[Entrevista con] The Darkness, verano de 2011

Hay últimamente (más que últimamente) una tendencia (económica) a que las bandas vuelvan: ahí tienes a los Pixies, a System of a Down o a Rage Against The Machine por poner unos ejemplos. Hace poco hablamos de Sôber, sus motivos para separarse y para volver, tanto a los escenarios como a las tiendas de discos (o a lo que quede de ellas). Hoy, la cosa va de The Darkness: aprovechando su paso por el Sonisphere de Getafe, charlamos con ellos sobre éstos y otros asuntos.

La verdad es que fuimos directos: ¿por qué volvisteis? A un par de horas de su concierto, en plena hora de la cena (“¿pollo o pescado?“, les pregunta su manager), Justin Hawkins, cantante, y Frankie Poullain, bajista, se toman a coña la pregunta antes de empezar la entrevista. “¿Quieres el proceso geométrico?“, pregunta Frankie. “Mejor contadnos la historia“.

Dan (guitarrista) y yo, ya sabes, somos familia – explica Justin – Nos encontramos en la boda de mi primo, reconectamos y él empezó a venir a mi casa. En ese ambiente empezamos a escribir. Eso fue como hace dos años. Y terminamos preguntándonos: ¿por qué estamos escribiendo canciones? y dándonos cuenta de que era estúpido no estar en contacto. La siguiente cuestión era quién más debía estar involucrado, y, para mí… bueno, llamo a esto ‘the classic Darkness’, era un poco la formación clásica. Al final es todo una cuestión de negocio, como un negocio, ¡pero no un negocio de dinero! Sino un negocio de emociones.

– Vaya, de hecho, el tema del negocio era una de las preguntas que traía para haceros…

¡Es un negocio de emociones! Ésa es la respuesta. No, en serio, el tema del dinero es: estábamos haciendo un álbum para sacar el año que viene. Pero en enero nos ofrecieron tocar en el Download. Yo estaba de vacaciones en Sudáfrica cuando nos llegó la oferta, y realmente el tema me las reventó… Porque pensé “¿deberíamos hacer esto? ¿Qué va a pensar la gente? Pensarán que es por dinero… y no es eso”. Realmente esperaba que todo el mundo sintiera eso. Pero al final, todo el mundo con el que hablamos nos animó a hacerlo.


Así, limadas las asperezas que habían llevado a su separación, que tuvieron que ver con la entrada de Justin en una clínica de rehabilitación por problemas con las drogas – por cierto, para los que preguntasteis qué ha pasado en sus brazos tatuados ¡sabed que la pregunta le impactó! “Bueno… ¡es que ha pasado mucho tiempo! Gracias por la pregunta, es realmente desafiante, ¡me ha hecho pensar sobre ello…!“- , The Darkness volvían cinco años después de retirarse del mercado como una de las cabezas de cartel del Download Festival de junio.

¿Que qué tal fue? “Impresionante“, salta Justin. “A la gente le encantó. Bueno, es que el Download es un gran festival… ya sabes“. La verdad es que no hace falta que lo jure, como tampoco hace falta que jure, aunque sea entre líneas, que a su vuelta las cosas con Richie Edwards, el bajista de One way ticket to hell… and back, quedaron a medias. “A ver, no es un personaje central… lo que era obvio es que teníamos que estar los cuatro juntos“, afirma Justin.

Así que son los cuatro los que actualmente graban el disco que saldrá en 2012. “Sí, creo que sonará más como el primer álbum, no hay duda de eso… suena clásico“, explican. ¿Influencias del sonido más duro de los Stone Gods o del más puramente justiniano Hot Leg, los proyectos en los que se metieron tras disolverse? Los recuerdan hasta desganados. “Mmmmm… los otros proyectos… no (risas). Quizá, pero no conscientemente“.

Lo que sí quedan son hits como ‘I believe in a thing called love’ o ‘Love is only a feeling’. Y eso que no se reconocen como banda de una sola canción. “Puede que internacionalmente sí, pero en el Reino Unido tuvimos seis canciones en el top diez…“, justifican con razón. También permanece el directo piromaníaco y glam que siempre les caracterizó, porque vale que en el Sonisphere se limitara al confeti y los trajes, pero The Darkness saben y reconocen que es parte importante de un show, especialmente del suyo. “Ya, últimamente no son muchas las bandas que dan un concierto divertido. Pero al final es la naturaleza de las cosas… ir a un concierto y todo el mundo junto pasándoselo bien y celebrando. El directo tiene que ser así“.

Y así fue: precisamente al terminar su actuación, Justin se lamentaba de los problemas técnicos… pero sonreía sinceramente a su manager al decir que había “visto a la gente contenta. He notado emoción“. El negocio de las emociones, será…

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