2022Destacados

Los mejores discos de 2022

Seleccionamos los 50 mejores álbumes de todo el año

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Quizás nos hemos hecho algo de rogar, pero por fin ya podemos decir que tenemos preparada nuestra lista con los mejores discos de 2022. Como es habitual año tras año, esta selección presenta una recopilación con los que para nosotros han sido los 50 álbumes más top de estos últimos 12 meses.

Este reguero de títulos presenta propuestas tanto nacionales como internacionales. Merina Gris, Rosalía, Rocío Márquez & Bronquio, Depresión Sonora, Aliment, Vulk y Carolina Durante ejercen como representantes patrios en una lista encumbrada por referencias de gratos nombres tan conocidos como Black Country, New Road, The Smile (ya saben: Yorke, Greenwood, Skinner), Alex G, Alvvays, Big Thief, Kendrick Lamar o Big Thief, sin despreciar tampoco a buenos perfiles tan pujantes como los de Chat Pile, Wet Leg, Jockstrap, Knifeplay, Deserta, Momma o Gilla Band, entre muchos otros.

Sin más dilación, aquí compartimos nuestra lista con los mejores 50 discos de 2022. Del 50 al 1, a continuación. La complementamos con una playlist completa que os servirá para poder descubrir todos los álbumes mencionados en la relación.

Los mejores discos de 2022

50 – WHITE LIGHTERS – BREAKER BOY

Brandon Setta, ex integrante de Nothing, lleva unos años alejado del mundo shoegazer para así encarnar a su propia versión de Elliott Smith vía su álter ego White Lighters. Con su LP número dos, «Breaker Boy», el músico estadounidense se deja acompañar por la producción de Nick Bassett (Whirr, Deafheaven, Nothing) para calzar su LP menos crudo, y más hipnótico. Conceptos tortuosos que ahondan en la rehabilitación, el aislamiento y la soledad aúllan como lobos en un trabajo tan adictivo como introspectivo. Importante: aquí hay ecos a Elliott, pero también a Magnetic Fields y a los R.E.M. más afligidos [Pablo Porcar]

49 – HORSEGIRL – VERSIONS OF MODERN PERFORMANCE

Uno de los mayores y más gloriosos experimentos mestizos del 2022 lo hayamos en «Versions Of Modern Performance» de las emergentes Horsegirl. Cucharadas y cucharadas del guitarreo de Pavement se lanza a nuestro cuello cuál Nosferatu en un trabajo que también cuenta con las fauces de Sleater Kinney, Veruca Salt y Bodega. Post punk sin aderezos, crudo y bien perfilado que entra como el agua en anti hits tan llamativos como ‘Anti-Glory’ o ‘Beautiful Song’. [Pablo Porcar]

48 – HOLY FAWN – DIMENSIONAL BLEED

Con «Death Spells» nos deslumbraron y ahora, con «Dimensional Bleed», se nos confirman todas las buenas sensaciones. Construidos sobre una base de shoegaze cercano a My Bloody Valentine pero con ese tufillo de Deafheaven sobrevolando en el ambiente. Los movimientos del grupo son hermosos y terroríficos por partes iguales. Combinando parajes electrónicos con metal por partes iguales, Holy Fawn logran un disco que toca los dos lados de la vida, espeluznante y brillante. El disco va por muchos caminos, pero bien dirigido en cuánto a la elección de sus piezas, desde el combo ‘Hexsewn’-‘Death is A Relief’ comienza a sonar, con «Dimensional Bleed» en el medio del camino como ancla para terminar con Blood Memory de forma épica. El sonido del cuarteto es avasallador y fluye en gran medida como una obra de casi una hora, aunque sea en canciones sueltas, es un edificio brutalista que se impone con todo el peso, denso, puro y estremecedor. [Sebas Rosas]

47 – VULK – VULK EZ DA

Un nuevo punto de partida. Con el título del álbum, Vulk se niegan a sí mismos y nos invitan a escucharlos sin ideas preconcebidas. Adoptando el euskera como lenguaje más natural para expresarse, y sumando un punto de crudeza e intensidad a su propuesta, su tercer disco es rock intrincado e intrigante, sabiendo atraparte con sus cambios de ritmo y desarrollos que nos recuerdan al post-hardcore y al post-punk. Sin embargo, parte del encanto de ‘Vulk Ez Da’, está en el cómo consiguen hilvanar un discurso musical propio, que ha destilado sus referencias hacia algo intrínseco a sus cuatro miembros, que va creciendo a medida que avanza el álbum. Un gran presente del que se intuye un futuro aún mejor. [Nil Rubió]

46 – ALIMENT – INCONDICIONAL

El trío de Girona vuelve tras cuatro años después de su «Brother» de 2018, en donde ya que no solo suenan garajeros y punks, sino que meten algo más de oscuridad y post-punk con un bajo mucho más presente. Ahora en 2022 y con el sello barcelonés La Castanya. «Incondicional»  presentan un cuarto disco que quizá sea su trabajo más sólido, en el que un cambio significativo son sus canciones que por primera vez se entonan en catalán. El cambio les sale bien: en ningún momento suena forzado sino que es una evolución natural de sus composiciones. ‘Filera de Foc’, ‘Incondicional’, ‘Cadenes’ o ‘Com Espines’ son un paso adelante para la banda, el resultado es acojonante y mejorado, lo que los lleva a ser de lo mejorcito en la escena local, ya que engrosan su discografía con uno de los mejores lanzamientos nacionales del año. [Sebas Rosas]

