Entrevista

[Entrevista con] William Fitzsimmons, diciembre de 2009

William Fitzsimmons entrevistaEl pasado mes de diciembre, Binaural se dejó caer por la sala Sidecar de Barcelona, donde William Fiztsimmons,  cantautor folk originario de Pennsylvania, estaba a punto de ofrecer un concierto para presentar su último disco, The Sparrow and the Crow (2008). Este álbum, el tercero de su discografía, viene a reflejar las sensaciones de Fitzsimmons respecto a su por aquel entonces reciente divorcio, con una emotividad que puede llegar a quebrar a cualquiera. Poco antes de que de inicio su actuación, Fitzsimmons y su espesa barba nos reciben con un par de cervezas y una sonrisa de oreja a oreja. Poco podíamos imaginarnos que alguien con su aspecto resultaría tan accesible, amable  y, sobre todo, sincero.

Para empezar con la entrevista, ¿podrías contarnos un poco sobre cómo empezaste en el mundo de la música cuando eras un niño?

Por supuesto. Empecé en la música tan joven por mis padres, que eran músicos, de modo que la música siempre ha sido un aspecto muy importante de mi infancia. Para ellos la música fue la manera de comunicarse con el mundo, ya que eran ciegos. Tenían que usar su oído más que sus ojos, de modo que cuando tuvieron hijos lo compartieron con nosotros. Esto ha provocado que no haya habido una parte de mi vida en la que no haya estado involucrado de alguna manera con la música. Mi hermano y yo aprendimos rápido a tocar varios instrumentos, por eso fue sencillo tener siempre presente la música en mi vida.

Por lo tanto, podrías afirmar que la situación de tus padres te ayudó a ser más sensible a la hora de desarrollar tus aptitudes como músico.

Sí, es una buena pregunta. Creo que no me hace mejor, pero me hace ver la música de una manera diferente. Para mí escribir una canción no dista mucho de escribir una carta, ya que el fin es el mismo, comunicar, y no supone tanto entretener. Siempre intento conectar con las personas, conseguir transmitirles una idea, que la entiendan. Al fin y al cabo lo importante es el lenguaje para mí y el entretenimiento es más secundario, aunque espero que lo encuentren, como lo encuentran en las películas o en los libros. La música es hablar, escuchar, entender y por ello creo que soy afortunado, ya que no creo todo el mundo lo pueda ver desde este punto de vista.

¿Hasta qué punto fue buena la relación que establecieron tus padres y la música?

Yo sólo puedo agradecer lo que vi en ellos, ya que todavía no comprendo qué significa ser ciego, porque no he vivido esa experiencia. Para ellos la música es una de las partes más importantes de sus vidas. Para nosotros la música es ponerla en el iPod o ira a disfrutarla a un concierto, pero para mis padres escuchar es todo lo que tienen.

¿Qué tipo de estilo musical heredaste de tus padres y qué bandas te han influenciado gracias a ellos?

A mi padre nunca le ha gustado la música popular o comercial, prefería la clásica, sobre todo si contenía la participación de un órgano, de hecho se hizo uno pequeñito con cañas. Él no iba a iTunes y compraba (risas), porque el prefería lo que tiene siglos de antigüedad.

Sin embargo, mi madre era medio hippy, le gustaba el folk, como James Taylor o Bob Dylan, y me crió con esos álbumes. Es por eso que prefiero la música de mi madre sobre la de mi padre, aunque eso no quiere decir que no me gustase la de mi padre.

Entonces, podríamos decir que recibiste más inspiración por parte de tu madre.

Sí, por supuesto. La música de mi padre siempre estaba allí, la valoro muchísimo y me gusta mucho más ahora que antes, pero nunca la llegué a sentir tanto como he sentido la de mi madre.

Antes de centrarte el mundo de la música, tú solías estudiar mucho sobre terapia mental. Si no fueses músico, ¿todavía pensarías en dedicarte a eso?

Sí, por supuesto. Ese fue siempre mi sueño. Ahora tengo un trabajo por el que la gente mataría para poder hacerlo, pero desde que soy joven he pensado que yo estaba predestinado a la psicología. De hecho, fue una difícil decisión tener que escoger entre dos trabajos tan diferentes y que me gustaban y motivaban tanto. Con terapia puedes ayudar directamente a la gente, algo que no puedes hacer con la música. Con la música sólo puedes esperar que alguien pueda comprar tu CD y entienda tu mensaje. Siendo sincero, todavía no descarto la opción de dedicarme a ello algún día, porque ya tengo los estudios necesarios y no quiero desperdiciar el dinero que invirtieron en mis estudios (risas). Sí, es algo que adoro y echo de menos, así que espero poder volver algún día.

