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La entrevista más personal de… Alain Johannes (Parte I de III, orígenes)

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En mi cabeza no puedo evitar asociar el nombre de Alain Johannes con el de actores del perfil de Christoph Waltz o Michael Shannon. Pese a contar habitualmente con roles secundarios en producciones cinematográficas de nivel, tanto el intérprete austriaco como el de Lexington consiguen eclipsar la actuación de cualquier otro compañero de reparto a base de un “savoir faire” escénico realmente innegable. Porque admitámoslo: Alain Johannes, Waltz y Shannon son grandes. Artistas de clase mundial cuyo trabajo de cara a la galería parece estar tremenda, e injustamente, infravalorado.

La trayectoria vital de Alain Johannes es de lo más apasionante. El polifacético compositor nació en Santiago de Chile, y se crió, al menos en parte, tanto en Mexico como en Estados Unidos. Lideró en su momento a Eleven junto a su querida Natasha, y colaboró durante estas últimas cuatro décadas con un largo listado de músicos extremadamente relevantes, entre los que identificamos a  Chris Cornell, Dave Grohl, Josh Homme, Alex Turner, Anthony Kiedis o Maynard James Keenan.

Mañana mismo a las 21:00 se estrenará en el In-Edit Festival barcelonés el documental “Unfinished Plan“. Dirigida por Rodolfo Gárate, la película en cuestión aborda, con todo lujo de detalles, la vida tanto personal como profesional del chileno. Y también su extenso legado. Para ir anticipando lo que se avecina hoy compartimos con vosotros la primera parte de una extensa entrevista que realizamos cara a cara al mismísimo Alain Johannes con motivo de su paso en agosto por Barcelona. El guitarrista estuvo de gira en verano con PJ Harvey, por lo que el directo de la británica en la ciudad condal nos sirvió para descubrir, y palpar, la magnitud de una de aquellas leyendas que bien debería ser conocida por todos.

Sin más dilación aquí os dejamos con un primer extracto de la inolvidable conversación que compartimos con este fabuloso músico.

Hemos leído mucho sobre ti en la red, pero no aparecen listados demasiados detalles relativos a tu niñez. ¿Cuándo empezaste a componer?

Cuando era muy pequeño. Debía tener unos cuatro años. Unos cuatro años y medio. Mi tío Peter, que era un cantante muy conocido en la nueva ola de Chile, siempre ensayaba en nuestra casa en México. Siempre había instrumentos alrededor mío. Le veía tocar la flauta, la trompeta, la guitarra, el bajo, el teclado… Era como un héroe para mí. Allí nacieron las raíces del arte que conquistó mi vida. Paco De Lucía fue una de mis influencias más grandes…

¿Sí?

Sí, sí. El primer cassette que tuve fue “Fuente y Caudal”. En los años 70 aproximadamente. Ese que tenía como dos aguas… Eso me influenció mucho, y también los cantantes de jazz como Frank Sinatra. Mi abuela siempre ponía esos discos en la casa. Mi tío Peter me enseñó algunos acordes. Recuerdo estar fascinado con The Beatles. Desde los cinco o seis años le exigía a mi mamá que me comprase los singles…

¡5 o 6 años! Eras un crío…

Sí, pero me encantaba. Estuve un mes que intenté practicar con un profesor de guitarra. Un maldito hijo de puta que me pegaba con la regla. Yo era demasiado pequeño para hacer la cejilla con la mano… Debía tener seis o siete años. Tras un mes de hacer clases le dije a mi mamá que no me gustaba eso. “No quiero aprender a tocar música” – le dije. Me duele menos estar solo, pensé (risas). Entonces simplemente lo que pasó es que empecé a llevarme siempre la guitarra al colegio. Empecé a aprender a tocar canciones de los Beegees, entre otros. Me fascinaba la banda sonora de “Jesuschrist Superstar”. Ahí empecé también con Black Sabbath, Led Zeppelin… Vamos, todo lo que sonaba en la radio en Mexico.

En ese punto cronológico me di cuenta que ese lugar no estaba hecho para mí. Por entonces mi tía vivía en Hollywood. Recuerdo que fui allí de vacaciones en 1975, y me quedé. Al principio no sabía hablar nada de inglés pero conseguí entrar en el colegio Bancroft Junior High School. Allí conocí a Jack Irons y a Hillel Slovak. Rápidamente montamos un grupo.

¿Cuántos años tenías cuando formaste esta primera banda?

Unos catorce. A los quince nos cambiamos de escuela y nos apuntamos a Fairfax High School. Fue allí donde coincidimos con Anthony Kiedis.

Y con Flea también, ¿no?

