[Crónica] Deftones en Madrid (La Riviera, 28 de mayo de 2024)

[Crónica] Deftones en Madrid (La Riviera, 28 de mayo de 2024)

El ambiente que reinaba en los alrededores de la madrileña sala La Riviera el pasado martes era el de las grandes ocasiones: fans de Deftones haciendo cola desde más de ocho horas antes de la apertura de puertas, especulaciones sobre cual sería el setlist, los más veteranos compartiendo “batallitas” de giras anteriores y quienes no habían conseguido las esquivas entradas (duraron segundos) dando voces por la cola buscando a quien pudiera obrar el milagro. Semejante nivel de expectación estaba más que justificado: a apenas dos días de su esperadísima actuación del Primavera Sound de Barcelona, el concierto con el que despegaba la gira europea veraniega de Chino Moreno y los suyos era doblemente especial al tratarse además de una sala de aforo tan reducido, algo casi impensable a día de hoy con el éxito masivo del que disfruta la banda, con las nuevas generaciones cayendo a los pies de sus discos probablemente por las mismas razones por las que lo hicimos hace ya más de veinte años los ahora cuarentones.

Mientras La Riviera se empezaba a llenar hasta los topes el ambiente se podría calificar de solemne: todos los asistentes nos sabíamos muy afortunados de estar allí.

Abrieron la noche Vowws, dúo australiano de rock industrial que sorprendió con una propuesta en que la oscuridad de los teclados y la voz de su cantante principal, la carismática Rizz, no se riñó con la contundencia de una pared de sonido que nos noqueó en el mejor sentido posible. Les acompañaba en esta ocasión un batería de directo que le daba mucho brío a su propuesta sexy de ecos post-punk y tétricos a dos voces, aún sin estar familiarizados con la banda se le iban a uno los pies. Pese a que al principio le faltó volumen a las hipnóticas voces de Rizz, y a que su estilo muy diferente del de los cabezas de cartel, Vowws dejaron un muy buen sabor de boca entre el público, que guardó un silencio respetuoso durante su actuación y se deshizo en aplausos conforme avanzaba el show. ¿El punto cumbre del show? Ese hit indiscutible llamado ‘One By One’ con el que dieron carpetazo al set entre agradecimientos al público madrileño por su cariño. Una banda muy a tener en cuenta. 

A las nueve y cuarto llegó el momento que todos esperábamos y puntuales, entre las notas iniciales etéreas de ‘Genesis’ fueron apareciendo en escena Abe Cunningham, Frank Delgado, Fred Sablan y Lance Jackman (este último sustituto de Stephen Carpenter, guitarrista fundador de la banda y gran ausente en las últimas giras internacionales de la banda). Saltó a escena Chino, lleno de energía desde el segundo uno, y arrancó con todo ‘Genesis’ entre flashes estrobóscopicos mientras se desataba la locura generalizada del público. Del álbum Ohms saltaron a Koi No Yokan con ‘Tempest’, que sonó poderosa en sus desarrollos más progresivos, y ‘Swerve City’, que puso a toda la sala a saltar, formándose los primeros pogos de la noche. Llegado este punto resultó difícil contener la emoción porque se notaba que los problemas de sonido que a veces aquejan los directos de los de Sacramento no iban a asomar la cabeza esta noche: el sonido estaba equilibrado y se distinguían claramente todos los instrumentos así como la voz de Chino, con un volumen bien potente como requería la ocasión. De la luminosidad de ‘Diamond Eyes’ saltaron a la sensualidad tétrica de ‘You’ve Seen the Butcher’ para rematar con ‘Ohms’ y sus dinámicas juguetonas esa primera fase del setlist enfocado en material de sus tres últimos discos. Una muy buena progresión de canciones que mantuvo al público encendido en todo momento. 

Para entonces la sudadera de Chino ya había volado por los aires hacía rato y estábamos todos, banda y público, empapados en sudor y a cien, por lo que ‘Digital Bath’ nos vino de miedo para rebajar las revoluciones físicas durante un minuto y subir aún más las emocionales (vello de punta colectivo fue aquello). También para que Chino demostrara estar muy en forma vocalmente: la verdad es que habiéndoles visto en Mad Cool 2022 queda bastante claro que en los últimos años este hombre cada día canta mejor.

Durante todo el concierto, la banda demostró pasárselo en grande tocando (mención especial para la sonrisa entregada de Fred Sablan, que tuvo una química brutal con las primeras filas y lanzó púas a diestro y siniestro) pese a que Chino se mantuviera parco en palabras: solo se dirigió brevemente al público para darnos las gracias, y para comentar con sorna “qué frío hace” al verse totalmente empapado en sudor hacia el final del set. Eso sí, Moreno se comunicó con los fans de una manera mucho más física, saltando y bailando y haciéndonos gestos animándonos a saltar más, a montar circle pits y enloquecer durante temas: se diría que a nivel de actitud se creció en las distancias cortas. Por otra parte, Shaun López (Crosses) se unió a la banda en un discretísimo segundo plano para tocar varios temas como guitarra de apoyo.  

A ‘Digital Bath’ le siguió la que fue la única referencia del brillante “Saturday Night Wrist”, contra todo pronóstico (en los setlists constaba ‘Cherry Waves’, que finalmente no tocaron). “Combat” sonó visceral y dura, avanzadilla perfecta para lo que venía a continuación porque retrocedieron hasta el “Around the Fur” para noquearnos con “Lotion”, que atronó con una mala leche y entrega de toda banda impresionante y Chino agachado para apurar hasta el último grito. La potencia se sostuvo en la manera de lo posible con ‘Royal’, que puso final a una de las cúspides del setlist. ‘Sextape’ fue el remanso y respiro que necesitábamos, antes de enfilar el tramo final con ‘Rosemary’, ‘Rocket Skates’ y la dupla mágica que fueron ‘Feiticeira’ (insisto, impresiona ver a tantos chavales de veintipocos sabiéndose la letra tanto o más que yo) y ‘Change’, que Chino cantó a la guitarra.

Tras ausentarse para el consabido bis abordaron ‘Minerva’, que sonó limpia y con más punch en directo que en disco. Con la cuenta atrás ya resonando en nuestros oídos, las primeras filas fueron a ebullición con ‘Be Quiet and Drive (Far Away)’ (nadie acabó la canción donde la había empezado). Confieso que ver a Deftones tocando una versión de Smiths en directo es algo con lo que no contaba a estas alturas del juego, pero igual que hicieron en el Coachella pudimos disfrutar de esa curiosidad de su disco de versiones llamada ‘Please, Please, Please, Let Me Get The One I Want”. Fue el último respiro antes de que se echara el resto con una abrasiva interpretación de ‘My Own Summer’ en que francamente, en la pista no quedó títere con cabeza. Con la banda satisfecha y los fans sin atreverse a mirar el reloj porque qué más da cuando la intensidad es tan bestia, así se deja un concierto en el punto más alto. Y así se hermanan sin fisuras los temas cruciales y diferentes estilos de una carrera de prácticamente treinta años. Bravo.

Fotos: Jesús García
Texto: Rosario López

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