Ahora nos comentas lo separados que están para ti el mundo de la terapia y el de la música, pero ¿ha venido alguna vez algún fan a decirte que tu música le haya cambiado la vida?

Sí y es la parte que más me encanta, porque es lo que busco. Adoro que la gente compre mi música y venga a mis conciertos a compartir esa experiencia conmigo. Mentiría si no dijese que es la mejor parte. Lo que más me gusta de mi trabajo es saber que en algún momento puedo estar ayudando a alguien cuando está pasando por un mal momento. En algún sentido eso es terapia, pero lo peor es que no puedo ver las reacciones de la gente al momento. A pesar de que ellos muchas veces me envían e-mails para agradecérmelo, me falta ese cara a cara, aunque sigue siendo maravilloso.

Como artista, ¿crees que la producción de un álbum puede ayudarte a ti a superar algo por lo que has pasado?

Sí… de hecho lo ha sido con los dos últimos álbums y me han ayudado con mi familia y mis propios problemas. Pero eso sólo ayuda en un sentido, siempre necesitas otra gente que te ayude. Escribir es un proceso muy íntimo y personal, así puedes expresar tus pensamientos, pero no hay nadie que esté allí. La música terapia, pero siempre necesitas a tu familia y a tus amigos, que son lo más importante.

Para seguir con el tema, sabemos que el segundo álbum, “Goodnight”, habla del divorcio de tus padres. ¿De qué hablaba el primero?

En esa época había salido del instituto y estaba acabando mis estudios de psicología. En esa época quería hablar de las cosas que debía olvidar a la hora de ser un buen terapeuta, ya que para realizar ese trabajo debes estar ‘vacío’ de alguna manera. Te tienes que sentar a hablar de los problemas de otra persona sin estar pensando en los tuyos para poder ayudarle al máximo, así que usé ese álbum para vaciar todos esos sentimientos. Incluso podría decir que me di cuenta de lo simple que es la vida, que consiste en ir caminando hasta que un día se acaba. Una vez acabado fue cuando decidí venderlo. Para mí fue la ofrenda al público de casi todos mis sentimientos.

Con tu trabajo podemos ver, tres tipos de William Fitzsimmons. ¿Qué sientes por cada uno de tus álbums?

Por cada uno siento algo diferente. El primero es el que hablaba menos de la música y explicaba mejor cuáles eran mis sentimientos en esos momentos, qué estaba haciendo. El segundo se enmarca en un momento de mi vida en el que todo iba a cambiar, yo iba a dejar de ser terapeuta y estaba con mi primera mujer. Así que la vida se veía muy diferente desde esa perspectiva. Finalmente, el último, “The Sparrow And The Crow” es el que me presenta a mí después del cambio. Es el más doloroso, intento no pensar en esa época incluso a veces me cuesta escuchar las canciones, porque cuando hice ese álbum todo estaba cayéndose a pedazos en mi vida.

Lo gracioso es que me parece que el primero es el único que tiene algo positivo. De hecho recuerdo esa época mejor que el resto.

Ahora estás trabajando en tu nuevo álbum, ¿lo haces desde un punto de vista positivo?

Realmente creo que sí. Es muy emocionante, pero a la vez me asusta un poco. Hemos estado mucho de gira durante el último año y medio, lo que me ha dado tiempo a pensar y escribir mucho. Ahora me siento y me doy cuenta de que casi no hay dolor dentro de mí y es magnífico, aunque pienso que en los últimos cuatro años sólo he escrito sobre eso, sobre lo malo de la vida, así que asusta un poco. Hay muchas cosas que me han venido con el divorcio y que todavía no he explorado, pero lo que sé seguro es que quiero huir de todas esas ideas dolorosas, para que la gente me conozca como persona.

William Fitzsimmons
William Fitzsimmons durante su entrevista a Binaural.

¿Alguna de tus canciones es más especial que el resto?

Tendría que escoger del nuevo álbum. Éstas serían ‘I Don’t Feel It Anymore (Song Of The Sparrow)’ y ‘Please Forgive Me (Song Of The Crow)’ porque son dos puntos de referencia en el álbum. A veces es complicado cantarlas, pero me gusta recordarlas. Creo que si te confundes en algo, es bueno que lo recuerdes para no volver a cometer el mismo error. De todos modos, no sé si acaba de ser muy sano seguirlas cantando con los años (risas). Pero prefiero recordarlas y convertirme en una mejor persona, que olvidarlas y volver a cometer los mismos errores.

En los últimos años, tu base de fans ha ido creciendo por el mundo. ¿Cuál crees que son los aspectos de tu música que han hecho que conectes con la gente?