Sí, lo que pasa que por entonces no tocaba el bajo. Aún estaba tocando la trompeta. En grado once, ya con diecisiete años, hubo cambios en el grupo que formábamos con Anthony. Teníamos un bajista que decidió dejar el grupo para centrarse única y exclusivamente en los estudios. Flea era nuestro amigo y se unió al proyecto. Recuerdo que se tuvo que poner bien las pilas porque teníamos un show programado en solo tres meses. Aprendió a tocar el bajo en ese lapso de tiempo tanto encerrándose en mi casa como en la de Kiedis.

En ese período fue en el que se creó aquella banda llamada Anthym, nombre original de la formación que posteriormente sería conocida como What Is This. Con dieciocho años recuerdo que nuestras familias se mostraron muy preocupadas en nuestro presente, y especialmente en nuestro futuro. Nos preguntaban si íbamos a ir a la universidad. De hecho intenté entrar en una, al menos inicialmente, pero la matrícula era demasiado cara. Me querían cargar una pila de dinero…

La verdad es que siempre se me dio bastante bien todo lo relativo a los estudios. En el colegio la gente me decía: “este va a ser arquitecto, o doctor” al dirigirse a mí. Pero lo mío sabía que era la música.

¿Cómo quedó el asunto con Flea y Kiedis en ese punto de inflexión tan crítico en la adolescencia de uno?

Bueno, Flea se fue al poco tiempo. Abandonó el proyecto para tocar con el grupo de punk Fear durante un año. Flea y Kiedis se mudaron de casa, y viviendo juntos fue cuando se gestó la semilla de Red Hot Chili Peppers. Por entonces en mi grupo fichamos dos nuevos integrantes: uno alemán y otro llamado Chris Hutchinson. Curioso: Red Hot Chili Peppers y nuestro grupo, What Is This, recibimos propuestas por parte de la misma compañía discográfica. Las cartas recibidas eran prácticamente idénticas la una de la otra. En una, la de Red Hot, se podía leer el mensaje “Hello Anthony, Jack y Flea de Red Hot Chili Peppers”. Y en la otra: “Hello Jack, Chris y Alain de What Is This”.

¿Eso generó algún tipo de confrontación entre vosotros?

Sí. Lo que pasó es que Hillel y Jack decidieron quedarse en What Is This. No les forcé. Solo les dije decidiesen ir allí donde quisiesen ir. Al final se quedaron conmigo, y eso provocó un gran enojo al resto [Flea, Kiedis]. Hicieron el primer disco con Cliff Martinez y Jack Sherman. Nosotros hicimos lo propio en un primer EP con Dave Jerden, persona que colaboró más tarde con Alice In Chains y Jane’s Addiction.

En es época fue en el que conocí a Natasha. Tuve un sueño que me indicaba que la iba a conocer… Podrás ver que me refiero directamente a eso en “Unfinished Plan”…

¿Ah, sí?¿Tuviste un sueño previo?

Un día antes de conocerla lo tuve.

¿Pero se te apareció una imagen de ella?

Se me apareció su nombre. En el sueño estábamos en un parque infantil al lado de un bosque. De repente sentí una presencia femenina. Le pregunté cómo se llamaba y me contestó: “me llamo Natasha y nos vamos a conocer”. No vi el rostro, todo estaba oscuro. No había luna, no había estrellas, era una situación bien extraña. El día después un amigo me presentó a Natasha. Precisamente ese colega fue el que llevó más tarde a Soundgarden a fichar a A&M Records. Coincidencias. Había sido nuestro manager en el instituto.

Con Natasha nos encontramos cara a cara y era como si ya la conociese de antes. Ella entró con mi colega en mi apartamento. Entró en mi cuarto. Más directo imposible. Me di la vuelta, y allí estaba. Salimos a almorzar juntos. Había grabado un par de películas, e incluso también un disco con su banda Black Russian. Ya residía en Los Ángeles.

Natasha entró a formar parte de la banda poco después. Pero antes de eso grabamos con Todd Rundgren el segundo disco de What Is This. Lo materializamos en 1985 en Woodstock, Nueva York. Entonces noté que Hillel estaba muy concentrado en sus temas. Y algo me dijo que se quería ir a los Red Hot Chili Peppers de nuevo. Al acabar de grabar el disco me dijo: “tenemos que hablar”. Y yo ya sabía lo que quería.

Supongo que entonces fue cuando quedasteis como trío.

Sí. Hicimos una pequeña gira los tres. Durante la grabación del tercer disco Jack regresó a los Chili Peppers. Entonces tomamos la decisión de hacer un giro. Materializamos un disco titulado “Walk The Moon” bajo MCA. Lo hicimos sin banda, con la ayuda de Chris Hutchinson. Natasha sufría de miedo escénico. Yo no, de hecho me había acostumbrado a realizar unos 100 conciertos al año, pero decidimos cambiar las rutinas. Nos encerramos en el estudio y viramos un poco el sentido del proyecto. Del post punk de What Is This pasamos a un sonido diferente cuyas semillas se concibieron en “Walk The Moon”. Estábamos grabando el segundo disco en Inglaterra cuando nos enteramos del fallecimiento de Hillel. Jack me informó a través del teléfono. Tanto le afectó aquella muerte que abandonó a los Red Hot y se encerró en un psiquiátrico. Ya le venía de antes el problema mental, pero el asunto implosionó de golpe.