45 – MJ LENDERMAN – BOAT SONGS

A veces uno entra en los discos como el acto de respirar. Normalmente espontáneo, casi inconsciente, vital. ‘Boat Songs’ fluye con una sencillez pasmosa que te envuelve entre guitarras crujientes, melodías mandrosas, cotidianeidad surreal y la apología de lo que nos hace absurdamente felices ante el eventual dolor. Un estado de ánimo, un álbum que, aunque oficialmente dure poco más de media hora, parece detener el tiempo durante su escucha. MJ Lenderman recoge enseñanzas del country, de Neil Young y del rock alternativo noventero factoría J Mascis, para hacer algo con una personalidad particular, fascinante y cálida. Un pequeño gran clásico moderno. [Nil Rubió]

44 – BIZNAGA – BREMEN NO EXISTE

Afianzados como un nuevo referente en su sector, Biznaga ha conseguido consolidarse también como puntas de lanza de la reivindicación generacional con «Bremen No Existe». Metralla de hits de carácter corrosivo son los que se descargan en un trabajo de ritmo y pulso frenético que vocifera todo tipo de verdades respecto al aislamiento social, la pasividad y la mugre que nos come hoy en día. [Quim Atencia]

43 – STELLA DONNELLY – FLOOD

stella donnelly flood

«Va migrando a distintos lares sonoros, y no porque sienta las garras del depredador (hay más de uno escondido en sus letras), sino porque sus canciones, y por extensión, «Flood», son un cúmulo de realidades aleatorias. Situaciones que todos vivimos, o no, da igual, porque la cuestión es que detrás de la muchedumbre siempre hay historias humanas que contar. Las de Stella esta vez se resumen en «Flood»: un acoso por mensaje directo de Instagram (‘Restricted Account’), un padre enfermo (‘Morning Silence’) o una relación abusiva (‘Underwater’) marcan su desarrollo. En la forma de canalizarlas, la cantante migra hacia nidos distintos, y en ellos encuentra un confort de lo más curioso/interesante. Por ejemplo, ‘How Was Your Day’ se lanza con un poco de spoken word y lo fusiona con un estribillo de lo más popi; convive en el disco de una forma un tanto extraña.» [Màrius Riba]. Crítica de «Flood».

42 – ARMS LENGTH – NEVER BEFORE SEEN, NEVER AGAIN FOUND

El emo también cuenta con la suerte de poder darse palmaditas en el pecho a lo McConaughey en «El Lobo de Wall Street». Sonríe y de qué manera: este año salió el nuevo trabajo de Arms Length, una obra que sabe canalizar las mayores virtudes de The Hotelier y otros fenómenos surgidos de la morada de Tiny Engines. Condimentando el asunto con unas guitarras bastante post rockeras, el grupo sabe marcarse hitos tan atemporales como los de blink en casos concretos como ‘In Loving Memory’ u ‘Object Permanence’. Irán a más estos chavales, ya verán. [Pablo Porcar]

41 – OFF! – FREE LSD

Ocho años han tardado Keith Morris y Dimitri Coats a dar continuidad a su proyecto, entre cambios de formación, problemas con su antiguo sello, etc., pero lo han hecho con un puñetazo sobre la mesa de proporciones cósmicas. Y es que el hardcore corto, al pie, rabioso y desenfadado con el que se presentaron ha evolucionado hacia una cacofonía sonora entre lo apocalíptico y lo espacial, de punk heavy bañado en free jazz, en el que cada corte introduce el siguiente en un álbum conceptual sin fisuras, comandado por el legendario Morris bombardeando con sus haikus de depravación y crítica social. [Nil Rubió]

40 – JUST MUSTARD – HEART UNDER

Just Mustard han conseguido con «Heart Under» lo que Wolf Alice consiguieron con su última obra: agarrar una paleta de sonidos y llevarlos totalmente a su campo. Si Wolf lo concretaron con una suerte de R&B ruidoso, Mustard han hecho lo propio con un shoegaze metálico, llamado a perderse en atmósferas creadas en naves industriales irlandesas. Ecos de los Nine Inch Nails menos dados a los «synths» están ahí, gritando alto y claro, en un buen trabajo que brilla más por su conjunto que por contar con singles de perfil radiofónico. [Pablo Porcar]

39 – OSEES – A FOUL FORM

Ya ni hace falta hacer la coña con el cambio de nombre de John Dwyer y sus secuaces. Flamantes cabezas de cartel del próximo Canela Party, Osees son una máquina cuya música no le quita gasolina a su tanque sino que lo llena. Una cosa es lanzar discos por lanzar, algo que lamentablemente parece ser la dinámica en algunos grupos, pero hacerlo bien, es otra cosa y se requiere un nivel de brillantez completamente estelar, para no solo crear sino cambiar de registros como de calzoncillos. A Foul Form es el 26º (!!!!) álbum de Osees – se dice pronto – y curiosamente, su primera incursión en el crust punk, un sonido que, como era de esperar, les sienta tan bien como cualquier otro en el que hayan incursionado, quizá lo que más se le parece a este sonido es lo logrado con Coachwhips (era pre-TOS) y lo combinan con la referencias que han usado para este disco, como Bad Brains, Black Flag o Stooges. Funeral Solution, Too Late for Suicide, Scum Show o Sacrifice son tan directos como punzantes. Dwyer lo ha vuelto a hacer y ha creado un disco homenaje de 10 a sus referencias punk. [Sebas Rosas]

