[Entrevista] TORRES: “Adoro la idea de que una fantasía pueda llegar a ser eterna”

entrevista torres

Una larga década ha dado a MacKenzie Scott, TORRES, para degustar las mieles y también los tragos más amargos que se pueden ofrecer en la cantina del cuarto arte. Con 30 años cumplidos en el pasado mes de enero, la de Orlando puede alardear de haber vivido un sinfín de experiencias en su último tercio de edad: a su espalda quedan esperanzadores fichajes discográficos (Partisan), alguna que otra potente decepción en ese mismo ámbito (4AD), teloneos para enmarcar (Garbage, Brandi Carlile) y colaboraciones que con cantautores de Champions League (Sharon Van Etten). Casi nada. Sumando otro check a su amplia lista de “bullet points” profesionales, la estadounidense estrenó este verano “Thirstier“, cuarto álbum en su haber que suponía el segundo lanzamiento editado bajo Merge Records en cuestión de dos meros años.

Adoptando un contrapunto respecto a la esencia introvertida de “Silver Tongue”, TORRES ha jugado a exponer en “Thirstier”, y de la mano de Rob Ellis, la facción más épica, frenética y festiva de su propio sonido. Obviando casi íntegramente aquellas baladas y aquellas cortes de slow tempo tan presentes en anteriores obras, la polifacética opta aquí por quemar el fuzz, invitando al oyente a ser seducido por experiencias sísmicas (‘Are You Sleepwalking?’), arrolladoras (‘Don’t Go Puttin Wishes In My Head‘) y casi ensordecedoras (‘Keep The Devil Out’).

Con tal de conocer más sobre este consciente abrazo a lo volátil el pasado mes de julio tuvimos la oportunidad de mantener 30 minutos de charla con MacKenzie. A corazón abierto, y con muchas carcajadas de por medio, la conversación dio, entre otras cosas, para entender que la humildad continúa estando (muy) presente en la personalidad de la artista. También para conocer su actual postura respecto a los sellos, y para descubrir lo chungo (¡y también divertido!) que debe ser el compartir nombre con una de las mujeres más ricas del planeta. La conversación completa:

Publicaste un disco hace solo un año, en 2020. Ahora acabas de publicar otro, por lo que apenas has tenido tiempo de promocionar el anterior. ¿Cómo te sientes respecto a este rápido cambio de fichas?

Cuando empezamos a salir de la pandemia supe que la gente no iba a estar pendiente del anterior trabajo. Me refiero al que salió hace un año y medio (risas). La peña siempre está buscando lo más nuevo, por lo que me centré en hacer algo grande y festivo.

¿Cuándo empezaste a componerlo?

Creo que fue hacia primavera – verano del pasado año. Hacia abril o mayo.

Revisando info vi que lo grabaste en Middle Farm Studios en Devon en el Reino Unido. Eso está muy lejos de tu hogar, y las distancias aún se han pronunciado más en esta última era a causa de la pandemia.

Sí, tengo una química especial a la hora de trabajar con Rob Ellis (productor). Ya hemos hecho algunos discos juntos. Sabía que quería que alguien produjese el compacto. No quería producirlo por mí misma: ya lo hice en la anterior ocasión y esta vez quería tirar por algo diferente. Con Rob sabía que podíamos volver a hacer una obra especial.

¿Antes de ir al estudio tenías idea de cómo querías que estuviese definido el sonido de este?

¡Sí! Hice las demos de todo el disco en Garageband. Tenía una idea muy clara del envoltorio que debía existir. Necesitaba ayuda para conseguir esos sonidos que tenía en mente.

Comentabas lo de Garageband… Solo por curiosidad: al hacer las demos… ¿solo las grabas con la guitarra o añades más capas con otros instrumentos o recursos?

Pues la verdad es que suelo presentar alguna pista de batería para entender la base de las canciones. A veces toco la flauta, algunos sintetizadores, piano, instrumentos… Toco un poco de todo. Me gusta grabar demos que reflejan un poco la amplitud del sonido que quiero abarcar.

Entrando en materia conceptual: en tus anteriores álbumes ahondabas en conflictos personales, sacándolos a flote y mostrando mucha sensibilidad a la hora de exponer inseguridades. Con “Thirstier” parece que has dado un poco la vuelta a esto: me da la sensación que aquí optas más por intentar ayudar a empoderar a la gente de tu alrededor…

¡Totalmente!

¿Crées que esta reacción nace en parte a raíz de la pandemia?

