2016

Los mejores discos internacionales del 2016

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10 – Angel Olsen – My Woman

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«El qué lo podríamos resumir en la identidad que tiene este álbum, clara y sólida. Asimismo, hablar de esa identidad es hablar de Angel Olsen, porque “My Woman” es un manifiesto de su frustración, del amor, la política social, el feminismo y todo lo que gira alrededor. “Todavía tengo que despertar y ser alguien”, se convence la cantante en ‘Intern‘. Así empieza el disco, con emoción, con dudas, con épica y, a la postre, con varias lecturas. “Nunca serás mío“, insiste Olsen en ‘Never Be Mine’, sin terminar de aceptar que no puede lidiar con ese amor doloroso. O “Podríamos parar este dolor ahora mismo, podríamos rebobinar todas esas lágrimas” sentencia decididamente en “Shut Up and Kiss Me”, una rockera exposición sobre la falta de comunicación en un relación y la esperanza de una segunda oportunidad.» – Màrius Riba. Crítica del disco.

09 – Agnes Obel – Citizen Of Glass

«“Citizen Of Glass” confirma y reconfirma que Obel es una diosa en el noble arte de transmitir sensaciones. Y de hecho esta vez lo consigue con una producción aún más compleja y excelsa de la vislumbrada anteriormente. Continúa componiendo melodías aterciopeladas, confeccionadas con dedal, aguja e hilo, soldando a fuego nuevas capas de bella ornamentación que encajan a la perfección, y sin calzador alguno, con la minimalista carcasa original ideada por la danesa. En términos experimentales consigue tocar techo en una ‘Familiar’ en la que la voz de la cantante se duplica y se desdobla, mutando su registro en una cavernosa voz masculina. Una visible expansión de su etéreo registro musical en la que no se resiente en absoluto su capacidad de continuar emocionando» – Pablo Porcar.

08 – Daughter – Not To Disappear


«Llegar a la edad adulta musical sin perder la esencia de sus inicios. Daughter sacó a principios de año su nuevo disco, Not To Disappear: una revisión de su estilo dulce con nuevos toques electrónicos más insistentes que en sus anteriores trabajos, pero sin renunciar a su juego de siempre. Y es que el grupo británico ha evolucionado a nuevos sonidos y se ha consolidado como grupo solo con dos discos de vida. La fragilidad de sus canciones se combina con notas más oscuras en canciones como Numbers, en la que gracias a la diversidad de sonidos consigue un nivel conceptual excepcional pero con los pies en la tierra. Crecer como banda con todo lo bueno de antes y las nuevas influencias recogidas después les ha generado el disco perfecto para este momento de su trayectoria.» – Karen Montero.

07 – Leonard Cohen – You Want It Darker

«Tras su vuelta a los escenarios y a la publicación de nuevo material, Leonard Cohen nos regaló tres discos maravillosos. Éste es, muy probablemente, el mejor de los tres. En él, el siempre clarividente poeta canadiense desgranó sus pensamientos alrededor del amor y la cercanía a una muerte que su cuerpo le auguraba con impertinencia, logrando capturar la esencia de sus sentimientos abrazando las contradicciones propias de la experiencia humana (qué dolorosamente compatibles son esos «I’m ready, my Lord» y «Sounded like the truth, but it’s not the truth today»). La voz que los dotó de alma propia no hizo más que enriquecerse y ganar matices con los años, y en You Want It Darker alcanza, frágil pero más serena y cargada de sabiduría que nunca, el culmen de su expresividad.» – Pau Ortiz.

06 – Car Seat Headrest – Teens Of Denial


«Lo cierto es que el de Virginia ya llevaba algunos años enderezado. La prueba más reciente, su hermano mayor “Teens of Style” (2013). Tras fichar por Matador la cosa ha cambiado. Y al menos, a nivel de propuesta, Toledo ha encontrado su camino y lo ha tomado sin titubear. El trayecto de este nuevo disco se prolonga hasta los 70 minutos y el puntazo es que no se hace denso, pues en él hierven como la sangre adolescente. El suyo es rock sin concesiones al más puro estilo Japandroids y con fijación en los noventa, sobre todo con Malkmus y su Pavement.

Incluso en canciones concretas el estadounidense recuerda mucho a las formas de Mark Oliver Everett (Eels), como por ejemplo en ‘(Joe Gets Kicked Out of School For Using) Drugs With Friends (But Say’s That Isn’t a Problem)‘. Ya puestos, aprovecharemos tal parrafón para explicar que el título surgió de una discusión de Will con sus colegas recordando sus vivencias en la universidad de Williamsburg, ciudad donde él vivía  y donde, de hecho, escribió este último disco. Sin embargo, si algo diferencia este álbum del anterior, más allá de su actualizada propuesta, es su producción. Ahí destacamos a Steve Fisk (Soundgarden, Low), su mano derecha en esta andadura por Seattle.» – Màrius Riba. Crítica del disco.

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