38 – PINEGROVE – 11:11

Pinegrove es uno de aquellos grupos de la estirpe de Wilco que, haciendo de la familiaridad virtud, logran embelesarnos partiendo de algo a priori tan poco sorprendente como el Americana con un admirable manejo de las dinámicas y una nitidez de sonido prodigiosa. Solo hace falta escuchar –o ver– live albums como el reciente y estupendísimo ‘Amperland, NY’ para darse cuenta de que su calidad no tiene trampa ni cartón. En 11:11 sus temáticas toman un punto de desazón en un contexto pospandémico y de emergencia climática, pero el suyo sigue siendo un rock hecho con mimo, cargado de detalles y matices que te abrazan fuerte. La banda de Nueva Jersey logra con este álbum lo mismo que logra cada vez (y siendo cada vez más difícil que la anterior): hacer que algo que tenemos más que visto resulte especial y memorable. [Pau Ortiz]

37 – FKA TWIGS – CAPRISONGS

Tan y tan alto voló con FKA Twigs con «Magdalene» que sabíamos que las expectativas iban a ponerse en un plano un tanto difícil de cara a «Caprisongs». Llegado el día las sensaciones no nos han pillado por sorpresa: sin llegar a rozar el calibre de sus dos anteriores LP, «Caprisongs» es un disco degustable que fluye mejor por su digestión, que por su complejidad. Sin buscar ser una obra sesuda, el compacto resulta gratificante al pisar la pista de baile, y dejarse llevar con soltura. Curioso: si en «Magdalene» Tahliah conseguía tocar techo al abordar el lagrimal, aquí consigue marcar cierta punza de lanza en los momentos menos consternados. [Pablo Porcar]

36 – MERINA GRIS – ZERUA ORAIN

Merina Gris Zerua Orain

Revistiendo el asunto con luces de neón, Merina Gris se dejan guiar por su productor Ed Is Dead para refinar las conductas de pop sintetizado de CHVRCHES, e invitarlas a pisar un tapiz de decoro más urbano. Glitcheos, sampleos de sabor binario y beats electrónicos ponen los huesos a unas melodías encumbradas por punzantes estribillos, estruendosas bases de pads y alguna que otra insólita colaboración vocal (Cris Belako aporta su voz en la post punkera ‘Ardi Latxen Herrian’). [Pablo Porcar] Crítica de «Zerua Orain»

35 – WEYES BLOOD – AND IN THE DARKNESS, HEARTS AGLOW

Weyes Blood, o Natalie Mering según se prefiera, ha vivido un «routing» muy similar al de Arctic Monkeys a lo largo de estos últimos años. En este 2022 la cantautora ha presentado «And In The Darkness, Hearts Aglow», álbum que, como el postrero de los Monkeys, ha guiado sus raíles a partir de las pautas estilísticas marcadas por su obra predecesora. Folk delicado, meloso y de tendencia de psych setentero viene domado de casa en un trabajo cohesivo que invita a mirar a las estrellas. Otra gema marca «Mering», y van… [Pablo Porcar]

34 – RUSSIAN CIRCLES – GNOSIS

Los amantes del muro de sonido de Russian Circles no quedarán decepcionados con el sucesor de «Blood Year»: el redoble sigue ahí, fuerte como un huracán y las guitarras filosas como el cuchillo de Dahmer, en las que se cuela un punto gótico que se agradece. En ese matrimonio rock/metal está la clave del mismo, que hacen más llevaderos los pasajes más lentos y post rockeros de Gnosis. Lo que sabe hacer el trío americano es cómo combinan y hacen chocar dinámicas musicales de una forma elegante, sobre todo cuando la guitarra sale a relucir. Ya son ocho discos, lo cual les curte en la producción, puntos álgidos y tristes pero siempre manteniendo la épica triunfalista.  triunfante, ‘Tupilak’ parece ser una buena antesala a lo que viene después, temas como ‘Conduit¡ o la que da nombre al disco, se balancean entre la delicadeza y la intensidad. La veteranía del grupo, hace que este nuevo disco sea inquebrantablemente devastador. [Sebas Rosas]

33 – RACHIKA NAYAR – HEAVEN COME CRASHING

El último hito discográfico de Rachika Nayar quizás no sea tan redondo como «Our Hands Against…» pero consigue hacer vibrar, y de qué manera. Como un fiel reflejo sonoro de la idea mostrada en su portada, «Heaven Come Crashing» se nos presenta como aquellas sensaciones que se apoderan en nuestra piel en contextos catárticos. ‘Tetramorph’, con esa solemnidad tan propia de una BSO de Kronos Quartet, es de aquellas piezas que remueven tuétanos. [Pablo Porcar]

