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[Entrevista] White Lies: “No recibíamos una acogida tan buena de un disco desde nuestro álbum debut”

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Si nos ponemos a pensar en los tops de 2009, uno de los debuts que no faltaba en ningún repaso era “To Lose My Life…” de White Lies. Los británicos están de celebración y no solo por lo pasado: a principios de este año lanzaban “Five”, su quinto álbum de estudio con Ed Buller de vuelta a la producción. Reivindicando su pop agridulce pero sin dejar de experimentar con nuevos sonidos, por fin podremos escuchar sus nuevos temas en directo. Aprovechando sus próximos conciertos en Granada (17 de octubre, Granada, Industrial Copera), Madrid (18 de octubre, sala But), Barcelona (19 de octubre, Sala Bikini) y Bilbao (21 de octubre, Kafe Antzokia), hablamos con su bajista Charles Cave sobre la recepción de “Five” y qué han supuesto estos diez años de carrera, justo antes de lanzar la edición especial de su primer disco.

Ahora que ya lleváis unos meses con la promoción de “Five”, ¿estás contento con el resultado?

Increíble, estamos muy contentos. Cuando ya llevas un tiempo de gira, y más ahora que llevamos unos nueve meses desde el lanzamiento del disco, empiezas a darte cuenta de detalles que no te gustan tanto de la producción o ves cosas que podrías haber hecho de un modo distinto, canciones que quizás no deberías haber incluido… Con”Five” no es el caso y creo que es la primera vez que me pasa.

¿Contar con Ed Buller de nuevo en la producción ha tenido algo que ver?

Sin duda, para nosotros Ed es parte fundamental de la banda y siempre que trabajamos con él sabe como sacar el máximo potencial y llevarnos hacia donde queremos ir. También ha influido la recepción del público en directo, ha tenido una gran acogida.

Vamos, la gente pide que toquéis más temas nuevos que antiguos.

Totalmente. Lo notas cuando estás de gira. Cuando ya tienes unos cuántos discos, normalmente los fans prefieren ir a los temas clásicos. Con “five” está siendo diferente, se nota que a la gente le está gustando de verdad porque quieren que toquemos más canciones del nuevo álbum que de los anteriores. Por supuesto tocamos los hits del nuevo álbum como “Tokyo” y “Time To Give”, que es una manera genial de empezar el show. Nos sorprendió que “Finish Line”, uno de los temas de los que estamos más orgullosos, sea una de la que mejor funcionan, aunque pensábamos que llevar del disco al directo sería más complicado. Sin duda es una buena señal y creo que no recibíamos una acogida tan buena desde nuestro debut.

En “Five” pasa algo curioso, se ve ese espíritu de “To Lose My Life…”, algo que no estaba tan marcado en vuestros trabajos más recientes, pero a la vez los temas respiran de forma distinta. ¿Nostalgia en el buen sentido?

Creo que es nuestro álbum más maduro. La madurez es algo que incrementa y que se espera de ti a medida que pasan los años y tienes más experiencia sobre el escenario o a nivel técnico. También creo que, cuando hablamos de música, “madurez” es saber que puedes hacer cosas más “tontas”, es saber cuándo divertirte a nivel musical. Creo que en nuestros primeros años jamás hubiésemos escrito una canción como “Tokyo”, por ejemplo.

Madurar no es convertirse en una banda aburrida.

Definitivamente. Creo que hay muchas bandas jóvenes que buscan sonar maduras y muchas veces confunden “madurez” con “ser serio”. No se trata de eso. Por lo que hemos aprendido, creo que algo muy importante a nivel musical es saber dejarse llevar, puedes hacer canciones muy potentes a partir de un sentimiento alegre, sin más pretensión. 

Entonces, ¿Concluimos que White Lies es una banda madura (que no seria)? 

¡Por supuesto! Creo que lo que más he aprendido en estos años y lo que más me ha hecho crecer es escuchar cada vez más música. Cuanta más música escuchas a medida que pasan los años, más criterio tienes de aquello que es bueno y de lo que no. No tanto aquello que te gusta a nivel personal, sino a saber diferenciar por qué algo es artísticamente exitoso. Eso hace que seas más crítico con tu propio trabajo, ya que generas tu propia enciclopedia musical que te señala hacia dónde quieres llegar.  Tiene sus puntos negativos, porque te vuelves más crítico contigo mismo y a veces es contraproducente, pero creo que a la vez es la mejor manera de avanzar.

Y dentro de toda esa “Enciclopedia musical” ¿qué artistas y bandas son las que te acompañan desde siempre?

Sabes, hay gente que cuando crece tiene a The Beatles, para mí ese referente siempre fue Paul Simon. Recuerdo ser muy joven y sentir la necesidad de escribir una canción gracias a su música. Podría decir que me di cuenta de lo que realmente significaba una buena canción. Cuando creces pasas por muchas fases.  En mi infancia con 10 o 11 años, me volvía loco Black Sabbath y seguí ese camino en mis primeros años de instituto descubriendo bandas como Pantera, Metallica, Sepultura. Luego cambié más al prog, adoro el primer álbum de The Mars Volta también.