Me he preguntado mucho esto durante los últimos años. La gente sigue viniendo a los conciertos y esto es de algún modo desconcertante. Creo que la música debe ser buena y conecta con las emociones de la gente. Por ejemplo, si viene una niña de 14 años al show, está claro que nunca ha pasado por un divorcio, pero le puedes decir otras cosas con la música y ella puede entender lo que intentas transmitir. Puede ser incluso tan sencillo como que ella haya roto con su novio hace poco o que su padre la haya decepcionando. Hay muchos artistas que hablan de rupturas, ya sé que no soy el primero ni seré el último, lo que cambia es la manera de expresarlo. Intento ser lo más honesto posible y no suelo escuchar mucho a otros artistas. Mi objetivo es que la gente sienta algo con lo que escribo, no que se sorprendan al ver lo que hago. Y creo que la gente conecta conmigo porque necesitan escuchar esas cosas. Todos lo entendemos, porque todos hemos sufrido.

¿Crees que tus fans europeos son diferentes de los americanos?

A grandes rasgos sí, pero yo creo que lo que más me ayuda a diferenciarlos es la ciudad en la que me encuentre. Tocamos en Nueva York, en Chicago, en Berlín o aquí en Barcelona y en todas partes son diferentes. Pero no creo que eso sea importante, porque lo que al final cuenta es que llegues a conectar con la gente.

Por ejemplo, podríamos hablar de Sigur Rós como ejemplo de conexión…

¡Por supuesto! Escucho muchas de sus canciones, por ejemplo del Takk… (2005), y me emociono hasta el punto de estar al borde de la lágrima. Es impresionante cómo pueden llegar a conectar con su público aunque ni siquiera pueda entender lo que dicen. La cuestión es comunicar. Yo podría cantar esta noche en castellano, pero si no consigo transmitir lo que quiero el esfuerzo no habrá valido la pena.

Háblanos de los mejores momentos que vives cuando estás de gira.

Ha habido muchos. Estar aquí en Europa de gira es por sí una gran experiencia, porque siempre tenemos grandes conciertos. Lo que más me gusta de los shows son esos pequeños momentos que comparto al final con los fans para hablar y que sirven de terapia. No podría explicarte algo en concreto, porque son aspectos que tengo muy dentro de mí y que prefiero guardar en secreto.

Tenemos que admitirte que el sentimiento que se crea cuando escuchamos tu “Goodnight” es muy fuerte, porque es como si nos revelases en persona todo lo que sentías en ese momento.

Gracias.

Mucha gente te compara con Sufjan Stevens. ¿Qué opinas sobre este símil?

Me encantan estos tíos. Son geniales y me siento muy alagado. De alguna manera me asusta que la gente hable de eso, porque esta es la música que escucho, son uno de mis grupos favoritos. Por una parte, es increible, pero el problema es que la gente puede acabar por hacer malas comparaciones.

¿Escuchas mucho folk actualmente?

Sí, me encanta volver a los ábums antiguos, retomar Joni Mitchell, pero también me gusta escuchar nuevos artistas como Kings Of Convenience o José González. Esta es la música con la que conecto y realmente no sé por qué. Tampoco le hago ascos a nada, puedo escuchar desde Metallica hasta Lady Gaga, pero el folk para mí es el estilo que más me transmite o dice las cosas que necesito oir.

Para acabar, ¿qué planes tienes para los próximos días?

Intento no pensar mucho en eso, porque al final siempre me decepciono. Además, he recibido tanto que tampoco me veo con poder para pedir más. Por ejemplo, ahora estoy en Barcelona y es increíble, ¿entiendes lo que te digo? Cuando era niño ni siquiera teníamos coche, no podíamos ir a ningún sitio. Ahora estoy viviendo un sueño y para mí es más de lo que jamás podría haber pedido.

Más: No os perdáis el documental-resumen de su último gira, «Finding Home«.

Entrevista: Pablo Porcar
Transcripción: Maite Rico
Fotografías: Daniel Caccamo

Para empezar con la entrevista, ¿podrías contarnos un poco sobre cómo empezaste en el mundo de la música cuando eras un niño?

Por supuesto. Empecé en la música tan joven por mis padres, que eran músicos, de modo que la música siempre ha sido un aspecto muy importante de mi infancia. Para ellos la música fue la manera de comunicarse con el mundo, ya que eran ciegos. Tenían que usar su oído más que sus ojos, de modo que cuando tuvieron hijos lo compartieron con nosotros. Esto ha provocado que no haya habido una parte de mi vida en la que no haya estado involucrado de alguna manera con la música. Mi hermano y yo aprendimos rápido a tocar varios instrumentos, por eso fue sencillo tener siempre presente la música en mi vida.

Por lo tanto, podrías afirmar que la situación de tus padres te ayudó a ser más sensible a la hora de desarrollar tus aptitudes como músico.