32 – DEPRESIÓN SONORA – EL ARTE DE MORIR MUY DESPACIO

Depresión Sonora surgió de la nada en plena pandemia, y como un rayo de luz entremedio de todo el tedio y la espesor ha aparecido su primera referencia discográfica de larga duración. Desazón y sollozos doman las tinieblas en «El Arte De Morir Muy Despacio», álbum debut bien enfilado a lo largo de sus tres poderosos actos entre el escarnio más pop, con aderezos ligeramente trap, y la rítmica new wave / post punk de los ochenta. Ayer y hoy en un todo o nada que bien exhibe el poker de ases guardado en la manga de Marcos Crespo a lo largo de estos dos últimos años. [Pablo Porcar]

31 – YARD ACT – THE OVERLOAD

Respondiendo a la aparente necesidad de que surja una grata y efervescente propuesta post punk al año, Yard Act llegan al rescate. El buen hacer a la hora de hilar melodías «catchy» de Blur, la «sorraconería» de Sleaford Mods y el pulso enérgico de IDLES están ahí, con el pie en el pedal de aceleración, en un compacto enfiladísimo con hits que bien podrían coronar toda la BSO de los próximos FIFA. Si hay un «must» post punker para poner en loop este año, «this is it». [Pablo Porcar]

30 – ROCIO MARQUEZ + BRONQUIO – TERCER CIELO

Si todo el mundo tomara decisiones vitales con el tino con el que Rocío Márquez elige con quién colabora, sin duda nos encontraríamos en un lugar mejor. La cantaora onubense lleva más de una década aportando nuevas perspectivas al cante jondo, y para esta felicísima ocasión ha unido fuerzas con Bronquio, adalid de la electrónica oscura de espíritu punk que aquí nos regala un millar de texturas y ritmos, pura inteligencia y sentimiento. ¿Cómo ponerse descriptivo cuando en los 17 temas que contiene esta hora de Música está prácticamente todo? ‘Tercer cielo’ es una bomba de referencias, poesía de pasado y de presente, de temblor, vaivenes y reposo. Tremendo viaje. [Pau Ortiz]

29 – ARCTIC MONKEYS – THE CAR

Con «Tranquility Base Hotel & Casino» Arctic Monkeys se adentraron en un túnel que ha acabado pisando nuevo pavimento con el aterrizaje de «The Car». Los setentas y las sensaciones afrancesadas brotan radiantemente en una suerte de anexo del anterior LP en el que se diseñan incursiones hacia el rock industrial (‘Sculptures Of Anything Goes’) o la psicodelia menos arbitraria de venazo funky (‘Jet Skis On The Moat’). Agrade o no, el componente orquestal ha acabado engullendo el alma de los Arctic en 2022. ¿Próximo paso? Los títulos de crédito de algún filme de superhéroes terrenales del MI6. Y de ahí hacia…¿dónde? [Quim Atencia]

28 – BEACH HOUSE – ONCE TWICE MELODY

«El hecho de que hayan autoproducido por primera vez en la historia o de que se hayan lanzado con una semi-acústica como ‘Sunset’ sin que condicione lo más mínimo la obra, dice mucho de lo que realmente representa “Once Twice Melody”. Un disco pop con identidad, que sacrifica efectismos, que se apoya en la melodía, y al que, de nuevo, le falta dosificar, seguramente por la comodidad de haber encontrado un lugar en el que pueden desplegar todo su potencial. No es el mejor álbum de Beach House siendo al mismo tiempo un buen álbum y uno de los más completos y coherentes de los últimos años.» [Màrius Riba] Crítica de «Once Twice Melody«.

27 – KAE TEMPEST – THE LINE IS A CURVE

El directo que Kae Tempest brindado hace escasos días en la Sala Apolo de Barcelona podría escribir la reseña de este tercer trabajo. Sobre el escenario demostró que «The Line Is A Curve» (Fiction Records, 2022) es un álbum más álbum presentado en directo y eso es principalmente por su carácter y misiva. Si el exceso de futuro es ansiedad y el de pasado, depresión, la línea que ha trazado Kae en este disco parece situarse en el punto medio de ambos polos, es decir, en el presente. Es el primer disco que ya no firma como Kate (desde agosto de 2020, se identifica como no binario) y en el que Kae aparece en portada, una realidad que entre otras cosas viene a reflejar su autoaceptación como persona y, por extensión, como artista/poetisa/música/etcétera.

Este ejercicio queda patente en unas letras que hacen focus en el presente (‘These Are the Days’), en aquello que está en nuestras manos y que podemos cambiar (‘No Prizes’). Ese presente no es un balsa de aceite, al menos no para Kae. Es fuego, impulso que canaliza a través de letras que incluso llegan a destacar por encima de la propia producción y de las colaboraciones. La curva es boca arriba porque es para estar satisfecho. [Màrius Riba]

26 – FONTAINES DC – SKINTY FIA

Con «Skinty Fia» (Partisan Records, 2022) ya van tres discos de Fontaines D.C., una de las bandas que más rápido se ha hecho un hueco en los altares del post-punk irlandés. Esta entrega si algo consigue es posicionar todavía más a la banda en el tablero post punk para dotarla de carácter, y de qué manera. En él los rigores son más depresivos, más negros, más claustrofóbicos. Para saberlo te vale con quedarte en el recibidor de la portada: de la habitación de la derecha grita The Fall, del piso de arriba retumba The Cure, a la puerta llama Joy Division, pero tranquilos, que todo son voces. La única bestia de carne y hueso que realmente galopa ahí dentro es el quinteto liderado por Grian Chatten, con sus cortes clásicos (‘Jackie Down The Line’) y sus rarezas (‘The Couple Across The Way’), siempre cargadas de mensajes hasta el tope. Únicos en su estilo, como el Día de la Bestia. [Màrius Riba]