 ¿Cómo se parte de Sepultura y se acaba con White Lies?

Muy distinto, sí. En mis últimos años de instituto, cuando empiezas a tocar en banda y a estudiar más música, me introduje en el mundo jazz y de la música clásica. Y en ese momento, el “indie” era “the big thing”.  The Fratellis, Arctic Monkeys, The Killers, eran bandas con un sonido muy inglés que estaban cambiando el juego. ¿El primer álbum de The Mystery Jets? Realmente increíble. Mirando fuera de Gran Bretaña bandas The Secret Machine, o canciones como “Logic Will break your heart” de The Stills tuvieron una gran influencia en los primeros años de White Lies. Fuimos desarrollando nuestro estilo y así hasta hoy.

Es curioso que con vuestro debut parte de la crítica os situó en la línea de bandas de los ochenta como New Order o Tears For Fears, pero vosotros os situáis ahí.

Honestamente, creo que estamos más influenciados por la segunda generación de esas bandas. Cuando salió Sams Town de The Killers salió, por ejemplo, fue una gran influencia para nosotros.  Tears For Fears, nos encantan, pero llegamos a esas bandas influenciados por la cultura pop, en este caso por Donnie Darko. Así que creo que es más una percepción que han tenido los medios de nosotros, llegamos a esa música de los ochenta porque la gente nos hablaba de ella, no porque nosotros la buscáramos. Ocean Rain de Echo And The Bunnymen, Talk Talk, quizás sí que en nuestros primeros trabajos se vea algo de eso, pero nunca fue intencionado.  

Antes hablabas de grandes referentes de la escena británica. Después de diez años, ¿cómo ves la escena actual?

Bastante mal para ser honesto. Creo que América y Australia han dominado ese terreno, ahora mismo no podría decirte ninguna nueva banda británica que esté cambiando la escena. Algo que pasa con la música británica es que suena de otro sitio, aquello que tradicionalmente hacíamos como algo nuevo suena robado de otros lugares. Por ejemplo, hace poco estuvimos en Rusia y acabamos en un local en el que sonaba básicamente música pop rock local. Solo con escuchar un poco, identificabas que la música era de allí. Aunque las bandas toquen en clave contemporánea, reconocías al instante en las melodías ese toque ruso, ritmos propios, escalas en las que sientes el folklore ruso, más o menos explícito, pero sabes que está ahí. Con la música británica no pasa, no escuchas algo y lo notas como una identidad propia. Cada vez hay menos originalidad.

Qué pena, el mundo siempre ha mirado a vuestra escena musical como referente.

No pasa nada, creo que es bueno que otros países tomen el relevo y tengamos nuevos referentes. También creo que el deterioro de la escena británica ha sido progresivo. Tampoco es algo que se incentive, las salas de UK son realmente malas, hemos tocado en recintos horribles sin ventanas, una completa basura. Creo que el gobierno británico necesita reactivar y cuidar la música en directo, más allá de las élites musicales de la música clásica, que es lo único que parece importar.

Es una sensación bastante generalizada a nivel europeo. ¿Las salas españolas que te parecen?

Hace tiempo que no venimos, vamos a cambiar eso dentro de poco. Las recuerdo muy punk rock, recuerdo en especial nuestro último concierto en Razzmatazz, Barcelona, un público muy pasional. Esta vez nos toca nuevos lugares como Granada. ¡Veremos qué tal!

Y estáis de celebración con la edición especial de vuestro debut, que cumple diez años.  Diez años en los que mantenéis la misma formación. ¿Cuál es el secreto?

La risa es la clave, no puedes tomártelo todo demasiado en serio. No pasa nada si cuando compones te centras en ello y lo haces con rigor, pero no puedes tomarte a tus compañeros ni a ti mismo demasiado en serio, porque cuando lo haces, pierdes la mejor parte de todo esto. Nos respetamos mucho, nuestras diferencias, nuestro espacio. Cuando estás de gira pasas tanto tiempo con las mismas personas que tienes que aprender a pasar tiempo contigo mismo. 

Y si tuvieras que quedarte con un aprendizaje de estos años, ¿qué dirías que es lo más importante?

Escribir buenas canciones. Hay artistas que van y vienen, su personalidad atrae, pueden tener una buena producción. pero las buenas canciones, aquello que está bien escrito, es lo que perdura, las que escuchas en tu día a día. Si vas a una boda en cualquier parte del mundo, seguro que las canciones que suenan en la fiesta son similares, independientemente del género y la época. Así de poderosas son las canciones bien escritas. Si miras a artistas como Rihanna, que son todo un icono y una inspiración para tantas personas, enseguida piensas en “Umbrella”,sin duda es un icono, sí,  pero son referentes que se construyen sobre canciones realmente poderosas.  Esa especie de inmortalidad es a lo que todo músico debería aspirar.

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