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Los 20 mejores discos internacionales del 2012 (Parte II)

Hay que admitirlo; ha sido una auténtica locura el acabar de concretar la segunda, y última, parte de la lista que alberga los 20 mejores discos internacionales del 2012. Son tantos los buenos discos publicados en el presente año que nos ha costado una barbaridad aquello de ordenarlos según relevancia y/o preferencia. Pesadillas, sudores fríos y más de una noche sin apenas dormir. Pero por fin ya tenemos la lista aquí, a modo de regalo para ser degustado en algún momento de este especial día 24 de diciembre.

Adjuntamos también la playlist de Spotify con los 20 mejores discos internacionales del año. Para revisar la primera parte de esta lista tan sólo tienes que entrar aquí.

10 – DAMIEN JURADO – MARAQOPA

Quizás algunos tachen al «Maraqopa» de Damien Jurado de ser algo denso. Y lo entiendo. La producción, al menos de entrada (las primeras escuchas de Jurado siempre se hacen difíciles), resulta algo tosca. Pero es cuestión de tiempo que, como un mundo de Narnia oculto en un armario, acabéis engatusados por los rústicos parajes descritos en ‘Nothing Is The News’, ‘Museum Of Flight’ y la estilizadísima ‘Working Titles’. Damien Jurado, genio y figura del folk de nueva era.

9 – JOSHUA JAMES – FROM THE TOP OF WILLAMETTE MOUNTAIN

Llegamos a «From The Top Of Willamette Mountain», o lo que es lo mismo; la cenicienta de esta lista de lo mejor del 2012. El álbum lo descubrimos hará poco menos de un mes. Desde entonces la intensidad de las escuchas ha ido ganando con el paso de los días. ¿La clave de este intrínsico éxito? Los aullidos de dolor que surgen de la garganta de Joshua James, y también una cruda clave folk que sabe encontrar sus adornos y ornamentos adecuados para cada segundo.

8) JAPANDROIDS – CELEBRATION ROCK

Surgieron de la escena underground de Vancouver. Chocaron contra las masas con «Post-Nothing», se consolidaron por el tiempo que engendraron «No Singles» y al final Japandroids han conseguido cerrar el ciclo de su rock de victorias y podiums con «Celebration Rock», un monumental disco de eléctrico y visceral rock alternativo en el que Brian King y David Prowse reverencian de forma directa a sus mayores referentes: The Replacements. Rock fresco, directo y capaz todo lo que encuentre a su paso. Japandroids, este sí que es un gran triunfo.

7) TWO GALLANTS – THE BLOOM & THE BLIGHT

Con el tiempo, y paso a paso, Two Gallants se han ido ganando cierto grado de caché entre los adeptos al folk / rock estadounidense. Sus melodías siempre han tenido puntitos de sucio rock, sí. Lo que jamás hubiésemos imaginado era que el dúo californiano iba a desquitarse con un álbum en el que su fórmula sonora iba a tomar un giro de 180 grados. «The Bloom and The Blight» rezuma aroma a frío acero, especialmente a través de una voz, la de Adam Stephens, que muestra las texturas más elásticas y frenéticas vistas hasta la fecha. ‘Halcyon Days’ es sin lugar a dudas su mayor e insana epopeya mitológica descrita hasta la fecha.

6) BEACH HOUSE – BLOOM

«>Bloom’ se nos presenta como una continuación muy lógica de lo visto hasta la fecha. Una vez recorrida la línea del mar juntándose con la arena, llegados a las rocas, solo queda la posibilidad de volver hacia atrás y rehacer el camino. Es lo mismo que acabamos de hacer, pero el placer es tal que no importa lo más mínimo. Hay que hacer tiempo para cenar, y otro remojo de pies en el atardecer se presenta como la mejor de las opciones. Con todo, el sonido de Beach House continua sonando puro y grandilocuente. Aparentar mucho con poco. Como la serpiente pequeña que levanta cuello y lomo para aparentar más de lo que es. Pero aquí sin subterfugios ni trucos del manco. Algunas cuerdas, unas notas de teclado y algunos ritmos esponjosos para hacerle un sustentoso colchón a la voz de Legrand, que todo lo magnifica y todo lo convierte en poderoso.

5) JULIA HOLTER – EKSTASIS

Bienvenidos al reino del reverb y las grabaciones domésticas de Julia Holter. Donde las atmósferas de sonido toman tanto protagonismo como los puntuales y deliciosos detalles instrumentales. «Ekstasis» es el ejemplo perfecto de cómo el dream pop puede evolucionar hacia un orgánico punto en el que no existe vuelta atrás, y donde aún se toca de pies a tierra. Una última gran obra que deja atrás a tantísimos proyectos que sólo han querido fotocopiar la propuesta presentada hace un año por nuestro querido Justin Vernon (Bon Iver).