25 – CLOAKROOM – DISSOLUTION WAVE

Sin perder la cabeza y siendo de lo más pacientes, Cloakroom estrenaron este año «Dissolution Wave», un álbum grabado en Earth Analog Studios en el que Doyle Martin , Bobby Markos y Tim Remis dieron rienda a su creatividad para concebir la obra con el sonido más robusto y marcado de todas las que han estrenado hasta la fecha. Nugaze de sonido metálico pero dotado de un rojo corazón, que cautiva y nos incita, de la mejor de las maneras, a echarnos una cabezadita. Todo bien construido sobre un esqueleto de puro country que nos recuerda que lo «gazer» siempre ha podido casar bien con patrones más tradicionalistas. [Pablo Porcar]

24 – THE MARS VOLTA – THE MARS VOLTA

Se dice pronto pero hemos tenido que esperar 10 largos años para la vuelta de la unión creativa de Omar Rodríguez López y Cedric Bixler-Zavala como The Mars Volta. Un disco homónimo que, si bien podría llevar cualquier otro nombre detrás de alguno de los muchos proyectos paralelos de estos dos, se ha decidido por algún motivo que sea su disco de retorno. Un séptimo trabajo que vierte su sonido más pop sin olvidar la raíz Volta de donde vienen, sin duda su trabajo más accesible que bien puede hacer que ganen nuevos adeptos al culto voltil. [Sergi Cuxart]

23 – KENDRICK LAMAR – MR. MORALE & THE BIG STEPPERS

El regreso de Kendrick Lamar ha arrancado desde los cimientos: sin buscar la frontalidad comercial, «Mr. Morale & The Big Steppers» exhibe la soltura más «d’auteur» del californiano. Crudo y personal, el trabajo aborda una sobriedad apenas contemplada en la discografía pasada del rapero, y en gran medida esta crece a partir del aderezo jazz que cubre a buena parte de la propuesta. También de cierto éxtasis hipnótico que, como con ‘Worldwide Steppers’, nos demuestra que Lamar está actualmente a bastantes años luz de Kanye. [Quim Atencia]

22 – BIG THIEF – DRAGON NEW WARM MOUNTAIN I BELIEVE IN YOU

A modo de doble apuesta, Big Thief han estrenado este año un «Dragon New Warm Mountain I Believe In You» en el que se toca el hueso de la v.3.0 de uno de los mejores cuartetos del momento. Esa soltura orgánica tan propia de la banda aflora en todos y cada uno de los cortes de un trabajo que brilla al acercarse a nuevos derroteros estilísticos (‘Little Things’ es una maravilla ligeramente «dreamy»). Único pecado: el trabajo se excede bastante en su duración. A buen seguro que con algo más de síntesis, «Dragon New Warm Mountain I Believe In You» hubiese sido más redondo de lo que actualmente es. [Pablo Porcar]

21 – ETHEL CAIN – PREACHER’S DAUGHTER

Hayden Anhedönia, aka Ethel Cain, ha encontrado un huequecito perfecto dentro del pop contemporáneo: con su álbum debut – «Preacher’s Daughter» – , Ethel ha conseguido coser las costuras pop de la Taylor Swift más clásica, y afianzarlas sobre un patrón de mestiza y agridulce (en el buen sentido) apariencia «americana». ‘American Teenager’ y ‘Hard Times’ respiran ese misterioso aroma que envolvía las composiciones más cautivadoras de Lord Huron. Eso, se mire como se mire, solo puede hablar bien de la de Tallahassee. [Quim Atencia]

20 – GILLA BAND – MOST NORMAL

Aún con un cambio de nombre y la pandemia de por medio, los dublineses siguen siendo los chicos raros de la capital. Mientras otros paisanos ascienden en los “lineups” de los festivales, ellos siguen encerrados en su zulo perfeccionando las formas en las que expresar sonoramente el desquicio y el colapso mental. En su tercer álbum, huyen de sus vicios “raveros”, para ofrecer un sonido aún más experimental, tras multitud de horas ensayando las múltiples formas en las que uno puede retorcer las estructuras y sonidos del rock. Abstracto y juguetón, ‘Most Normal’ profundiza en los extremos, pero también deja respirar más que nunca, siendo su disco más interesante y lleno de matices. [Nil Rubió]

19 – MOMMA – HOUSEHOLD NAME

«Dale duro: ya está aquí «House Holdname», una obra que aglutina riffs duros, una producción sónica y sentimientos rasgados en un compendio que invita a remitirnos con temas como ‘Speeding 72’ o ‘Rockstar’ a temas de The Smashing Pumpkins, Nirvana, Pavement o Veruca Salt. También hay bastante de The Breeders en toda esta ecuación«. [Pablo Porcar]

18 – CAVE IN – HEAVY PENDULUM

En su justa medida, Cave In han creado con «Heavy Pendulum» la mayor reverencia posible a los Mastodon más llamados a tocar el firmamento. Con el omnipresente Kurt Ballou a los mandos, los de Methuen se han cascado una obra rotunda, repleta de correcalles (‘New Reality’), trámites intergalácticos (‘Blood Spiller’), azotes en la sien (‘Searchers Of Hell’) y invertebradas apuestas etéreas (‘Pendulambient’). [Quim Atencia]