Sí, es una buena pregunta. Creo que no me hace mejor, pero me hace ver la música de una manera diferente. Para mí escribir una canción no dista mucho de escribir una carta, ya que el fin es el mismo, comunicar, y no supone tanto entretener. Siempre intento conectar con las personas, conseguir transmitirles una idea, que la entiendan. Al fin y al cabo lo importante es el lenguaje para mí y el entretenimiento es más secundario, aunque espero que lo encuentren, como lo encuentran en las películas o en los libros. La música es hablar, escuchar, entender y por ello creo que soy afortunado, ya que no creo todo el mundo lo pueda ver desde este punto de vista.

¿Hasta qué punto fue buena la relación que establecieron tus padres y la música?

Yo sólo puedo agradecer lo que vi en ellos, ya que todavía no comprendo qué significa ser ciego, porque no he vivido esa experiencia. Para ellos la música es una de las partes más importantes de sus vidas. Para nosotros la música es ponerla en el iPod o ira a disfrutarla a un concierto, pero para mis padres escuchar es todo lo que tienen.

¿Qué tipo de estilo musical heredaste de tus padres y qué bandas te han influenciado gracias a ellos?

A mi padre nunca le ha gustado la música popular o comercial, prefería la clásica, sobre todo si contenía la participación de un órgano, de hecho se hizo uno pequeñito con cañas. Él no iba a iTunes y compraba (risas), porque el prefería lo que tiene siglos de antigüedad.

Sin embargo, mi madre era medio hippy, le gustaba el folk, como James Taylor o Bob Dylan, y me crió con esos álbumes. Es por eso que prefiero la música de mi madre sobre la de mi padre, aunque eso no quiere decir que no me gustase la de mi padre.

Entonces, podríamos decir que recibiste más inspiración por parte de tu madre.

Sí, por supuesto. La música de mi padre siempre estaba allí, la valoro muchísimo y me gusta mucho más ahora que antes, pero nunca la llegué a sentir tanto como he sentido la de mi madre.

Antes de centrarte el mundo de la música, tú solías estudiar mucho sobre terapia mental. Si no fueses músico, ¿todavía pensarías en dedicarte a eso?

Sí, por supuesto. Ese fue siempre mi sueño. Ahora tengo un trabajo por el que la gente mataría para poder hacerlo, pero desde que soy joven he pensado que yo estaba predestinado a la psicología. De hecho, fue una difícil decisión tener que escoger entre dos trabajos tan diferentes y que me gustaban y motivaban tanto. Con terapia puedes ayudar directamente a la gente, algo que no puedes hacer con la música. Con la música sólo puedes esperar que alguien pueda comprar tu CD y entienda tu mensaje. Siendo sincero, todavía no descarto la opción de dedicarme a ello algún día, porque ya tengo los estudios necesarios y no quiero desperdiciar el dinero que invirtieron en mis estudios (risas). Sí, es algo que adoro y echo de menos, así que espero poder volver algún día.

Ahora nos comentas lo separados que están para ti el mundo de la terapia y el de la música, pero ¿ha venido alguna vez algún fan a decirte que tu música le haya cambiado la vida?

Sí y es la parte que más me encanta, porque es lo que busco. Adoro que la gente compre mi música y venga a mis conciertos a compartir esa experiencia conmigo. Mentiría si no dijese que es la mejor parte. Lo que más me gusta de mi trabajo es saber que en algún momento puedo estar ayudando a alguien cuando está pasando por un mal momento. En algún sentido eso es terapia, pero lo peor es que no puedo ver las reacciones de la gente al momento. A pesar de que ellos muchas veces me envían e-mails para agradecérmelo, me falta ese cara a cara, aunque sigue siendo maravilloso.

Como artista, ¿crees que la producción de un álbum puede ayudarte a ti a superar algo por lo que has pasado?

Sí… de hecho lo ha sido con los dos últimos álbums y me han ayudado con mi familia y mis propios problemas. Pero eso sólo ayuda en un sentido, siempre necesitas otra gente que te ayude. Escribir es un proceso muy íntimo y personal, así puedes expresar tus pensamientos, pero no hay nadie que esté allí. La música terapia, pero siempre necesitas a tu familia y a tus amigos, que son lo más importante.

Para seguir con el tema, sabemos que el segundo álbum, “Goodnight”, habla del divorcio de tus padres. ¿De qué hablaba el primero?

