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[Entrevista] Triángulo de Amor Bizarro: “En el centro se está calentito, pero nosotros somos extremistas”

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Hablar de música en tiempos del coronavirus. Y de un disco, el quinto de Triángulo de Amor Bizarro, con tintura apocalíptica. “Parece una profecía autocumplida”, admite, entre carcajadas, Rodrigo Caamaño. La voz, los ladridos, las guitarras y las esotéricas letras del cuarteto de Abanqueiro. Desde allí, al otro lado del manos libres junto a Zippo (teclas, sintetizadores y lo que le echen), charlan con Binaural sobre un disco “de pop extremo”. Todo en ellos es así. Corrosivo, desbordante y críptico. Incluso cuando (aparentemente) más se abren…

Este viernes día 20 de marzo es la fecha. Un álbum de Triángulo de Amor Bizarro nunca es complaciente y este, al que gustan de llamar oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ , tampoco. Pop con portada de eclipse y reflejos en el espejo. “Da un poco de mal rollo este disco justo en este momento, porque parece una profecía autocumplida, me está jodiendo un poco la cabeza…”, reflexiona Rodrigo. “The show must go on!”,retumba Zippo. Allá vamos. ¿Qué es lo que inquieta ahora a estos gallegos inquietos? “Decidimos hacer un disco de pop contemporáneo”, responden. “Nuestros discos siempre dejaban la época actual de lado y buscábamos emociones más allá del espacio y el tiempo. Ahora hablamos de emociones rebotadas en la actualidad, en internet, en los medios, los problemas y virtudes de nuestros tiempos”. Puro ‘Black Mirror’, tú eres tu propia amenaza. Pero no son los únicos, Biznaga está a punto de lanzar ‘Gran Pantalla’ con las mismas preocupaciones. Rodrigo asiente. “En ‘Fukushima’ tratamos eso, el contacto a través de una pantalla, los circuitos, algo frío y sin alma. Es lo que nos ha tocado vivir”.

Entre «Salve Discordia» (2016) y esta oda metafísica sobre la tecnología y la esencia humana, Triángulo de Amor Bizarro se híper politizaron con el EP ‘El Gatopardo’, le dedicaron una canción a Ciudadanos y el partido naranja se hundió en las urnas. “Falta hacía”, apuntilla a carcajadas Rodrigo. El poso del inconformismo resiste. “Nos revienta esa idea política y de marketing de que en el centro se está calentito… Un rollo corporativo, de multinacional, da igual que sea para ganar votos como para venderte algo”, se explayan. “Es el vacío absoluto, un agujero negro”. Por eso, como en ‘No eres tú’, eligen un ladrillo y eligen una ventana. “Somos un grupo extremista. Beethoven era extremista, el punk es extremista. Este es un disco de pop extremista, queremos sacar las canciones y alejarlas de esa zona muerta, donde al sistema le interesa que estemos todos, en la uniformidad”.

Desnudo y desmitificación

Crípticos y críticos, siguen abogando por la dialéctica de la navaja. ¿Cómo les sienta que Bad Bunny haya colado las 20 canciones de su nuevo disco en la lista de singles en España? “Y las veinte son iguales…”, apunta el eco con acento gallego de Zippo. Rodrigo recoge la idea: “Los emperadores de Roma tenían el poder sobre la vida y la muerte, pero no llegaban a todos los rincones del imperio como lo hacen ahora las mega corporaciones de la música a través de internet”. De nuevo, el centro y los ídolos de mentira, que retratan en la vitriólica ‘Canción de la fama’. “Ese uno por ciento de la humanidad que nos quiere mostrar su vida a través del espejo de las redes sociales, el ‘vive a través de nosotros’. Yo no quiero vivir mi vida a través de la Kardashian, la quiero vivir como me salga de las pelotas”.

Quizá por eso, se han lanzado a mostrar a sus fieles en las redes sociales el proceso de creación de estas nuevas canciones. En cierto modo, a desnudar su modus operandi. “Hay que desmitificar mucha de la música actual” ,se arranca Rodrigo. “Se utiliza el primer loop que ofrece el programa… Son producciones millonarias hechas en diez minutos, ¡pero esto qué carallo es! No hay esfuerzo, a mí no se me ocurriría hacer eso, roza el timo”. Como muestra, un botón: ‘Ruptura’ dura dos minutos escasos y la demo con la que el grupo trabajó se extendía hasta veinte. “La de ‘No eres tú’ duraba cuarenta minutos”, desvela Zippo.

Del hard rock futurista a los Cocteau Twins

De Triángulo de Amor Bizarro siempre se puede esperar de todo, pero aun así siempre generan un plot twist. Sea creando escenarios sintéticos o jugueteando con las reglas del pop ochentero. O bebiendo de Hawkind. “Desde hace años tenemos escritas ideas para un disco de hard rock futurista”, relata Rodrigo. “Por ejemplo, ‘Baila Sumeria’ viene de aquello, de bosquejos influidos por ‘Los Metabarones’ y el horror tecnológico. Para este disco algunas de esas ideas nos sirvieron de germen. Nos juntamos con cajas de ritmos y de repente recuperamos melodías… como pinceladas impresionistas”.

Volvamos a lo del pop ochentero. Es decir, al primer single, ‘Vigilantes del Espejo’. ¿Himno para los cuarentones o bofetada irónica? “Es una canción para destrozar amigos” ,ríe atronadoramente Rodrigo. “Es para esta generación y para la que viene, es burlesca, para aguantar con dignidad y que sirva de advertencia a los que vienen detrás”. Es, sobre todo, pop canónico. “Pop lozano”, matizan. “Es ya un estándar, el que fijaron The Cure, New Order, Cocteau Twins, los Smiths… bandas que nos acompañaron siempre. Cosas básicas que hace todo el mundo al principio y ahí se plantan por qué no saben qué más hacer… y que nosotros nunca habíamos hecho. Nos dijimos, ¿por qué no?”.

La picadora de sonido no hace ‘playback’

Faltan a la cita telefónica Isa Cea y Rafa Mallo, pero están presentes en espíritu. Un cuarteto de hormigón. ¿Cómo se mantiene una célula terrorista tan compacta más de una década y cinco discos después? “A base de sudor y puñetazos”, bromea Zippo. “Fuera de Galicia probablemente sería imposible, pero nos lo planteamos así y sigue funcionando”, admite su compañero. “La gente del pueblo (Abanqueiro) nos tiene como una orquesta, la orquesta rarita del rock, pero lo llevamos bien…”.

Dejarán su búnker creativo para defender, cuando el coronavirus lo permita, el álbum en directo. Un reto técnico, el sacar la picadora de sonido de paseo, para el que van a ir armados hasta los dientes de sintetizadores, cajas de ritmos y samplers. “Nos fomentó la creatividad ver cómo podíamos sacar esos arreglos para mantener nuestra forma de ser como banda, porque todo será tocado, ni hablar de una base programada o de playback, Dios nos libre”, avala Rodrigo. Complejidades técnicas que no les arredran. Ahora y en discos anteriores lo explicitan: no se arrepienten de nada. “Eso es un dogma cristiano… Lo hicimos así y así apechugamos, ¿por qué tenemos que estar siempre arrepintiéndonos de cosas? No nos da la puta gana”. Así sea.

Carlos A. Forjanes
Periodista con título enmarcado en la pared desde 2005. Un gol por la escuadra y un ritmo pegajoso le cortan la respiración. Lo primero lo cuenta en el Diario AS, lo segundo en Binaural.es. Charco que ve, charco que pisa. Twitter: @Forjanes_AS

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