17 – PUSHA T – ITS ALMOST DRY

«If you know you know» que decía en su anterior disco, Daytona, y se nota que Pusha T lleva mucho tiempo sabiendo lo que hace. Sabe perfectamente la fórmula para generar un fenómeno de cada lanzamiento de nuevo disco, y como no podía ser de otra forma, It’s Almost Dry es un disco mayúsculo en la carrera de King Push. La elegancia en la producción y la agudeza de sus letras lo convierten sin duda en uno de los mejores raperos de su generación. [Sergi Cuxart]

16 – DESERTA – EVERY MOMENT, EVERYTHING YOU NEED

Lo de Deserta en 2022 ha sido uno de los «jackpots» inesperados del año: Matthew Doty (Saxon Shore) puso el lienzo, y Dave Fridmann (Mercury Rev), a la mezcla, puso el color para la creación de un «Every Moment, Everything You Need» presentado como una de las propuestas más espaciales del shoegazer. Aquí cohabita el shoegaze más refinado, con la psicodelia más épica y el ambient más evocador. Un viaje a las estrellas perpetrado durante 41 minutos, y sin LSD de por medio, en tu propio dormitorio. [Pablo Porcar]

15 – BIRDS IN ROW – GRIS KLEIN

2019 fue cuando salió el «We Already Lost the World» de los franceses Birds in Row, y 3 años de lapso sin el post hardcore progresivo de estos chicos se ha hecho una eternidad. «Gris Klein» suponía una etapa más madura, con cambio de sello incluído a Red Creek Recordings – sello de Johannes Person de Cult of Luna – con los cuales giraron este mismo año. No sé si casualidad pero en este nuevo registro suenan mucho más oscuros y ralentizados, menos rápidos y dejando un lado su lado hardcoreta, como podemos escuchar en ‘Noah’, una de las canciones del año y sus casi 7 minutos que en otros tiempos del trío era impensado.

Aunque algunas costumbres se mantienen, como esa guitarra rasgada y la voz de su líder que en sus letras también se nota una madurez, mucho más adulto, sobre el cambio climático, las relaciones, la salud mental entre otras. Otro punto que también comienza a ser distintivo en ellos es la producción de Amaury Sauvé, con el cual logran un disco redondo, en el que las tormentas van y vienen pero el sentimiento se mantiene. [Sebas Rosas]

14 – KNIFEPLAY – ANIMAL DROWNING

«Engullidos en esa sensación de desazón y de absoluta deriva, Knifeplay han estrenado su flamante nuevo álbum. ‘Promise’ nos adentra en un tétrico paraje en el que, a lo buenamente Mazzy Star, se transita en claros y oscuros pisada tras pisada. También cuenta con, sorpresa, la electricidad estática de My Bloody Valentine. Con ‘Ryan Song’ los teclados entran de lleno en la ecuación, diseñando una frágil ecuación en la que los de Filadelfia, lejos de volver a mostrar la rotundidad de ‘Tears’, navegan por la melosidad de los Sigur Rós más nostálgicos. La sucia «Philly» de Nothing, convergiendo con el tono volcánico de Sigur Rós y la escala de grises de Mazzy Star: en el mundo de Knifeplay hay pesadillas para todo.» [Pablo Porcar] «Promesas» de Knifeplay.

13 – SOUL GLO – DIASPORA PROBLEMS

Moderno, sin límites ni ataduras, demoledor y excitante. Desde la versión de la intro de la 20th Century Fox hecha con un bong en sus primeros segundos hasta el asalto final. Este es el hardcore que practican los de Philadelphia, abanderando en 2022 el resurgir artístico de un género musical que siempre encuentra en los peores momentos colectivos, la mejor de sus expresiones artísticas. Mezclando todos los “subgéneros” imaginables, incluso en el espacio de una canción, sonando innovador, pero a la vez transmitiendo un bendito hedor a clásico. Agresivo, intenso, desquiciado, pero también vulnerable y absurdo, extremadamente personal, pero transferible, ‘Diaspora Problems’ suena como si Bad Brains sacaran hoy su primer disco. [Nil Rubió]

12 – JOCKSTRAP – I LOVE YOU JENNIFER G

No hay nada como un poco de psicodelia del siglo XXI para estar en contacto con la chavalada de hoy en día. Los responsables de esta maravilla del art (tirando a muy art) pop electrónico, florido y con fundamento son Taylor Skye y Georgia Ellery -a quien ya conocemos como violinista de Black Country, New Road-, que demuestran en su álbum debut la posesión de una deliciosa elegancia para lo experimental. Glitches y arreglos de cuerda conviven en esta fantasía de melodías cromáticas, mientras en sus letras la melancolía y el desespero cabalgan, con una armadura de ironía y autoconscienta, a lomos de, no sé, unas zapatillas de velcro con ruedines fosforescentes que hacen luz. El resultado es mayúsculo. [Pau Ortiz]