En esa época había salido del instituto y estaba acabando mis estudios de psicología. En esa época quería hablar de las cosas que debía olvidar a la hora de ser un buen terapeuta, ya que para realizar ese trabajo debes estar ‘vacío’ de alguna manera. Te tienes que sentar a hablar de los problemas de otra persona sin estar pensando en los tuyos para poder ayudarle al máximo, así que usé ese álbum para vaciar todos esos sentimientos. Incluso podría decir que me di cuenta de lo simple que es la vida, que consiste en ir caminando hasta que un día se acaba. Una vez acabado fue cuando decidí venderlo. Para mí fue la ofrenda al público de casi todos mis sentimientos.

Con tu trabajo podemos ver, tres tipos de William Fitzsimmons. ¿Qué sientes por cada uno de tus álbums?

Por cada uno siento algo diferente. El primero es el que hablaba menos de la música y explicaba mejor cuáles eran mis sentimientos en esos momentos, qué estaba haciendo. El segundo se enmarca en un momento de mi vida en el que todo iba a cambiar, yo iba a dejar de ser terapeuta y estaba con mi primera mujer. Así que la vida se veía muy diferente desde esa perspectiva. Finalmente, el último, “The Sparrow And The Crow” es el que me presenta a mí después del cambio. Es el más doloroso, intento no pensar en esa época incluso a veces me cuesta escuchar las canciones, porque cuando hice ese álbum todo estaba cayéndose a pedazos en mi vida.

Lo gracioso es que me parece que el primero es el único que tiene algo positivo. De hecho recuerdo esa época mejor que el resto.

Ahora estás trabajando en tu nuevo álbum, ¿lo haces desde un punto de vista positivo?

Realmente creo que sí. Es muy emocionante, pero a la vez me asusta un poco. Hemos estado mucho de gira durante el último año y medio, lo que me ha dado tiempo a pensar y escribir mucho. Ahora me siento y me doy cuenta de que casi no hay dolor dentro de mí y es magnífico, aunque pienso que en los últimos cuatro años sólo he escrito sobre eso, sobre lo malo de la vida, así que asusta un poco. Hay muchas cosas que me han venido con el divorcio y que todavía no he explorado, pero lo que sé seguro es que quiero huir de todas esas ideas dolorosas, para que la gente me conozca como persona.

¿Alguna de tus canciones es más especial que el resto?

Tendría que escoger del nuevo álbum. Éstas serían ‘I Don’t Feel It Anymore (Song Of The Sparrow)’ y ‘Please Forgive Me (Song Of The Crow)’ porque son dos puntos de referencia en el álbum. A veces es complicado cantarlas, pero me gusta recordarlas. Creo que si te confundes en algo, es bueno que lo recuerdes para no volver a cometer el mismo error. De todos modos, no sé si acaba de ser muy sano seguirlas cantando con los años (risas). Pero prefiero recordarlas y convertirme en una mejor persona, que olvidarlas y volver a cometer los mismos errores.

En los últimos años, tu base de fans ha ido creciendo por el mundo. ¿Cuál crees que son los aspectos de tu música que han hecho que conectes con la gente?

Me he preguntado mucho esto durante los últimos años. La gente sigue viniendo a los conciertos y esto es de algún modo desconcertante. Creo que la música debe ser buena y conecta con las emociones de la gente. Por ejemplo, si viene una niña de 14 años al show, está claro que nunca ha pasado por un divorcio, pero le puedes decir otras cosas con la música y ella puede entender lo que intentas transmitir. Puede ser incluso tan sencillo como que ella haya roto con su novio hace poco o que su padre la haya decepcionando. Hay muchos artistas que hablan de rupturas, ya sé que no soy el primero ni seré el último, lo que cambia es la manera de expresarlo. Intento ser lo más honesto posible y no suelo escuchar mucho a otros artistas. Mi objetivo es que la gente sienta algo con lo que escribo, no que se sorprendan al ver lo que hago. Y creo que la gente conecta conmigo porque necesitan escuchar esas cosas. Todos lo entendemos, porque todos hemos sufrido.

¿Crees que tus fans europeos son diferentes de los americanos?

A grandes rasgos sí, pero yo creo que lo que más me ayuda a diferenciarlos es la ciudad en la que me encuentre. Tocamos en Nueva York, en Chicago, en Berlín o aquí en Barcelona y en todas partes son diferentes. Pero no creo que eso sea importante, porque lo que al final cuenta es que llegues a conectar con la gente.

Por ejemplo, podríamos hablar de Sigur Rós como ejemplo de conexión…

¡Por supuesto! Escucho muchas de sus canciones, por ejemplo del Takk… (2005), y me emociono hasta el punto de estar al borde de la lágrima. Es impresionante cómo pueden llegar a conectar con su público aunque ni siquiera pueda entender lo que dicen. La cuestión es comunicar. Yo podría cantar esta noche en castellano, pero si no consigo transmitir lo que quiero el esfuerzo no habrá valido la pena.

