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[Entrevista] Working Men’s Club: “En este momento, todos están intentando hacer post-punk. Es más interesante hacer algo distinto que estar de brazos cruzados”

working mens club

Working Men’s Club ya no son aquella banda que firmó Heavenly Recordings hace 9 meses. No tanto por el hecho de que en este tiempo hayan perdido a dos componentes e incorporado a otros tres, sino porque apenas queda nada del post-punk genérico que despachaban en ‘Bad Blood’, su carta de presentación. Por el camino han dejado atrás la batería y colocado en el centro de su propuesta la caja de ritmos. Un volantazo estilístico que fracturó la formación, pero les otorgó distinción en la siempre reñida escena de bandas noveles británicas.

El artífice de todo esto, Syd Minsky-Sargeant, es un joven de 18 años natural del norte de Inglaterra. “Interesting kid”, así lo definió Lias Saoudi, frontman de los indómitos Fat White Family, en un entrevista concedida a este medio hará unos tres meses. Los primeros en darse cuenta de ello fueron, una vez más, la buena gente de Heavenly Recordings, quienes tuvieron a bien juntar al talentoso muchacho con Ross Orton. El renombrado productor, encumbrado tras su participación en el “AM” de Arctic Monkeys, ha sido el encargado de moldear el sonido de Working Men’s Club y tutorizar el proceso de creación de un álbum debut que llegará, si nada cambia, el próximo 5 de junio.

Pese a no tratarse del mejor momento para promocionar un lanzamiento, logramos charlar recientemente con Syd sobre el proceso de gestación del disco y cuestiones diversas como el estado de la música de baile en Reino Unido o su actuación en el Bilbao BBK Live 2020.

¿Te pillo en Todmorden?

Sí, aquí estoy.

Con importantes teloneos y muchas fechas pospuestas, ¿cuáles son tus planes para estos días de aislamiento?

Estoy en aislamiento, sí. Pues no estoy seguro todavía. Estoy intentando componer algo nuevo y relajarme un poco. Es una putada porque se supone que teníamos que estar promocionando un álbum en estos momentos, así que no es lo ideal pero hay que lidiar con ello. Habrá que componer otro disco.

Te he leído decir que en Todmorden no había nada que hacer y eso supuso un importante motor creativo para ti.

Personalmente, así fue. Ahora hay todavía menos que hacer. Aquí no pasa nada. Definitivamente prendió algo en mí, si eso tiene sentido.

Working Men’s Club empezó como una banda de guitarras. Claramente, ya no es una banda de post-punk. ¿De qué manera ha cambiado tu proceso de composición? Entiendo que ahora es diferente a como solía serlo.

Sí, ya no tenemos batería. Empezamos con batería pero cambiamos a caja de ritmos. Probablemente, tenga que ver con eso y también con la manera de componer, ahora lo hago todo por mi cuenta. Creo que todo tiene bastante que ver con la manera en que se concibe antes de llevárselo a la banda, haber cambiado el sonido e intentar hacer algo diferente. En este momento, todos están intentando hacer post-punk. Creo que es más interesante intentar hacer algo distinto que estar de brazos cruzados como cualquier otra banda en este país y en Europa ahora mismo. En parte, también era ese el motivo.

Cuando decidiste esta nueva dirección para la banda, ¿qué influencias tenías en mente? ¿Fue algo que descubriste en ese momento o cómo se forjó este cambio?

De todas formas, ya venía haciendo música electrónica. En realidad, solo tenía que atar cabos y presentarle esa vertiente electrónica al resto de la banda. Supongo que fue eso y, simplemente, sentirme libre de hacerlo. Escuchaba hip hop. Pero no copiándolo, tratando de crear mi propia música a partir de ahí. Mucho Kanye West, Little Simz y cosas así. También música africana, techno de Detroit y música house, techno de Chicago. Uniendo todo esto con influencias de corte más genérico, como Velvet Underground y cosas así. Creo que mucha gente se ata demasiado a Manchester y deja de lado América, pero también hay influencias del norte de Inglaterra.