11 – ALVVAYS – BLUE REV

Se puede ser literal: no lo han tenido fácil bandas como Alvvays abocadas a sostener una carrera musical de éxito tras la pandemia (y algunos problemas personales). Pero de todo se sale. Cinco años más tarde, y con una continuidad a la vista parcialmente agrietada, ha acabado surgiendo «Blue Rev» (Polyvinyl – Transgressive, 2022) como una especie de lavado de cara de la banda canadiense. Una pequeña revolución que ya tendía a la estilización, y que, por tanto, no sorprende en demasía. Alvvays es la misma banda que sobre lares pop pisaba sin notar tembleques, solo hay que escuchar ‘After The Earthquake’ (por cierto, no puede tener más espíritu The War on Drugs). Aunque Alvvays al mismo tiempo también es esa banda que ha sabido sacar lo mejor de su fórmula y seguir revolucionando un género al que ya poco caso se le hace. ‘Pomeranian Spinster’ no es un hit, pero es un caramelo indie rock de diez. ‘Belinda Says’ no es la canción del disco, pero sí la más profunda. ‘Very Online Guy’, rollito Temples, no representa el álbum, pero le sienta genial. Ahí está. La revolución no viene marcada por una estrella, sino por todos los que la impulsan. La bandera de este disco es azul y la ondean entre 15. [Màrius Riba]

10 – NILUFER YANYA – PAINLESS

Si el debut de Nilüfer Yanya en 2019 proyectaba un futuro inmenso y ambicioso dentro del panorama musical actual (eso es ser muy genérico, pero es a lo que me quiero referir), «PAINLESS» viene a confirmar presagios, y de qué manera. La cantante inglesa entrega un disco de pura orfebrería ¿pop? esculpido muy a su manera. Enmarco interrogantes porque este «PAINLESS» es inclasificable: en él merodean referencias como Frank Ocean, Holter, Radiohead, hasta Travis, que surgen, se sobreponen unas a otras, se difuminan y se transforman constantemente para al final quedarse en puros mirajes. Aquí todo el mérito es suyo, un premio a la originalidad y al universo sonoro que ha sido capaz de construir Nilüfer con sus cuatro productores, principalmente Will Archer. Resulta ser un espacio sonoro hecho a medida para que la artista lance distintas apuestas emocionales, por lo general, y a contra pronóstico de lo que indica el disco, intensas y dolorosas. Gestión de expectativas, pero es una gozadera: este disco no será lo que esperas porque no existen precedentes como tal. [Màrius Riba]

09 – WIDOWSPEAK – THE JACKET

Si con «Plum» consiguieron subir un peldañito su apuesta creativa, con «The Jacket» Widowspeak han acabado de redondear todas sus pretensiones. Lo suyo se ha basado en la persistencia: tras pasar más de 10 años con las manos en la masa, el dúo neoyorquino se ha marcado un álbum sin fisuras y sin rellenos, meticulosamente diseñado a partir de sensaciones gástricas y con los «feelings» a flor de piel. La brisa marina que parece acariciarnos las mejillas en ‘True Blue’ es un fiel reflejo del engagement emocional generado por el disco. Una de las propuestas más «undercover» del año. [Quim Atencia]

08 – DRY CLEANING – STUMPWORK

A disco por año y dando más que el callo. El estado de forma de esta nueva sensación de Inglaterra es excepcional. Con la entrega de «Stumpwork» (4AD, 2022), Dry Cleaning se condecoran una vez más como ingenieros letrísticos, oscuros prosistas y los Walking Dead del crudo post punk inglés. Con ese estilo tan suyo, basado en el recitado desalmado de Florence Shaw, los ingleses vuelven a resucitar a un muerto. ¿El secreto? El mismo que el de su debut: estilo y potenciar lo que funciona. En esas, el cuarteto clava sus uñas a esas melodías desazonadoras que caminan lentas pero impasibles sobre el tuntún del bajo (‘Anna Calls From The Arctic’, ‘Driver’s Story’, ‘Liberty Log’, ‘Icebergs’). Si te agarran estás en el disco. Aunque no todo es tan terrible, ya nos entendemos. En «Stumpwork» hay briznas de sol que se traducen en líneas musicales vivarachas (‘Gary Ashby’, ‘Don’t Press Me’), guitarras fulgurantes y una Florence que no escurre el bulto cuando hay que cantar. Precisamente son esos recursillos, esos pequeños twists en forma de malabarismos de estilo, los que dan riqueza a este segundo álbum, que lo único que pretende es sorberte el alma y, en ocasiones, sacudir tu esqueleto con la intención con la que lo podría hacer Thriller en su momento. [Màrius Riba]

07 – ROSALÍA – MOTOMAMI

Aquello que aparentaba ser «Motomami» con el lanzamiento de ‘Chicken Teriyaki’ es lo que no ha sido: la tercera obra de larga duración de «Rosalia» brilla por su carácter inteligente, pero, sobre todo, por su condición de erigirse como un disco sumamente completo. Hits por doquier florecen en un tracklist que sabe rayar bien alto, sin tirar de algo un pelo más sesudo como «El Mal Querer», al hilar tanto singles radiofónicos como otros más cosidos desde las distancias cortas. Esa es la gran virtud de Rosalía: saber seducir sin artificio alguno tanto a kilómetros como a apenas centímetros de ti. [Quim Atencia]