Por supuesto. Has dado totalmente en el clavo, de verdad. Mis anteriores LPs han sido más contundentes en lo mental que en lo físico. “Thirstier” va más sobre las sensaciones de tu cuerpo. Fue una reacción a la pandemia, y a tomar la temperatura a toda la gente de mi alrededor. No era el momento para sentirse triste, era el momento de intentar estar contento. No quiero que esto suene como que quiero echar abajo la idea de estar triste, entendiendo su belleza… ¡Para nada! He compuesto mucho arte triste (risas). Pero sí… Solo fue una reacción. Quería que la gente bailase y sintiese una buena dosis de felicidad dentro de lo que nos ha tocado vivir. Porque ha existido demasiada oscuridad recientemente…

¿Cuál es la relación del título del trabajo respecto a esta idea que comentas?

Me gusta la idea de que las cosas sean eternas. En este caso puede ser alegría, deseo… Todo lo que pueda ser tu fantasía. Amo la idea de que tu fantasía perdure, y no solo sea algo que experimentes una sola vez. Y que entres en una especie de “loop” de puro placer: queriendo estar con alguien, queriendo tener una vida muy concreta, etc. Me gusta esa idea de tener unas fantasías permanentes y no estar toda la vida intentando pasar de una fantasía a otra. Eso conlleva algo de frustración, y también de desorientación. ¿Por qué una fantasía ha de finalizar si ya tengo lo que quería? Adoro la idea de que una fantasía pueda llegar a ser eterna.

Uno de los adelantos de “Thirstier” fue ‘Hug From A Dinosaur’. El concepto de la eternidad está bien arraigado a ese tema, ¿no?

¡Sí! Definitivamente. Esa va específicamente sobre que la verdad sea eterna.

¿Es cierto que nació a partir de un sueño que tuviste?

Sí. Es cierto. Fue uno muy raro, y lo curioso es que no tiene mucho que ver con la canción (risas). Hace cosa de una década tuve un sueño en el que recibí un abrazo de un T-Rex enorme. Fue tan mágico… Me desperté pensando: quiero a ese dinosaurio. Y ese sentimiento era real. Puede que el animal existiese hace millones de años pero creo que hay cosas que no cambian. La verdad de esa época es la misma verdad que la que existe ahora.

Algo curioso respecto al disco: al escuchar ‘Are You Sleepwalking?’ no pude evitar que el nombre de un grupo se me viniese a la cabeza. Después vi el título de ‘Hug From A Dinosaur’ y parecía existir una extraña casualidad, o no, ahí… ¿Eres fan de Dinosaur Jr.? El fuzz me recuerda demasiado al del sonido “J. Mascis”.

(risas). ¡Gracias! Dinosaur Jr. me encanta. Es curioso porque no tenía ningún tipo de referencia a nivel sonoro en lo relativo a Mascis, etc. Aunque es cierto que mi novia es una super fan de ese grupo por lo que sus canciones suenan mucho en mi entorno. Seguro que de una manera u otra ese tono melódico afectó a mi subconsciente. La verdad es que nunca hago referencias directas en discos de forma consciente.

En medio del disco ‘Big Leap’ funciona casi como un interludio. Aporta calma, y se erige como la gran balada del compendio. ¿Cuál fue la idea que prendió la mecha para la concepción de la canción?

Mi padre tuvo un accidente hace unos años. Se cayó de una azotea… Sobrevivió pero quedó completamente paralizado de la cadera para abajo. Ese tema fue una especie de canción de amor dedicada a mi papá. Es el único tema de “Thirstier” que habla de una relación familiar.

Sobre ‘Keep The Devil Out’: a veces pasa que los últimos temas de los álbumes muestran el siguiente paso a nivel sonoro en el que se van adentrar los compositores. Esta canción suena casi a Nine Inch Nails. ¿Crees que las bases de ese sonido podrían dar pie a un disco entero de Torres?

Uf, por supuesto. Sería genial hacer un trabajo entero adentrándome en el sonido de ‘Keep The Devil Out’. Amo esas texturas… Creo que con “Three Futures” experimenté algo con esas movidas, aunque no me metí de lleno. Pero adoro el sonido industrial. El que suena muy metálico, muy frontal.

Te sigo desde tus inicios y siempre me ha llamado la atención como has ido variando la forma de presentar tu músico. Hay canciones que suenan muy diferentes respecto a otras. ¿Identificas algún tipo de zona de confort específica a la hora de componer? Algún instrumento, algún estilo de sonido…

Creo que puedo intuir un poco dónde está mi zona de confort… Eso sí: siempre intento salir de ella. La utilizo como punto de partida, para saber de dónde he de salir. Es curioso pero en términos melódicos mis obras no suelen variar mucho. Es la producción lo que hace que una cosa difiera mucho de otra, cambiando la forma en la que una melodía llegue a ser percibida por el oyente. Sí… Como ejemplo: una canción de mi primer disco puede tener una melodía muy parecida a una de un tema de “Thirstier”, pero no reconocerás esas similitudes si las producciones van por sendas totalmente diferentes. A la gente la puedes desorientar mucho en ese sentido… (risas).