¿Qué podemos esperar encontrar en el álbum? ¿Es un disco de música de baile con letras bastante oscuras o cómo lo describirías?

Es un disco oscuro. Diría que hay mucha música de baile en él. Es una mezcla. No es una única cosa, une diferentes elementos. Creo que las canciones que hemos publicado ya son un buen resumen de lo que hay en el disco.

www.rosiebutcher.com

Hay una canción titulada ‘John Cooper Clarke’. ¿De qué trata? ¿Es él una inspiración para ti?

Es sobre él estando a punto de morir, de eso trata la canción. Está muy mayor y de aspecto lo aparenta. Supongo que eso es lo curioso de la canción. Se irá pronto, de eso trata. Me hace sentir mucha pena.

¿Qué fue lo que os llevó a trabajar con Ross Orton? Con bastante frecuencia, vuestro trabajo ha sido comparado con lo que hizo en su momento The Fall. ¿Fue ese un factor decisivo o qué fue lo que hizo que acabarais trabajando con Ross en el estudio?

Fue nuestro sello quien nos puso en contacto. Tenemos muchos amigos en común. Fue una buena combinación. Él vive en Sheffield, que no queda muy lejos. En realidad, él hizo mucha electrónica antes de empezar a trabajar con bandas. Lo primero que produjo es “Galang” de M.I.A. Así que más bien se trata de algo a medio camino entre bandas de rock y cosas así y también la vertiente electrónica. Creo que es por eso que nos juntaron.

En tu opinión, ¿cuál crees que ha sido su principal contribución al álbum?

Creo que ha hecho grandísimas aportaciones, pero probablemente los beats. Trabajé muy estrechamente con él en eso. Es un gran maestro. Ha contribuido en mucha producción con la caja de ritmos. Eso ha sido una gran aportación. Pero también simplemente entendiendo el disco tanto como lo hice yo, estando en la misma onda. Diría que los beats y la producción fueron su gran contribución.

Sheffield ha resultado ser una ciudad crucial en la historia de la banda. Allí se encuentra el estudio de Ross y es donde conociste a dos de tus compañeros de formación. ¿Cómo ocurrió?

Conocí a Mairead a través de varias personas, pero principalmente a través de Ross. Ella iba y venía del estudio. Entonces conocí a Rob y amigos porque tienen un espacio al lado del estudio donde ensayan y graban. Todos rondaban esa zona donde está el estudio por lo que te los vas cruzando y acabas por juntarte con ellos. Cuando necesitábamos nuevos componentes, ambos encajaban bien y eran cercanos. Fue un buen match.

¿Has temido alguna vez por el futuro de la banda? ¿De qué manera te afectaron estos cambios en la formación?

No me preocupaba el futuro de la banda porque, en lo más profundo de mí, sabía lo que era el proyecto. No era cuestión de la formación, más bien se trataba de que pudiéramos separarnos antes de que saliera el álbum. Era un problema de timing, si eso tiene sentido. Por fortuna, conocí a Rob y Mairead y pudimos hacer una rápida transición incorporándolos a la banda, armar un directo y cumplir con los compromisos de la gira. Nunca estuve realmente preocupado, si nos hubiéramos separado hubiera sido porque era lo mejor para la banda. Afortunadamente, no ocurrió. No nos separamos, así que todo bien. Ahora esta formación es estable.

Fichasteis por Heavenly Recordings en una etapa muy temprana de la banda. Me gustaría saber más de vuestra relación con el sello. ¿Cómo describirías la importancia de Heavenly en tu carrera?

Siempre ha sido un buen sello para desarrollar bandas. Obviamente, nuestro sonido ha cambiado mucho. Ya no somos el grupo que ficharon hace nueve meses, ahora somos otra banda. Han jugado un papel importante al ponernos en contacto con Ross, creo que él más que nadie ha transformado esta banda y ha contribuido a su desarrollo, ayudándome a crear un sonido y a optimizarlo. Personalmente, creo que Heavenly han sido muy importantes en nuestra carrera. Nos encontraron. Mucha gente dirá que fue demasiado pronto y creo que tienen razón, pero fue positivo contar con ese apoyo desde el principio porque nos ayudaron a encontrar nuestro camino.