Cuando estaba sanando, Natasha y yo le invitamos a salir para realizar algunas grabaciones para la banda sonora de una película. Y ahí empezó Eleven, en 1990. Grabamos nuestro primer LP, “Awake In A Dream”, con el sello Morgan Creek. Era terrible. Y el productor del disco fue E.T Thorngreen que era…. ¡TERRIBLE! En vivo Eleven estaba definido por un sonido muy contundente. En el disco todo sonaba muy pop. Es el único disco de Eleven que…

¿No te gusta?

Me gustan los temas pero el sonido… Uf. Lo bueno de todo esto es que a Soundgarden les encantó nuestro álbum debut. Conocíamos su trabajo a través de la recomendación en los ochenta de un amigo nuestro, Aaron, que produjo parte del material de Eleven.

Personalmente nos conocimos con los chicos de Soundgarden en un área de servicio. Kim comentó que solía reproducirle temas de What Is This a Chris. Que le encantaba la banda, y bla, bla, bla… Nos invitaron a telonear cinco de sus conciertos. Y ahí empezó todo con ellos. Con Pearl Jam también.

¿Cómo fue el encuentro con los miembros de Pearl Jam?

Lo que pasó es que al mismo momento que formábamos Eleven, Jeff Ament y Stone Gossard llamaron a Jack Irons para intentar convencerlo para que fuese su batería. Rechazó la propuesta ya que estaba con nosotros, pero les recomendó a los dos que se pusiesen en contacto con su amigo Eddie [Vedder] de San Diego. Que era muy buen cantante. Después Chris introdujo a Eddie en Temple Of The Dog para bendecirlo en ese rol, ya sabes.

Todos nos conocíamos. De una u otra manera, pero todos. Recuerdo que en 1999 cuando tocamos en la gira de “Euphoria Morning” con Chris Cornell tocamos en el Paramount Theater de Seattle. En las 15 primeras filas solo había gente del mundo con la que habíamos tenido algún tipo de contacto.

El encuentro ya citado con Soundgarden fue en la era “Badmotorfinger”. En la etapa de “Superunknown” o estábamos girando con ellos, o íbamos a visitarlos al estudio de grabación. Una de dos. Con todos tenía una muy buena relación. De hecho cuando se fue Jack, en el tercer disco de Eleven, cuatro temas los materializó Matt Cameron a la batería. Hizo una labor espléndida.

Curiosa entrevista promocional de Alain y Natasha con Soundgarden en 1996:

La verdad es que la única posibilidad que tenía Eleven de acceder al gran público era a través de esos teloneos. Porque las discográficas la habían cagado, y mucho, con nosotros. En 2003, con “Howling Book”, vimos que no había absolutamente nada de promoción. Solo la que hacíamos nosotros. Nunca salió en Europa. Eso dolía mucho.

¿Cómo se forjó la oportunidad de grabar de forma conjunta con Cornell?

Cuando Soundgarden estaban teniendo problemas internos, Chris entró en contacto por teléfono con Natasha. Chris nos pidió si podía quedarse con nosotros, en nuestra casa, ya que teníamos una habitación que nos sobraba en Los Ángeles. Quería desconectar un poco. Aquellos tres meses que pasamos juntos los pasamos componiendo temas como ‘Sunshower’ o ‘Ave Maria’.

Siempre me ha gustado ‘Ave Maria’, pero siempre ha sido vista como una mera pieza desechada.

Me encantaba como entra Natasha en esa canción. Desde un tono bajo. Podía bajar a un Do fácilmente.

Resumiendo un poco: Chris se quedó con nosotros en 1997 y tiramos de un ocho pistas. Por fortuna teníamos el equipo doméstico para grabar las demos gracias a un material que habíamos adquirido recientemente. Yo empecé con ‘Mission’, Natasha hizo lo propio con ‘Pillow Of Your Bones’… Fue hacia julio de ese año que Soundgarden se disolvieron de forma oficial. Decidimos entrar a grabar el nuevo material rápidamente. En ese punto nos urgió buscar batería, ya que era la pieza que nos faltaba. Lo planteamos al sello discográfico, y de allí salió el disco.

Próximamente desvelaremos la parte II de la entrevista.

Fotografías: Unfinished Plan, Alain Johannes

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. Llevo ocho años escribiendo sobre música alternativa para esta web, y también colaboro puntualmente en la revista nacional Rockzone . Amante del folk, rock alternativo y el indie en general. Twitter | @pabloporcar

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