Hablando un poco de tu trayectoria, a nivel de panorámica: ya llevas muchos años en el mundillo, y esto te ha llevado a estar con sellos diferentes. Alguno de ellos muy grande. Antes de estar con Merge Records, con el que has editado tus dos últimos Lps, estuviste con 4AD. ¿Qué recuerdas de la fase vivida en aquella disquera?

Lo mires como lo mires es un acuerdo con un sello discográfico es un acuerdo profesional. Todo tiene pros y contras… Saber lo que quiero es lo que más me ha guiado en mi carrera profesional. Algunos aspectos de algunos sellos están muy bien, y otros aspectos no tanto. Pasa bastante aquello que necesitas dar algunos pasos en el sector para entender donde puedes llegar a encajar mejor…

Ahora el mundo sabe que mi relación con 4AD no era la relación perfecta (risas). No casábamos al 100%. No quiero decir que no sean un gran sello, porque la verdad es que lo es: cuenta con una gran historia, es muy repetado… No tengo nada malo de decir de ellos como una entidad, es solo que nuestra relación no funcionó. No era la ideal para mí.

Muchos sellos están centrados en el mañana, en cómo hacer famoso a un grupo a corto término. Ese es el caso de 4AD: querían que me hiciese muy conocida en muy poco tiempo. Eso no pasó, por lo que tuvimos que partir peras en no mucho tiempo.

Mi carrera ha crecido gradualmente. No creo que me equivoque si digo que no creo que sea una artista que lo vaya a petar de golpe. Esa no creo que sea la forma en la que pase algo conmigo. Ojalá me despertase mañana y fuese top 1 de Billboard (risas), pero llevo haciendo discos desde hace 8 años y todo va creciendo poco a poco.

Entonces estás mucho más dentro de sellos que se centran en el “long term” que en otras cosas.

Sí, sí. En Merge Records estoy contenta. Así lo ven ahí, y me siento apoyada. Hay Torres para rato.

Antes de que chapemos este Zoom: MacKenzie, tengo dos preguntas tontas para ti. Son inevitables. La primera es sencilla y viene a colación de la buena amistad que mantienes con Julien Baker: siempre me he preguntado por qué no has sido invitada como la cuarta integrante de boygenius. Darías perfectamente el pego. ¿Qué está pasando aquí?

(risas). Oh dios, me fliparía estar en boygenius. Adoro cada una de ellas, todas son muy especiales. Deberías decirles que me llamen. Diles que me llamen (risas).

Y la otra… Por saber… ¿Cuáles son los pros y los contras de compartir nombre con la ex esposa de Jeff Bezos de Amazon?

Oh dios, ¡es super raro! Es jodidamente raro, en serio. Jamás pensé que conocería a otra MacKenzie Scott, y menos aún que esa persona sería la mujer más dfamosa del planeta (risas). Es la cosa más divertida que me ha pasado. Tío, la verdad es que recibo muchos mensajes de gente. Muchos buscan el email de MacKenzie Scott y acaban dando con el mío. Piden dinero del palo: “por favor MacKenzie, ¿podrías enviarme 2000 dólares?”.  ¡En serio! Yo les contesto: “¿Puedo enviarte 2 euros?”. El otro día mi antiguo abogado me comentó que deberíamos hablar con la otra MacKenzie para que me diese “algunos pocos millones de dólares” a modo de compensación por el tema del nombre.

Gracias a dios que empezaste la carrera como TORRES y no como MacKenzie Scott, ¿eh?

Lo sé, de verdad. Cuando empecé a tocar bajo el nombre de TORRES pensé mucho en eso, aunque lo cierto es que en ese punto jamás imaginé que habría otra persona con mi nombre. Mi forma de ver las cosas: debes encontrar un nombre que te diferencia de tu identidad personal. Nunca sabes lo que puede pasar… Imagínate lo raro y jodido que sería ahora si estuviese currando bajo MacKenzie Scott. Todo sería la risa.

Imagínate cómo sería tu aparición en los carteles de los festivales. Leer “MacKenzie Scott” en el “line up”de Governors Ball sería algo top.

Todo el mundo asistiría al concierto, eso seguro. Solo para conseguir dinero (risas)

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