año. El año que viene también haremos gira y quiero volver a estudiar para otoño del año que viene, así que vamos a dejar esa primera mitad del año abierta.

Todo un poco más calmado, entonces.

Sí, queremos tener disponibilidad por si nos ofrecen alguna locura tener el tiempo para hacerla. Este ha sido un año importante: mi disco salió en enero, llevamos de gira desde febrero y estamos a punto de mudarnos. Todo eso con un niño de dos años. Es mucho. Y mi pareja es mánager y trabaja con muchos artistas, así que también tiene la agenda completa…

Última pregunta. Recuerdo que cuando te entrevisté en 2014 contaste que creciste escuchando en el coche de tus padres a The Mamas & The Papas, Lesley Gore, The Everly Brothers… ¿Qué tipo de música va a escuchar tu hijo en los próximos años?

Ahora le encantan The Beach Boys y Kurtis Plow, es muy gracioso. Le encanta la canción de “Do the Do”, porque es como pregunta y respuesta. También le encanta tocar la batería, la guitarra, hacer skate…

¡Y solo tiene dos años!

¡Estamos en apuros, tío! Le encantan The Ocean, The Beach Boys, le gustan las armonías y los beats. Le gustan también In The Arms of Someone New, que es un grupo de los 80 que hace música electrónica minimalista y ha conectado con eso por alguna razón. Tiene un gusto muy ecléctico, pero sé cuándo no le gusta algo. Por ejemplo, no le gusta Bob Dylan.

¿No? Bueno, ya tendrá tiempo para eso.

Sí, eso necesita tiempo.

¡Nos vemos pronto, Sharon!

Traducción: Jorge López Asensio y Beatriz Ezquerra
Fotografías: Ryan Pfluger

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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