Háblanos de los mejores momentos que vives cuando estás de gira.

Ha habido muchos. Estar aquí en Europa de gira es por sí una gran experiencia, porque siempre tenemos grandes conciertos. Lo que más me gusta de los shows son esos pequeños momentos que comparto al final con los fans para hablar y que sirven de terapia. No podría explicarte algo en concreto, porque son aspectos que tengo muy dentro de mí y que prefiero guardar en secreto.

Tenemos que admitirte que el sentimiento que se crea cuando escuchamos tu “Goodnight” es muy fuerte, porque es como si nos revelases en persona todo lo que sentías en ese momento.

Gracias.

Mucha gente te compara con Sufjan Stevens. ¿Qué opinas sobre este símil?

Me encantan estos tíos. Son geniales y me siento muy halagado. De alguna manera me asusta que la gente hable de eso, porque esta es la música que escucho, son uno de mis grupos favoritos. Por una parte, es increíble, pero el problema es que la gente puede acabar por hacer malas comparaciones.

¿Escuchas mucho folk actualmente?

Sí, me encanta volver a los ábums antiguos, retomar Joni Mitchell, pero también me gusta escuchar nuevos artistas como Kings Of Conv

Para empezar con la entrevista, ¿podrías contarnos un poco sobre cómo empezaste en el mundo de la música cuando eras un niño?

Por supuesto. Empecé en la música tan joven por mis padres, que eran músicos, de modo que la música siempre ha sido un aspecto muy importante de mi infancia. Para ellos la música fue la manera de comunicarse con el mundo, ya que eran ciegos. Tenían que usar su oído más que sus ojos, de modo que cuando tuvieron hijos lo compartieron con nosotros. Esto ha provocado que no haya habido una parte de mi vida en la que no haya estado involucrado de alguna manera con la música. Mi hermano y yo aprendimos rápido a tocar varios instrumentos, por eso fue sencillo tener siempre presente la música en mi vida.

Por lo tanto, podrías afirmar que la situación de tus padres te ayudó a ser más sensible a la hora de desarrollar tus aptitudes como músico.

Sí, es una buena pregunta. Creo que no me hace mejor, pero me hace ver la música de una manera diferente. Para mí escribir una canción no dista mucho de escribir una carta, ya que el fin es el mismo, comunicar, y no supone tanto entretener. Siempre intento conectar con las personas, conseguir transmitirles una idea, que la entiendan. Al fin y al cabo lo importante es el lenguaje para mí y el entretenimiento es más secundario, aunque espero que lo encuentren, como lo encuentran en las películas o en los libros. La música es hablar, escuchar, entender y por ello creo que soy afortunado, ya que no creo todo el mundo lo pueda ver desde este punto de vista.

¿Hasta qué punto fue buena la relación que establecieron tus padres y la música?

Yo sólo puedo agradecer lo que vi en ellos, ya que todavía no comprendo qué significa ser ciego, porque no he vivido esa experiencia. Para ellos la música es una de las partes más importantes de sus vidas. Para nosotros la música es ponerla en el iPod o ira a disfrutarla a un concierto, pero para mis padres escuchar es todo lo que tienen.

¿Qué tipo de estilo musical heredaste de tus padres y qué bandas te han influenciado gracias a ellos?

A mi padre nunca le ha gustado la música popular o comercial, prefería la clásica, sobre todo si contenía la participación de un órgano, de hecho se hizo uno pequeñito con cañas. Él no iba a iTunes y compraba (risas), porque el prefería lo que tiene siglos de antigüedad.

Sin embargo, mi madre era medio hippy, le gustaba el folk, como James Taylor o Bob Dylan, y me crió con esos álbumes. Es por eso que prefiero la música de mi madre sobre la de mi padre, aunque eso no quiere decir que no me gustase la de mi padre.

Entonces, podríamos decir que recibiste más inspiración por parte de tu madre.

Sí, por supuesto. La música de mi padre siempre estaba allí, la valoro muchísimo y me gusta mucho más ahora que antes, pero nunca la llegué a sentir tanto como he sentido la de mi madre.

Antes de centrarte el mundo de la música, tú solías estudiar mucho sobre terapia mental. Si no fueses músico, ¿todavía pensarías en dedicarte a eso?

Sí, por supuesto. Ese fue siempre mi sueño. Ahora tengo un trabajo por el que la gente mataría para poder hacerlo, pero desde que soy joven he pensado que yo estaba predestinado a la psicología. De hecho, fue una difícil decisión tener que escoger entre dos trabajos tan diferentes y que me gustaban y motivaban tanto. Con terapia puedes ayudar directamente a la gente, algo que no puedes hacer con la música. Con la música sólo puedes esperar que alguien pueda comprar tu CD y entienda tu mensaje. Siendo sincero, todavía no descarto la opción de dedicarme a ello algún día, porque ya tengo los estudios necesarios y no quiero desperdiciar el dinero que invirtieron en mis estudios (risas). Sí, es algo que adoro y echo de menos, así que espero poder volver algún día.