06 – ALEX G – GOD SAVE THE ANIMALS

La mayor deconstrucción artística de Alex G también ha sido la más fructífera. Autobiografía y autoficción casan de maravilla en un «God Save The Animals» de concepto un tanto contemplativo que recupera ecos clásicos y los enmarca dentro de pautas contemporáneas. Bastante minimalista en su enfoque, el trabajo de Giannascoli sabe calzar armonías de altura (‘After All’, ‘Runner’), mientras tiene tiempo de experimento con reverbs invertidos (‘No Bitterness’) y sonidos alquitranados (‘Blessing’). Una maravilla de autor muy propia de 2022 digna de ser entendida, canalizada e inyectada en vena. [Pablo Porcar]

05 – WET LEG – WET LEG

«Wet Leg es uno de aquellos grupos con magnetismo instantáneo a los que compras con la primera escucha del primer single, y aún logran que lo que hacen parezca fácil. Para ello, el desenfado es el ingrediente clave: recursos cachondos como los «what» en estéreo de ‘Chaise Longue’, el grito de ‘Ur Mum’ o el guiño referencial del riff de guitarra de «I Don’t Wanna Go Out», encajan perfectamente en una propuesta rítmica pegadiza de tono exquisitamente mordaz. Y así, la que posiblemente sea una de las últimas nuevas bandas millennials de rock (el tiempo pasa, amigas) se ha marcado en su álbum debut una retahíla de temazos con el espíritu disfrutón del mejor indie dosmilero y algunas de las letras más divertidas que hemos escuchado este año.» [Pau Ortiz]

04 – BRUTUS – UNISON LIFE

El trío belga lo ha vuelto a hacer con su tercer disco. Unison Life ha acabado de encumbrar a Brutus como uno de los nombres más a tener en cuenta en el metal europeo todo y ser su disco más accesible hasta la fecha. Lo que consigue proyectar Stefanie Mannaerts tras la batería es solo posible para muy pocos y ella lo consigue sin despeinarse. Atmósferas guitarreras y apisonadoras rítmicas que se funden en este disco de la mejor manera posible. [Sergi Cuxart]

03 – CHAT PILE – GOD’S COUNTRY

«Las nuevas promesas del sludge/doom vienen de Oklahoma; sobrios, duros, sangrientos e implacables, «God’s Country» es el primer paso fuerte en una carrera que – si nada se tuerce – te arrancarán el corazón de un bocado y así seguir alimentando sus hambre a base de coágulos de sangre y carne cruda. Muerte a la sociedad moderna» [Sebastián Rosas]. Mejores bandas emergentes del 2022.

02 – THE SMILE – A LIGHT FOR ATTRACTING ATTENTION

Un súper grupo que no es un súper grupo, más bien un proyecto paralelo pero claro, hablamos de un proyecto paralelo que junta a Thom Yorke y Jonny Greenwood en colaboración con Tom Skinner de Sons of Kemet a la batería. Mucho había que fallar para que esta unión no saliera bien y estos tres juntos han sabido salir airosos con creces. Yorke, Greenwood y Skinner hacen de la sencillez y sutileza su mejor arma transformados en The Smile dejando a un lado las producciones rimbombantes y la experimentación para este delicioso debut, «A Light For Attracting Attention». Seguramente estamos hablando del mejor proyecto de los que salen de las ramas de ese ente que es Radiohead. [Sergi Cuxart]

01 – BLACK COUNTRY, NEW ROAD – ANTS FROM UP THERE

Si hace un año de reloj hablábamos de Black Country, New Road como una banda poliédrica que se transformaba al estilo cubo de Rubik, hoy, a pocas semanas de concluir el año, no cambiamos ni una letra . La afirmación en parte es engañosa: el aterrizaje de «Ants From Up There» (Ninja Tune, 2022) a principios de febrero es una muestra indisimulada de que los seis lados de la banda han permutado dejando otras miles de secuencias y posibilidades sonoras. Y no os penséis, las caras no se han resuelto, esto sigue siendo un despiporre de colores. Pero el caos en este segundo álbum consigue sonar de nuevo a música celestial, a un Funeral o Suburbs de 2022, a obra completamente original, a masterpiece. Es una impresión que se ha acentuado todavía más con el devenir de este año, en el que excepcionalmente, la cara principal, LA VOZ Isaac Wood, se desvinculó del grupo por problemas de salud mental. Todo esto el 31 de enero, cinco días antes de publicar el disco.

De alguna forma, es como si ya enmascarara parte de esa triste fragilidad. Pese a estar sellado en una bolsa de plástico, «Ants From Up There» es un trabajo de altos vuelos que increíblemente sigue alcanzando nuevos estratos y dimensiones pasado un tiempo. En todo caso, es un álbum que hay que proteger y marcar con etiqueta destacada como prueba de un delito que a buen seguro no estará en las plusmarcas. Porque las 10 canciones de los ingleses se extienden en pasajes instrumentales monumentales donde el cronometro no importa. Son cortes espléndidos en los que el torrente de Isaac Wood acendra la locura de sentimientos encontrados que se dan, muchos en forma de saxos. Son recitales de vientos, ventiscas y brisas que sacuden a un disco pilotado por un tal Woods que siempre acaba estabilizando la nave. Después de esto, un segundo álbum insuperable (espero comerme mis palabras), el único delito que recae sobre esta banda es que las circunstancias de la vida hayan cambiado una cara central que es inamovible en cualquier cubo. Puede que en unos años este disco nos lo recuerde. [Màrius Riba]

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