4) SHARON VAN ETTEN – TRAMP

Sharon Van Etten se ha encaramado al último gran tramo de esta lista por méritos propios. Su evolución ha sido de lo más natural. Partiendo de momentos crudos («Because I Was In Love») y pasando por sensaciones agridulces («Epic») en el presente 2012 nos ha llegado su obra magna. Un «Tramp» en el que Van Etten reune lo mejor de sus mayores referentes (Cohen, Buckley…) y lo consigue unificar con esa dosis melodramática que ha conseguido caracteriza a sus composiciones a lo largo de los años.

3) CRYSTAL CASTLES – (III)

El tercer cajón de nuestro podio está destinado a unos Crystal Castles que se han vuelto más peligrosos que nunca. La primera subversion fue reinventar su cover del ‘Not in love’ añadiendo la conocida voz de Robert Smith y poniendo a bailar a medio planeta unas letras tristísimas. Ahora ya no te aturden con bombas rítmicas, no. Ahora se cuelan en tu cerebro como un parásito, tienes sensaciones contradictoriamente placenteras. Algo no va bien pero no te importa. Ya lo hicieron con ‘Celestica’ o ‘Suffocation’. Con «III» no hay lugar para agresiones rabiosas como ‘Alice Practice’ o ‘Doe Deer’. Salvo ‘Insulin’, que funciona como vía de escape a mitad de disco.

En su último álbum asistimos a la casi total renuncia a los estruendosos estribillos 8-biteros que fueron su marca de fábrica en el I y da paso a escarceos evidentes con el witch house (Mercenary). Este nuevo trabajo pierde instantaneidad, pero, en cambio, aporta una cuarta dimensión a la música de Crystal Castles: se escucha más como un todo, donde los dos primeros convivían temazos incuestionables con idas de olla total, en “III” no hay ningún hit inmediato pero todas las canciones se mueven en una misma onda, incluidas las más bailables (‘Sad Eyes’, ‘Violent Youth’).

2) TAME IMPALA – LONERISM

Nuestro colaborador Carlos A. Forjanes lo describió perfectamente con su reseña de «Lonerism«. Es acabar de escuchar el disco y sentirnos de lo más incómodos al volver a describir con nuestros sentidos las texturas de la vida real. Porque en el último LP de Tame Impala Kevin Parker nos sumerge en un expansiva y semi psicotrópico mundo de colorismo. Donde sus piezas rojas son Led Zeppelin, las verdes los Beatles más de tripi, las azules los sixties de EEUU (Cream, Jimi Hendrix Experience…), las amarillas los manierismos de los Pink Floyd pretéritos y la argamasa etérea que lo cohesiona es una colección de sonidos, efectos, delays, sintetizadores y demás parafernalia para construir 52 minutos de rock psicodélico depurado.

1) METZ – METZ

Y llegamos al momento de la verdad. El número uno, el ganador de ganadores, el disco del año. Un premio que se han llevado los canadienses METZ gracias al homónimo álbum debut titulado «METZ«, una bestia tecnológica repleta de alambres y piezas de metal que grita, aulla y pelea preparando ataques violentos a través tanto del grunge de finales de los 80 / principios de los 90 como del krautrock, noise rock y hardcore más memorables de las últimas dos décadas. A su manera el conjunto de Alex Edkins ha conseguido referenciar a todo, sin hacer que sonase a nada en especial. Construyendo su propia identidad y estableciendo unos símbolos y códigos que conforman su sonido a base de estruendos guitarreros, gritos que parecen asfixiarse y perderse en su propia distorsión y una batería que retumba una y otra vez en espacios fríos como el hielo.

La unidad existente entre las piezas del álbum es colosal. Cada corte está conformado como una unidad eléctrica vital para la construcción de la bestia metálica que se disfruta en su forma colectiva. ‘Wasted’ es el castañazo con las líneas de guitarra más afiladas, ‘The Mule’ el machacón circuito sonoro en el que asoman unos monumentales ritmos de batería (¡que incluso llegan a recordar a The Beatles!), ‘Headache’ la frenética neurona que oscila y cambia de posición con cada juego de guitarra / batería,… Incluso encontramos algo como ‘Negative Space’, un último corte dotado de cierto carácter espirálico que funciona como un auténtico remolino de sensaciones. Refused, Neu! y Nirvana en un todo en uno. Colosal.

Pablo Porcar
el autorPablo Porcar
Fundador y editor de Binaural.es. En busca constante de aquel "clic" que te haga engancharte a un artista o grupo nuevo durante semanas y semanas. Mi Twitter personal: @pabloporcar

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