Ahora nos comentas lo separados que están para ti el mundo de la terapia y el de la música, pero ¿ha venido alguna vez algún fan a decirte que tu música le haya cambiado la vida?

Sí y es la parte que más me encanta, porque es lo que busco. Adoro que la gente compre mi música y venga a mis conciertos a compartir esa experiencia conmigo. Mentiría si no dijese que es la mejor parte. Lo que más me gusta de mi trabajo es saber que en algún momento puedo estar ayudando a alguien cuando está pasando por un mal momento. En algún sentido eso es terapia, pero lo peor es que no puedo ver las reacciones de la gente al momento. A pesar de que ellos muchas veces me envían e-mails para agradecérmelo, me falta ese cara a cara, aunque sigue siendo maravilloso.

Como artista, ¿crees que la producción de un álbum puede ayudarte a ti a superar algo por lo que has pasado?

Sí… de hecho lo ha sido con los dos últimos álbums y me han ayudado con mi familia y mis propios problemas. Pero eso sólo ayuda en un sentido, siempre necesitas otra gente que te ayude. Escribir es un proceso muy íntimo y personal, así puedes expresar tus pensamientos, pero no hay nadie que esté allí. La música terapia, pero siempre necesitas a tu familia y a tus amigos, que son lo más importante.

Para seguir con el tema, sabemos que el segundo álbum, “Goodnight”, habla del divorcio de tus padres. ¿De qué hablaba el primero?

En esa época había salido del instituto y estaba acabando mis estudios de psicología. En esa época quería hablar de las cosas que debía olvidar a la hora de ser un buen terapeuta, ya que para realizar ese trabajo debes estar ‘vacío’ de alguna manera. Te tienes que sentar a hablar de los problemas de otra persona sin estar pensando en los tuyos para poder ayudarle al máximo, así que usé ese álbum para vaciar todos esos sentimientos. Incluso podría decir que me di cuenta de lo simple que es la vida, que consiste en ir caminando hasta que un día se acaba. Una vez acabado fue cuando decidí venderlo. Para mí fue la ofrenda al público de casi todos mis sentimientos.

Con tu trabajo podemos ver, tres tipos de William Fitzsimmons. ¿Qué sientes por cada uno de tus álbums?

Por cada uno siento algo diferente. El primero es el que hablaba menos de la música y explicaba mejor cuáles eran mis sentimientos en esos momentos, qué estaba haciendo. El segundo se enmarca en un momento de mi vida en el que todo iba a cambiar, yo iba a dejar de ser terapeuta y estaba con mi primera mujer. Así que la vida se veía muy diferente desde esa perspectiva. Finalmente, el último, “The Sparrow And The Crow” es el que me presenta a mí después del cambio. Es el más doloroso, intento no pensar en esa época incluso a veces me cuesta escuchar las canciones, porque cuando hice ese álbum todo estaba cayéndose a pedazos en mi vida.

Lo gracioso es que me parece que el primero es el único que tiene algo positivo. De hecho recuerdo esa época mejor que el resto.

Ahora estás trabajando en tu nuevo álbum, ¿lo haces desde un punto de vista positivo?

Realmente creo que sí. Es muy emocionante, pero a la vez me asusta un poco. Hemos estado mucho de gira durante el último año y medio, lo que me ha dado tiempo a pensar y escribir mucho. Ahora me siento y me doy cuenta de que casi no hay dolor dentro de mí y es magnífico, aunque pienso que en los últimos cuatro años sólo he escrito sobre eso, sobre lo malo de la vida, así que asusta un poco. Hay muchas cosas que me han venido con el divorcio y que todavía no he explorado, pero lo que sé seguro es que quiero huir de todas esas ideas dolorosas, para que la gente me conozca como persona.

¿Alguna de tus canciones es más especial que el resto?

Tendría que escoger del nuevo álbum. Éstas serían ‘I Don’t Feel It Anymore (Song Of The Sparrow)’ y ‘Please Forgive Me (Song Of The Crow)’ porque son dos puntos de referencia en el álbum. A veces es complicado cantarlas, pero me gusta recordarlas. Creo que si te confundes en algo, es bueno que lo recuerdes para no volver a cometer el mismo error. De todos modos, no sé si acaba de ser muy sano seguirlas cantando con los años (risas). Pero prefiero recordarlas y convertirme en una mejor persona, que olvidarlas y volver a cometer los mismos errores.