Me gustaría abordar brevemente el estado de la música de baile en Reino Unido. En este momento hay muchas bandas haciendo cosas interesantes. Por ejemplo, PVA y Scalping. ¿Cómo crees que va a ser este año para ese tipo de música?

Creo que es realmente underground, algo que mola. Es bastante DIY, una especie de vuelta a los orígenes, a lo que estaba pasando en los 90 en América y también en el Reino Unido, lo que también mola. No es como la música dance que proviene de multinacionales, que es una mierda la mayoría de veces. Es underground, y eso mola. Ya veremos. Quiero decir, depende de cómo esas bandas se desarrollen y evolucionen. Scalping son geniales y son realmente underground, por lo que mola que estén dando el salto. Toda esa escena de Bristol. Estoy a tope con eso. Es cuestión de que la gente lo apoye. Creo que es realmente interesante. Con suerte, pegará en el resto del mundo, no solo en el Reino Unido, y la gente lo apoyará, cosa que creo que están haciendo. Veremos.

Suena estimulante, desde luego. Hará unos 3 meses que entrevisté a Lias de Fat White Family y le pregunté por Working Men’s Club. Además de muchos halagos, me resultaron interesantes un par de detalles. Me contó que él no empezó a girar hasta los 26 o 27 años y que tú, a tu edad, habías logrado mucho. Dijo que era “una edad bastante extrema para soportar toda esa carga”. ¿Qué tal llevas el estar de gira y todo lo que rodea a Working Men’s Club?

Creo que hay algo bastante interesante en lo que ha dicho. Lias y todo el grupo me ayudaron bastante con todo eso. También otra gente. Hay un periodo por el que pasa toda banda que es muy duro, cercano a los problemas que tuvimos nosotros. Pero ahora tenemos una formación que es estable y en la que todos nos apoyamos y nos llevamos bien. Es todo mucho más fácil. Es un largo camino cuando empiezas a girar propiamente, como hemos hecho nosotros desde que salió ‘Bad Blood’ hasta ahora. Hemos estado de gira prácticamente sin descanso. Cuando grabamos el álbum, eso fue un buen descanso. Aún así, sigues teniendo compromisos relacionados con el día a día y manteniendo una rutina, que creo que es muy importante. También hablar con otras bandas ayuda a entenderlo. Hemos hecho dos giras con Fat Whites, son buenos amigos, y tengo muchos otros amigos en bandas más grandes. Es bueno hablar con ellos y preguntarles por lo que pasaron antes que tú. Es como un lienzo en blanco porque todo es muy nuevo todavía, pero podría ir en cualquier dirección. Mucha gente en la industria de la música dice: va a pasar esto, va a ocurrir aquello, esto va a pasar y aquello va a ocurrir. Tienes que cogerlo todo con pinzas. De lo contrario, lo que piensas es que eres el tipo que más mola aquí. Tienes que gestionar tu ego. Si simplemente intentas ser la misma persona, ese es un buen camino. Solo intentar ser lo más normal posible. Hay muchos capullos ahí fuera. Solo intenta ser tú mismo, como eras antes. Puedes evitarte muchos problemas y no convertirte en un gilipollas o que esto se te haga muy duro. He aprendido eso de mucha gente y creo que los Fat White son buenos en eso, son gente la hostia de bonita. Simplemente, sé tú mismo.

Es el mejor consejo.

Ya lo creo.

Esperamos poder veros en el Bilbao BBK Live este mes de julio. ¿Qué es lo que más te entusiasma de tocar las nuevas canciones en directo? Sigues cogiendo la guitarra en algunas canciones, por ejemplo en ‘White Rooms and People’.

Es curioso lo que dices de la guitarra. Me permite ser un buen frontman, ocuparme de lo mío. Será bonito tocar música para gente que conozca mejor las canciones. Es frustrante porque la gente que viene a nuestros conciertos no conoce nuestras canciones, me olvido de que solo hemos sacado dos temas. Será bonito tocar canciones para gente que las conozca más.

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