En los últimos años, tu base de fans ha ido creciendo por el mundo. ¿Cuál crees que son los aspectos de tu música que han hecho que conectes con la gente?

Me he preguntado mucho esto durante los últimos años. La gente sigue viniendo a los conciertos y esto es de algún modo desconcertante. Creo que la música debe ser buena y conecta con las emociones de la gente. Por ejemplo, si viene una niña de 14 años al show, está claro que nunca ha pasado por un divorcio, pero le puedes decir otras cosas con la música y ella puede entender lo que intentas transmitir. Puede ser incluso tan sencillo como que ella haya roto con su novio hace poco o que su padre la haya decepcionando. Hay muchos artistas que hablan de rupturas, ya sé que no soy el primero ni seré el último, lo que cambia es la manera de expresarlo. Intento ser lo más honesto posible y no suelo escuchar mucho a otros artistas. Mi objetivo es que la gente sienta algo con lo que escribo, no que se sorprendan al ver lo que hago. Y creo que la gente conecta conmigo porque necesitan escuchar esas cosas. Todos lo entendemos, porque todos hemos sufrido.

¿Crees que tus fans europeos son diferentes de los americanos?

A grandes rasgos sí, pero yo creo que lo que más me ayuda a diferenciarlos es la ciudad en la que me encuentre. Tocamos en Nueva York, en Chicago, en Berlín o aquí en Barcelona y en todas partes son diferentes. Pero no creo que eso sea importante, porque lo que al final cuenta es que llegues a conectar con la gente.

Por ejemplo, podríamos hablar de Sigur Rós como ejemplo de conexión…

¡Por supuesto! Escucho muchas de sus canciones, por ejemplo del Takk… (2005), y me emociono hasta el punto de estar al borde de la lágrima. Es impresionante cómo pueden llegar a conectar con su público aunque ni siquiera pueda entender lo que dicen. La cuestión es comunicar. Yo podría cantar esta noche en castellano, pero si no consigo transmitir lo que quiero el esfuerzo no habrá valido la pena.

Háblanos de los mejores momentos que vives cuando estás de gira.

Ha habido muchos. Estar aquí en Europa de gira es por sí una gran experiencia, porque siempre tenemos grandes conciertos. Lo que más me gusta de los shows son esos pequeños momentos que comparto al final con los fans para hablar y que sirven de terapia. No podría explicarte algo en concreto, porque son aspectos que tengo muy dentro de mí y que prefiero guardar en secreto.

Tenemos que admitirte que el sentimiento que se crea cuando escuchamos tu “Goodnight” es muy fuerte, porque es como si nos revelases en persona todo lo que sentías en ese momento.

Gracias.

Mucha gente te compara con Sufjan Stevens. ¿Qué opinas sobre este símil?

Me encantan estos tíos. Son geniales y me siento muy halagado. De alguna manera me asusta que la gente hable de eso, porque esta es la música que escucho, son uno de mis grupos favoritos. Por una parte, es increíble, pero el problema es que la gente puede acabar por hacer malas comparaciones.

¿Escuchas mucho folk actualmente?

Sí, me encanta volver a los ábums antiguos, retomar Joni Mitchell, pero también me gusta escuchar nuevos artistas como Kings Of Convenience o José González. Esta es la música con la que conecto y realmente no sé por qué. Tampoco le hago ascos a nada, puedo escuchar desde Metallica hasta Lady Gaga, pero el folk para mí es el estilo que más me transmite o dice las cosas que necesito oir.

Para acabar, ¿qué planes tienes para los próximos días?

Intento no pensar mucho en eso, porque al final siempre me decepciono. Además, he recibido tanto que tampoco me veo con poder para pedir más. Por ejemplo, ahora estoy en Barcelona y es increíble, ¿entiendes lo que te digo? Cuando era niño ni siquiera teníamos coche, no podíamos ir a ningún sitio. Ahora estoy viviendo un sueño y para mí es más de lo que jamás podría haber pedido.

enience o José González. Esta es la música con la que conecto y realmente no sé por qué. Tampoco le hago ascos a nada, puedo escuchar desde Metallica hasta Lady Gaga, pero el folk para mí es el estilo que más me transmite o dice las cosas que necesito oir.

Para acabar, ¿qué planes tienes para los próximos días?

Intento no pensar mucho en eso, porque al final siempre me decepciono. Además, he recibido tanto que tampoco me veo con poder para pedir más. Por ejemplo, ahora estoy en Barcelona y es increíble, ¿entiendes lo que te digo? Cuando era niño ni siquiera teníamos coche, no podíamos ir a ningún sitio. Ahora estoy viviendo un sueño y para mí es más de lo que jamás podría haber pedido.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.